B. Actitudes básicas de la persona para generar resiliencia
5.4. CARACTERÍSTICAS DE UNA PROPUESTA DE FORMACIÓN DE VOLUNTARIOS
5.4.1. La formación elemento imprescindible para desarrollar un compromiso
Sabiendo que la formación es un elemento que mejora el rendimiento integral de las personas; esta preparación, con un verdadero valor humano es imprescindible, como lo señalan Rosario Pantoja y Freddy Andrade:
“Los cambios que han sobrevenido en casi todas las sociedades modernas exigen que no sólo la familia, sino también la sociedad y la Iglesia, se comprometan en el esfuerzo de preparar convenientemente a los jóvenes para las responsabilidades de su futuro. Por ello, y frente a la situación actual, es propio que todas las personas nos pongamos a trabajar, para proteger a la familia que es el núcleo de la sociedad en la cual todos habitamos y la que dejaremos a nuestros hijos y nietos.” (Pantoja Pantoja & Andrade Garcia, 2016, pág. 201)
Este es un compromiso que nos debe motivar para actuar responsablemente, por ello las características que proponemos para la formación de voluntarios permiten facilitar un proceso de capacitación continua, permanente y responsable de forma clara y precisa.
Como lo confirma Cotrina “Una persona con voluntad bien educada será eficaz y constante en querer el bien, tenaz frente a las dificultades y capaz de gobernar y encauzar sus pasiones.” (Jara Cotrina, 2018, pág. 57) teniendo la clara intención de cooperar con la construcción de familias resilientes, tomando conciencia del vínculo que lo une al ingresar a la intimidad de un hogar necesitado de acompañamiento y que le permita encontrar una salida favorable a la crisis que pudiera estas atravesando; una gran responsabilidad que deberá ser capaz de afrontar con optima preparación. Afirma Morales, 1985, p.415, citado por Jara Cotrina:
“Por otro lado, cabe considerar que una voluntad reflexiva, decidida, enérgica y constante sólo la trasmite el educador que la posea. No podrá adquirirla ni, por lo tanto, transmitirla a otros, si no clava sus ojos en un gran ideal. Las pequeñas, pero constantes renuncias son el precio que hay que pagar para alcanzar una voluntad adornada con esas cualidades. No pueden hacerse esas renuncias con continuidad sin un gran amor, un gran ideal” (Jara Cotrina, 2018, pág. 59)
Lo que es posible con mucho esfuerzo, haciendo que la persona consiga lo que se propone poniéndose en marcha con un impulso que nace de su interior y se concreta en obras gracias al vigor que impone para que un sueño con creatividad y esfuerzo se plasme en un proyecto y con sus acciones se convierta en realidad.
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Siendo así que una persona que se empeña en hacer el bien tiene que estar permanentemente esforzándose mediante sus motivaciones ya que “El esfuerzo es un elemento importantísimo en la educación de la voluntad. Pues, una persona con voluntad es aquella que a base de esfuerzo y de tenacidad, consigue siempre lo que se propone si sus objetivos son realistas.” (Jara Cotrina, 2018, pág. 59) y estos van en coherencia con los ideales que lo mueven.
Sabiendo el formador, que la resiliencia no es una condición absoluta que se tiene o no se tiene, ya que por ser dinámica está en constante construcción pudiendo desarrollarse en interacción con los otros integrantes de la familia y siendo determinante el contexto que envuelve esta dinámica:
“La resiliencia por tanto no estará ajena al contexto en que vive la persona y, muy por el contrario, tomará en cuenta los elementos alrededor del sujeto, tanto de su ambiente inmediato, como de los ambientes más distantes. En esta misma dirección la resiliencia no aparece como una solución mágica ante los problemas, ni reemplaza a una política económica o social. Mas bien se trata de una capacidad para movilizar recursos internos y externos de la persona” (Vinistendael & Saavedra, 2015, pág. 14)
Por ello es importante precisar su aplicabilidad, sabiendo que resiliencia no es sinónimo de invulnerabilidad y que tiene fluctuaciones, que el formador interactuando con los voluntarios debe ser capaz de reconocer y enseñar a estabilizar, favoreciendo el compromiso de la familia es posible desarrollar y ejercitar permanentemente, porque su trabajo al interior de la familia va a contribuir pese a las fluctuaciones a mejorar la comprensión sobre el tema, sabiendo que así ayudará progresivamente a movilizar recursos internos y externos del entorno familiar para afrontar las dificultades, buscando recursos que permitan a partir de un problema concreto reestructurar su perspectiva, viendo una dificultad como una posibilidad de crecimiento.
Como sabemos la formación integral de la persona puede realizarse a través de diferentes modelos, estrategias y técnicas de aprendizaje; nuestra propuesta de formación está concebida como un proceso de asesoramiento colaborativo, es precisamente esta propuesta la que se ha expuesto durante la presente investigación y que gracias a Pérez Cabrera la identificamos en el ámbito de la educación integral:
“El estudio llevado a cabo toma como punto de partida el modelo de asesoramiento de proceso o colaborativo, entendiéndolo como el acompañamiento que un profesor experimentado realiza a uno o varios profesores poco o menos experimentados en su proceso de mejora y formación, favoreciendo el aprendizaje mediante procesos de análisis, interpretación y reflexión, proporcionando apoyo y guía en la identificación de necesidades
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y situaciones, en la toma de decisiones y en la puesta en práctica de nuevas experiencias docentes, planteándole análisis críticos y ayudando a construir conjuntamente el conocimiento sobre los diversos ámbitos que constituyen el ser docente.” (Pérez Cabrera, 2016, pág. 103)
Aplicado al ámbito de la formación de voluntarios encuadra perfectamente como un proceso de aprendizaje colaborativo que permite compartir en pequeños grupos las percepciones de las experiencias de acompañamiento, el análisis reflexivo de la mismas que han de contribuir a una visión más amplia de la temática, y permitirán finalmente tomar decisiones sobre el tipo de consejería que mejor encuadre con la finalidad de proporcionar en el ámbito familiar experiencias resilientes.
Habrá que tener en cuenta entonces, que existen diferencias entre el formador con más años de experiencia y el voluntario que recién se inicia, pues la formación debe adecuarse a las características personales, profesionales y laborales de cada uno de los voluntarios, para que se ejerciten permanentemente en el empleo de estrategias y herramientas apropiadas para el óptimo desempeño de su acción voluntaria.
Esta propuesta es una oportunidad valiosa de aprendizaje que será determinante para el éxito de la acción voluntaria con la finalidad de atender a la persona y su familia, permitiendo mejorar las competencias de los participantes; siendo las características que a continuación exponemos determinantes en la formación de quienes deciden libremente poner todo su entusiasmo y capacidades a fin de formarse para desarrollar esta noble labor.