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L9 IDENTIDAD DE GENERO Y ROLES SEXUALES

2. REACCIONES “ MAL VISTAS “SOCIALMENTE Adicción a las máquinas tragaperras.

1.15. MUJER, TRABAJO Y MATERNIDAD.

1.15.1. LA DOBLE JORNADA

Se define como “Doble Jornada” la situación que viven la mayoría de las mujeres de clase media y baja que trabajan fuera del hogar y que además tienen una familia. Estas mujeres cumplen dos turnos de trabajo, ya que por un lado asisten a su trabajo las horas reglamentarias y por otro al llegar a sus casas hacen las tareas domésticas y cuidan a la

mujeres. Ramos Torre (1994), en un estudio sobre las relaciones entre el UsodelTiempo

y el Género, afirma que estamos ante un sistema de distribución del tiempo radicalmente

asimétrico. Está repartición del tiempo se apoya en dos realidades, por un lado se apoya en la desigual participación de mujeres y varones en el trabajo extra-doméstico y por otro lado en el monopolio femenino sobre el trabajo doméstico aunque la mujer trabaje fuera del hogar. En otro estudio del mismo autor (Ramos Tone 1990), apoyándose en estadísticas obtenidas en el ESTUDIO 1709 del CIS, comenta que mientras las mujeres disfrutan de 5,33 horas diarias para el ocio, los varones tienen casi dos horas más (7,23). Con respecto al tiempo dedicado a tareas domésticas, los datos estadísticos también son muy explícitos de esta situación, ya que los hombres dedican de media 0,70 horas diarias y las mujeres 5,07 horas. Podemos añadir a estos datos estadísticos la idea ya presente en esta introducción de la falta de horario de trabajo de las amas de casa. Sorprende cómo estas mujeres en su mayoría no valoran su propio trabajo, fruto quizá de la falta de reconocimiento social. Cresson y Romito (1993) comentan la invisibilidad del trabajo de las madres de familia, la desvalorización que éstas tienen de su rol de madres y amas de casa y subrayan su sufrimiento mental.

El buen funcionamiento de la mayoría de las familias se ha apoyado en gran medida en el papel que las mujeres han jugado en ellas. Las mujeres han sido educadas fundamentalmente para ser esposas y madres, y en segundo lugar para ejercer una profesión. Su carrera debían ponerla siempre en un segundo lugar si no querían ser censuradas socialmente. Los ingresos de la mujer han sido considerados en muchas familias una

ganara más que ella, no siendo así, en cambio, para muchos hombres. La mujer siempre ha tenido que adaptar su trabajo a las necesidades de la familia

(

niños, horarios, traslados,...) en cambio al hombre nunca se le ha pedido tal cosa. Un hecho importante que empieza a

aparecer con mayor frecuencia es lo que se ha venido a llamar “feminización de la pobreza”, como una consecuencia de los más bajos salarios femeninos y del gran índice de familias monoparentales en las cuales la mujer se encuentra sola para trabajar, cuidar el hogar y criar a sus hijos. Good (1992) comenta que el 50% de los hogares de Canadá cuyo cabeza de familia es una mujer viven por debajo del limite de la pobreza.

La problemática de las mujeres que trabajan abarca muchos campos, ya que puede afectar a los hijos que también pueden padecer estrés, a sus relaciones de pareja , a sus

relaciones en el medio laboral y por último, y quizá sea este el tema más frecuente, a su propia salud tanto en lo físico como en lo psíquico. Indudablemente esta no es la situación de todas las mujeres ni de todas las familias de las mujeres que trabajan fuera del hogar, pues existen una serie de circunstancias que ayudan positivamente a que esta situación no se de y que permiten a la mujer desarrollar sus intereses profesionales y sus aspiraciones maternales, y son las que se suelen dar en mujeres con una situación económica que les permite tener a sus hijos bien atendidos por otras personas, que tienen la posibilidad de tener en el trabajo horarios flexibles o media jornada y que cuentan con la colaboración de sus maridos (Violante y Quintana 1992>. Como vemos la mujer no se enfrenta a un conflicto sin solución, sino que sencillamente se trata de una situación que puede resolverse cuando las condiciones de trabajo para mujeres con hijos pequeños sean tenidas en cuenta en el mundo

laboral y cuando Los hombre adquieran una posición de mayor compromiso con sus compañeras y sus hijos.

Zambrana y cols.(1979) hicieron una revisión de la literatura sobre mates trabajadoras llegando a interesantes conclusiones. Cuando las madres trabajan, aguantan física y psicológicamente la responsabilidad y la carga tanto del hogar como del trabajo. Normalmente es la mujer la que suele ver comprometido su trabajo cuando existen conflictos familiares que requieren más atención. Son las mujeres con niños pequeños las que más frecuentemente están presentes en el mundo del trabajo, de ahí la gran necesidad de apoyo social para ellas. Afirman que no es perjudicial el trabajo de las madres para los niños, y que sobre todo tiene un efecto positivo en las hijas, aumentando su nivel de aspiraciones y facilitándoles un buen modelo. Por último las mates trabajadoras viven una continua situación de estrés fruto de la multiplicidad de roles.

Añadiremos un factor más que puede hacer aún más difícil compatibilizar los distintos roles para la madre de familia trabajadora, y éste es el vivir en una gran ciudad donde los apoyos sociales y familiares muchas veces no existen, y donde las relaciones de vecindario suelen ser menos intensas o incluso inexistentes, enfrentando a la mujer a una situación de mayor soledad frente a la maternidad (Amigo Jaio,1988).

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