Cap 4 La construcción del imaginario nacionalista-territorial en la diáspora argentina
4.1. La institucionalización de las representaciones sociales
La colectividad armenia fue institucionalizando, por medio de sus líderes políticos, una manera de leer e interpretar la cuestión territorial y los reclamos consecuentes, así como elaborando un imaginario sobre la diáspora armenia en Argentina y la pertenencia territorial. La representación identitaria políticamente construida, implicó formas de relacionarse entre sí por parte de los miembros de la colectividad y "hacia afuera" con la sociedad receptora.
Al interior se asumieron rituales que funcionaron como cohesivos, en tanto permitieron conservar la armenidad y la diasporicidad. Se pautaron, en la práctica y en el discurso, comportamientos matrimoniales, familiares, sociales y culturales , a la vez que se establecían vínculos económicos - a través de la actividad industrial y comercial- al exterior de la colectividad, en un contexto nacional de fuerte movilidad social ascendente. Institucionalmente se construyeron los discursos que actuaron como soportes de este grupo migratorio, a partir de pronunciamientos, memorias, autobiografías, historias culturales, periódicos de la colectividad, temas y contenidos escolares, y con un peso muy importante de los rituales religiosos y conmemoraciones vinculados al Genocidio de 1915.
En este capítulo se estudiarán centralmente las coordenadas que sitúan la narrativa hegemónica de la diáspora, incorporando el análisis de otras versiones (asumidas minoritariamente) cuando su comparación aporte elementos significtivos al momento de dar cuenta de memorias divididas.
El poder de "La Diáspora" (Spiurk) fue construido, desde la movilidad social asociada con el progreso económico y como imaginario social. Esta construcción consolidó modelos, cuya relativa coherencia, - y pese a los disensos internos- le permitió subsistir y organizarse comunitariamente en torno a principios compartidos, hasta "La caída del Muro." La repercusión al interior de la colectividad del proceso iniciado con las reformas de Gorbachov, a fines de la década del ochenta, y sobre todo, a partir de 1991 con la independencia de la República de Armenia, quiebra aquel imaginario y fragmenta la unidad, estructurada en moldes poco flexibles y difíciles de modificar al interior de instituciones que gozaron de representatividad, en especial durante la primera generación de inmigrantes.
Para reconstruir y revisar la construcción del discurso se recurrió a la colección del periódico Armenia, Sardarabad Seván y Nor Seván y la Revista Generación 3 .
Esta revisión se hizo reconociendo el carácter central del lenguaje verbal en los procesos de producción y reproducción del mundo social en tanto
(...) conduce a poner de manifiesto el lugar preponderante que ocupa ese lenguaje en la reproducción de las relaciones de poder. Sin embargo, necesario es recordar que no todos los fenómenos sociales son representados verbalmente”(Vasilachis,1992:205). No obstante tal como señala Voloshinov la palabra se halla implicada en todos y cada uno de los actos y los contactos entre las persona y que es el “signo indicial” más sensible a los cambios sociales. Este último aspecto es central en el análisis de la discusión y re-construcción discursiva de la Diáspora argentina en el siglo XXI, en tanto “La palabra tiene la capacidad de registrar todas las delicadas fases transitorias del cambio social”( Vasilachis,1992:206) que permiten registrar modificaciones sociales antes de que se constituyan o reconstituyan en nuevas formas ideológicas.
El rastreo del material producido - ensayos, diarios personales, memorias o periódicos de difusión al interior de la colectividad tiene sentido en tanto se dé un peso importante al hecho comunicacional como punto de apoyo para
la elaboración de las representaciones sociales. En este caso nos ocupan especialmente las asociadas a los aspectos nacional territoriales, los sentidos asignados a la "Diáspora" (como entidad y como receptáculo de identidad) y a la “Patria” territorializada en la(s) República(s) de Armenia en sus diferentes contextos históricopolíticos. "Desde la perspectiva del análisis del discurso, comprender no implica solamente atribuir un significado global, sino, además, asignar un sentido a partir del análisis de texto como un hecho comunicacional. Así, la consideración de un texto desde el punto de vista de sus condiciones de producción, hará de ese texto un discurso" (Atorresi,1996: 247).
En la década del noventa diferentes estudios geográficos han incorporado la dimensión del lenguaje y la construcción de los discursos, al abordar aspectos vinculados a los "espacios nacionales" y a la cuestión territorial.89No es intención de este trabajo desarrollar teóricamente aspectos puntuales del campo semiológico, sino que se utilizarán algunos criterios que sirven instrumentalmente a las ciencias sociales. En este caso de estudio, su aplicación facilita la indagación en lo que hace a la construcción social de las ideas nacional-territoriales, por parte de una colectividad inmigrante que es parte de una diáspora.
Los marcos conceptuales referidos a las representaciones sociales constituyen un aporte de interés en tanto se entiende que "Una representación es una versión del objeto, construida culturalmente y apropiada individual y colectivamente, por los sujetos sociales. Vistas de
89 Aplicando el análisis de discurso a diferentes objetos de estudio pueden citarse como
ejemplo: ELIAS DE CASTRO,Iná (1992) Mito da Necessidade. Discurso e Práctica do regionalismo nordestino, Sao Paulo, Ed.Bertrand; ESCOLAR, Marcelo (1989) “Un discurso legítimo sobre el territorio: Geografía y Ciencias Sociales”, en: Serie Contribuciones, Instituto de Geografía, Facultad de Filosofía y Letras, UBA, Buenos Aires; ESCOLAR, M.(1991) Un Discurso"Legítimo" sobre el Territorio", Fac. de Filosofía.y Letras., UBA, Buenos.Aires; ESCOLAR, Marcelo (1993) “Elementos históricos para una teoría de la diferenciación e Integración territorial (Geografía Política del Estado Nación moderno)”, en: Memorias del seminario internacional: "Integración latinoamericana y territorio" UBA-CEUR, Buenos Aires; GLAKEN,C.(1996) Huellas en la playa de Rodas. Naturaleza y cultura en el pensamiento occidental desde la antigüedad hasta finales del siglo XVIII, Barcelona, Ed.del Serbal; REBORATTI, C (1993)"La geografía en la escuela secundaria: De inventario intrascendente a herramienta de comprensión", en: Geographikós año 3,N.4, Bs.As; VOUTAT,B. (1992) Espace National et Identite Collective, París, Institut De Science Politique Laussanne.
este modo las representaciones son, por un lado, reales porque se asientan en discursos y por eso son accesibles para el sujeto. (...) en la medida en que son abordables y abordadas por el sujeto, este sujeto se "hace una idea" de los objetos, gracias al vínculo que establece con las representaciones de los mismos” (Dallera,1994:42). Las representaciones recogen formas y maneras de ver el mundo dadas por las tradiciones, la historia del grupo, las particularidades del colectivo en el que esas representaciones son compartidas. 90
Entendidos los términos: "Territorio", "Patria" y "Diáspora" como categorías de análisis, los mismos adquieren potencia dentro de producciones discursivas que se construyen en tiempos y espacios determinados y que remiten a diferentes contextos. Al ser dinámicos los contextos históricos, su significado también varía. "El Estado-territorial", "La Patria" y "La Diáspora " fueron (¿son?) depositarios de valores a compartir por el conjunto de la colectividad. Atendiendo a textos provenientes de épocas diferentes (décadas del veinte, del sesenta y de los noventa), puede verse cómo estos conceptos, en tanto representaciones, conducen a significaciones diferenciadas que circulan socialmente. Se constituyen en el discurso como sujetos de deseo colectivo, en el sentido de querer-ser/querer hacer; aunque en la práctica social se responda no a un intangible deseo sino a un ejercicio concreto de poder91 al interior de la colectividad.
Como construcción social, los discursos pueden cristalizarse (en cuyo caso es posible que pierdan representatividad) o modificarse en relación con las
90 En el campo de la semiología y la lingüística se polemiza sobre los condicionamientos y
límites de las representaciones sociales, así como de su posible modificación desde el sujeto. Un análisis crítico puede verse en Putnam, Hilary (1990)
91 En este sentido es interesante el planteo que Osvaldo Dallera (1994, 30) trabaja respecto
a la producción discursiva diferenciada en torno a "La gente" y "El pueblo". El autor sostiene " La Gente está constituida más como objeto de deseo (diríamos semióticamente, modalizada desde un querer-ser o un querer-hacer) que como sujeto de saber o de poder; modalidades éstas más propias de El Pueblo (recordemos que modalizaciones verosimilizadas respecto del saber de El Pueblo, estaban sostenidas en estereotipos discursivos del tipo "El pueblo nunca se equivoca" y modalizaciones también verosímiles que modalizaban a "El Pueblo" dentro de un poder-hacer eran acuñadas en clichés del tipo "El Pueblo conduce los procesos revolucionarios".
transformaciones políticas, sociales y económicas tanto en el Estado de Armenia como del status de los inmigrantes en los países de radicación. En el caso específico que se analiza y en función del relevamiento realizado podrían plantearse distintos momentos en la construcción discursiva, que no obsta a que parte de sus elementos constitutivos con alto potencial simbólico, se mantengan o refloten en instancias posteriores, especialmente luego de 1991 en el marco de las guerras nacionalistas con los países vecinos, coexistiendo con miradas renovadoras en otros aspectos.
Un momento inicial, asociado con la primera generación de la Diáspora, que expresa fuertemente el trauma del genocidio y que vivencia la instalación en la Argentina como transitoria. Es la etapa en la que institucionalmente - y con consenso masivo- se masifica en la Diáspora el ideario nacionalista-territorial apelando a las fronteras de "la Armenia histórica", cuya extensión se asocia con características naturales -ríos, montañas, etc.- y con la ocupación histórica de áreas ambiguamente relacionadas con la dominación política. Esta ambigüedad resulta funcional, en tanto la dominación territorial asociada a la contiguidad territorial y a la homogeneidad de la población, es impensable en escenarios multiétnicos y en territorios compartidos que, históricamente han sido a la vez, objeto de convivencia y de disputas entre las poblaciones instaladas.
La territorialidad asociada con "fronteras naturales" y al ejercicio del poder se remite a dinastías de la antigüedad, medievales o a la Primera República de Armenia independiente entre 1918-1920, buscando fundamentaciones "históricas" y "geográficas" fuertemente asidas a tradicionales lógicas geopolíticas.92 Al decir de Anthony Smith (2003) se conforma el nacionalismo a modo de arqueología política, esta noción apunta a la búsqueda en el pasado de personajes (míticos o históricos) a ser modelizados "Un pasado antiguo o primordial es esencial a la empresa de formar naciones por una serie de razones. Le presta dignidad y autoridad a
92 Véanse al respecto Koutoudjian, A.(1998:318-319) y posiciones del Instituto Geopolítico
de la Comunidad Armenia de la República Argentina que funciona en la Ciudad de Córdoba.
la comunidad e impulsa la propia estima. Además el pasado proporciona exempla virtutis, modelos de nobleza y virtud para su emulación (...) Los griegos modernos se remontaron a la era de la Atenas de Pericles, los irlandeses modernos a la era celta pagana, los indios modernos a los héroes del Ramayana y el Mahabarata y los judíos modernos a Moisés, David y Judá el macabeo. Todos estos héroes antiguos y edades de oro entran entonces en el panteón de la nación moderna " (Smith, 2003: 25).
La arqueología política, no obstante, no es casual ni anecdótica, sino que implica reinterpretaciones conscientes asociadas a que estos "anhelos nacionalistas del presente parezcan auténticos, naturales y comprensibles" ((Smith, 2003: 28) para los destinatarios. La reinterpretación del pasado implica en todos los casos sopesar las fuentes, tamizar las tradiciones, seleccionar mitos y recuerdos con el fin de emplazar a la comunidad en un contexto significativo. En este sentido Mónica Lacarrieu (1997) enfatiza que "con más frecuencia que nunca, se vuelve impensable focalizar las narraciones como construcciones sociales realizadas por los actores sociales, sin tener en cuenta su anclaje, cruce o mezcla respecto de la denominada 'historia oficial' - por llamarla de algún modo-. En tanto su producción también es el resultado de representaciones, invenciones y selección de 'hechos' y recuerdos. Y sobre todo, cuando es ese entrecruzamiento el que contribuye en la recreación y constitución de identidades" (Lacarrieu, 1997:3).
El segundo momento puede asociarse con la segunda generación, que en los años sesenta sostiene las pautas discursivas referidas al Genocidio y al nacionalismo vinculado con los reclamos territoriales; pero en la que se desdibuja el planteo del "regreso" inmediato. Esta renuncia se justifica discursivamente en los medios representantes del pensamiento tashnak93,
por la dependencia soviética y la "opresión comunista" que lo impediría. En
93 Los partidos políticos tradicionales son cuatro: el Hnchakián (1887), el Tashnak
(abreviatura del Tashnakzagán) o Federación Revolucionaria Armenia (1890) y el Ramgavar (1921) y el Comunista (1920).
paralelo, la evolución económica y la movilidad social lograda por los descendientes de los armenios residentes en la Argentina es notoria y consolida su permanencia94. En consonancia con la agitación mundial de los años sesenta y setenta aparecen al interior del grupo algunas críticas explícitas al modelo identitario comunitario hegemónico, que no logran hacer pie en las instituciones, que se cierran sobre sí mismas rechazando innovaciones. Las circunstancias vividas por la Argentina en la etapa de la Dictadura Militar (1976-1982) no fueron propicias en ningún ámbito, para continuar con la búsqueda de transformaciones progresistas, y se afianza la cristalización institucional dentro de la segmentación tradicional de la colectividad, pautada políticamente.95
Un tercer momento se extiende desde fines de los años ochenta hasta el presente. Expresa una etapa de crisis de la diáspora, articulada con las modificaciones estructurales en la situación política y económica del Estado de Armenia.
A partir de las políticas de Gorbashov vinculadas con la descentralización, la autonomía de los estados integrantes de la ex-URSS y la apertura al capitalismo y sobre todo con la disolución de la RSSA y la consolidación de la tercera República de Armenia en 1991,96 se producirá el último hito y quiebre definitivo del retorno para los descendientes de armenios residentes en Argentina .97
94 Similar situación refiere Martine Hovanessian (1992:38) para la colectividad armenia en
Francia.
95 El papel jugado por las instituciones armenias durante la Dictadura genocida argentina es
una asignatura pendiente, que sería interesante que sus propios intelectuales y periodistas de la tercera y cuarta generación se animaran a indagar y debatir abiertamente, tal como ya lo hicieran recientemente otras colectividades como la judía.
96 El 28 de mayo de 1918 fue reconocido como fecha del reestablecimiento de la República
de Armenia “libre e independiente”, así como la bandera tricolor que simboliza ese status histórico previo a la integración de Armenia a la URSS en 1920. Armenia 19 de julio de 1989, Bs.As. y el reemplazo del himno nacional.
97 Paul Claval (1999:17) reflexiona sobre el sentido e interés de los estudios geográficos
afirmando que "La geografía tenía no hace mucho la costumbre de ir unida solamente a los períodos de prosperidad, puesto que su objetivo era elaborar el balance de las capacidades productivas de las diferentes regiones y de los distintos grupos humanos. Hoy las actitudes
La organización del material recopilado permite sistematizar la información en torno a algunos grandes temas que pueden ser vistos como ejes desde los que pivotea la construcción social referida a la pertenencia territorial y a la elaboración del imaginario nacionalista en la diáspora.