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La Gran Declaración

In document Historia Universal Santillana (página 56-58)

Los colonos consideraron que la metrópoli era insensible a sus problemas y que sus libertades no estaban garantizadas. A partir de 1770 se multi- plicaron los brotes de rebeldía. Los más violentos ocurrieron en Boston y condujeron a una matanza que fue presentada por los colonos radicales como prueba de las injusticias de la metrópoli. Inglaterra derogó todos los impuestos menos el que gravaba el té, que no era alto, pero sí signifi cativo, pues simbolizaba la presencia de la autoridad metropolitana.

La Corona le dio a la Compañía de las Indias Orientales el monopolio comercial del té. Esto provocó que, una noche, un grupo de colonos irrita- dos tirara al mar el cargamento de tres barcos, en lo que se conoció como el

Motín del Té (Boston Sea Party). El gobierno inglés cerró el puerto y exigió

el pago de la mercancía.

Para este momento, escritores, publicistas y abogados partidarios de la fi losofía política de John Locke y de las ideas de los enciclopedistas france-

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UNIDAD 2 • LAS REVOLUCIONESDEL SIGLO XVIII

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ses fomentaban una campaña de protesta con- tra las decisiones del gobierno británico. Las Trece Colonias (Massachusetts, Nueva Jersey, Nueva York, Rhode Island, Connecticut, Nue- va Hampshire, Pensilvania, Delaware, Virginia, Maryland, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia) habían fundado, con la dirección de Samuel Adams, Thomas Jefferson y Richard Lee, comités que estaban en constante comu- nicación. En 1774, éstos decidieron reunir a sus delegados en Filadelfi a, en el Primer Congreso Continental. Redactaron una Declaración de

Derechos, donde aseguraron su lealtad y respe-

to al rey y el apoyo que le darían en caso de gue- rra, pero la no sumisión de las colonias al parla-

mento inglés. Además decidieron suspender el comercio con Inglaterra. En este tenso clima, el ejército británico recibió la noticia de que un conjunto de revolucionarios estaban reuniendo pertrechos militares para atacarlos. El ejército fue en busca de estos hombres y ocurrieron enfren- tamientos. Entre tanto, nuevamente en Filadelfi a, se reunía el Segundo Congreso Continental. Aquí se culpó a las tropas británicas de cometer atrocidades y se nombró a George Washington comandante en jefe de las fuerzas revolucionarias. La guerra había empezado. Los colonos carecían de ejército, preparación militar, dinero y material de guerra. Tampoco la Corona estaba en condiciones de enfrentar los gastos que signifi caba trasla- dar a un ejército al otro lado del Atlántico, vestirlo y alimentarlo ahí.

A principios de 1776, Thomas Paine, un demócrata liberal infl uido por las ideas de la Ilustración, propuso abolir la monarquía. Presentó su fi loso- fía sobre los derechos naturales y las razones por las cuales la dependencia de Norteamérica de la Gran Bretaña era causa de grandes males. En ese mismo año, la decisión de los delegados de pedir la independencia se exten- dió. Los colonos abrieron por cuenta propia el comercio internacional y en- viaron a Benjamín Franklin –quien había contribuido entusiastamente en favor de las ideas indepentistas– a pedir ayuda económica a Francia.

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Segundo Congreso Continental

de Filadelfia.

comienza diciendo:

“Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo el disolver los vínculos políticos que le han ligado a otro, y el asumir entre las potencias de la Tierra la independencia y equitativa posición a que le dan derecho las leyes de la Naturaleza y el Dios de ésta, un prudente respeto a las opiniones de la Humanidad exige que sean manifestadas las causas que le han impelido a la separación. Sostenemos que son evidentes por sí mismas las siguientes verdades: Que todos los hombres han sido creados iguales, que están investidos por

su Creador de ciertos derechos inalienables y que entre éstos figuran la vida, la libertad y la busca de la felicidad. Que para asegurar tales derechos se han instituido los gobiernos entre los hombres, derivando sus justos poderes del consentimiento de los gobernados. Que cuando quiera que una forma de gobierno venga a destruir tales fines, está en el derecho del pueblo mo- dificarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno, estableciendo su fundamento en los principios y organizando sus poderes en la forma que le parezca más apropiada para asegurar su salva- guarda y su felicidad”.

La Declaración de Independencia

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TEMA 4 • LA INDEPENDENCIA DE LAS TRECE COLONIAS INGLESAS EN NORTEAMÉRICA

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El 4 de julio de 1776, Thomas Jefferson dio a conocer la Declaración de

Independencia. Más que al parlamento, esta Gran Declaración atacó al rey

Jorge III porque en vez de haber buscado, como buen soberano, “la vida, la libertad y la felicidad” de sus súbditos, las había destruido. Por tal motivo –se señaló– el pueblo tenía derecho de instaurar un gobierno propio que garantizara esos principios básicos.

Aquello que los enciclopedistas franceses habían planteado como un sueño, ahora se veía concretado en la práctica. Los norteamericanos inten- taban fundar un gobierno regido por la naturaleza y la razón, y no por el derecho divino ni los privilegios tradicionales.

Por todas partes, los comités patrióticos obligaron a la gente –bajo pena de cárcel o confi scación de propiedades– a jurar fi delidad a los nuevos Es- tados Unidos, libres e independientes, que ahora se creaban. Las Trece Co- lonias quedarían simbolizadas en las trece barras de su bandera. Pero como por todos lados había defensores de la monarquía (realistas), éstos se en- frentaron a los revolucionarios generando una guerra civil.

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