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CAPÍTULO 2. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

2.2 M ARCO TEÓRICO

2.2.4 La Evaluación Constructivista

El constructivismo representa la posición más desarrollada y sustentada de las vanguardias pedagógicas en la naciente sociedad del conocimiento, De Zubiría (2001).

Esto indica, que no solo es necesaria sino pertinente la aplicación del

constructivismo en el modelo de educación basada en competencias, modelo que se autoproclama como respuesta al dialogo entre el sector productivo y educativo en la relación desempeño y educación.

Julián de Zubiría Samper (2001) maestro e investigador pedagógico, señala al constructivismo como fiel continuador de los planteamientos de la sicología cognitiva contemporánea, mediante el cual los procesos de pensamiento se desarrollan

necesariamente a partir del trabajo y las actividades desarrolladas por los estudiantes en sus laboratorios, proyectos o talleres.

Resulta interesante comprobar, a través de De Zubiría (2001), que mediante la interpretación, la argumentación y la proposición, competencias evaluadas por el ICFES, se presume que se potenciará al colocar al alumno frente a un proyecto de investigación, a la elaboración de una encuesta o al confrontar sus esquemas previos.

El abordaje de la evaluación en el proceso de enseñanza aprendizaje es de obligatorio trabajo por cuanto es a través de ella que se establece dialogo enriquecedor entre los actores del mismo proceso: estudiante, profesor y contenidos.

Antes de hacer énfasis en las características especiales de una evaluación constructivista, es necesario precisar los seis aspectos que implica la evaluación mencionados por Díaz Barriga, F. y Hernández (2002, Pág. 353):

-La demarcación del objeto, situación o nivel de referencia que se ha de evaluar: identificación de los objetos de evaluación

-El uso de determinados criterios para la realización de la evaluación

-Una cierta sistematización mínima necesaria para la obtención de la información

-A partir de la obtención de la información y mediante la aplicación de las técnicas será posible construir una representación lo más fidedigna posible del objeto de evaluación.

-La emisión de juicios -La toma de decisiones

Estos seis aspectos muestran la importancia de la evaluación, por cuanto a través de ésta, se logra cerrar el círculo de alimentación del proceso de enseñanza aprendizaje al establecer como punto de inicio el objeto de la misma y llegar a la toma de decisiones

para generar la correspondiente reflexión entorno al objeto de la evaluación y así dar

creación al proceso de retroalimentación que sostiene a la educación. En este sentido,

Bolívar (2000, Pág. 4) menciona lo siguiente respecto al nuevo enfoque de la evaluación “se transforma la evaluación en instrumento de conocimiento y en una base para la toma de decisiones de carácter didáctico o educativo”.

Así mismo, es primordial tener en cuenta los diferentes tipos de evaluación que se pueden aplicar en el proceso de enseñanza aprendizaje. En este sentido, a continuación se presenta tres tipos de evaluación según Díaz Barriga, F. y Hernández (2002, Pág. 396):

-Diagnóstica: Se realiza previamente al desarrollo de un proceso educativo. Este tipo de

evaluación se presenta de dos tipos. Inicial: La que se ejecuta de manera única y exclusiva antes de algún proceso o ciclo educativo. Puntual: Se efectúa en distintos momentos antes de iniciar una secuencia de enseñanza perteneciente a un determinado curso.

-Formativa: Considera el proceso de enseñanza aprendizaje como una actividad continua de reestructuración producto de las acciones del alumno y de la propuesta pedagógica. En este tipo de evaluación importan los “errores” cometidos por los alumnos, que lejos de ser meramente sancionados son valorados. Existen tres tipos. La regulación interactiva: El profesor observa e interpreta lo que dicen y hacen los alumnos, y decide el uso de técnicas de evaluación de tipo informal como observaciones, entrevistas, entre otros. La regulación retroactiva: Consiste en programar actividades de refuerzo después de realizar una evaluación puntual. La regulación preactiva: Está dirigida a prever actividades futuras para los alumnos, con alguna de las dos intenciones siguientes: lograr la consolidación o profundización de los aprendizajes, o bien, buscar que se tenga la oportunidad de superar en un futuro los obstáculos presentados en el proceso. En este tipo de evaluación Nunziati (1990, citado por Coll y Martín, 1996) habla acerca de la evaluación formadora como aquella que pretende que el alumno aprenda a autorregularse en su evaluación y en su aprendizaje. Aquí se propone la aplicación de tres tipos de evaluación a saber: autoevaluación (evaluación del alumno acerca de sus propias producciones), Coevaluación (evaluación de un producto del alumno realizada por él mismo y en conjunción con el docente) y

evaluación mutua (evaluaciones de un alumno o un grupo de alumnos que pueden hacerse sobre las producciones de otros alumnos o grupos de alumnos).

-Sumativa: Se realiza al término de un proceso educativo. Por medio de este tipo de evaluación, el docente conoce si los aprendizajes estipulados en las intenciones fueron ejecutados según los criterios y las condiciones expresadas.

Estos tipos de evaluación analizados, plantean la urgente necesidad de establecer al interior de las instituciones educativas de nivel superior, la unidad de criterios en cuanto a los parámetros y procedimientos sobre los cuales se apliquen los aspectos evaluativos con el fin de fortalecer, por un lado, el desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje en los cursos y por el otro, los procesos de mejoramiento académico.

La evaluación, desde el marco de interpretación constructivista de la enseñanza y el aprendizaje, conforme lo indica (Coll y Martín, 1996) citados por Díaz Barriga, F. y Hernández (2002), es una actividad que debe realizarse tomando en cuenta no sólo el aprendizaje de los alumnos, sino también las actividades de enseñanza que realiza el docente y su relación con dichos aprendizajes. En este caso, las acciones evaluativas se encaminarán a reflexionar, interpretar y mejorar dicho proceso desde adentro de la misma evaluación para y en el proceso enseñanza-aprendizaje.

Es común otorgar a la evaluación un último puesto en el proceso de enseñanza aprendizaje, contrario a esta idea, Bolívar (2000, Pág. 8) menciona que “la evaluación no es, en propiedad, una fase independiente, menos final, del proceso de desarrollo del currículum, va inmersa en cada una de las acciones que se ponen en marcha.” En este sentido, a la evaluación le corresponde un puesto de honor y por tanto de compromiso en el proceso educativo.

En el constructivismo se busca que el profesor considere todos aquellos recursos cognitivos y afectivos que los alumnos utilizan durante el proceso de construcción de

los aprendizajes, Díaz Barriga, F. y Hernández (2002, Pág. 359) a continuación los menciona:

-La naturaleza de los conocimientos previos de que parte -Las estrategias cognitivas y metacognitivas que utiliza -Las capacidades generales involucradas

-El tipo de metas y patrones motivacionales que el aprendiz persigue -Las atribuciones y expectativas que se plantea

Estos recursos cognitivos y afectivos deciden la actitud y aptitud del alumno frente a la construcción del conocimiento.

El modelo de educación por competencias pretende desarrollar por procesos el aspecto evaluativo, en él no se toman evaluaciones de un momento determinado, por el contrario se tiene en cuenta información desde distintas fases del mismo proceso. De igual manera, las acciones del docente, partiendo de la planeación y desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje junto con la misma evaluación, deben ir acompañadas para el desarrollo de construcción del conocimiento, de las acciones cognitivas y conductuales del estudiante y de los factores del mismo contexto.