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La distribución territorial de las privaciones

Como se ha analizado en los puntos anteriores, la privación de los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes a vivienda, educación, información, salud y nutrición forma parte constitutiva de su pobreza. Los menores de 18 años, además de presentar una singular vulnerabilidad en distintas dimensiones respecto de otros grupos etarios, no están expuestos de igual manera a la pobreza, ya que hay factores estructurales que hacen que algunos tengan mayor probabilidad que otros de no ejercer los derechos básicos para su desarrollo y bienestar. También hay factores

contextuales que conducen a una mayor incidencia de la pobreza infantil, entre los que destaca su distribución en el territorio nacional. La situación de pobreza infantil en la región hace necesario el estudio de las desigualdades desagregadas a niveles geográficos menores dentro de un país, para poder focalizar las políticas públicas y los proyectos sectoriales dirigidos a mejorar las condiciones de vida de los niños y adolescentes en distintos ámbitos espaciales, ya sea por aspectos geopolíticos o administrativos territoriales. En este sentido, dado que la pobreza infantil no tiene una distribución uniforme en el territorio, se pretende profundizar la información y el análisis, que hasta el momento ha estado limitado fundamentalmente a nivel regional y nacional, y por desagregación urbana y rural o político-administrativa.

Al analizar la pobreza infantil bajo un enfoque multidimensional que incluye su distribución territorial, la unidad de referencia está representada por el municipio, al que se concibe como uno de los espacios o escenarios en donde la pobreza infantil se torna más visible, al tiempo que se reconoce a las comunidades locales y a sus autoridades como actores cruciales para desencadenar un cambio y romper con el ciclo de pobreza y desigualdad que afecta a niños, niñas y adolescentes.

En el marco de los procesos de descentralización de las políticas, resulta relevante reducir el nivel geográfico de análisis a un nivel subnacional —como el municipio—, ya que, por ejemplo, a través del análisis espacial de un determinado indicador de pobreza, se facilita la determinación de clusters de municipios. Mediante esta determinación se puede identificar a aquellos clusters prioritarios para la implementación de políticas públicas, puesto que presentan altas concentraciones de niños, niñas y adolescentes en situación de privación, a veces incluso traspasando los límites nacionales y cruzando fronteras geográficas, lo que da cuenta de una realidad que afecta a diversas subregiones de América Latina y el Caribe.

Para estas mediciones subnacionales se utiliza la plataforma de los Sistemas de Información Geográfica (SIG), que permiten el mapeo de la distribución territorial de las privaciones sociales en que viven muchos niños y adolescentes. Los SIG son programas informáticos especializados para analizar patrones espaciales en la información y, si se consideran como instrumentos integrados a los gobiernos locales, son de gran utilidad en la definición de programas de desarrollo, políticas públicas y proyectos sociales que promuevan y aseguren, mediante el acceso a la información adecuada, las mejores condiciones habitacionales, educacionales y de servicios básicos y sociales para la población en general y los niños, las niñas y los adolescentes en particular. Los SIG permiten mostrar las distintas variables socioeconómicas y demográficas en su distribución espacial a través del análisis simple de la cartografía digital o del análisis de autocorrelaciones espaciales, lo que permite determinar subregiones con idénticas incidencias, así como la distribución espacial de dichas variables (pobreza infantil medida desde una perspectiva de privación de agua potable, saneamiento, vivienda adecuada y educación)14. Gracias a esta posibilidad de visualizar la distribución espacial de

los fenómenos y al estudio de las similitudes y diferencias entre áreas mediante la estimación de autocorrelaciones espaciales, es posible determinar la concentración de dichas privaciones a través de la distribución de los municipios donde se presentan con mayor incidencia, lo que permitirá a las personas que participan en los procesos de adopción de decisiones contar con más información en el momento de generar las propuestas.

Para implementar esta metodología es necesario buscar una fuente de información que complemente las encuestas de hogares y de demografía y salud, puesto que estos instrumentos no captan información representativa a niveles geográficos menores. Por este motivo, se trabajó con los censos nacionales de población y vivienda que, por su universalidad, ofrecen información sobre cada individuo, cada hogar y cada vivienda dentro de un país. Los censos, que poseen cobertura nacional, son realizados por los institutos nacionales de estadísticas de los países con una periodicidad de aproximadamente diez años y captan información sobre las características educacionales, migratorias, laborales, demográficas, étnicas, de calidad de la vivienda, de disponibilidad de servicios básicos, de hacinamiento y de acceso a bienes y medios de comunicación, entre otras. La información que proporcionan se puede representar posteriormente a niveles geográficos menores (municipios, barrios y manzanas, entre otros).

En la adaptación que realizó CEPAL/UNICEF (2010 y 2012) de la medición de la pobreza infantil llevada a cabo por la Universidad de Bristol se calcularon, a partir de los censos de población, los indicadores de privación y sus umbrales para las dimensiones de vivienda, saneamiento, agua potable, educación y acceso a información, cada uno por áreas geográficas menores. Mediante el mapeo de estos indicadores de privación se pueden determinar los municipios que presentan un porcentaje más elevado de niños y adolescentes que viven en condiciones de pobreza.

14 Véase un ejemplo de análisis exploratorio de datos y de autocorrelación espacial en donde se detectan zonas definidas por zonas críticas, como los municipios, donde existe una alta proporción del indicador de privaciones, en CEPAL/UNICEF (2010), capítulo VI.

Con información proveniente de los censos de población de la última ronda de 2010, a continuación se presentan dos ejemplos de países donde la medición de pobreza se descompone en indicadores de privación de saneamiento y agua potable. Los indicadores de privación y los países seleccionados son: el porcentaje de niños menores de 18 años que viven con privación de vivienda en Costa Rica y el porcentaje de niños menores de 18 años que viven con privación de agua potable en Venezuela (República Bolivariana de). Específicamente, por la versatilidad que presentan en el tratamiento de los datos, se utilizaron bases de datos disponibles en el formato REDATAM (Recuperación de datos para áreas pequeñas por microcomputador)15.

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