• No se han encontrado resultados

(...) je me sens guépard aussi bien qu’empereur (MH, 15)

En este capítulo estudiaré las manifestaciones del closet yourcenariano en sus personajes y en la estructura ficcional de sus obras. El movimiento analítico de este trabajo sigue vinculando la ficción de su vida y la verdad de su obra, que es ficción. Un punto de partida será la omisión del lesbianismo en sus personajes, sí la presencia de la homosexualidad masculina. ¿Este silenciamiento, la colocación del yo escritural, la proyección del mismo en la masculinidad constituyen manifestaciones de esta particular construcción de closet? ¿Una manifestación del

closet yourcenariano es la predilección ficcional por la homosexualidad masculina?

3.1.- Operaciones de fijación y diferenciación.

Marguerite Yourcenar publicó en 1951 Mémoires d’Hadrien, larga epístola del emperador a su sucesor adoptivo Marco Aurelio. Libro concebido entre 1924 y 1929, retomado y abandonado entre 1934 y 1937. Con abundante erudición histórica y filosófica, Yourcenar narra acontecimientos fundamentales de la vida del emperador desde una perspectiva de introspección de éste frente a su próxima e inminente muerte. La obra la consagra: "el éxito de Adriano supera a cualquier esperanza", dice la autora (Savigneau, 239). Un relato exhaustivamente reflexivo, donde la acción externa está supeditada a los procesos internos del recuerdo. Fascinación por la homosexualidad masculina, alternancia entre el pensamiento esencialista y construccionista, una progresiva conciencia de la fluidez: "Todo se nos escapa, y todos, y nosotros mismos (…) muros desmoronados, trozos de sombra",189 asociada a la necesidad de establecer el poder y el control, hasta el punto de desear morir "con los ojos abiertos", son temas que vertebran la novela. Yourcenar realiza un procedimiento de transposición autobiográfica con el personaje de Hadrien, entendiendo este procedimiento como la acción de poner a alguien o algo más allá, en lugar diferente del que ocupaba. Poner "más allá" de un "orden normal”, mecanismo que, una vez aceptado como recurrente, sorprende por la elección del objeto, de investidura de austeridad viril, en la imagen del emperador. Vida y obra, entonces, se construyen y transmutan rasgos que forman parte de un plano simbólico que puede ordenarse para su estudio. Hasta aquí he llegado. Cuando sucede su publicación, hará un comentario interesante al novelista y crítico Jacques Folch-Ribas:

Leerá usted en muchos sitios que ‘Adriano soy yo’ (...) Es una solemne y negligente tontería (...) Más bien debe debería decirse que yo me he ido convirtiendo en Adriano. El matiz puede parecer delicado pero es capital. Usted lo ha comprendido y así se lo agradezco. (Savigneau, 240).

Savigneau descarta rápidamente como "tontería" la crítica que aludía al estilo viril yourcenarino (Savigneau, 240). Yo no iría tan rápido sobre esa tendencia, aunque puede comprenderse en el contexto de emisión de los años 50. Para ella estos comentarios tienen "voluntad de exclusión", y por cierto refuerzan el binarismo. Parecen decir que es buena escritura porque es viril. Pero no desconozcamos esta faceta yourcenariana, también deudora del mismo plano simbólico. Sin embargo, el matiz que Yourcenar señala se aviene a mi pensamiento: quizás no hay esencialismo neto, algo anterior que sale a la luz con la escritura de Hadrien. Ha sido una larga construcción que ha madurado en la obra que la hace salir a luz en el acto de poiesis, emerger, y, por ende, salir de su closet.Yourcenar explica el matiz aludiendo al mito del escritor de dar existencia a personajes mejores que él, sin sus debilidades, ser una intermediaria entre una voz del pasado y el presente. ¿Pero qué arrastra el lodo de esa voz? ¿O de esas voces?

J’imaginai longtemps l’ouvrage sous forme d’une série de dialogues, où toutes les voix du temps se fussent fait entendre. Mais (...) la voix d’Hadrien se perdait sous ces cris Je ne parvenais pas à organiser ce monde vu et entendu par un homme.190

El personaje de Hadrien también se construye en su novela. Como señala Poignault. "Hadrien n’est pas né empereur, il l’est devenu. Les circonstances (...) ont joué leur rôle (...) Mais c’est aussi sa propre volonté qui a amené Hadrien au premier plan".191

Frente al imaginario social, entendido como un proceso de construcción discursiva del universo simbólico que produce toda colectividad construyendo su representación de sí, y que determina el comportamiento o deseo de ajuste a la norma del individuo, Yourcenar muestra una clara voluntad de apartamiento del "común": su estilo y temas literarios van en contra de las corrientes de la época. La idea de "construcción" prima en el sentido de sujeto escritural, biográfico, como elaboración voluntaria: "Servianus aurait dû se rendre compte qu’on n’empêche pas si facilement un homme résolu de continuer sa route" (MH, 77). Sin embargo, la contundencia del modelo binario se mantiene, y está surcada por irrupciones, raras, más fluídas y diversas, con ese

190Carnets de Notes de Mémoires d’Hadrien

. Pág. 322.

191

Poignault, Rémy. "Maîtrise du monde et maîtrise de soi dans Mémoires d’Hadrien". Pág.7. http://www.yourcenariana.org/pdf/bull01/Poignault-i.PDF

estilo pontificador, con procedimientos de la retórica antigua como la sentencia, expresión de su escritura viril.

La construcción de la realidad, de la verosimilitud de su ficción, aparece como posibilidad de la memoria en creación diferida y a la vez de inscripción: "Prendre une vie connue, achevée, fixée (autant qu’elles peuvent jamais l’être) par l’Histoire, de façon à embrasser d’un seul coup la courbe toute entière".192 Una acción consciente o determinada desde el yo, cierre concluyente, realidad y lenguaje aparece así ligados por un vínculo hacedor entre palabras y cosas, discursos y referentes.

Rien n’égale la beauté d’une inscription latine votive ou funéraire : ces quelques mots gravés sur la pierre résument avec une majesté impersonnelle tout ce que le monde a besoin de savoir de nous. C’est en latin que j’ai administré l’empire ; mon épitaphe será incisée en latin sur les murs de mon mausolée au bord du Tibre, mais en grec que j’aurai pensé et veçu (MH, 56).193

"Porque la palabra, que arranca al prosista de sí mismo y lo lanza al mundo, devuelve al poeta, como un espejo, su propia imagen” (Sartre, 1950:51). Más allá de concepciones de la prosa utilitaria o como artificio ilusorio de real, me interesa en este trabajo la función de la fuerza desestructurante, deconstructora, la presencia de oposiciones que permiten vislumbrar acciones de soplo en el texto: “dejarse de esta manera sopla la palabra es, como el escribir mismo, el archi- fenómeno de la reserva: abandono de sí a lo furtivo, discreción, separación (...) Dejar la palabra a lo furtivo es afirmarse en la diferancia". (Derrida 1989ª: 263). Desposesión constituyente y contradictoria que roba y se afirma. El soplo de la palabra viene de isotopías que otorgan significado y desposesionan, pero "investida por al menos el deseo de un discurso" (Derrida 1989ª, 241). La tensión entre el acto perentorio de fijeza y sentencia contrasta con la fluidez de ciertas imágenes y concesiones a la incertidumbre, como hemos visto. Una forma de enfrentar analíticamente el texto sería “amenazar periódicamente la estructura para percibirla mejor” (Derrida, 1989ª, 13). La comprensión y funcionamiento de su estructura haría comprobar “ese pathos melancólico que se deja percibir a través de los gritos de triunfo de la ingeniosidad técnica” que Derrida asigna, con acierto a mi juicio, a los análisis estructuralistas (Derrida 1989ª, 12).

192Carnets de Notes,

322.

193

"Nada iguala la belleza de una inscripción votiva o funeraria latina; esas pocas palabras grabadas en la piedra resumen con majestad impersonal todo lo que el mundo necesita saber de nosotros. Yo he administrado el imperio en latín; mi epitafio será inscrito en latín sobre los muros de mi mausoleo a orillas del Tíber; pero he pensado y he vivido en griego" (Trad. de J, Cortázar, 45).

Il serait facile de construire ce qui précède comme l’histoire d’un soldat trop lettré qui veut se faire pardonner ses livres. Mais ces perspectives simplifiées sont fausses. Des personnages divers régnaient en moi tour à tour, aucun pour très longtemps, mais le tyran tombé regagnait vite le pouvoir. J’hébergeai ainsi l’officier méticuleux, fanatique de discipline, mais partageant gaiement avec ces hommes les privations de la guerre ; le mélancolique rêveur des dieux ; l’amant prêt à tout pour un moment de vertige ; le jeune lieutenant hautain qui se retire sur sa tente (...) l’homme d’état futur (...)l’ignoble complaisant (...) le petit jeune homme tranchant de haut toutes les questions avec une assurance ridicule ; le beau parleur frivole (...) aussi ce personnage vacant, sans nom (...) couché sur son lit de camp, distrait par une senteur, occupé d’un souffle, vaguement attentif à quelque éternel bruit d’abeille (MH, 84-85).194

Estamos tratando de develar un significado oculto tras algo, un encubrimiento, un develamiento. O una clausura del principio de propiedad del sentido, una muerte de la metáfora y del concepto de metafísica en su sentido de más allá en oposición a un más acá. Todo estaba allí, lo incluído y lo excluído. Volvemos a la idea de que Yourcenar construye, no revela. La idea es de traslado, de viaje de la metáfora, de deslizamiento, o mejor dérapage. "Su retirada tendría entonces la forma paradójica de una insistencia indiscreta y desbordante, de una remanencia sobreabundante, de una repetición intrusiva, dejando siempre la señal de un trazo suplementario de un giro más, de un re-torno y de un re-trazo (re-trait) en el trazo (trait) que habrá dejado en el mismo texto".195 Esa idea de retirada en el momento en que rebasa todo límite parece indicar un tiempo de simultaneidad. El espacio de funcionamiento de la metáfora correspondería a la metafísica, con su sistema de correspondencias duales, interacción de constelaciones, "es mejor decir que la metáfora crea la semejanza, y no que la metáfora enuncia una semejanza que ya existía antes",196 en su situación trópica con respecto al ser. Pero a pesar de la advertencia, ¿no alude implícitamente a una semejanza dada anteriormente? El ser se retira, no puede presentarse sino bajo un como que trate de hacerlo presencia. El discurso metafísico se refiere a esa retirada del ser, que corresponde a la metáfora como figura, como develamiento, intento de fijar algo que podemos admitir como descentrado de antemano. Pero la repetición de metáforas agrega siempre un trazo más,

194

"Sería fácil interpretar lo que antecede como la historia de un soldado demasiado intelectual, que busca hacerse perdonar sus libros. Pero estas perspectivas simplificadas son falsas. Diversos personajes reinaban en mí sucesivamente, ninguno por mucho tiempo, pero el tirano caído recobraba rápidamente el poder. Albergaba así al oficial escrupuloso, fanático de disciplina, pero que compartía alegremente las privaciones de la guerra con sus hombres; al melancólico soñador de los dioses, al amante dispuesto a todo por un inastante de vértigo, al joven teniente altanero que se retira a su tienda (...) al estadista futuro (...) al innoble adulador (...) al jovenzuelo que opinaba sobre cualquier cosa con ridícula seguridad; al conversador frívolo (...) también a ese personaje vacante, sin nombre (...) tendido en su lecho de campaña, distraído por un olor, ocupado por un aliento, vagamente atento a un eterno zumbido de abeja". (Trad. de J. Cortázar, 67).

195

Derrida, Jacques. La deconstrucción en las fronteras de la filosofía, Barcelona, Paidós. 1989b. págs. 37-38.

196

suplementario, que prolifera. La llamada retirada del ser no puede tener sentido literal o metafórico, porque el ser no es algo, un ente designable.

La metáfora que pretende hacernos llegar a lo desconocido, a lo oculto, levanta un sistema de proliferaciones complejizadoras: "al no ser más metafórico que literal, replantearía la cuestión de la metáfora" (Derrida 1989b, 66). Algo, un trazo, se comparte, hace atraer los dos términos, y marca su diferencia irreductible. Articulan e indican con un concepto de huella y de différance que marca un aspecto relacional no conclusivo ni de pertenencia, constituyendo así un abandono del origen. Si bien "este mundo" y "otro" presentan una conformación de oposición y delimitación, más allá de construcción de configuración referencial, la indefinición del otro abre un espacio que rebasa la única opción, constituyendo un deslizamiento fuera de lo binario. ¿De qué mundo se habla: "mundo" como "una forma de ser del ser-ahí", como "la totalidad de los entes que pueden ser 3ante los ojos' ", como el “ser de esos entes”, un “aquello ‘en que’ un ‘ser-ahí’ fáctico, en cuanto es este ‘ser-ahí’, ‘vive’ "?197

En un segundo punto interesa considerar la evolución de las nociones de equilibrio entre significado y significante, desde el pensamiento de Saussure, con valor operativo a distintas funciones pero “perpetuamente dos caras que se corresponden”,198 hasta el pasaje desde esa simetría a una primacía del significante. Para Derrida la oposición binaria esencia/ apariencia, conciencia/exterior, interior/exterior, significado y significante operan binariamente de modo similar. Corresponden a esa primacía otorgada al pensamiento de la metafísica, manteniendo una distinción y oposición entre lo inteligible y lo sensible. Otorga un privilegio a lo fónico sobre lo escritural, ubicándose en el discurso logocéntrico. Que significado y significante sean las dos caras de una misma producción se enfrenta a una tácita primacía del significado como aquello que predica sobre el ser, pensable por sí mismo, trascendente, una consideración implícita de la jerarquía del significado sobre el significante.

Por otra parte Derrida argumenta desde la semiótica la formulación sausureana de la oposición dentro de un sistema de diferencias. Una huella que relaciona cada elemento de la inscripción durable con los demás y precede tanto al significado como al significante, presente en todo signo, que remite a la existencia de los otros para autodefinirse. “El significado ya está siempre en posición de significante”.199 Efecto de la semiótica y su atención a los procesos de semiosis, que de ser técnica auxiliar al servicio de un saber metafísico pasa tomar parte activa

197

Heidegger, Martin. Ser y tiempo. Bs. As.: FCE, 2003.Págs. 77-78

198

De Saussure, Ferdinand. Curso de lingüística general. Barcelona: Planeta-Agostini, 2003. Pág. 33

199

Ducrot, Oswald, Tzvetan Todorov. Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje. México: Siglo XXI, 1998.Pág.393

colocando al significante en posición de generador. Para Derrida sigue siendo válida la distinción significante / significado. Hay diferencia, pero algo funciona como significante en el significado mismo y es la huella. Deconstruir el signo como artificio estructural es importante en la noción de perfecta simetría. Es una deconstrucción que asume la gramatología y que debe acarrear la de la verdad y la metafísica. Metafísica que estudia el ser y los entes, en su sentido de primera filosofía que le da Aristóteles, exploratoria de esa verdad fundante sobre el ser.

A nivel del énfasis en la cadena significante se ubica también el pensamiento de Lacan. En el discurso analítico las reiteraciones del significante y el desplazamiento del mismo sirven para determinar un descubrimiento del sujeto. Algo se enuncia en nosotros de manera autónoma y exterior al individuo. Lacan toma la barra significante / significado como resistente a la significación y que indica juego formal del significante, quien determina la génesis del significado. El significante tiene función activa en los efectos de la significación. Lacan presta atención a la oscilación dentro del signo y al efecto de sentido a partir de la cadena significante. En ese concepto de cadena, de Jakobson a Lacan, presente en los procedimientos de selección y combinación. El sentido viene desde antes del sujeto, en la irrupción metafórica, no activa sino pasiva mientras que la cadena metonímica marca la ausencia interior en la cadena, la doble ausencia de sujeto y objeto, algo que siempre está en falta, nunca circundado, que el deseo de nunca acabada inscripción mueve.

La crítica al logocentrismo se desarrolla en esa dirección de la crítica a la metafísica. El concepto de trace, huella, la marca que se conserva y remite a, la relación con otro presente en el signo. El juego será de engendramiento por remisiones. Todo elemento de la lengua se constituiría a partir de esa huella dejada en él por los demás. Ese pensamiento de la huella no puede existir en el logos exigente de precisión –represión. La gramatología para Derrida está llamada a deconstruir, no a abolir.

Deconstrucción, posición filosófica, estrategia política, modo de lectura. Ante todo “invertir la jerarquía”, “por medio de una acción doble, un silencio doble, una escritura doble, poner en práctica una inversión de la oposición clásica y un corrimiento general del sistema” (Culler 1998, 79). Una operación en el borde del sistema para resquebrajarlo que no implica un planteamiento escéptico, que utiliza el mismo concepto que deconstruye. Culler menciona el ejemplo de la causalidad: la inversión de la posición jerárquica , el orden de la temporalidad, la argumentación que sostendría que si bien podemos ver la causa y el efecto que produce ya tenemos experiencia para identificar lo que sucederá como posible, hay un conocimiento previo a la causa que nos guía a identificarla como tal. Remisión a una diferencia impregnada del existencialismo, con la referencia al “ser” como el más vacío, universal, oscuro e indefinible de los conceptos (Heidegger, 2003), con

su progresiva remisión a una esencia, a una predicación, a un componente situacional y espacial , a un existente.

El origen puede perder su privilegio metafísico entonces. La crítica a la filosofía y a la búsqueda de la verdad se topa con la advertencia derrideana de que la escritura siempre conduce a escribir más, la escritura lleva a la escritura, en un proceso de comentario donde nunca hay término, donde todo intento fijador engendra nuevas opciones cercando inútilmente. Y la escritura crea una ilusión de fijeza. En el habla los significantes desaparecen una vez emitidos, la escritura permanece con esa ilusión de fijeza resaltando aún más su opacidad, operando en ausencia del hablante. Derrida critica la posición de considerar la escritura como representación del habla explicitada por Saussure: “Lengua y escritura son dos sistemas distintos; la única razón de ser del segundo es representar al primero”, “esta posibilidad de fijar las cosas relativas a la lengua”.200 También Ricœur hace ese señalamiento: “la fijación mediante la escritura acontece en el mismo lugar que el habla”,”la escritura es una realización comparable al habla, paralela a ella”.201 El fonocentrismo, concebido como cadena derivada de jerarquías ligado al logocentrismo, señalando el mayor valor del significado, de lo que se dice, apunta a la noción de verdad, nuevamente de una metafísica de la presencia: “presencia de la cosa para la mirada como eidos, presencia como substancia / esencia / existencia (ousía) presencia temporal como punta (stigme) del ahora y del instante (nunc), presencia en sí del cogito, conciencia, subjetividad, co-presencia del otro y de sí mismo, Inter.-subjetividad como fenómeno intencional del ego, etc.). El logocentrismo sería, por lo tanto, solidario de la determinación del ente como presencia” (Culler 1998, 85).

La tabla de oposiciones binarias define al logos y ubica las jerarquías, centro –periferia, cuerpo- alma, buscando una prioridad y un desbordamiento o negación en la segunda categoría. “La autoridad de la presencia, su poder de revalorización, estructura todo nuestro pensamiento” (Culler 1998, 86). La realidad aparece como lo presente en cualquier instante dado pero escindida por la temporalidad, relacionada con el pasado y futuro, el instante está dividido desde dentro, habitado por el no-presente, anonadada : “Todo proceso psíquico de nihilización implica entonces una ruptura entre el pasado psíquico inmediato y el presente, esta ruptura es precisamente la nada”.202

El momento presente no es absoluto e indivisible, aunque lo intentemos fijar así. Nunca autónomo. “la presencia debe estar ya marcada por la diferencia y la compartimentación”,

Documento similar