Al margen del potente aparato propagandístico nazi, que trató de mediatizar todos y cada uno de los pensamientos y movimientos del pueblo alemán y posteriormente de Europa, existió una estrategia de calculada desinformación de cara a la comunidad internacional que facilitó durante años la impunidad de la actividad nazi, a través del descrédito sobre lo que estaba ocurriendo en Europa. Esto unido a la falta de una legislación internacional, de la que ya hablamos en epígrafes anteriores, permitió que el plan de Hitler sobre la aniquilación del pueblo judío se cumpliese en un alto porcentaje y que alcanzase la cifra de seis millones de judíos asesinados con total impunidad al término de su régimen de terror.
Un artículo de análisis publicado el 24 de septiembre de 1933 por la Jewish Telegraphic Agency reflexiona sobre este tema de una sorprendente agudeza si consideramos el momento tan temprano en el que está firmada la información que publican. El año 1933 constituye todavía el inicio de la instauración del Nazismo en Alemania y hablar ya de estrategia de desinformación y de mentiras hacia la comunidad internacional hace pensar que sí existió la posibilidad de analizar y detectar a tiempo las intenciones de Hitler.
During the last few months anti-Semitism has raised its head in many parts of Europe heretofore without a Jewish question. Antwerp, Copenhagen, Zurich, and Amsterdam have seen anti-Jewish demonstrations […] In stating that the National Socialist Party in Germany is not carrying out an active, premeditated program against Jews in other countries, Dr. Goebbels is either deliberately lying, covering up the Nazi. Internationale, or else he is grossly misinformed on the machinations of his own party. From many Nazi official sources and through other authoritative avenues of information, this reporter learned that the Nazi line of action is not restricted to the ousting of Jews from
consolidation of its position in the fatherland, the National Socialist Party is now beginning to build a world-wide propaganda and inner political organization, the effects of which will shortly be felt in every important country on the globe. (párr. 1-7)
Otra noticia del 23 de octubre de 1933 publicada en el mismo medio y titulada “Jew-baiting Weekly in Saar Is Prohibited”, advierte de que la prensa alemana ya no está publicando ninguna información que pruebe a ojos de la comunidad internacional la campaña contínua de los nazis contra los judíos. No obstante, señala que alguna publicación, como es el caso del semanario antisemita Fredericus, se salta esta norma y hace un llamamiento para acabar con los judíos alemanes.
The anti-Semitic weekly, Fredericus, has been banned from distribution in the Saar plebiscite region because of an article in the current issue, “Juda Beware.” The article, written by the editor of the weekly, Herr Holtz, calls for extermination of the Jews. Although the entire German press, in accordance with orders issued this week, no longer carries any news or articles which could be used abroad as evidence of the Nazis’ continuing drive against the Jews, the Fredericus today featured the article by Holtz accusing the Jews of being guilty of creating international complications and exhorting the public to “finish the German Jews as Germany has done with the communists.” “Our country cannot practice mercy to the Jews,” the paper states, describing the Jews as “our sworn enemies.” (párr. 1-3)
Este tipo de noticias, que se referían a la crueldad de los nazis contra la comunidad judía en Alemania, empezaron a traspasar las fronteras a finales de 1933 y en 1934 el presidente del Deutsche Reichsbank, Dr. Hjalmar Schacht, pide a los nazis que suavicen su propaganda de violencia antijudía porque está llegando a oídos de otros países, especialmente Estados Unidos, que empiezan a recelar de la continuidad de sus
De sus palabras se hace eco la Jewish Telegraphic Agency en su editorial del 6 de septiembre de 1934. Este tipo de informaciones motivaron el cambio en la política de comunicación y el inicio de la estrategia de desinformación por parte de los nazis.
Dr. Schacht, as financial and economic dictator, realizes better than anyone else among the Nazi leaders the waste in money and loss in prestige resulting from the arrogant and stupid agitation conducted by Nazi agents in foreign lands. While Dr. Schacht himself has recently said and done things that have caused other nations to distrust Germany’s integrity under the present regime more than ever before, he understands that the Goebbels form of propaganda of hate makes it all the more difficult for him to negotiate his trade and loan agreements with other nations. (párr. 2)
Una de las estrategias para combatir esta imagen negativa de las políticas alemanas contra los judíos era difundir el mensaje de que la comunidad judía era merecedora de semejante trato. El 30 de Julio de 1936 la Jewish Telegraphic Agency
publica una noticia titulada “Nazis to Issue ‘Ritual Murder’ Book After Olympics”. En ella se informa de que, con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de Berlín, los Nazis han publicado la versión para extranjeros del libro Jewish Ritual Murder, en el que se acusa a los judíos de conspirar “a ritual murder of Aryans” (párr. 2). Califica a esta acción como el primer movimiento de la campaña antijudía llevada a cabo por los nazis de cara a la comunidad internacional.
The author is Gerhard Utikal. The Reich Office for the Promotion of German Literature recommends the volume as “a truly national representation of Jewish ritual murders” and “a treasured possession for every German.” “It is a generally acknowledged fact today,” the book states, “that the Sarajevo murder in the Summer of 1914 was committed at the instigation of Freemasons. It can thus be stated without fear of
tools. “Jewry had for a long time been preparing to set the world aflame. Ten millions of the best non-Jewish men sacrificed their lives in the great war [sic]. They were murdered in order to satisfy the world-domination plans of the Jews. All the misery and distress which the World War brought upon the Aryan nations has, in the last analysis, been purposely and knowingly caused by stateless and homeless Jewry.” (párr. 3-5)
Esa férrea estrategia de desinformación era quebrantada sólo en algunos casos en los que un testimonio se filtraba a los medios de comunicación internacionales o algún testigo o testigos conseguían huir de un campo de concentración y llegar a zona segura para contar lo visto y vivido en primera persona. Una foto, un testimonio o una petición de auxilio constituían las únicas fuentes de información que rompían los relatos de los confusos teletipos para hablar sin suposiciones y con completa seguridad de “exterminio”, “aniquilación”, “tiranía hitleriana” o “infierno” para referirse a los campos de concentración de los que conseguían huir. En esos casos, el medio de comunicación sí decidía publicar los testimonios como exclusiva y en las primeras páginas de sus diarios.
En el caso contrario, el de la más férrea desinformación, es el propio aparato de propaganda Nazi el que se encarga de justificar ante la opinión pública internacional sus acciones contra la comunidad judía. Un caso muy concreto lo encontramos en un artículo citado anteriormente en el análisis de prensa, pero que rescato para argumentar mi afirmación. Lo publicó la Jewish Telegraphic Agency el 1 de octubre de 1933 con el título “Germany Totters on Verge of Inflation” y recoge las declaraciones del abogado judeoalemán Max Naumann, que pide a los judíos extrajeros que no boicoteen los productos y bienes alemanes, ya que tal acción intensificará el sentimiento antisemita por parte de los nazis.
I don’t know whether Dr. Naumann was speaking for himself or for his organization. There is no reason why Dr. Naumann should not support the Nazis. As yet, he is one of the very few Jews in Germany who has lost nothing by their rise to power. It is certain, however, that he was not speaking for at least ninety percent of the other Jews in Germany or for any of the Jews outside that country […] If the boycott of Germany were undertaken only as retaliation against the German people for their action against the Jews, the writer would most ardently oppose it. The people who will suffer are for the first part those millions who have been robbed of all freedom of expression and action. Germany under Hitler has become a country of creatures who can not [sic] do otherwise than obey the commands their [sic] fanatical leaders. Unless a boycott were exceedingly effective, the workers, the Jews, and people in sympathy with Hitler would hard hit, while the Nazis, now in position to take from Germany what they want, would survive with the rest of the country industrially and economically desolate. (párr. 2)
También justificó sus acciones el gobierno nazi después de la Kristallnacht
(noche de los Cristales Rotos), ocurrida durante la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938, cuando las tropas de asalto de las SA (Sturmabteilung) junto con la población civil llevaron a cabo una serie de ataques combinados en la Alemania nazi (que entonces ya comprendía Austria), mientras las autoridades alemanas observaban sin intervenir. Los responsables nazis presentaron estas acciones, de cara a la opinión pública nacional e internacional, como una lógica reacción espontánea de la población tras el asesinato, el 7 de noviembre de 1938, de Ernst vom Rath, secretario de la embajada alemana en París, a manos de un joven judío polaco de origen alemán, Herschel Grynszpan. En realidad, los ataques fueron ordenados por el canciller del Reich, Adolf Hitler; organizados por Joseph Goebbels y cometidos por miembros de la SA (Sturmabteilung), SS (Schutzstaffel) y las Juventudes Hitlerianas, apoyados por la SD (Sicherheitsdinst), la Gestapo y otras fuerzas de la policía.
Se trataba de unos pogromos dirigidos contra los ciudadanos judíos y sus propiedades. Al menos 91 judíos fueron asesinados durante los ataques y otros 30.000
fueron detenidos y posteriormente deportados en masa a campos de concentración. Mediáticamente, y según el aparato de propaganda nazi, se trató de una represalia popular justificada como respuesta al supuesto asesinato cometido por un judío. A partir de este momento, la imagen de los ciudadanos judíos sufrío un desprestigio creciente en los medios y en la percepción social, hasta llegar a una caída libre descontrolada, que acabaría en los asesinatos en masa.
Un caso similar encontramos en The New York Times en una noticia publicada el 24 de octubre de 1942 titulada “Extirpation of Jews Expected in Norway”. El motivo, según reza el periódico citando informaciones que le llegan vía teléfono desde Oslo, el supuesto asesinato de un guardia de frontera a manos de tres hombres jóvenes, dos de los cuales se presume que son judíos que intentaban escapar de Suecia por la frontera. El guardia les pidió los pasaportes, continúa The New York Times, y estos le dispararon. A raíz de esta muerte, más judíos han sido arrestados y acusados de complot, entre ellos el rabino de Oslo.
En la prensa internacional, y al hilo de las estrategias de desinformación a las que nos referimos, encontramos varios ejemplos que atestiguan la construcción de una realidad alternativa justificada y avalada por el Reich de Hitler.
El 8 de mayo de 1933, Daily Boston Globe publica la alocución del portavoz de la American Palestine Campaign, Samuel Untermyer, durante su cena anual celebrada en el Symphony Hall. Ante un aforo de dos mil personas, Untermyer habla de engaño al pueblo americano por parte del Partido Nazi con el único objetivo, asegura, de acabar con el pueblo judío asentado durante siglos en Alemania. Este periódico recoge sus palabras, en las que tilda de “lying” (párr. 10) a la propaganza nazi y dice que su efecto
For a time our fears were allayed and our sense of danger dulled and confused by the flood of brazen, lying propaganda skillfully and without conscience conducted by a man from the Rhineland named Dr. Joseph Goebbels as the recognized Nazi Chief of Propaganda. In order that there shall no longer be left the slightest pretext for hoodwinking the American people as to the scope of this incredible assault upon civilization […] On Friday of this week Dr. Schacht [Hjalmar Schacht, político y financiero alemán, ministro de Economía del Tercer Reich entre 1934 y 1937] landed upon our shores. He is reported to have come in response to an invitation from the President of the United States. The first act of that gentleman on arriving here was to convert himself into a messenger to spread the brand of propaganda in which his Government has been busily engaged here and abroad, calculated to boldly deny or to minimize and mislead our people as to the vile and barbarie persecution of the Jews in Germany. (párr. 10-11 y 14-15)
Los nazis construyeron un discurso victimista frente al mundo sobre el comportamiento de la comunidad judía en Alemania y, posteriormente, en toda Europa. Los alemanes eran víctimas de los judíos y no al revés, aseguraban. La política nazi de represión y privación de derechos contra la comunidad judía tenía, según el gobierno de Hitler, su plena justificación y eran los judíos los que difamaban contra los nazis acusándolos de masacres que, según decían, nunca habían cometido. Un ejemplo muy gráfico lo encontramos el 30 de enero de 1940 en una noticia publicada por The New York Times, “Reports Heard in Berlin”, en la que el gobierno alemán muestra su descontento al Vaticano por difundir a través de su emisora de radio acusaciones contra ellos haciéndoles responsables de persecuciones a los judíos y de masacre de sacerdotes y civiles. El periodista que firma este artículo, Otto D. Tolischus, dice que estas acusaciones forman parte de lo que llama “the German counter-campaign” (párr. 3) diseñada por los nazis para contrarrestar los mensajes que los judíos están filtrando al
consideran falso.
No obstante, este mismo reportaje del 30 de Enero de 1940 publica el texto íntegro del informe remitido por el cardenal August Hlond al Vaticano sobre la persecución de los judíos llevada a cabo en Polonia. De forma muy ordenada, da cuenta de todas las prohibiciones que la población polaca, y la comunidad eclesiástica, están soportando desde la ocupación alemana.
“Soldiers occupy seminary […] Priest’s Robes Torn […] Only German Sermons Allowed […] Police Search the Convent […] Other Priests Believed Shot […] Cases of Suppression Cited […] Publications Are Banned […] Publications Also Destroyed […] Hospitals Are Taken Over […] Called an Enormity […] Many Taken To Germany […] All Foodstuff Removed […] Priests Are Imprisoned […] No Word From Imprisoned […] Property Taken Away […] Revolvers Left As Ruse […] About 70 Priests Imprisoned.” (párr. 3, 12, 18, 27, 41, 45, 53, 59, 67, 77, 85, 90, 101, 106, 113, 121, 127 y 145)
Cómo Alemania ha caído en las manos de Hitler y ha llegado a convertirse en lo que es, guiada por los planes nazis, es algo sobre lo que se reflexiona profundamente en un amplio reportaje publicado el 25 de Mayo de 1941 y titulado “The Unbelievable Nazi Blueprint”. En él, el periodista norteamericano Joseph C. Harsch, corresponsal en Berlín del diario Christian Science Monitor, trata de explicar cómo se ha producido la deriva nazi de Alemania, para lo cual considera esencial un elemento: la manipulación de la diplomacia alemana con mensajes que hacían difícil creer las barbaridades de las cuales hablaban algunos testigos, en definitiva, del exterminio.
Jews for Big Bombings”. A continuación, en los subtítulos y el cuerpo de la noticia, se cuenta que el ministro de Propaganda alemán, Joseph Goebbels, dijo que esa misma noche Alemania podría llevar a cabo un exterminio masivo de judíos en represalia por los bombardeos aliados sobre ciudades alemanas, las cuales, es consciente, han sufrido serios daños. Apunta, además, que esos exterminios podrían extenderse por toda Europa y dice textualmente que Alemania “would repay ‘blow by blow’ the air attacks on her cities […] Terror can be crushed only by terror […] The Jews are playing a frivolous game and they will pay for it with the extermination of their race in all Europe and perharps even beyond Europe” (párr. 6 y 10).
La culpabilización y criminalización del pueblo judío, asentado e integrado durante siglos en el viejo continente, supuso una de las líneas de adoctrinamiento y desinformación más importantes de los nazis. De esta forma, se contribuyó a crear la imagen equivocada del verdadero adversario, se consiguió ocultar durante años las acciones nazis contra los judíos y se retrasó, también durante años, la acción internacional urgente sobre Europa con el ya clásico “no podía ser verdad que todo aquello que se contaba estuviera ocurriendo en realidad”.
El 29 de marzo de 1944, The New York Times publicó en su página dos una noticia proveniente de la agencia United Press titulada “2 Lwow Jews Tell of ‘Death Forest’”, donde queda dibujada perfectamente la grieta que, de vez en cuando, se producía en la estrategia de desinformación internacional del aparato de propaganda nazi. En una columna, sin demasiados detalles, se cita el testimonio de dos supervivientes judíos polacos, el matrimonio formado por Isador Hertz, de 22 años, y Laura, de 23. El mismo Isador, durante su relato, dice que merece ser una pieza de museo, porque “My father, my mother, my brother, two sisters, their children, four uncles and aunts and all my cousins are dead.” (párr. 3) A través de la noticia, cuya falta
de actualidad ya advierte el propio The New York Times al inicio de la columna poniendo un paréntesis con la palabra “(Delayed)”, se intuyen dos cosas:
- A pesar de la falta de actualidad de la noticia, sí importa su veracidad al tratarse de un testimonio de sobrevivientes de la matanza.
- Las circunstancias del conflicto en Europa y la ferocidad del aparato de propaganda y desinformación nazi, hacen que los testimonios en primera persona lleguen ya desactualizados.
A pesar de ello, el relato y la publicación del mismo son necesarios para el conocimiento internacional. A través de sus palabras, el lector toma conciencia del desalojo de Isador y Laura de su vivienda en 1941, al igual que fueron desalojados y expropiados otros tantos judíos de sus hogares en Alemania. El matrimonio cuenta que, desde ese fatídico 2 de julio de 1941 en el que fueron sacados de su casa y hasta el momento de su narración, han vivido durante dos años en una comunidad judía de 140.000 personas en la ciudad polaca de Lvov. Ellos, según cuentan, son tan sólo dos de los dos mil o tres mil judíos que siguen vivos de aquellos 140.000. Ahora “they stood proud and a little self conscious in new stiff khaki uniforms of the Third Polish división”, cuenta el artículo, “for which they volunteered three days ago, as they told their story” (párr. 5).
Isador habla, emocionado, del “death forest”, que sitúa a 15 kilómetros al este de Betz:
[sic] “Literally, tens of thousands of Jews were slain in this forest. Until the Red Army reaches the area it will be impossible to determine the total, but it was believed to be the largest mass extermination depot established by the Germans anywhere in Europe. It would not be surprising if the total ran over 100.000. Jews were packed aboard trains
El artículo cuenta, además, que el terror se intensificó con la llegada de Heinrich