Capítulo 1. Entre la reverencia y la sátira: un imperio en disputa
1.4 La disputa austrohúngara en Hispanoamérica
La literatura austrohúngara en Hispanoamérica con excepción de España (y ello, hasta hace algunos años), ha sido recuperada en el marco de un interés específico por la literatura en lengua alemana. Más que un proyecto sistemático de traducción o grupos de difusión e investigación extendidos y consolidados en el marco de las instituciones universitarias han existidos notables esfuerzos individuales y de grupos cohesionados en torno a intereses culturales más vastos. Entre los primeros, destacan los de Juan García Ponce y José María Pérez Gay en México y el de Alfredo Cahn y Rodolfo Modern en Argentina. La conciencia acerca de la originalidad de la cultura austrohúngara sería, como en la propia Europa, un fenómeno tardío, pero no por ello, intelectualmente inferior, como podremos apreciar enseguida.
En primer término, habría que resaltar la labor de traducción llevada a cabo por la editorial española Seix-Barral, quien como apunté anteriormente, publicó la versión castellana de El hombre sin atributos en 196970 y al año siguiente hizo lo propio con Las
68
Robert Musil, El hombre, p. 37.
69 Robert Musil, “Sobre la estupidez”, en Robert Musil y Johann Eduard Erdmann, Musil/Erdmann. Sobre la estupidez, Abada Editores, Madrid, 2007, p. 54 (traducción de Francisco de Lara López, prólogo de Félix
Duque, e introducción de Roland Breeur).
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Robert Musil, El hombre sin atributos, Seix Barral, Barcelona, 1969-1973, 3 volúmenes (traducción de José M. Saénz, Feliu Formosa y Pedro Madrigal).
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tribulaciones del estudiante Törless71 y las dos obras teatrales de Musil.72 Previamente, en
1968 había traducido el libro de relatos Tres mujeres73 y casi tres lustros después tocó el turno a Uniones.74 Entretanto, a mediados y finales de la década de los 70’ las editoriales Tusquets e Icaria editaron Sobre la estupidez75 y Páginas póstumas escritas en vida,76 respectivamente.
La obra ensayística y autobiográfica de Musil corrió con menos fortuna y fue traducida al castellano mucho más tardíamente.77 Empero, esta vasta difusión de sus textos no se vio acompañada de una recensión crítica copiosa, pues, apenas en 1980 dos publicaciones periódicas le dedicaron sus números78 y dos años después fue publicado el primer trabajo biográfico medianamente extenso sobre él.79 Y hasta 1987 fue publicado un estudio que abordaba integralmente su producción literaria por Pedro Madrigal Devesa, uno de sus traductores.80
Es interesante comparar la difusión de otros coetáneos de Musil, como Hermann Broch, Karl Kraus, Joseph Roth y Stefan Zweig, para apreciar las similitudes y las diferencias en torno a su difusión en el mundo editorial hispano. En 1969, justo en el año que Seix Barral publicó El hombre sin atributos, la editorial catalana Lumen hizo lo propio con la trilogía novelística Los sonámbulos81 de Hermann Broch. Un lustro antes había
71 Robert Musil, Las tribulaciones del estudiante Törless, Seix Barral, Barcelona, 1970 (traducción de
Roberto Bixio y Feliu Formosa).
72 Robert Musil, Los alucinados; seguido de Vicente y la amiga de hombres importantes, Seix Barral,
Barcelona, 1970 (traducción de Pablo Grosshemid).
73 Robert Musil, Tres mujeres, Seix Barral, Barcelona, 1968 (traducción de Mario Benedetti e Ingrid Zeder). 74
Robert Musil, Uniones, Seix Barral, Barcelona, 1982 (traducción y selección de Pedro Madrigal).
75 Robert Musil, Sobre la estupidez, Tusquets Editores, Barcelona, 1974 (traducción y prólogo de Aloisio
Rendi).
76 Robert Musil, Páginas póstumas escritas en vida, Icaria, Barcelona, 1979 (traducción de Francesca
Martínez).
77 Robert Musil, Ensayos y conferencias, Visor, Madrid, 1992 (traducción de José Luis Arántegui). Del diario
que Robert Musil escribiera desde muy temprana edad existen 3 ediciones en lengua española: Robert Musil,
Diarios, Alfons el Magnanim, Valencia, 1994, 2 volúmenes (traducción de Elisa Renau Piqueras, edición de
Adolf Frise y prólogo de Jacobo Muñoz); Robert Musil, Diarios, DeBolsillo, Madrid, 2004, 2 volúmenes (traducción de Elisa Renau Piqueras, edición de Adolf Frise y prólogo de Jacobo Muñoz); y este último sello editorial publicó una reedición de la obra en 2006.
78 Camp de L’ Arpa (revista de literatura), número 81, noviembre de 1980. Dedicado a Robert Musil; y El Viejo Topo, número 41, febrero de 1980. Dossier Robert Musil. En esta misma década fue impreso un número
especial dedicado a la cultura austrohúngara en otra publicación periódica: Debats. Número monográfico
sobre la Viena fin de siglo, 18, Ediciones Alfons el Magnanim, diciembre de 1986. 79 José Miguel Mínguez, Musil. El autor y su obra, Barcanova, Barcelona, 1982. 80
Pedro Madrigal Devesa, Robert Musil y la crisis del arte, Tecnos, Madrid, 1987.
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editado los relatos agrupados en el libro Los inocentes,82 lo que de alguna manera es afín a lo realizado por Seix Barral con Musil, de quien en 1968 editó Tres mujeres, es decir, obras “menores” precedieron a la publicación de las novelas más importantes de ambos autores. Sin embargo, la prosa ensayística brochiana fue difundida en su versión castellana dos décadas antes que la de Musil.83
Karl Kraus y Joseph Roth, por su lado, hubieron de aguardar una época más favorable en el contexto idiomático español. El primero, indudablemente, por la extraordinaria dificultad de traducir su obra vinculada íntimamente con la lengua alemana y con la producción periodística de la época austrohúngara lo que exige un conocimiento histórico mínimo para poder establecer una auténtica articulación con el aliento satírico de todos sus escritos. Y en el caso de Roth, una literatura más simbólica y hermética, como la de Kafka o con una vocación histórica y audacia estilística manifiestas, como la de Broch o con un matiz irónico, metafórico y poético, como la de Musil opacaron su potente, pero más tradicional narrativa. Sin embargo, con el tiempo la reputación literaria tanto de Kraus84 como de Roth85 se consolidaría con creces, inclusive, superando en el gusto del gran público a algunos de los autores anteriormente referidos.
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Hermann Broch, Los inocentes, Lumen, Barcelona, 1964 (traducción de María de los Ángeles Grau)
83 Herman Broch, Poesía e investigación, anteriormente citado. Su obra poética, en cambio, espero décadas su
traducción al castellano: Hermann Broch, En mitad de la vida. Poesía completa, Igitur, Tarragona, España, 2007 (traducción de Montserrat Armas y Rafael-José Díaz. Prólogo de Clara Janés).Y también cabe resaltar, que la editorial valenciana Alfons el magnanim publicó la más completa biografía intelectual sobre Hermann Broch: Paul M. Lützeler, Hermann Broch. Una biografía, Alfons el magnanim, Valencia, 1989 (traducción de Jacobo Muñoz) [publicado originalmente en 1985].
84 Karl Kraus La tercera noche de Walpurgis, Icaria, Barcelona, 1977 (Pedro Madrigal Devesa); Karl Kraus, Contra los periodistas y otros contras, Taurus, Madrid, 1981 (traducción y prólogo de Jesús Aguirre); Karl
Kraus, Escritos, Visor, Madrid, 1990 (edición de José Luis Arántegui); Karl Kraus, Últimos días de la
humanidad: tragedia en cinco actos, Tusquets, Barcelona, 1991 (traducción, prólogo y epílogo de Adan
Kovacsics); Karl Kraus, Dichos y contradichos, Minúscula, Barcelona, 2003 (traducción de Adan Kovacsics y posfacio de Sigurd Paul Scheichl); Karl Kraus, Palabras en versos, Pre-Textos, Valencia, 2005 (traducción, selección y prólogo de Sandra Santana); Karl Kraus, “La antorcha”. Selección de artículos de “Die Fackel”, anteriormente citada; Karl Kraus, Los últimos días de la humanidad (versión escénica del propio autor), Editorial Hiru, Hondarribia, 2010 (traducción de Adán Kovacsics y Postfacio de Eckart Früh); Karl Kraus, La
tercera noche de Walpurgis, Editorial Hiru, Hondarribia, 2010 (traducción de Ricardo Mosquera). Esta
importante labor editorial se ha visto complementada con la aparición de importantes estudios críticos sobre la obra krausiana: Bernd Marizzi y Jacobo Muñoz, Karl Kraus y su época, Editorial Trotta, Madrid, 1998; Sandra Santana, El laberinto de la palabra. Karl Kraus en la Viena de fin de siglo, Acantilado, 2011. Por último, debe señalarse que como la mayor parte de los textos de Kraus aparecieron originalmente en su revista
Die Fackel muchas de estas traducciones aparecieron también por vez primera como libros en idioma alemán
hacia finales de la década de los 80’ del siglo XX.
85 La recepción de Joseph Roth en el contexto de habla hispana es un tanto peculiar, pues, La cripta de los capuchinos, la segunda parte de la historia de la familia Trotta, fue traducida de forma relativamente temprana
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Entre la primera década del siglo XXI, la discusión de la cultura austrohúngara en el universo hispanohablante se vio revitalizada tanto en el ámbito editorial, como en el académico,86 gracias a que la disputa moderna acerca de ella consolidó la reputación literaria de algunos de sus autores más destacados. Esto se vio reflejado en nuevas y numerosas traducciones87 complementadas por una discusión crítica cuantitativa y cualitativamente significativa y coronada, además, por la aparición del libro Afinidades
vienesas de Josep Casals en el año 2003,88 el estudio de mayor aliento acerca del legado
austrohúngaro en idioma español.
En el continente americano, en Argentina, a nivel individual, habría que resaltar las tempranas traducciones de Stefan Zweig realizadas por Alfredo Cahn89 y el estudio pionero
Mercedes Soler); y sólo cuatro décadas más tarde apareció una traducción a la altura de la calidad literaria del autor austrohúngaro: Joseph Roth, La cripta de los capuchinos, Sirmio Barcelona, 1991 (traducción de Jesús Pardo). Esta misma traducción sirvió de base a la edición de Acantilado citada anteriormente. En cambio, la primera parte del díptico rothiano fue editado en su versión castellana hasta el año de 1989, posteriormente conoció una reedición en 2002 y finalmente, Edhasa lo publicó en el año 2008 en la edición referida con anterioridad. En los últimos años, las editoriales Acantilado, Minúscula, Siglo XXI Editores y Anagrama han publicado la totalidad de la obra literaria y ensayística de Joseph Roth y a ello debe sumarse la traducción del más importante estudio sobre la literatura rothiana: Claudio Magris, Lejos de dónde. Joseph Roth y la
tradición hebráico-oriental, EUNSA, Navarra, 2002 (traducción de Pedro Luis Ladrón de Guevara)
[publicado originalmente en 1971]; y también de los textos: Olga García, Joseph Roth (1894-1939), Ediciones del Orto, Madrid, 2008; Géza von Cziffra, El santo bebedor. Recuerdos de Joseph Roth, Acantilado, Barcelona, 2009 (traducción de Nieves Trabanco).
86 Olga García García, “El problema de las nacionalidades en el Imperio Austro-Húngaro y su reflejo en la
literatura”, Tesis Doctoral, Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Filología, Departamento de Filología Alemana, 2002; Roberto Bravo de la Varga, “El espacio en la literatura austríaca moderna”, Tesis Doctoral, Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Filología, Departamento de Filología Alemana, 2004. Unos años antes fue defendida exitosamente otra investigación académica sobre un autor austrohúngaro: Blanca Merck Navarro, “La literatura de la bohemia vienesa: Peter Altenberg”, Tesis Doctoral, Facultad de Humanidades, Departamento de Filologías Integradas, Universidad de Huelva, 1999.
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Editoriales hispanas tan prestigiadas como Anagrama, Acantilado, Galaxia Gutenberg, Minúscula y otras de reciente creación, como Ediciones del Subsuelo han publicado en sus diversas colecciones a una muy importante cantidad de autores austrohúngaros o estudios críticos sobre ellos, como por ejemplo, el primer libro publicado por la última editorial referida: Jacques Bouveresse, Sátira y profecía. Las voces de Karl
Kraus, Ediciones del subsuelo, Barcelona, 2011 (traducción de Laura Claravall Serra). Son de destacarse
también, las ya citadas ediciones de varios títulos de Robert Musil en la filial mexicana de Sexto Piso Editorial y las nuevas ediciones de otras dos obras del autor en el sello editorial Austral: El hombre sin
atributos, Austral, Barcelona, 2010, 2 volúmenes (traducción de José M. Saénz, Feliu Formosa y Pedro
Madrigal); Tres mujeres, Austral, Barcelona, 2013 (traducción de Mario Benedetti e Ingrid Zeder).
88 Josep Casals, Afinidades vienesas. Sujeto, lenguaje, arte, Anagrama, Barcelona, 2003. Cabe apuntar, que en
esta obra el autor le dedica varios apartados a Robert Musil: “Wittgenstein/Musil”, pp. 265-354; “Musil: lo exaltado; Kafka: lo animal vs. lo mortecino (vínculos de la ley)”, pp. 577-586; “Musil: ironía y utopía; lo místico y lo cotidiano, lo concordante y lo disímil”, pp. 615-624. Previamente, Rafael García Alonso publicó una compilación ensayística en la que abordó la obra de cuatro autores austrohúngaros: Ensayos sobre
literatura filosófica: G. Simmel, R. Musil, R. M. Rilke, K. Kraus, W. Benjamin y J. Roth, Siglo XXI Editores,
Madrid, 1995.
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Stefan Zweig, Magallanes, la aventura más audaz de la humanidad, Buenos Aires, Claridad, 1940 (traducción de Alfredo Cahn); Stefan Zweig, El mundo de ayer, Claridad, Buenos Aires, 1942 (traducción de
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sobre literatura alemana elaborado por Rodolfo Modern.90 En un esfuerzo colectivo e igualmente notable, la literatura europea (y por ende, la alemana y por añadidura, la austrohúngara) encontró una puntual recepción en la revista y editorial argentina Sur. En esta última, fue publicada la primera versión castellana de Las tribulaciones del estudiante
Törless de Robert Musil en el año de 1960.91 Y en tal sentido, habría también que destacar
la importante labor de otras editoriales bonaerenses, como Peusner, Claridad, Losada, Adriana Hidalgo, Libros del Zorzal y Ediciones Godot.92
La investigadora austríaca Christina Bräuer ha estudiado la impronta de la obra de Robert Musil en la literatura argentina y ha resaltado su significativa influencia en autores tan relevantes como Julio Cortázar y Juan José Saer.93 El primero, en un intercambio epistolar con el crítico literario francés Jean Barnabé destaca la presencia musiliana en su obra cumbre:
Alfredo Cahn); Stefan Zweig, Americo Vespucio; historia de una inmortalidad a la que América debe su
nombre, Claridad, Buenos Aires, 1942 (traducción de Alfredo Cahn); Stefan Zweig, El cordero del pobre; tragicomedia en tres actos, Claridad, Buenos Aires, 1942 (traducción de Alfredo Cahn); Stefan Zweig, El arcano de la creación artística, Buenos Aires, Espasa Calpe, 1952 (traducción de Aristides Gregory y
Alfredo Cahn); Stefan Zweig, Brasil: país del futuro, Buenos Aires, Espasa Calpe, 1959 (traducción de Alfredo Cahn).
90 Rodolfo Modern, Historia de la literatura alemana, FCE, México, 1961. 91
Robert Musil, Las tribulaciones del estudiante Törless, Sur, Buenos Aires, 1960 (traducción de Roberto Bixio y Feliu Formosa).
92Una de las obras más insignes de la cultura austrohúngara fue publicada por vez primera en lengua española
en Argentina: Hermann Broch, La muerte de Virgilio, Peusner, Buenos Aires, 1946 (traducción de Aristides Gregori). La versión ibérica de La muerte de Virgilio se basó en la versión bonaerense: Hermann Broch, La
muerte de Virgilio, Alianza, Madrid, 1980 (traducción de José María Ripalda sobre la traducción de A.
Gregori). En la capital argentina también se editó la tercera versión castellana de otro de los libros más importantes escritos en Austria-Hungría: Franz Kafka, La metamorfosis, Losada, Buenos Aires, 1943 (traducción y prólogo de Jorge Luis Borges). La primera publicación de esta obra en lengua castellana apareció en la Revista de Occidente en 1925 y según Fernando Sorrentino, fue justamente ésta la que Borges retomó en la edición referida, véase http://www.ucm.es/info/especulo/numero10/borg_tra.html (consultado el 31/05/15). Por último, habría que destacar que las únicas versiones en lengua española de la novela inconclusa y de las memorias de Hermann Broch también fueron publicadas por editoriales argentinas: Hermann Broch, El maleficio, Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2002 (traducción de Claudia Baricco); Hermann Broch, Autobiografía psíquica, Losada, Buenos Aires, 2003 (traducción de Miguel Sáenz y epílogo de Paul Michael Lützeler). Más recientemente habría que destacar la edición de un conjunto de textos de Karl Kraus por la editorial Libros del Zorzal: Karl Kraus, En esta gran época. De cómo la prensa liberal engendra
una guerra mundial, Libros del Zorzal, Buenos Aires, 2008 (traducción y estudio preliminar de Marcelo G.
Burello). Ediciones Godot, por su parte, publicó otra antología de Karl Kraus: Apocalipsis, Buenos Aires, Ediciones Godot, 2015 (traducción y prólogo de Natalia I. Vidal); y también un relato de Robert Musil,
Atrapamoscas, Buenos Aires, Ediciones Godot, 2015 (traducción de Micaela Ortelli). Natalia I. Vidal, por
cierto, es autora de un interesante estudio que involucra a la célebre publicación periódica krausiana Die
Fackel: La construcción de legitimidad editorial, Editorial Prometeo, Buenos Aires, 2008 (presentación de
Daniel Ingenschay).
93Christina Bräuer, “Zur Rezeption von Robert Musil in Argentinien”, Diplomarbeit Magistra der Philosophie,
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Desde luego usted acierta cuando ve la culminación del libro en esa búsqueda personal de un centro. Rayuela fue imaginada por eso y para eso… También yo pensé en Valery, y creo que usted tiene razón al citar a Malcolm Lowry. Habría que agregar, en mi caso, a Musil que influye hondamente en mucho de lo que pasa en
Rayuela.94
Juan José Saer en su ensayo “Una literatura sin atributos” reivindicó a Musil como modelo de exigencia ética y estética:
El escritor debe ser, según las palabras de Musil, un “hombre sin atributos”, es decir, un hombre que no se llena como un espantapájaros con un puñado de certezas adquiridas o dictadas por la presión social, sino que rechaza a priori toda determinación. Esto es válido para cualquier escritor, cualquiera sea su nacionalidad. En un mundo gobernado por la planificación paranoica, el escritor debe ser el guardián de lo posible.95
La cultura austrohúngara también fue objeto de una importante acogida académica en Argentina por Nicolás Casullo, quien preparó una extensa antología en la que incluyó textos deRobert Musil, Karl Kraus, Hugo von Hofmannsthal, Ludwig Wittgenstein, Adolf Loos, Sigmund Freud y Joseph Roth, entre otros autores. En el prólogo que escribió, Casullo se preguntó hasta qué punto las modernidades gestadas en los espacios geográficos considerados culturalmente periféricos poseían un estrecho nexo con el legado cultural danubiano:
¿Hasta dónde estas distancias vienesas y mitteleuropeas, latiendo hacia afuera y hacia adentro de su finisecular y definitiva constitución moderna no se aproximan a nosotros? ¿O es sólo la fragilidad de una escritura en otra víspera de época, la que puede trazar citas de ciudades lejanas al epicentro moderno parisino, londinense, y descifrar en ciertas crónicas urbanas culturales de los costados, de las afueras, de las distancias, una postergada y a lo mejor inútil similitud de duelos en la historia?96
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Aurora Bernández (Compiladora), Cartas 1964-1968, Alfaguara, Buenos Aires, 2002, p. 873.
95 Juan José Saer, El concepto de ficción. Textos polémicos contra los prejuicios literarios, Planeta, México,
1999, p. 276.
96 Nicolás Casullo, La remoción de lo moderno. Viena del 900, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1992,
p. 11. El texto se compone fundamentalmente de traducciones de cuatro publicaciones: Revue Critique, “Vienn, debut d’un siècle. Seize études, par des écrivains d’aujourd’hui, sur quelques-uns des grands hommes qui ont vécu à Vienne vers 1900”, n° 339-340, 1975; Nuova Corrente, “Austria: la fine e dopo”, 1979; Debats, 18, 1986; Vienne, 1880-1938, Guía de la Exposición del Centro Georges Pompidou, 1986. Cabe señalar, que otro texto académico en el que se aborda la recepción de la cultura vienesa en Argentina, especialmente, de la obra de Carl Schorske, fue escrito por Beatriz Sarlo, “Un clásico: Viena a fin de siglo”,
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Más adelante ahondaré en la relevante cuestión indicada por el autor argentino, por ahora, me parece pertinente continuar matizando la interlocución que la cultura de Austria- Hungría generó en América. Sin embargo, no puedo dejar de apuntar la reciente versión de
Tres mujeres y Uniones publicada por la editorial argentina El hilo de Ariadna,97 que se
inscribe en un amplio proyecto de publicación que abarca las obras más significativas en la formación intelectual del nobel de literatura sudafricano J. M. Coetzee, quien, por cierto, le dedica un interesante estudio a ambos textos, como anteriormente hiciera con Las
tribulaciones del estudiante Törless y con los diarios de Musil.98
En la publicación colombiana Eco. Revista de la Cultura Occidental impresa y distribuida por la librería Buchholz propiedad del alemán Karl Buchholz apareció traducido un extracto del diario de Musil en 1960.99 Tres años después en Chile fue publicado un estudio crítico sobre Musil escrito por José Emilio Osses: Robert Musil en tres obras sin
cualidades100. En él, Osses analizó el vínculo entre Las tribulaciones del estudiante
Törless, La consumación del amor y Vinzenz y la amiga de los hombres importantes con El hombre sin atributos. Empero, quizá lo más significativo para nuestro propósito sea recuperar la exposición de un prejuicio bastante extendido acerca de la obra musiliana: “Musil no es un artista a quien pueda acercarse el lector corriente”.101
Debe resaltarse que el universo literario de Musil es asequible no sólo para especialistas, aunque ciertamente sea más frecuentado actualmente por los críticos que por el gran público.
PolHis. Boletín Bibliográfico Electrónico del Programa Buenos Aires de Historia Política del Siglo XX,
número 8, año 4, segundo semestre 2011, pp. 258-264.
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Robert Musil, Tres mujeres, Uniones, El hilo de Ariadna, Buenos Aires, 2013 (traducción de la obra de Mariana Dimópulos y traducción de la introducción de J.M. Coetzee, Cristina Piña. Editora de la colección