DOCTRINA PROCEDENTE DE LA ERA PATRIARCAL
LA EXEGESIS DE LAS EDADES
Haciendo un poco de historiografía de los tiempos pasados, la Bibliología nos enseña que ha habido hasta el presente seis dispensaciones que, teologalmente se consideran seis periodos diferentes en las cuales Dios ha tratado con la raza humana de una manera homogénea, pero con diferentes leyes y propósitos.
Como primera medida, se encuentra la dispensación de la inocencia, donde las leyes fueron exclusivamente para Adán y su Mujer.
En la dispensación de la conciencia las leyes fueron para Adán y su descendencia.
En la dispensación del gobierno humano las leyes fueron para Noé y su descendencia; haciéndoles Dios un nuevo pacto que no volvería a enviar otro diluvio, es decir, no volvería a
8
destruir la raza humana con agua. Esta dispensación terminó con el levantamiento de la torre de Babel, que significaría “confusión” por haberse olvidado de las leyes de Dios y hacer los designios propios.
Por esta razón Dios abandonó esta muchedumbre, los dejó andar en sus propias andanzas; Hechos 14:15-17. En donde habiendo conocido a Dios no le glorificaron como a Dios sino que descendieron tres niveles, hasta completar la suma total de sus depravaciones. Romanos 1:21-32.
Por esta cognición, se dio inicio a la dispensación de la promesa principiando con el llamamiento de Abraham, queriendo Dios hacer una nuevo pueblo para sí, de las entrañas de éste, sin exterminar a las demás gente como en el tiempo de Noé.
La vida de Abraham es conocida como uno de los habitantes de Ur de los caldeos, la historia narra que este hombre era un idolatra como cualquier habitante de estos pueblos y cuya filosofía era la cosmogonía; además se cree que era sacerdotes de los dioses de su padre Taré.
Dice la historia que cuando los descendientes de Noé cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando cultos a las creaturas antes que al creador, el cual es bendito por los siglos de los siglos, Dios visitó a Ur de los caldeos haber si encontraba a alguien que le prestara atención y se le presenta a Abraham como el Dios “ELOIM”. (La palabra ELOIM Significa pluralidad)
La Biblia muestra que Abraham siendo sacerdote de los ídolos de su padre, tenía un dios para cada cosa: uno para la lluvia, otro para el viento, otro para los truenos, otro para los relámpagos, otro para la primavera, otro para el invierno, otro para el verano, otro para las cosechas, otro para el juicio, otro para el amor, entre otros.
9
Sin embargo, Dios se le presentó a Abraham como “ELOIM”, y le dijo: yo soy el Dios que hago Llover, e hizo Llover; también soy el Dios de los vientos, e hizo pasar viento; yo soy Dios de los relámpagos, de los truenos, de la primavera, del invierno, del verano entre otros eventos importantes de la vida y de la naturaleza en sí.
Abraham se destacó siendo un analítico, tal vez expresándose de la siguiente manera: “yo me levanto temprano para hacer limpiezas y ofrecer tantos sacrificios para muchos dioses”, este Dios que se me ha presentado, actúa multifacéticamente, es decir, éste es único, y tiene el dominio de todas las cosas, por lo tanto, lo llamo: el Dios “omnipotente”, que quiere decir: Un Dios numérico, con capacidad para actuar con señorío sobre todas las cosas. Así creyó este patriarca el término “Eloím”.
En parte declaratoria y complementaria se destaca el rabino MORDECHAI YAACOBI, el cual expone en su enciclopedia “LA PARASHA LEJ LEJA” sobre la vida de Abraham, el hombre que creyó en un solo Dios invisible.
Este patriarca estableció el fundamento de todas las religiones monoteísta. Por su creencia, se hiciera padre de todas las generaciones que lo llegara a imitar, haciéndose propia la promesa de su descendencia, a la cual, nos persuadimos al eterno perdón de nuestros pecados.
El escritor mencionado muestra ciertas características de Abraham: supuestamente era un hombre suave y amó el vivir en paz con el prójimo, a demás, evitó desempeñarse en discusiones infecundas con sus coetáneos, no impuso sus creencias a otros a la fuerza, al contrario, trató de persuadirlos con su comportamiento y dejó que los hechos hablasen por él.
Su padre Taré cosmogónico, comisionó a su hijo Abraham sacerdote al servicio de los ídolos, así sirvió por muchos años.
10
Después de su encuentro con el eterno y tomar las decisiones pertinentes de hacerlo Dios para sí, trató en ciertas ocasiones en deshacerse del servicio de los ídolos para servirle al Dios creador; lo cual lo logró de una manera racionalista y Virtual.
Según los lineamientos históricos, supuestamente cierto día vino una mujer a ofrecer su sacrificio a su talismán de votos; recibió Abraham la ofrenda, aprovechó esta oportunidad para romper todos estos amuletos que estaban en su poder, y colocó una viga en las manos de uno de los ídolos más grande, y al lado de éste la ofrenda de la mujer, Cuando se hizo presente su padre Taré, le pregunto al sacerdote: ¿“Quién hizo esto”? Contestó Abraham: una “Mujer trajo la ofrenda para los dioses y empezaron ellos a pelear. Dijo uno, “Yo como primero” y el otro grito el turno es mío. Se levantó el más grande a golpear las pequeños hasta hacerlos añicos y se cogió la ofrenda para él.
Su padre Taré al oír esto, objetó: “¿te estás burlando de mí, Abraham? Porque ellos tienen boca más no hablan; ojos tienen, y no ven; orejas tienen, pero no oyen, de igual manera tienen manos más no las accionan”.
Abraham contestó: “padre mío: escuchen tus oídos lo que tu boca ha hablado”.
Con esta moraleja, le decía a su padre que, estas figuras no eran más que “ídolos”, por lo cual, los había destruidos para seguir al Dios verdadero, y hacerse digno de una nueva dispensación que se llamaría la dispensación de la “promesa” que duraría hasta el éxodo de su pueblo en Egipto.
De allí los descendientes de este patriarca, se destacaron del mundo contemporáneo, como un pueblo monoteísta, creyendo en un solo Dios único y verdadero ante el panteísmo de las naciones vecinas.
11
Todas las escrituras desde al capítulo 12 de Génesis en adelante hasta el profeta Malaquías, están apuntando a este patriarca y a su descendencia como el pueblo escogido, para su sacerdocio, y nación santa.