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SECCIÓN II : ASPECTOS TEÓRICOS Y METODOLÓGICOS

4.4 LA FAUNA MENOR Y SUS IMPLICANCIAS PALEO ECOLÓGICAS

La fauna menor recuperada en los sitios arqueológicos, principalmente roedores y marsupiales pequeños y edentados, es utilizada frecuentemente para realizar reconstrucciones paleoambientales y paleoclimáticas a escala local y para contribuir a la comprensión del contexto ecológico de la ocupación humana (Avery 2007; Fernández- Jalvo 1996; Loponte y Acosta 2012; Pearson y Pearson 1993; Pardiñas 1996-1998; Scheifler et al. 2012, 2015; Teta et al. 2005; Vizcaino et al. 1995; entre muchos otros). Esto se debe a que algunas especies están estrechamente ligadas a un tipo de medio y presentan una alta sensibilidad a las variaciones climático-ambientales, lo cual las constituyen en buenos indicadores de las condiciones bajo las cuales se formaron los depósitos. Esto establece uno de los principios sobre los que se basa la reconstrucción paleoambietal ya que como bien fue señalado por Avery (2007:17) “… each taxon carries with it, or can be said to represent, a more or less detailed suite of environmental information. More explicitly, members of a given taxon may be known to inhabit certain habitats, aspects of which may include vegetation, landform and climate, and to have certain biological or ecological characteristics”. A partir de esto se desprende la importancia de lograr identificaciones taxonómicas lo más ajustadas posible como así también considerar los requerimientos ambientales y la distribución de las diversas especies identificadas para lograr una adecuada interpretación del contexto paleo-ecológico (Andrade y Teta 2003; Avery 2007; Pardiñas 1996-1998).

Gran parte de estos estudios se basan en el análisis de las variaciones en la distribución y abundancia de las distintas taxa recuperadas a lo largo de las secuencias estratigráficas de los sitios. Asimismo, en términos comparativos, se emplean registros actuales (i.e., muestras de egagrópilas y trampeos) procedentes de las mismas localidades analizadas. Vinculado a esto, subyace la premisa de que las conductas y hábitos de estas

78 especies no han variado significativamente a lo largo del tiempo y, en consecuencia, las comparaciones son viables (Teta et al. 2014). Al momento de emplear estos conjuntos faunísticos para realizar inferencias paleoambientales debemos tener en cuenta que la diversidad faunística registrada en un conjunto está determinada no solo por la variable ambiental, señalada en el párrafo anterior, sino también por las causas responsables de la acumulación, y por los procesos tafonómicos que pudieron tener lugar una vez depositados los restos (Avery 2007; Fernández-Jalvo 1996). Cada uno de estos factores puede introducir sesgos en la composición taxonómica de los ensambles faunísticos, ya sea a partir del incremento de la diversidad, debido a la mezcla de poblaciones no contemporáneas (i.e., muestras promedio), o de una reducción de la misma como consecuencia de la pérdida de especies (Andrews 1995; Avery 2007). Es por esto que una parte fundamental de los estudios paleo-ambientales debe incluir análisis tafonómicos de los conjuntos (Avery 2007; Matthews 2000; Pardiñas 1996-1998).

En relación con lo hasta aquí mencionado se observa la importancia que tiene identificar las potenciales causas que pueden dar cuenta de la presencia de las diversas taxa representadas en los contextos arqueológicos (Pardiñas 1996-1998:68). Si se considera a la depredación como uno de los mecanismos que pueden dar lugar a la formación de agregados faunísticos, especialmente de micromamíferos, debemos ser conscientes que las abundancias relativas de especies representadas son el resultado de múltiples factores que involucran aspectos de la conducta tanto del predador, como de la presa. Entre estos se encuentran la talla del predador que a su vez condiciona el tamaño de la presa ingerida, las estrategias y territorio de caza (i.e., predadores oportunistas o selectivos/especializados), las preferencias alimenticias, tiempos de actividad (i.e., hábitos diurnos o nocturnos), la disponibilidad de presas y las fluctuaciones estacionales, entre otros (Andrews 1990; Matthews 2000; Pardiñas et al. 2010). Asimismo, como se expuso en apartados anteriores, cada predador difiere en el daño que genera sobre sus presas lo cual influye en el grado de integridad y representatividad de los restos (Andrews 1990; Avery 2007). Es por estas razones que los autores resaltan la importancia de la identificación del predador responsable de una acumulación. Esto previene que las variaciones observadas en la diversidad específica de los conjuntos sean interpretadas solo como reflejo de cambios climático-

79 ambientales, cuando en realidad pueden responder a la participación de diferentes predadores y a los particulares hábitos de cada uno de ellos (Andrews 1990; Matthews 2000). Otras potenciales fuentes de modificación que se deben considerar son, los procesos postdepositacionales (e.g., meteorización, pisoteo, transporte) que pueden alterar las frecuencias originales de depositación como consecuencia de una destrucción y/o preservación diferencial de los restos, y las técnicas de recuperación de materiales empleadas (i.e., método de cernido, tamaño de la malla; Avery 2007; Pardiñas 1996-1998; Pearson y Pearson 1993). Sumado a esto, algunos autores llaman la atención sobre los cambios en la distribución (dispersión/retracción) y en la abundancia de determinadas especies producto del impacto antrópico de los últimos años que ha transformado el hábitat original de las mismas (i.e., práctica agrícola-ganadera extensiva, urbanización, deforestación). Este aspecto se debe considerar cuando se analizan muestras actuales ya que las variaciones observadas pueden ser consecuencia del deterioro ambiental y no en respuesta a cambios climáticos (Pardiñas et al. 2000; Pardiñas y Teta 2013; Teta et al. 2014).

A modo de síntesis, se observa que las acumulaciones faunísticas empleadas como proxy para las reconstrucciones paleoambientales y paleoclimáticas, tanto los agregados recuperados en los sitios, como aquellos que se emplean como análogos modernos (trampeos, ensambles generados por rapaces y carnívoros) no necesariamente constituyen un reflejo directo de la abundancia real de cada taxón en un determinado lugar ya que cada uno presenta sesgos particulares (Pardiñas et al. 2010; Pearson y Pearson 1993). Así, como indican Pardiñas y colaboradores (2010:14) “lo que en realidad evaluamos son ensambles producidos por consumo y no, justamente, ambientes. Pero mediante analogías entre las muestras y ambientes actuales y las muestras fósiles, podernos robustecer nuestras inferencias.”

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CAPÍTULO 5

MATERIALES Y MÉTODOS

5.1 ASPECTOS GENERALES DE LAS MUESTRAS ANALIZADAS

Para el desarrollo de la presente tesis se analizaron 18.137 restos óseos de fauna menor recuperados de tres sitios arqueológicos: La Modesta, Zoko Andi 1 y El Tigre. Los materiales analizados provienen tanto de contextos estratigráficos como de superficie. En el primero de los casos los restos fueron recuperados tanto en la planta de excavación, como mediante el cernido en seco del sedimento extraído, empleando una malla de 2 mm de diámetro. En lo que respecta a los contextos superficiales la recolección del material se realizó a través de transectas y muestreos sub-superficiales1.

En el sitio La Modesta se analizó una muestra del total del material recuperado tanto en recolecciones superficiales (9 transectas y 14 muestreos sub-superficiales) como en estratigrafía (4 cuadrículas). En el caso del sitio Zoko Andi 1, se analizaron los restos de fauna menor recuperados de cuatro cuadrículas (4, 6, 11 y 13). En lo que respecta al sitio El Tigre se analizó una muestra constituida por elementos provenientes de las cuadrículas 10 a 18 (Tabla 5.1; ver Capítulos 6, 7 y 8).

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Los muestreos sub-superficiales se realizan en las hoyadas de deflación, son de profundidad variable y consisten en la extracción de la capa superior de arena suelta hasta llegar al sedimento consolidado que no contiene artefactos. La arena obtenida es tamizada y el objetivo es recuperar muestras más completas (cantidad, variabilidad y tamaño de especímenes) que permitan complementar los hallazgos efectuados en las transectas (Stoessel 2012a).

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Tabla 5.1 Muestra analizada. Proveniencia y N de restos de fauna menor para cada uno de los sitios arqueológicos considerados.

Sitio La Modesta Zoko Andi 1 El Tigre

Superficie Excavación Excavación Excavación

Transecta Muestreo sub- superficial Cuadrículas: 1 a 4 Cuadrículas: 4, 6, 11 y 13 Cuadrículas: 10 a 18 N 3779 805 381 12.005 1167 Superficie 2250 m2 14 m2 4 m2 5,76 m2 9 m2 Volumen - - 7,95 m3 10,37m3 9,9 m3 Densidad n/m3 - - 47,92 1157,67 117,88

5.2 METODOLOGÍA DE ANÁLISIS EN RESTOS DE FAUNA MENOR

Vinculado a los aspectos teórico-metodológicos desarrollados en capítulos previos (ver Capítulo 4), en esta tesis se decidió aplicar la metodología detallada a continuación.

5.2.1 Determinación anatómica y taxonómica

La identificación anatómica y taxonómica de los restos de fauna menor recuperados en cada uno de los sitios se realizó mediante el empleo de muestras comparativas de la Colección Osteológica de Comparación del INCUAPA-CONICET, Facultad de Ciencias Sociales-UNICEN, la Colección Osteológica de Aves de la División Paleontología de Vertebrados del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, Facultad de Ciencias Naturales y Museo-UNLP y la Colección Osteológica de la División Ornitología del Museo Argentino de Ciencia Naturales. Asimismo, se utilizaron atlas y manuales de identificación osteológica y taxonómica (Cohen y Serjeantson 1996; Fernández et al. 2011b; Narosky y

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