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La Era de Hielo

In document Cambio climático (página 87-90)

Luego de la gigante extinción del comienzo del Cenozoico, gran cantidad de nichos ecológicos quedaron libres, situación que favoreció la evolución de los pe-

15  Se usa la letra K y no la C para identificar al Cretácico para no confundirlo con otros Períodos que co- mienzan con la letra C

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queños mamíferos que, para ese entonces, se refugiaban en largas y estrechas cuevas. Es por este motivo que podríamos decir que los humanos (como todos los demás mamíferos actuales), somos el resultado, en gran medida, de los diversos cambios climáticos que afectaron al ambiente durante este período.

El período terciario del Cenozoico trajo consigo fluctuaciones climáticas que, si bien no generaron extinciones masivas, produjeron cambios considerables en el paisaje terrestre. La temperatura de los últimos 65 millones de años fue bastante cambiante pero sin extremos. Paulatinamente se fue perdiendo el CO2 como con- secuencia de la elevación de grandes masas continentales que formaron enor- mes cadenas montañosas. Los continentes iban en camino de ocupar el lugar en que se encuentran en la actualidad, pero en ese derrotero los encuentros entre ellos produjeron las más imponentes cordilleras que hoy podemos observar. Los Andes, la cadena del Himalaya, Los Alpes y otras más se erigieron durante esta etapa y aún hoy algunas de ellas siguen elevándose. La alteración química de las nuevas rocas, ahora expuestas al aire, comenzó a extraer el abundante dióxido de carbono del Terciario que paso de 2000 ppm a 200 ppm16. Paulatinamente

nuestro planeta se fue congelando hasta alcanzar su más baja temperatura (hace apenas unos 2.5 millones de años) entrando de este modo en una etapa fría17 que

perdura hasta el presente. Pero ¿Por qué hablamos de etapa fría actual, si común- mente hacemos referencia a “calentamiento global”? Es indiscutible que la Tierra sufrió un leve aumento de la temperatura promedio en los últimos 150 años y que, según el IPCC (Panel Intergubernamental Contra el Cambio Climático), fue exac- tamente de unos 0.6º C. Ocurre que, aunque nuestro planeta, probablemente se esté calentando, lo está haciendo dentro de una etapa fría mucho más amplia. La pregunta que deberíamos realizarnos ahora es ¿si este aumento de poco más de 0.6º es producto de las actividades humanas o si la Tierra de todas maneras lo iba a desarrollar independientemente de lo que hiciéramos? Y además, también po- dríamos preguntarnos, si estamos forzando o aumentando una tendencia natural o si en el largo plazo estamos mitigando un proceso de futuro enfriamiento. Es como si un deportista de elite, que ha ganado muchos eventos, disputara y gana- ra una carrera y luego se descubriera que corrió con sustancias prohibidas en su

16  Ppm: partes por millón.

17  Cuando hablamos de etapa fría tomamos como referencia los 15º C globales que se registran en la actualidad. Hablar de etapa fría o cálida es en realidad una postura antropocentrista pues consideramos como ”normal” la temperatura de la Tierra con la que nos topamos cuando nos “convertimos en hombres modernos” hace unos 10.000 años.

LA HISTORIA CAMBIANTE DE NUESTRO CLIMA cuerpo. La duda quedaría instalada para siempre: ¿hubiese ganado igual sin ellas? Pero volvamos al Cenozoico; en los últimos 2.5 millones de años de esta Era, el frío cubrió gran parte del globo extendiéndose los glaciares hasta latitudes me- dias para, en poco tiempo, retroceder hasta no quedar casi nada de ellos, excepto en las regiones polares. Los vaivenes climáticos parecen haber sido una constante en el último período del Cenozoico, el Cuaternario. El avance y retroceso del hielo se generó cíclicamente en etapas que se conocen como períodos glaciarios18 e in-

terglaciarios. Las fluctuaciones térmicas de este período parecen estar relaciona- das también con cuestiones astronómicas, a las que nos referiremos más adelan- te. Palmeras creciendo en Alaska y corales en Gran Bretaña fueron remplazadas por mamuts y osos polares en cercanías del trópico y todo en un lapso muy corto.

A pesar de lo cambiante del clima en esta parte de la historia terrestre la tendencia final fue el enfriamiento, que perduró hasta nuestros días. Recordemos que la Tierra, contabilizando todo su historial, es un planeta que podríamos con- siderar “caliente” y que permaneció casi siempre desprovisto totalmente de hielo, incluso en sus áreas polares. El típico paisaje de lenguas glaciarias bajando por los valles montañosos o un continente cubierto de 5000 metros de hielo como la Antártida es, en realidad, una rareza. Poder ver el rompimiento del glaciar perito Moreno es un hecho realmente fortuito y circunstancial si tomamos en cuenta la evolución climática de nuestro mundo, y esto fue justamente lo que ocurrió en los últimos 2.5 millones de años.

El Cuaternario

No es el objetivo de este capítulo abrumar al lector con nombres de períodos y eras geológicas, pero esta vez sólo le pedimos que recuerde estos dos nom- bres Holoceno y Pleistoceno (ver figura 3.1).El primero comenzó hace unos 2.5 millones de años y el segundo hace apenas 115000 años y ambos pertenecen al Cuaternario, uno de los dos Períodos en que se divide la Era Cenozoica. Y hace- mos hincapié en estas dos épocas del Cuaternario porque en ellas comienzan a desarrollarse los homínidos y finalmente el hombre moderno, es decir, nosotros.

Durante toda esta etapa, la Tierra se enfrió considerablemente, llegando a acumularse más del doble de hielo en los continentes que en la actualidad. Los continentes durante el Cuaternario se convirtieron en una “Antártida” a gran esca-

18  Dándole a la Tierra el aspecto típico que se puede apreciar en el simpático film de Dreamworks cuyos protagonistas son Sid, Diego,, Manny y Scratch.

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la. Las causas fueron varias; algunas geológicas, otras hidrológicas, pero posible- mente fueron los factores astronómicos, los que hayan tenido un mayor impacto.

Este lento pero paulatino descenso de la temperatura trajo consecuencias evolutivas en nuestra especie. Hasta poco antes del inicio del Cuaternario por ejemplo, el clima europeo era tan tropical como lo es el africano hoy, en Europa se encontraban los mismos mamíferos que en África; pero cuando la Tierra comenzó a perder calor, en Europa la extinción de muchos mamíferos fue la regla más que la excepción. Los homínidos más antiguos se desarrollaron en el este de África y desde allí comenzaron a extenderse al resto del mundo hace aproximadamente un millón de años, pero con un limitante, el avance de los hielos continentales. A pesar del frío reinante, una especie humana distinta a la nuestra, y que también como nosotros manejaba y construía herramientas y enterraba a sus muertos, se adaptó muy bien a las condiciones glaciarias de Europa y Asia, nos referimos al hombre de Neanderthal (Homo sapiens nenderthalensis).Aunque su extinción coincide con las condiciones climáticas más rigurosas que comenzaban a reinar en Europa se cree que su desaparición abrupta hace unos 30000 años no estuvo relacionada con el clima sino más bien con la presencia e “invasión” de otra es- pecie, el Homo sapiens sapiens. Aunquese han aducido muchas causas, el fin de nuestra especie más cercana siguerodeada de muchas incógnitas.

Cuando el frío se hizo más crudo y los hielos avanzaban hacia latitudes más bajas, algunos grupos humanos fueron impulsados a migrar desde Asia, hacia el continente Americano. El paso por el estrecho de Bering pudo hacerse gracias a la disminución del nivel del mar, producto del descenso de temperaturas que regis- traba nuestro planeta y que hacían que las precipitaciones caídas permanecieran en estado sólido durante todo el año en el continente, quitándole, de este modo, incalculables cantidades de agua al mar. Es interesante pensar cómo, culturas tan ricas y disímiles como los aztecas, los inuit, los incas y los guaraníes, sólo por citar algunos, deben sus orígenes a un hecho climatológico ocurrido hace poco más de 30000 años.

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