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Capítulo 5 Análisis de los Resultados

8. Metalectura de la experiencia

8.1 La interculturalidad en la Casa de Pensamiento

La interculturalidad es un eje fundamental para todos los actores que se encuentran en la Casa de Pensamiento Intercultural-CPI-, a partir de las formas de vida Misak y el diálogo con la institución y la comunidad, para el desarrollo de una propuesta pedagógica intercultural para los niños y niñas Misak que se encuentran en Bogotá y para los niños que son oriundos de esta ciudad.

La interculturalidad es un concepto que parte de reconocer y valorar proyectos económicos y sociales (planes de vida) aplicados a las poblaciones históricamente excluidas. Para los

compartir con sus pares y adultos, porque no nos hacemos solos es necesaria la interacción con el otro para formarnos como sujetos; ésta se desarrolla en todos los espacios de socialización, buscando siempre el encuentro en el Fogón tradicional en el cual se desarrolla la mayor parte de la formación del niño y la niña Misak ya que se da, escuchando compartiendo con el otro, comprendiendo, compartiendo y construyendo su propio significado del mundo y del otro, lo expresa Catalina Tunubala (2015):“El espacio educativo

de los niños nace a partir del Nak Chak, del fogón (lo dice en forma de aclaración), o seaa, la educación de los niños no está en el aula sino en el diario vivir y del caminar del niño, y de la niña, del compartir con suss, pares!”.Catalina Tunubala. 17 de noviembre de 2015. Entrevista número 1.

En la cultura Misak se educa en el Nak Chak (fogón) que es un espacio diseñado para el encuentro de las familias; allí nace la autoridad y autonomía Misak; es donde los padres le comparten, a través de la palabra, a sus hijos las experiencias de la vida, se da la enseñanza de valores, saberes, de la lengua materna, del tejido y, sobre todo, de las prácticas y costumbres Misak.

A partir de esta concepción educativa, las acciones pedagógicas desarrolladas en la CPI se presentan netamente en el diálogo y la relación de los niños y niñas con las maestras, auxiliares, el Taita, la Mama, familia y demás personas; se da la narración de historias en wampi y español por parte del Taita, quien cuenta algunas experiencias de vida en los encuentros con los niños y niñas, por medio de estas transmite saberes, principios y fundamentos propios de su cultura como el cuidado de la naturaleza, conocimiento de su origen, respeto por el otro, tradiciones, entre otros.

propias y canciones infantiles en español, la interpretación de instrumentos musicales como la tambora y la flauta por parte de las auxiliares Misak y el Taita, la siembra en la huerta que tiene la CPI, allí cultivan diversas plantas medicinales con las cuales sanaban a los niños y niñas cuando se encontraban enfermos, los niños/as desarrollan en este espacio trabajo colaborativo al cuidar las plantas de la huerta, también fortalecen saberes acerca de la siembra y el uso de las plantas para la sanación. El juego, es también unas de las prácticas propias en el cual todos los niños y niñas se reúnen para compartir en el espacio natural con el que cuenta la CPI, allí los niños y niñas de mayor edad enseñan a los niños pequeños a conocer y descrubir el entorno, al tiempo que los cuidan. Estas son algunas acciones en las que se materializa el Nachak.

Se busca la trascendencia de la percepción y comprensión del mundo desde lo Misak, las comunidades buscan desarrollar sus preceptos de educación propia para el fortalecimiento de su cultura fuera de su territorio; ya que esta formación permite a todos los niños y niñas vincularse directamente a su comunidad, permitiendo formar líderes culturales que trascienden y transformen la cultura Misak, que aporten para que el espacio de vida se fortalezca, impactando su comunidad y el entorno próximo a ellos, porque todo se encuentra entretejido y en otros momentos las acciones realizadas en el presente orientaran las acciones en el futuro: “Un día, el día del mañana, porque como ustedes saben que yo estoy pensando

en espiral, y que el día del mañana se van a encontrar esos dos líderes y van a proyectar un mundo mejor, posible y realizado, porque lo aprendieron dentro de esta Casa, reconociéndose como lo que son, de dónde vienen, pero también compartiendo y asumiendo

1.

Mama Catalina Tunubala alude que la interculturalidad se presenta como la oportunidad de reconocer las formas de vida que los identifica como Misak en el contexto Bogotano; la interculturalidad surge en la relación con el otro, en el momento en que las niñas y los niños comparten con sus pares; cuando la persona se reconoce a sí misma y reconoce al otro en sus formas de vida particulares o identifica su lugar de origen, por ejemplo; cuando se muestra al otro como se percibe y se comprende el mundo y en el intercambio de formas de actuar, en el momento en que una persona aprende de otro y de los otros.

Ese intercambio de saberes parte de recuperar el ser social de los niños y niñas que asisten a la Casa, para los Misak la interculturalidad parte de reconocerse como sujetos capaces de liderar procesos sociales y políticos que los vinculan y atañen directamente, lo que incluye el saber que dialoga y negocia con las formas “Otras” de comprender el espacio escolar y la vida de los niños y niñas.

Desde esta perspectiva la Casa es un espacio concebido para que los niños y niñas se formen como sujetos críticos y reflexivos de su entorno; allí se les cuida, se les atiende y se les educa de manera integral. Se procura que el trato y atención sea similar al que reciben en su hogar; así se constituye no como un lugar de reproducción de conocimientos sino en un espacio de construcción y reconstrucción de saberes diversos, en el cual tiene experiencias significativas que permiten a largo plazo una interacción sana y respetuosa en comunidad.

La interculturalidad también hace parte de la búsqueda de un equilibrio centrado en la Casa, la familia, los actores pedagógicos y los niños y las niñas, debido a que las relaciones dadas

cuando los vínculos humanos se dan de manera vertical o autoritaria; se trata de que siempre se presente un diálogo horizontal que lleve a reconocer y redefinir las formas propias de la comunidad dentro del enriquecimiento mutuo.

De esta forma la interculturalidad en la Casa de Pensamiento, se presenta en medio de un conflicto entre entidades administrativas que asumen la educación en primera infancia de manera diferente, por una lado la SDIS mediante las acciones que promueve manifiesta que los niños y niñas deben ser atendidos, cuidados y protegidos integralmente por los adultos, facilitando sus procesos de aprendizaje y adaptación al medio.

Por otra parte, los indígenas Misak manifiestan la necesidad de fortalecer en los niños y niñas las relaciones humanas, por medio del trabajo en equipo y colaborativo, del cuidado de los niños/as más grandes hacia los más pequeños, de la autonomía al pensar y decidir sobre los modos de relacionarse con sus pares, adultos y el entorno, siempre bajo los principios de vida Misak, como son vivir en respeto, armonía y cuidado con las naturaleza y sus semejantes. Estos modos particulares de concebir las acciones pedagógicas que deben ejercer los actores pedagógicos de la Casa de Pensamiento, permite cuestionar el valor fundamental de la Interculturalidad en espacios educativos de primera infancia, dado a que este concepto no se reduce al dialogo cultural en el aula de clase, tampoco a conocer y apropias las formas propias de los semejantes, o quizá a valorar y legitimar saberes o conocimientos que desde la forma particular de ver el mundo no es adecuado. Se trata entonces, de discutir, comprender y ampliar los modos de relacionarse con el medio natural y los otros, de buscar estrategias de vida en las cuales los modos particulares de ser y estar en el mundo se han posible, que la

tiempo y espacio.