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La gestión de los riesgos especiales del saneamiento

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Capítulo 4 Permitir la prestación de servicios de saneamiento seguro

4.10 La gestión de los riesgos especiales del saneamiento

4.10.1 Saneamiento en situaciones de

emergencia

Otras publicaciones (por ejemplo, El Manual Esfera, 2018) ofrecen orientación especializada sobre el saneamiento en las situaciones de desastre. Estas Guías se centran en la inclusión del saneamiento en la planificación de los preparativos para casos de desastre, como una acción inmediata prioritaria. Para facilitar esto es necesario adquirir y colocar con anticipación en el lugar previsto, los materiales de saneamiento y de higiene junto con otros suministros para emergencias (como elementos para abrigo, nutrición y salud). Los suministros para situaciones de emergencia incluyen los siguientes:

• picos y palas para cavar las letrinas de pozo o de zanja; • losas de letrina o receptáculos para el saneamiento a

base de contenedores;

• material para superestructuras, con todos los dispositivos necesarios para la privacidad y puertas que cierren con llave;

• materiales de limpieza anal o contenedores apropiados; • bidones e instalaciones para el lavado de manos; • jabón; y

• cal para usar en caso de incidentes de contaminación fecal.

Cuando se establece un campamento de refugiados o desplazados internos, es importante garantizar que en la medida de lo posible esté situado en una zona donde pueden cavarse letrinas (es decir, no en zonas rocosas ni con un nivel freático alto). A menudo los campamentos se ubican en terrenos marginales, que son más fácilmente disponibles que la tierra con cobertura de suelo y un nivel freático razonablemente bajo, pero que plantean problemas y riesgos importantes con respecto al saneamiento. Puesto que los campamentos suelen terminar como asentamientos urbanos, es necesario considerar una cadena completa de servicios de saneamiento con alcantarillado o manejo y tratamiento eficaz del lodo fecal, luego que termina la fase inmediata de desastre, porque las densidades son demasiado altas para tolerar durante un período largo las letrinas de pozo de rellenar y cubrir. También se deben considerar situaciones en las cuales no se pusieron a disposición los campamentos o estos surgieron de manera informal, incluida la evaluación del impacto de la afluencia de refugiados o desplazados internos sobre ellos mismos y sobre las comunidades que los acogen.

Los sistemas a base de contenedores también pueden utilizarse en situaciones de emergencia, ya que se pueden desplegar muy rápidamente y además pueden prestar un servicio a largo plazo. Tambien pueden prestar un servicio provisional eficaz los inodoros compartidos que sustituyen una letrina de pozo con tanques de plástico que se pueden reemplazar periódicamente y transportarse en camión para tratamiento fuera del lugar de uso, no necesitando desechos orgánicos secos En el capítulo 3 se formulan recomendaciones sobre otras medidas graduales de control.

Las provisiones destinadas a personas con discapacidades, niños y para la privacidad, seguridad y necesidades de higiene menstrual de las mujeres son primordiales y exigen una planificación cuidadosa durante las situaciones de emergencia, cuándo las mujeres y las niñas son especialmente vulnerables.

4.10.2 Saneamiento durante los brotes y las

epidemias de enfermedades entéricas

Se debe prestar una atención especial al saneamiento durante los brotes y las epidemias de enfermedades entéricas con

Capítulo 4

un modo de transmisión fecal-oral como el cólera etc. Las medidas preventivas dirigidas a reducir la carga fecal en el medio ambiente (véase el capítulo 3) sobre todo en zonas críticas conocidas por brotes recurrentes, son más eficaces que los intentos de desinfectar la materia fecal en el medio ambiente. La desinfección de las heces suele ser inútil porque la materia orgánica en las heces tiene una alta exigencia de cloro y además es lenta y costosa.

Para detectar los riesgos, priorizar la acción y monitorear las principales medidas se puede aplicar un enfoque rápido de planificación de la seguridad del saneamiento. Aunque las características específicas de cada situación son diferentes, las acciones más prioritarias se deben dirigir hacia donde existe la probabilidad de mayor exposición a los peligros relacionados con el saneamiento y donde se puede generar el mayor riesgo, esto es el inodoro y la contención en la cadena de servicios cerca de donde viven y trabajan las personas.

Algunas medidas, en general relacionadas con las prácticas de higiene y las actividades de reparaciones menores y mantenimiento se pueden llevar a cabo de inmediato, pero otras que requieren intervenciones más complejas pueden necesitar semanas o meses. En el recuadro 4.2 se plantean algunas de las medidas inmediatas y a más largo plazo que se pueden examinar en las diversas etapas de la cadena de servicios de saneamiento.

Debe recordarse que un factor causal importante en las epidemias de enfermedad entérica es un saneamiento deficiente. Estos episodios se pueden aprovechar para sensibilizar a las instancias decisorias sobre la importancia de mejorar el saneamiento y que es importante continuar con medidas a más largo plazo con el objeto de evitar una nueva aparición.

4.10.3 Saneamiento en los establecimientos de

atención de salud

Los establecimientos de atención de salud representan un riesgo de saneamiento especialmente alto, tanto por agentes infecciosos como por productos químicos tóxicos. Desde la perspectiva del usuario estos centros deben ser un modelo de saneamiento higiénico. El saneamiento en el ámbito de la atención de salud debe estar a cargo del Ministerio de Salud y la responsabilidad de su gestión debe especificarse claramente en las descripciones de los puestos de gerentes y del personal pertinente de los establecimientos.

La proporción recomendada de inodoros por enfermos hospitalizados es de 1 a 20 y al menos tres inodoros en los entornos ambulatorios (inodoros para el personal de sexo masculino y sexo femenino) (OMS, 2008). Las instalaciones deben ser culturalmente aceptables, privadas, seguras, limpias y accesibles a todos los usuarios, con facilidades para las personas con movilidad reducida y el manejo de la higiene menstrual. Las bacinillas deben ser usadas por los pacientes solo cuando es necesario y no como un sustituto corriente de los inodoros; cuando se utilizan, las bacinillas se deben manejar de manera segura, evitando los derrames y usando el equipo de protección personal apropiado. Los desechos fecales de las bacinillas y el agua usada para lavarlas se deben vaciar en un inodoro o en un sistema de saneamiento con otros medios como un desagüe o un triturador. Debe existir un punto fiable de agua con jabón cerca de los inodoros para el lavado de las manos. Se deben contener completamente todos los desechos fecales (incluidas las bacinillas) y las aguas grises. Cuando se cuenta con una alcantarilla conectada a una planta de tratamiento plenamente funcional, estos desechos se pueden combinar y descargarse allí. Si no existe ninguna alcantarilla, los desechos fecales y las aguas grises se deben transferir por drenes separados. Los desechos fecales se deben tratar en una instalación de tratamiento de tamaño apropiado, agregando el agua gris en una etapa secundaria. El efluente líquido se debe recoger in situ, con infiltración en el subsuelo. Cuando esto no es posible, el efluente líquido se debe desinfectar en un tanque con deflector que proporcione un tiempo de contacto adecuado, antes de descargarlo en el medio ambiente fuera del establecimiento de atención de salud. Nunca debe usarse el efluente líquido, aunque se haya desinfectado.

Es importante asignar sistemáticamente un presupuesto para la operación y el mantenimiento del sistema de aguas residuales de un establecimiento de atención de salud. Se debe designar oficialmente a un miembro del personal con capacitación adecuada como responsable del sistema, y asignar personal para las tareas de mantenimiento. La gestión del sistema de aguas residuales debe formar parte del programa permanente del grupo a cargo de la prevención y el control de infecciones, de igual manera que el manejo de los desechos de laboratorio, el manejo de desechos sólidos y el tratamiento seguro de los desechos infecciosos.

Capítulo 4

Recuadro 4.2Medidas preventivas inmediatas para las zonas con alto riesgo de brotes de enfermedades

entéricas

Al nivel de los barrios y los hogares

Medidas inmediatas

Efectuar inspecciones sanitarias de los barrios puerta a puerta, a fin de reconocer los sitios de defecación al aire libre y las conexiones del

alcantarillado con fugas o los desbordes de canales y pozos o tanques de instalaciones sanitarias in situ.

• Donde predomina la defecación al aire libre, encargarse de crear la demanda y promover el saneamiento (véase el capítulo 5) con personal

capacitado adecuadamente, si existe, con el fin de persuadir a quienes tienen esta práctica el que utilicen un inodoro existente en el vecindario

o la comunidad, si está disponible.

• En las zonas urbanas, mediante una combinación de estrategias de promoción del saneamiento y de cambio de comportamientos, persuadir

a los dueños de que vacíen las instalaciones que presentan rebose, pero que por lo demás funcionan bien, cuando esta es una opción viable.

• Llevar a cabo una intensa campaña de promoción de la higiene, centrándose en la búsqueda inmediata de atención; el lavado de las manos

con jabón; la eliminación inmediata de las heces de los lactantes y los niños en un inodoro seguro; las prácticas higiénicas durante el cuidado

de personas enfermas y el manejo de sus heces; las prácticas higiénicas durante el lavado y el entierro de cadáveres; evitar el contacto con el

agua en los canales (especialmente los niños); y el tratamiento de los abastecimientos de agua potable.

Promover y apoyar la instalación de estaciones para el lavado de las manos en los hogares y las instituciones.

Medidas a mediano plazo

• Con una combinación de creación de demanda y de hacer cumplir las normas, persuadir a los propietarios de que corrijan las fugas y reconstruyan

o mejoren los inodoros inseguros o que construyan un inodoro cuando no existe ninguno.

• Donde no es posible sustituir la defecación al aire libre por inodoros domésticos individuales, organizar la construcción de inodoros comunitarios

compartidos por grupos limitados y definidos de hogares, con acuerdos sólidos de operación y mantenimiento.

• Donde el efluente líquido de las instalaciones sanitarias in situ se descarga en desagües y canales o donde existen conexiones al alcantarillado

con fugas, promover la construcción de pozos de infiltración y lechos filtrantes cuando sea factible. Donde no es posible, organizar la remoción

colectiva del lodo para prolongar la permanencia del efluente en los tanques y disminuir el arrastre de los sólidos.

En los puestos de salud, los hospitales o los establecimientos de urgencia para personas afectadas

Medidas inmediatas

• Eliminar con urgencia las fugas y el rebose de efluentes líquidos y realizar todas las reparaciones menores factibles y la remoción del lodo, a

fin de potenciar al máximo la eficiencia del sistema de saneamiento existente.

• Garantizar que las instalaciones de saneamiento esten funcionando, son accesibles a todos y cuentan con una instalación cercana para lavado

de las manos con jabón.

Medidas a mediano plazo

• Examinar los acuerdos de saneamiento, con el fin de garantizar que se recoge toda la materia fecal y que todos los efluentes líquidos son tratados

in situ, infiltrados en el suelo en un lecho de infiltración o descargados al alcantarillado y tratados y eliminados de manera segura (véase más

adelante alcantarillado y tratamiento de aguas residuales).

Manejo del lodo fecal

Medidas inmediatas

• Difundir mensajes destinados a promover el uso de operadores autorizados de remoción del lodo (donde proceda).

• Si esto dará lugar a una menor descarga a cielo abierto, suspender temporalmente el cobro de tasas de vaciado.

• Inspeccionar de urgencia todo el equipo de manejo de lodo fecal y obligar a los operadores a que corrijan cualquier falla que pueda provocar

una contención inadecuada o derrames.

• Aumentar la vigilancia de los vertederos de lodo fecal a cielo abierto y adoptar medidas firmes que garanticen que los operadores descargan

el lodo en sitios autorizados.

• Promover el uso de desinfectantes para limpiar los lugares donde se ha realizado el mantenimiento y para el equipo utilizado para la remoción

del lodo, reforzando su aplicación mediante inspecciones de seguimiento.

Capítulo 4

Medidas a mediano plazo

• Revisar las prácticas de funcionamiento con todos los operadores de remoción del lodo a fin de reducir al mínimo los riesgos, tanto para los

operadores como para los usuarios.

• Contactar a los vaciadores tradicionales y obtener su cooperación en la medida de lo posible, fomentando el entierro del lodo fecal y no su

vaciado en los canales, los cuerpos de agua o a campo abierto.

Alcantarillado

Medidas inmediatas

• Donde no se puede reparar de inmediato el sistema de tratamiento (garantizar cuando menos que se contienen los desbordamientos en un

canal y se descargan donde representen el menor riesgo.

Medidas a mediano plazo

• Inspeccionar todos los sistemas de alcantarillado, detectar los desbordamientos y rectificarlos de manera definitiva.

Tratamiento de lodo fecal y aguas residuales

Medidas inmediatas

• Donde no existen instalaciones de tratamiento o es imposible repararlas a corto plazo, adoptar medidas que maximicen la retención de los

efluentes líquidos antes de la descarga y garanticen o limiten el uso de masas de agua receptoras con fines recreativos o de riego de cultivos

comestibles (sobre todo de alimentos que se consumen crudos), a fin de prevenir la exposición.

Medidas a mediano plazo

• Inspeccionar todas las instalaciones de tratamiento de aguas residuales y de lodo fecal y corregir toda falla en los equipos y los procedimientos

normalizados de trabajo.

Capítulo 4

Referencias

Aguaconsult (2018) Engaging with the Private Sector for Urban Onsite Sanitation Services: Lessons from six sub-Saharan African cities, Bill & Melinda Gates Foundation.

De Albuquerque C (2014). Realising the human rights to water and sanitation: a handbook. Office of the UN Special Rapporteur on the Human Right to Water and Sanitation, Portugal: UN Habitat.

Mills F, Willetts J, Petterson S, Mitchell C, Norman G (2008). Faecal Pathogen Flows and Their Public Health Risks in Urban Environments: A Proposed Approach to Inform Sanitation Planning. Int J Environ Res Public Health. 23; 15(2). Otoo M, Drechsel P (Eds.) (2018) Resource recovery from waste: business models for energy, nutrient and water reuse in low- and middle-income countries. Oxon, UK: Routledge - Earthscan. 816p.

The Sphere Project (2018). Humanitarian charter and minimum standards in humanitarian response.

Therkildsen, O. (1988) Watering White Elephants? Lessons from Donor Funded Planning and Implementation of Water Supplies in Tanzania. Uppsala: Scandinavian Institute of African Studies. World Health Organization (2006). WHO guidelines for the safe use of wastewater, excreta and greywater. WHO, Geneva, Switzerland.

World Health Organization (2008) Essential environmental health standards in health care. World Health Organization, Geneva, Switzerland.

World Health Organization (2016) Sanitation safety planning: manual for safe use and disposal of wastewater, greywater and excreta. World Health Organization, Geneva, Switzerland. World Health Organization and UNICEF (2017). Progress on drinking water, sanitation and hygiene: 2017 update and SDG baselines. WHO and UNICEF, Geneva, Switzerland.

Capítulo 4

5.1 Introducción

Al igual que muchos programas de salud pública, los programas de saneamiento han tratado siempre de influir sobre las prácticas mediante la provisión directa de equipos (por ejemplo, construcción de inodoros, redes de aguas residuales y plantas de tratamiento) y diversas formas de educación sanitaria o promoción de la salud. Sin embargo, las enseñanzas extraídas de la práctica y los estudios de ciencias del comportamiento indican que las personas deciden utilizar los inodoros y practicar comportamientos higiénicos conexos por muchas razones diferentes del deseo de mejorar la salud (Jenkins & Curtis, 2005; Curtis, Danquah & Aunger, 2009). La modificación del comportamiento se considera en la actualidad como un componente básico de los programas de saneamiento, ya sea con el fin de mejorar la aceptación de soluciones de saneamiento, prácticas higiénicas en los hogares o, de hecho, en las instituciones responsables de la programación del saneamiento. El cambio del comportamiento de los diversos interesados directos es necesario para que las intervenciones de saneamiento mejoren la salud pública. Los capítulos 3 y 4 abordan diferentes comportamientos importantes relacionados con la prestación y el manejo de los servicios de saneamiento. Este capítulo se centra en el estímulo al cambio de comportamiento a escala individual, del hogar y la comunidad mediante intervenciones de modificación de comportamientos encaminadas a aumentar la adopción de inodoros domésticos y su constante uso, manejo y mantenimiento.

Según la situación específica, los comportamientos que se espera adopte el usuario pueden incluir:

• Abandonar la defecación al aire libre y usar instalaciones sanitarias seguras.

• Lavarse las manos con jabón en los momentos críticos. • Construir y utilizar letrinas de pozo no vaciables, que se

cubren cuando están llenas y se construyen nuevas.

• Construir y utilizar instalaciones permanentes in situ con acceso al vaciado y en una ubicación accesible al equipo de vaciado.

• Garantizar la remoción periódica del lodo fecal de estas instalaciones y la infiltración de los efluentes líquidos en el subsuelo u otra ruta segura de eliminación.

• Conectar las instalaciones a un sistema de alcantarillado donde esté disponible, con pago por los servicios. • Adoptar prácticas seguras de manipulación de las aguas

residuales y el lodo fecal en la producción y venta de alimentos.

5.2 Responsabilidades institucionales

y gubernamentales respecto al

cambio de comportamiento en el

saneamiento

Los gobiernos son los principales interesados directos en la coordinación y la integración de las iniciativas para el cambio de comportamientos al nivel local y deben ejercer liderazgo y garantizar el financiamiento. En el capítulo 4 se plantea que el cambio de comportamientos sanitarios exige recursos económicos y humanos y que la falta de asignación de recursos suficientes puede llevar al fracaso de la adopción o del uso sostenido de los servicios de saneamiento en el hogar.

Las autoridades sanitarias deben garantizar que todas las intervenciones de saneamiento incluyan una estrategia sólida para el cambio de comportamientos sanitarios. Esto se aplica ya sea cuando existe un esfuerzo nacional para mejorar el saneamiento en general o cuando el saneamiento forma parte de un programa de control de enfermedades (por ejemplo, como parte de las mejoras ambientales encaminadas a eliminar el tracoma, la prevención y la respuesta a los brotes de cólera, los programas nutricionales o para disminuir las helmintiasis intestinales en los niños). Es importante asignar a la tarea

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