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LA IDENTIDAD VASCA EN NAVARRA

Kualitate Lantaldea

2.3. LA IDENTIDAD VASCA EN NAVARRA

2.3.1. Apuntes sobre la identidad vasca en Navarra

Todo lo que tiene que ver con la identidad individual, con la identidad grupal y con la identi- dad colectiva se ha convertido en tema de prin- cipal interés para la investigación sociológica contemporánea.

Atendiendo al caso navarro, puede decir- se que el estatus de la identidad vasca en este territorio, no está resuelto en absoluto. Siguiendo el discurso elaborado por los dis- tintos grupos, parece claro que nadie niega la

existencia de la identidad vasca. La comunidad navarra, en sí misma, no puede entenderse sin dar entrada a este hecho histórico, cultural, social y económico.

Algunos navarros y navarras que acudieron a los grupos dejaron ver que ellos y ellas serán o se sentirán numerosas cosas, como ricos y pobres, con más o menos capital cultural, de izquierdas y de derechas, conservadores y aún también liberales, y quizás un montón de cosas más; pero vascos y vascas desde luego, no lo son. Y no lo son por que no se “sienten” así. A la luz de lo vertido en los grupos de discusión realizados, esto es un hecho insoslayable. Y lo que es más significativo para este trabajo; pueden argumentar esta disposición (“no ser vascos”) como elemento notorio de diferencia- ción grupal. O lo que es lo mismo como una fotocopia negativa del “otro”.

A pesar de todo lo anterior, la percepción de la identidad vasca en Navarra quizá no tenga la misma lógica explicativa que la “pertenencia” a Euskal Herria. No es lo mismo. Aparentemente las negociaciones sobre la identidad vasca son más elásticas, y como concepto parece más flexible.

Yo hice la mili en Valencia, y cuando haces la mili tienes que hacer unos amigos, yo tenía amigos de todas las clases, pero a la hora de merendar iba con los de la Ribera primero, pero después yo estaba con los de San Sebastián, con los de Bilbao, […] en una palabra con los del Norte.

(Edad intermedia, no vasquistas, Tudela)

A mí me parece genial que se consideren vas- cos mientras que ellos no pretendan que yo me considere vasco.

(Adultos, no vasquistas, Pamplona)

De cualquier forma, el análisis del discur- so desvela disposiciones paralelas y siempre en íntimo contacto. Los discursos en torno a Euskal Herria y la identidad vasca se solapan sin cesar. La actual (ir)resolución política de este tipo de cuestiones en Navarra, nada ayuda y más bien constituye una fuente de continuo desaliento y preocupación.

Como ya ha quedado dicho, el componente vasco de Navarra no parece ser cuestionado por nadie pero las dificultades comienzan cuando se entremezcla la vasquidad con el componente político que en Navarra se manifiesta y cristaliza

en la batalla en torno al euskera y los distintos modelos educativos (mientras que en otros terri- torios se materializa mucho más en conflictos institucionales, ya que la cuestión lingüística está en una fase de normalización mucho más avanzada).

Ya se ha visto que el sentimiento de perte- nencia a Navarra es trasversal a todos los gru- pos. De hecho, la premisa que más adhesiones concita en la CFN es la idea de reconocerse ante todo como navarros. Todas y todos rei- vindican con orgullo su identidad navarra, que convive en cada caso con otras distintas como la local, la vasca o la española.

De hecho la variable local se muestra como un rasgo definitorio de enorme peso en el dis- curso. El valle o el pueblo se configuran como núcleos fundamentales generadores de identi- dades muy fuertes.

Este punto debe ser tenido en cuenta como elemento de reflexión y como clave que suscita el debate sobre si el proceso de institucio- nalización navarro ha sido capaz de dotar de contenido a la identidad navarra al margen de la referencia constante a la diferenciación con Euskal Herria y lo vasco.

Algunas interpretaciones parecen aventurar que este proceso de construcción reciente no ha cristalizado todavía en un concepto compar- tido y vertebrador y es por ello por lo que en cada zona las y los ciudadanos deben construir su identidad sobre la base de los retazos que encuentran más próximos y a los que les resul- ta más fácil acceder.

Otra línea de interpretación incidiría en que puede ser perfectamente posible un sentimien- to de navarridad fuerte con un sentimiento de navarridad diferenciada, y aunque no haya aca- bado de institucionalizarse una idea común de navarridad, ésta se está construyendo en la actualidad con los mimbres de la foralidad, de la situación económica, o de las diferencias con Euskadi.

Desde este punto de vista emergería una identidad navarra que si bien es cierto que puede ser reciente y en proceso de construc- ción, también lo es que adquiere cada vez más consistencia. En cualquier caso ésta puede ser una de las líneas a investigar en el futuro y sobre la que estudios venideros podrán seguir profundizando.

Atendiendo a la comunidad euskaldún se percibe un claro sentimiento de pertenencia a una comunidad minorizada. En los lugares con predominio de población castellano-parlante (la mayoría de las zonas en las que efectuaron los grupos a excepción de la Sakana) las personas euskaldunes se sienten en cierto modo reclui- das en una especie de guetto.

En la vida cotidiana ser euskaldún se con- vierte en un hándicap que incluso dificulta la entrada a determinados puestos de trabajo o parcelas de poder reservadas casi en exclusivi- dad a los colectivos navarristas.

Obliga además a tener que ofrecer una serie de explicaciones extras para no ser perci- bido como una persona defensora de la violen- cia o de posturas consideradas extremistas. Ser euskaldún es asociado en Navarra a una determinada forma de vida y un pensamiento político relacionado con la radicalidad, hecho que en una sociedad tradicionalmente conser- vadora como la Navarra constituye un rasgo desfavorable de cara a la aceptación social mayoritaria. Parece evidente que existe un estereotipo de euskaldún muy marcado y que se caracteriza por una forma de vestir, pensar, etc.

De hecho, desde el mundo euskaldún se percibe cierto temor a que por el hecho de hablar euskera se relacione a una persona con determinadas ideas, sobre todo en comunida- des reducidas.

Por su parte, las y los euskaldunes sien- ten menospreciada su cultura y su lengua por el resto de colectivos, ya que a pesar de que conviven en la mayoría de los casos dentro de la misma localidad los castellano-parlantes no realizan esfuerzos por acercarse a la cultu- ra euskaldún, y, algunas personas, tienen la impresión de que ni tan siquiera la respetan. Se sienten ofendidos por el absoluto descono- cimiento de la cultura vasca que demuestran las personas que no están directamente vincu- lados a ella.

Fruto de todo ello puede concluirse que defi- nirse vasuqista y sentirse vasco en Navarra es mucho más complicado que en la CAPV. En la CAPV la persona que no se siente vasca puede llegar incluso a sentirse desplazada del sentir mayoritario ya que carecería de una identidad claramente definida a la que aferrarse.

La identidad española como tal es difícil- mente reconocible en la CAPV. Existen defini- ciones personales basadas en regionalismos (la población se reconoce como gallega, extre- meña, andaluza, o castellana, pero raramente alguien se identificará abiertamente como espa- ñol). De este modo, la persona que no se reco- noce como vasca encuentra serias dificultades para ubicar su identidad.

En Navarra la situación sería la inversa: lo complicado sería reconocerse como vasca o vasco, ya que los que así lo hacen se encuen- tran con dificultades en su realidad cotidiana y en su entorno más próximo. El que no se reconoce como vasco no tiene ningún pro- blema en refugiar su identidad dentro de una identidad navarra más o menos desarrollada. Identidad que, como ha venido insistiéndose, se configura como trasversal y común a toda la población.

En Navarra el que no es vasco, se identifi- ca automáticamente como navarro, identidad en la que toda la población en mayor o menor medida encuentra refugio. En la compara- ción con la CAPV, conviene también tener en cuenta que en Navarra no se produjo el flujo migratorio que soportaron las zonas industria- les de Bizkaia y Guipúzcoa, por lo que apenas se dibujan otras identidades alternativas a las ya descritas como características en el caso navarro.

El equipo investigador ha encontrado en Navarra un concepto relativo a la vasquidad mucho más relacionado con la tradición que en la CAPV. Las referencias a la necesidad de evolución de la cultura e identidad vasca son casi testimoniales, ya que desde el pris- ma navarro la tradición se convierte en la variable que distingue y diferencia a lo vasco. Elementos de la vida cotidiana, salvo en el caso de la Sakana –grupo analizado a conti- nuación– no son percibidos como parte de la cultura vasca.

Otra de las claves de reflexión de cara al futuro será observar cómo se van incorporando o desplazando hacia los márgenes, las nuevas identidades que la realidad incuestionable de la inmigración está ya trasladando a la sociedad navarra. Habrá que esperar para ver en qué medida la sociedad navarra y su identidad es capaz de adaptarse e incorporar estos nuevos y emergente focos de identidad.

Finalmente habría que hacer referencia a la realidad de las zonas mixtas, en las que se produjo un corte generacional que provocó la perdida del euskera en una serie de generacio- nes, y donde existiría una mayor flexibilidad en la definición de la identidad. De hecho, el cam- bio generacional ha provocado que en muchas zonas el euskera perdiese vigencia y hoy, en algunos casos la afinidad hacia lo vasco se entiende como una decisión personal (junto con descendientes de vascos que decidieron dejar de serlo es posible encontrar personas que, por afinidad, curiosidad, etc., deciden aprender euskera a pesar de no tener orígenes euskal- dunes). Incluso en una misma familia es relati- vamente habitual la convivencia entre distintas identidades.

2.3.2. Análisis del discurso de la noción de iden- tidad vasca

En el grupo de Sakana la identidad vasca “goza” de óptima salud social. El grupo tiende a presentarse así mismo como parte de un entor- no “especial”. Más bien el sentimiento es de segregación.

El rasgo más importante de la identidad vasca, para los vascos y vascas de Sakana sería el euskera. La máxima diferenciación se canaliza a través del elemento lingüístico. Pero también a través de las costumbres, formas de vida y maneras de ser. Se establece así una clara simi- litud entre identidad Vasca y cultura vasca.

Prácticas sociales de la identidad vasca en Sakana. PRÁCTICAS SOCIALES DE IDENTIDAD VASCA EN SAKANA MUNDO RELACIONAL FIESTAS ASOCIACIONISMO POLÍTICA TXOSNAS GAZTETXES CUADRILLA GUSTO ESTÉTICO BERTSOLARISMO TXIKITEO PELOTA DEPORTE RURAL DANZA FOLCLORE MÚSICA OCIO VIAJE NATURALEZA MEDIOS MONTE MÚSICA MAR CUADRILLA

En este sentido las zonas más euskaldunes de Navarra y la CAPV tienen un discurso muy similar. Puede decirse que en la medida en que el entorno es mayoritariamente euskaldún todos los aspectos de la vida cotidiana (costumbres, hábitos sociales, formas de relacionarse, tiem- po de ocio), son entendidos como parte de la cultura vasca.

Sin embargo a medida que desciende el por- centaje de utilización de la lengua todos esos elementos relacionados con el día a día dejan de relacionarse y entenderse como parte de la cultura vasca para pasar a vincularse con otras identidades locales o con la identidad navarra.

Al final, salvo algún elemento puntual como la pelota vasca existen pocos eventos que sean reconocidos y valorados por todos como propios y que sean considerados como característicos de la cultura vasca por el conjunto de los grupos.

En Pamplona, las y los jóvenes euskaldunes se presentan a sí mismos como gente vasco- navarra. Sus antecedentes familiares, relaciona- les y de socialización tienen mucho que ver con lo que genéricamente se entiende como identi- dad vasca. También es cierto que esa identidad se despliega y se “construye” en el territorio donde viven: Navarra.

Lo que les hace sentirse vascos no es tanto una adscripción política. Más bien tiene que ver con el hecho de haber nacido “aquí” y con el inte- rés por una identidad “amenazada”. La defensa de la identidad de pertenencia se configura como un componente principal de la misma.

¿Qué es lo que nos hace sentir vascos?

– Es muy personal. Desde que nací mis padres me encaminaron, ikastola…

– Yo no he ido a la Ikastola, ni políticamente no he tenido un núcleo cercano nacionalis- ta… Yo más nostalgia por el euskera y la cultura vasca, es una zona que me gusta mucho. Porque está apaleada.

– Yo me siento vasco, porque mi familia siem- pre ha sido nacionalista. Lo que me han trasmitido. Yo soy muy poco folklórico, las danzas… no me dicen nada. Pero me sien- to vasco porque soy vasco.

– Yo porque he nacido aquí. Y las cosas de aquí te hacen vivir de una forma, para toda la gente. El sentimiento patriótico lo crea los machaques que sufre.

(Jóvenes, euskaldunes, Pamplona)

El sentimiento de pertenecer a una identi- dad minorizada es generalizado. La carga emo- cional que conlleva el mantenimiento de una identidad minoritaria, no reconocida a pie de igualdad, es fuente constante de desazón.

Como ya ha quedado apuntado previamente, pertenecer a la comunidad euskaldún es consi- derado en algunos casos como un hándicap a la hora de poder acceder a ciertos puestos de tra- bajo y posiciones de influencia en la sociedad y en el entramado institucional navarro:

Sabemos que nos van a etiquetar, en un ámbito profesional no nos podemos definir políti- camente, salvo que seas un (gran) profesional… y eso es muy difícil, hay que tener mucho cuidado con lo que se dice.

(Jóvenes, euskaldunes, Pamplona)

Las y los euskaldunes se sienten compro- metidos con la misión de salvar la identidad vasca de Navarra. A pesar del estrés que se padece por tener que estar “dando explicacio- nes” por el hecho de ser y sentirse vasco-nava- rro; a pesar de que, se quiera o no, siempre hay que entrar en la división política, se puede encontrar en el discurso de los grupos cierto optimismo.

¿Cómo se vive en Navarra siendo vasco? ¿Cómo os sentís frente a los que no son vascos?

– Si hablásemos con alguno de Bera, el ser vasco no te da miedo. Pero si vas a Tudela te da más miedo y más respeto, y puedes decir que eres más Navarro. Depende de con quién hables.

(Jóvenes, euskaldunes, Pamplona)

Por otra parte, son de especial interés las costumbres que hacen referencia a unas pautas de consumo distintivas; los estilos relacionales (lealtad a la cuadrilla); los gustos musicales y la atracción por el folklore; los lugares de ocio y tiempo libre; y también la vestimenta e imagen de autopresentación.

Todo lo anterior distingue a este colecti- vo. No se trataría de un estilo de vida nítido e inequívocamente identificable, ni tampoco genuinamente vasco, sino de mayores o meno- res probabilidades de ciertas disposiciones estéticas y modos de actuar, de unas determi- nadas prácticas sociales más habituales que otras (por ejemplo: Jaiak/Discoteca; T xupa/ Americana; Chaqueta deportiva/Parca de vestir; Ocio en grupo/no grupo… etc.).

Creen –en cierto modo– que este estereo- tipo es una dificultad añadida en un territorio y unas circunstancias en las que parte de estos jóvenes muestran cierto temor a que se les identifique con grupos o sectores próximos al mundo de la violencia.

Opinan que sus vecinos vascos de la CAPV no tienen ese problema porque allí es totalmen- te normal que una persona que se reconozca como vasca pueda pertenecer a cualquier ads- cripción política. Ser vasco en la CAPV no lleva aparejado ninguna carga adicional de relación con la izquierda más reivindicativa o radical. Así, parece posible encontrarse con vascos conser- vadores, apolíticos, radicales, etc. En definitiva, admiten que en el caso de sus vecinos de la CAPV no se percibe esa correlación existente en Navarra entre vasco y militancia política.

También se puede observar que la identi- ficación como vasco, tal y como ya ocurría en otras zonas mixtas donde se produjo un corte generacional, es bastante libre, y el peso de la tradición familiar en esta elección es menor incluso que en determinadas zonas de la CAPV. Se pueden encontrar participantes en los gru- pos que deciden identificarse con lo vasco, sim- plemente por simpatía o por afinidad pero no por transmisión o herencia familiar.

En el grupo no vasquista de Pamplona, apa- rece cierto hastío hacia el sentimiento vasco pero también se apunta la necesidad de un encuentro (“tenemos que entendernos”, “cada uno que sea lo que quiera y que a nadie se le obligue a nada”).

Algunos de estas personas –dicen–, pueden llegar a entender que el navarro es vasco pero no del mismo modo que un gipuzkoano o un bizkaino. Lo vasco en Navarra –afirman– debe entenderse desde la propia Navarra.

En el discurso del grupo también emerge la voz de los más críticos respecto al reconocimien- to de la identidad vasca, interpretada por su parte como un avasallamiento a su “Identidad Navarra”. El asunto se complica, aún más, a la hora de dar cuenta de las reclamaciones de las y los vascos de Navarra. Aquí el diálogo se blo- quea y se dispara la ansiedad y la sospecha.

El conflicto político vasco se asimila tam- bién a la controversia cultural. Cultura y política son ámbitos diferenciados pero finalmente se interpreta que lo que reclaman las y los vascos

de Navarra es malo para Navarra. De sus pala- bras se desprende una vivencia e interpretación de esta cuestión como un asunto de orgullo per- sonal y grupal.

En el discurso de la afinidad navarrista no se percibe una reflexión serena sobre la identi- dad vasca de Navarra. La política cultural senti- da como acertada parece ser la de contención, control y desgaste. No existe la posibilidad de separar cultura y política.

Todo lo que guarda relación con la identi- dad vasca en Navarra se manifiesta como un tema delicado que produce cierta ansiedad a los participantes en el grupo. El debate abierto en Navarra sobre esta cuestión no está libre de controversias y desencuentros. Algunos lo resuelven desde la definición más preformada y restringida:

¿Cómo se percibe lo vasco en Navarra?

– Yo creo que Navarra será vasca siempre que la consideren vasca los navarros. ¿Se puede separar la identidad vasca de Navarra? Yo creo que no… Tengo amigos, gente que han sido vecinos que un día, como una evolución decidieron ser vascos. Y otros que éramos vecinos no tuvimos esa decisión. Tienen unos padres que no son vascos y ellos deci- dieron ser vascos.

– Para mí vascos son todos los que hemos nacido en el País Vasco. El País Vasco son las 4 provincias de aquí más las francesas. Por el hecho de haber nacido en Pamplona yo me considero vasca. Me siento vasca, me siento navarra, simplemente por el hecho de haber nacido aquí.

(Adultos, no vasquistas, Pamplona)

Algunos de sus miembros aprecian con cier- ta preocupación lo que ellos dan ya por hecho: Navarra irá “siendo cada vez más vasca”.

– Yo creo que vamos un poco hacia lo vasco- navarro. Pero respetando a todo el mundo.

– Sí va a haber más gente que sepa euskera y que conozca, pero creo que Navarra va a