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1.2. Familia

1.3.6. La integración como Dimensión del Proceso

La integración es un concepto surgido a raíz de la adaptación a la que los grupos étnicos y culturales migrantes se ven sometidos como consecuencia de las transiciones culturales entre sociedades.

Según Fokkema y Haas (2015)60 “La integración sólo es una parte del proceso adaptativo que la persona inmigrante pone en práctica a partir de los condicionamientos asociados a unas condiciones de existencia que no fueron las originaria se traduce en principios generadores de comportamientos que el inmigrante articula en torno a un dominio del eclecticismo y practicidad frente a los encuentros que supone toda nueva interacción social”.

En la investigación del proceso de integración de los colectivos de migrantes en las sociedades de acogida, diferencian al menos dos dimensiones de integración: por un lado, la dimensión estructural que hace referencia a la adquisición de derechos básicos, como son la vivienda, la educación, el empleo o los derechos de ciudadanía. En esta dimensión, el contexto nacional donde se produce la migración es un factor determinante del proceso de integración.

60 Fokkema, T., y Haas, H. (2015). Pre- and post-migration determinants of socio-cultural integration of african migrants in Italy and

56 Por otro lado, la dimensión sociocultural que hace referencia al intercambio e influencia de actitudes, pensamientos y conductas que se da entre las poblaciones en contacto y que está influenciada principalmente por las normas del grupo mayoritario. Ambas dimensiones se encuentran estrechamente relacionadas puesto que los factores estructurales condicionan, en gran medida, las normas sociales que en último término explican el proceso de integración personal.

A este respecto, los procesos de integración de los diferentes colectivos de migrantes vienen explicados tanto por las motivaciones individuales del migrante como por la estructura política, económica, social o cultural de las sociedades de acogida (Van Tubergen, Maas y Flap, 2004).61

Un aspecto relevante a considerar en el proceso de integración es que los grupos de migrantes, previamente al inicio del proceso de contacto con las sociedades de acogida, no suelen anticipar aspectos como la discriminación, la calidad de las relaciones intergrupales o incluso el prejuicio, sino que esperan ser tratados como si fuesen miembros de pleno derecho del grupo mayoritario (Jasinskaja-Lahti, Mähönen y Liebkind, 2012)62.

Estas expectativas, además del choque con una realidad cultural distinta a la de su origen, generan una serie de reacciones que predicen el ajuste entre grupos e individuos, o también la resistencia a los intentos de cambio e incluso el alejamiento o la marginación (Sam y Berry, 2006)63.

Siguiendo con este razonamiento, ya planteó la integración como una necesaria búsqueda de equilibrio entre las relaciones cognitivas, afectivas y

61 Van Tubergen, F., Maas, I., y Flap, H. (2004). The economic incorporation of immigrants in 18 wetern societies: Origin, destination, and

community effects. American Sociological Review

62 Jasinskaja-Lahti, I., Mähönen, T. A., y Liebkind, K. (2012). Identity and attitudinal reactions to perceptions of inter-group

interactions among ethnic migrants: A longitudinal study. British Journal of Social Psychology

63 Berry, J. W. (2006). Context of acculturation. En D. L. Sam, y J. W. Berry, Cambridge handbook of acculturation psychology (págs. 27-42).

57 conductuales que emergen desde la cultura de origen de los migrantes y la nueva cultura de acogida de la sociedad mayoritaria.

La integración, considerada como un compromiso de participación y contacto entre culturas o grupos étnicos diferentes, se ha contemplado desde al menos cinco significados diferentes (Boski, 2008)64: en primer lugar, como una disposición o actitud favorable tanto a los contenidos de la propia cultura como a los de las culturas ajenas.

Este significado estaría implícito en el Modelo de Aculturación de Berry (1990) y más en concreto en la denominada estrategia de integración que caracteriza dicho modelo en segundo lugar, la integración es entendida como una función cognitivo-evaluativa de las culturas en contacto, desde la que se establece una clara distinción entre ellas; en tercer lugar, la integración se concibe como una especialización funcional de la persona, que acepta la cultura de origen en unos dominios de la vida y la cultura de acogida en otros.

Por su parte, Ward (2013)65 plantea que la integración es la opción de “mantener la cultura de origen y de la participación en la sociedad mayoritaria de acogida, es la clave de la adaptación exitosa”.

La integración, como estrategia adaptativa de aculturación, se ha relacionado con el bienestar personal y con la competencia sociocultural en numerosos trabajos de investigación, en concreto con el bienestar psicológico, se ha relacionado con adecuados índices de adaptación psicológica y sociocultural, con mejores relaciones intergrupales, con niveles más bajos de conflicto de identidad y de estrés de aculturación y, en general, con una mejor autoestima (Berry y Sabatier, 2010)66.

64 Boski, P. (2008). Five meanings of integration in acculturation research. International Journal of Intercultural Relations

65 Ward, C. (2013). Probing identity, integration and adaptation: Big questions, little answers. International Journal of Intercultural

Relations

66 Berry, J. W., y Sabatier, C. (2010). Acculturation, discrimination, and adaptation among second generation immigrant youth in Montreal

58 Por su parte, Phalet y Hegendoorn (1996)67 concluyen que, en todas las culturas, la opción de integración es la elección más adaptativa puesto que se asocia con niveles más altos de ajuste psicosocial y de rendimiento. Lo que podría deberse a que las personas que optan por esta opción están doblemente comprometidas con la cultura de origen y de acogida y, por ello, reciben apoyo y recursos de ambas culturas.

Sin embargo, la relación entre adaptación e integración podría estar mediada por variables como el lugar de origen del grupo cultural o incluso por las preferencias de aculturación de los distintos grupos culturales en contacto (Nguyen y Benet-Martínez, 2013)68.

Finalmente, en relación al concepto de integración, Berry (2001)69 desarrolla la noción de acomodación mutua para explicar el equilibrio en la convivencia entre los miembros de las sociedades de acogida y los diferentes grupos de inmigrantes.

En concreto, este concepto se refiere a la aceptación de la idea de interrelación como pueblos culturalmente diferentes dentro de una misma sociedad. La acomodación o asentamiento en la nueva sociedad requiere que los grupos minoritarios construyan una nueva identidad social y aprendan nuevas costumbres sociales que se implementan a través de las formas de comunicación, los sistemas de apoyo social e incluso del dominio del nuevo idioma.

De forma parecida, la acomodación exige a la sociedad de acogida una cierta voluntad de comunicación e intercambio con los colectivos de migrantes. Esta voluntad de comunicación e intercambio, puede estar condicionada, a su vez, por las expectativas y creencias relativas a los nuevos grupos culturales que,

67 Phalet, K., y Hegendoorn, L. (1996). Personal adjustmente to acculturative transitions: The Turkish experience. Intercultural Journal of

Psychology

68 Nguyen, A. M., y Benet-Martínez, V. (2013). Biculturalism and adjustment: A metaanalysis. Journal of Cross-cultural Psychology 69 Berry, J. W. (2001). A psychology of immigration. Journal of Social Issues

59 en ocasiones, pueden generar sentimientos de amenaza e influir en las percepciones de las situaciones intergrupales y del contacto intergrupal a lo largo del tiempo (Zhang y Goodson, 2011)70.