■ BALANCE DE LA EXPERIENCIA
C. La experiencia desde el testimonio de los niños
Durante nuestra visita a Cotacachi tuvimos la oportunidad de dialogar con cinco niños y dos jóvenes integrantes de la Coordinadora de la Niñez y Juventud. Sus testimonios demuestran que valoran especialmente el hecho de ser escuchados y que sus opiniones sean tomadas en cuenta en las decisiones de la Asamblea de Unidad Cantonal.
“Yo creo que el que ahora tengamos un espacio es una muestra de que nos han escuchado. Porque antes no había participado, no sabía ni qué era municipio, ni que había una coordinadora, ni qué era la Asamblea Cantonal. En cambio, al participar, cono- cí qué es municipio, conocí qué hacen en la Asamblea. Y he visto que ahora tenemos un espacio en la Asamblea Cantonal, porque antes sólo participaban los mayores. En la Asamblea que hubo en setiembre me dejaron participar y nos dejaron opinar.
Nosotros también tenemos opiniones y ahora tenemos un espacio en el que podemos opinar, para que así siga el desarrollo del cantón de forma perfecta. Creo que ahora nos toman en cuenta en los proyectos que se hacen acá en el municipio. Y lo que nos gustaría es hacer algo por nosotros mismos y no hecho por los mayores. Nos hemos reunido con unos jóvenes para hacer propuestas.
En la Asamblea nosotros demostramos que tenemos el derecho a participar, que tenemos opiniones y lo que nosotros anhelamos en la comunidad es que los derechos que hemos reclamado en el Congreso se cumplan. Porque nosotros no siempre vamos a ser niños; cuando seamos madres queremos que nuestros hijos sean bien tratados y que ellos tengan en realidad los derechos que hemos reclamado.
En el modelo sí somos tomados en cuenta y tenemos que cuidar ese espacio. La Asamblea Cantonal sirve para que pidamos muchas cosas, además de aprender. En la Asamblea Cantonal los delegados nos tomaron en cuenta; fuimos los primeros en pre- sentar nuestras propuestas.”
(Reunión con niños integrantes de la Coordinadora de la Niñez y Juventud)
Para los niños entrevistados, participar significa expresar sin temor sus senti- mientos, ideas, propuestas y opiniones.
“Para mí participar es hacer conocer nuestros derechos. Perder el miedo ante la sociedad y participar ante nuestros compañeros, amigos, ante nuestros padres y en la comunidad.”
“Participar es opinar, dar ideas. Si no participo, lo que yo siento y pienso se va a quedar en mí mismo, y para mí participar es demostrar nuestros pensamientos y hacer- los conocer.”
“Para mí participar es comunicarnos de una persona a otra. Es hablar, decir, dar nuestra opinión y voto sin tener miedo.”
“Participando podemos expresar lo que sentimos y pensamos.”
“Es expresar nuestros sentimientos, nuestras propuestas, nuestras ideas y hacer cosas.”
Reconocen que la participación de los niños y de los jóvenes se ve limitada por las relaciones de jerarquía existentes, sobre todo en la zona andina y en el ámbito familiar. Mencionan también que los adultos desconfían de sus capacidades o los pos- tergan por el hecho de ser niños.
“El problema es que en la comunidad dicen que nosotros todavía no tenemos la edad suficiente, que no somos capaces y que no podemos participar, y por eso no nos toman en cuenta. Por esa razón los niños y jóvenes no tienen interés ni dan importancia a lo que pasa en la comunidad...
...muchas veces los adultos nos dejan para después, y solo dejan a los niños para que se críen y no piensan que nosotros también tenemos ideas que pueden ser mejo- res que las de los adultos.
...en mi comunidad hay presiones así. Me iba a las reuniones, pero todo lo que veía era que hablaban las personas mayores. Decían, por ejemplo, qué hacemos para ir a
la minga o discutían lo que se iba a sembrar. Y yo quería decirles que mejor hay que sembrar papa, pero ellos dicen que hay que sembrar maíz. Pero sólo hablaban los mayo- res. Cuando empecé a participar tenía miedo… algunos son comprensivos cuando te equivoca, pero hay otros que no comprenden y se ríen. Y con esas risas uno pierde lo que quería decir.”
Diversos testimonios reflejan que asocian la participación con la inclusión social en el grupo y en la comunidad.
“Cuando no nos dejan participar nos sentimos alejados del grupo en el que estamos. Y nos sentimos mal porque podemos pensar que nos sacaron del grupo porque nuestras ideas eran malas. Y no nos sentimos seguros de si podemos hacer eso o no.”
“Cuando no nos toman en cuenta me siento mal porque me hacen a un lado. Me siento alejada de mis compañeros y de la sociedad. Me siento mal si no puedo expresar mis ideas y mis pensamientos, sin tener comunicación. Y así nunca voy a aprender a comunicarme ni a expresare ni voy a tener más amistades.”
“...pienso que si participamos sentimos que formamos parte del grupo.”
También señalaron que la participación depende mucho del propio interés y motivación de los niños y jóvenes.
“...tengo una hermana que participó en el Congreso, pero después no le interesó.” “...mis amigos no están en la asamblea... Es más, dicen para qué vas a las reunio- nes, mejor vamos a salir, y a veces salgo con ellos.”
“Nosotros, por decir, nos organizamos. Pero, ¿qué es lo que pasa? No vienen todos los jóvenes. Creo que no se interesan.”
“...yo quería decir que a veces no es que no te dejen participar, sino que nosotros no queremos participar. Y debemos pensar que nosotros tenemos ideas y es nuestra obligación expresar lo que pensamos. Acá nos han dado los espacios para participar, pero también es cierto que a veces muchos no quieren participar.”
Para los niños entrevistados, los principales lugares en los que comparten sus experiencias son su hogar y la escuela.
“Cuando llegué de Riobamba, lo primero que hice fue contarle a mi papa. Le conté que reclamábamos esos derechos y le explique. Y me dijo, ¿y por qué la eligieron a Ud?, y le dije que habíamos hablado de los derechos como en Imantari, y que había sido la única indígena de Cotacachi. Mi papa dijo a mis hermanos pequeños que ellos también deben participar.”
“... el lunes cuando fui a la escuela, les conté a mis compañeras y me preguntaron por qué me eligieron. Y me preguntaron qué niños habían estado, cómo vestían.”
”Cuando llegue a Cotacachi mi papá me dijo que estaba bien, que siga así para seguir yendo a más congresos y superarme. Y cuando regresé a mi escuela me pregun- taron por qué has ido y les dije que nosotros tenemos derecho y yo quiero compartir con ustedes. Algunos se reían de lo que decía y les dije ¿por qué se ríen si todos los niños tenemos derechos? Algunos sí lo tomaban en serio.”
En todos los niños y jóvenes se percibe múltiples expectativas y deseos de rea- lizar actividades concretas.
“Nos gustaría hacer algo por nosotros mismos y no hecho por los mayores. Nos hemos reunido con unos jóvenes para hacer propuestas y estoy en un proyecto para sacar un periódico de los niños con la Coordinadora, Espiga Roja y demás, y en vacacio- nes quisiéramos hacer un proyecto para ver en qué quieren trabajar.”
“...quiero trabajar con los niños como hoy trabaja la Coordinadora con nosotros. Además quiero ser líder de mi comunidad y ayudar para que el futuro sea mejor para ellos. Como ahora estoy siguiendo corte y confección quiero tener mi título y servir a la comunidad.”
Y consideran que gracias a sus propuestas han mejorado los parques del cantón, la municipalidad ha entregado implementos deportivos y ollas a los comedores de las es- cuelas y ahora integran las comisiones que celebran los aniversarios de las comunidades.
“Creo que nos tomaron en cuenta en todo lo que tiene que ver con el ornato de los parques.”
“Mi director no pidió, a él le informaron que iban a entregar y él vino a pedir implementos deportivos.”
“En mi escuela entregaron ollas para los comedores...”
“Yo diría que el mayor logro es que bajo ordenanza municipal se reconoció a nuestra Coordinadora y se le asignó un rubro en el presupuesto municipal.
“...cada uno de los cantones tiene su fecha de fundación y los jóvenes y niños vamos a apoyar estas fiestas.”
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CONCLUSIONES
● Cotacachi ha desarrollado un modelo de organización y participación comunita- ria para la gestión y desarrollo local en el que progresivamente fueron involu- crándose diversos actores de la sociedad cotacacheña.
● El desarrollo del modelo se vio facilitado por la tradición organizativa y la cultu- ra participativa de la población indígena que, como se señaló, constituye el ma- yor porcentaje de la población, y la voluntad política de una autoridad municipal, de extracción indígena, que reconoció el derecho de la comunidad a ocupar un espacio en las instancias en las que se adoptan las decisiones.
● El descubrimiento de la infancia y la juventud como sectores con derecho pro- pio a ser parte del proceso y del modelo surge cuando, en el debate del Plan de Desarrollo del cantón, se reconoce la ausencia de la visión de los niños y de los jóvenes.
● En una comunidad tradicionalmente jerarquizada y sin tradición organizativa de niños y jóvenes, el proceso de participación de la infancia y juventud se inició generando espacios de consulta, encuentro y debate de los niños. En la organiza- ción de estas actividades se involucró a las organizaciones socioterritoriales más fuertes y representativas del mundo adulto en cada zona, y se tendieron así los primeros puentes que acercaron las visiones de las diversas generaciones del cantón.
● En el proceso se combinaron acciones de motivación y movilización dirigidas a los niños y jóvenes y acciones de sensibilización del mundo adulto, las que per- mitieron, como señaló Silvana Ruiz (Instituto Ciudad), que las autoridades y or- ganizaciones reconozcan que los problemas de la comunidad también son vivi- dos y percibidos por los niños y los jóvenes del cantón. Así se generó una espe- cie de corriente participativa que poco a poco involucró a los niños y jóvenes.
● La entrega de las conclusiones de los congresos zonales de niños a la autoridad municipal y a las organizaciones socioterritoriales de cada zona, constituyen el inicio de una práctica de interlocución de los niños con las autoridades y los dirigentes, práctica que no existía y que actualmente tiene posibilidades de con- tinuidad a través de las Coordinadoras de la Niñez y Juventud creadas en cada ámbito del cantón.
● La participación organizada de niños y jóvenes en V Asamblea de Unidad Canto- nal ha permitido que esta instancia incorpore las propuestas presentadas por los niños y jóvenes en el Plan de Desarrollo así como la institucionalización de la Coordinadora de la Niñez y Juventud.
● El nivel de incidencia de los niños en la gestión del municipio se expresa en la asignación de un rubro para la ejecución de sus propuestas, y existe la perspec- tiva de iniciar también una experiencia de elaboración de presupuesto participa- tivo con los propios niños y jóvenes.
● El reconocimiento de los niños y jóvenes como actores sociales en la sociedad cotacacheña se expresa en la incorporación de uno de sus representantes en el Consejo de Desarrollo y Gestión del Cantón. Sin embargo, se trata de una acto- ría social en construcción, pues aunque se ha avanzado en términos de visibiliza-
ción social de la infancia y los niños han empezado a influir en la gestión del desarrollo local, aún tienen un largo camino que recorrer en el proceso de cons- trucción de un soporte organizativo que garantice impactos en los espacios cotidianos y en la relación adulto-niño.
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1. Cotacachi no puede ser vista como una isla. Guardando las distan- cias, se conocen experiencias similares en otras partes, como Barra Mansa en Brasil y diversas ciudades del país, o en ciudad Bolívar en Venezuela. Pero tampoco puede idealizarse. La participación de ni- ños y niñas es un proceso y este se ve favorecido por una cultura de la participación que, en los últimos años, se va generalizando en Cotacachi.
2. Es interesante constatar cómo se identifica y se demarca en relación a los cotavaleños de al lado. Y esto pasa por su concepción del papel del trabajo, de la comercialización, del negocio. Entonces podemos reco- nocer que hay criterios que orientan de manera diferenciada las activi- dades centrales a través de las cuales se impulsa el desarrollo y la acto- ría social de los pobladores.
3. Es fundamental que la participación articule, entre otras condiciones, su carácter público, su función identificatoria y su relación con la trans- formación cultural a través del refuerzo de una valoración del entorno étnico y cultural de la zona. El carácter público viene del hecho de que sea la propia autoridad la que ofrece las posibilidades e incentivos para que los actores de cada sector poblacional puedan tener acceso a or- ganizarse y a las instancias de consulta y decisión. Este nivel de institu- cionalización del derecho a participar constituye un factor de transfor- mación cultural y espiritual que redunda en la dignificación de un pue- blo tan golpeado por el contexto global como otras regiones del país, pero que ha creado condiciones colectivas de resiliencia muy impor- tantes.
4. Sin embargo, Cotacachi conoce expresiones de violencia muy cuestio- nadoras. En efecto, de no mediar la intervención del ejército durante las fiestas patronales del Inti Raymi en junio, suelen tener lugar actos violentos de confrontación colectiva.
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5. El Plan de Desarrollo cantonal juega un papel ordenador y orientador con una fuerza política, económica y productiva muy importante. Aquel es el resultado de consultas, debates y decisiones colectivas. Pero po- dríamos decir que dicho Plan es, asimismo, una matriz psicopedagógica por el clima que puede cultivar, de gradual e ininterrumpido avance. En otras palabras, la participación en su versión más moderna es un com- ponente profundamente enraizado y enriquecido por la tradición indí- gena del pueblo.
6. Esto, no obstante la participación organizada de los niños, niñas y ado- lescentes, es de relativa reciente data y, a nuestro modo de ver, de valoración desigual. La escuela y el municipio son dos referentes que, si bien pueden ser positivos, también son dos elementos diferentes a la comunidad y al trabajo en colectividad, en particular para los niños y niñas indígenas. Cabe resaltar que los niños y niñas se vienen organi- zando y tienen una participación reconocida, pero el proceso de “em- poderamiento” no solo es lento, sino que aún es fundamentalmente impulsado por los adultos.