No se comprendería la influencia al¬canzada por los judíos secretos, si dejamos a un lado su poderío mercantil y financiero. Los israelitas que abandonaron España y Portugal se establecieron por todas partes, constituyendo colonias en Europa, el lejano Oriente y el Nuevo Mundo. "La importancia de
esas colonias -observa Roth- fue extre¬madamente grande, tanto en la vida judía como en la general. En la esfera económica desempeñaron un rol muy significativo. Debe tenerse en cuenta que se encontra¬ban en todos los centros comerciales de Europa, América y el Lejano Oriente. Con¬trolaban en gran medida el comercio de ia Europa Occidental... La mayor parte de las familias importantes eran internaciona¬les, pues sus miembros estaban estable¬cidos en cada uno de los grandes centros. También en España y Portugal continuaban las relaciones económicas, aunque por ra¬zones obvias debían adoptarse nombres supuestos.
Existía un nexo comercial sin paralelo en la historia, a no ser la Liga Han-¬seática de la Edad Media. Algunas ramas de comercio encontrábanse enteramente en manos de esas colonias marranas. Con¬trolaban la importación de piedras precio¬sas a Europa, tanto de las Indias orientales como de las occidentales. La industria del coral constituía un monopolio judío o, más bien, marrano. El comercio del azúcar, el tabaco u otros artículos coloniales estaba concentrado, en gran parte, en sus manos. Desde mediados del siglo XVII, judíos de origen español y portugués destacáronse en las diversas bolsas europeas. Desem¬peñaron un papel importante en el estable¬cimiento de los grandes bancos naciona¬les". (131) Roth elude referirse al contrabando que, como el tráfico de esclavos, es una actividad tradicional judía en la que sobre¬salieron los criptojudíos.
Fue Holanda la base principal de los marranos, quienes al principio se concen¬traron en Amberes, en especial cuando en el año 1537, "el emperador Carlos V per¬mitió a los cristianos nuevos que se esta¬bleciesen en Amberes con todos los dere¬chos". (132) Luego Amsterdam, donde a fines del siglo XVI sumaban unos 4.000, que ha merecido el calificativo de "la Jerusalem ho¬landesa". (133) La hegemonía marrana en Ho¬landa hizo que el presidente de la Audien¬cia de Charcas, don Juan de Lizarazu, manifestara a Felipe IV -en carta datada el 10 de agosto de 1637- que "holandeses o judíos... todo es uno". (134) Los marranos hicieron de Amsterdam el centro del comercio mundial. "Ellos -ex-presa Roth- controlaban gran parte del co¬mercio marítimo con la Península y las In¬dias orientales y occidentales". La fortuna de los conversos era inmensa y, en algunos casos, fabulosa, como señala el nombrado. "la casa de David Pinto presentaba tales ornamentaciones, que las autoridades civi¬les debieron intervenir para que redujese su pompa... En una ocasión, en una boda realizada en la ciudad, la riqueza combina¬da de los huéspedes pasaba de 40 millones de florines". (135)
El personaje más relevante entre los conversos de Holanda era Diego Mendes. Al ser designado por su hermano Francisco director de la filial en Amberes de la Casa Mendes de Lisboa, sociedad bancaria y mercantil, en poco tiempo hizo que supera¬ra a la central. La compañía era una poten¬cia financiera y, además, "poseía el envi¬diado monopolio de la pimienta". (136) Sus operaciones abarcaban a Francia, Alema-nia, Italia e Inglaterra, y tenía delegados en las ciudades europeas más importantes. Diego Mendes se transformó en un poten¬tado, que prestaba a los reyes e influía no¬tablemente en la política mundial. Era, ob¬serva Roth, "el Rey de las Especias en Europa" y "nadie tenía una influencia como la suya en la Bolsa". (137) Dado que el co¬mercio de especias era monopolio oficial de la corona lusitana, con la que operaba la Casa Mendes -asociada al principio con la compañía judía Affaitati, de Cremona-, "el rey de Portugal vino a quedar en gran
parte en una situación de dependencia hacia ella". (138) Mendes prestó dinero a Carlos V (139) y, como era de suponerse, "mantenía importantes relaciones de hacienda con Enrique VIII", que concentró en Amberes las operaciones de préstamo de la Coro¬na, (140) designando "agente financiero" a di¬cha Casa. (141) Al morir Diego Mendes, la empresa fue dirigida por su cuñada Beatriz de Luna (Gracia Mendes), y bajo el nombre de "Sucesión de Francisco y Diego Men¬des", "siguió siendo una potencia en el mundo financiero y participando en los préstamos a gobiernos, ingleses y conti¬nentales". (142) Carlos V también recibió uno de 100.000 ducados, a cambio de no en¬causar post mortem por judaizante a Diego Mendes. (143)
La Casa Mendes desempeñó un papel clave en el traslado hacia sus destinos de iras judaizantes que abandonaron la penín¬sula al ser descubiertos por la Inquisición (o que fugaron de sus cárceles), y residían transitoriamente en Amberes o en otras partes, pero cuyo objetivo era establecerse en la Italia no controlada por España, en los Balcanes u otros países. Según señala Roth, la compañía "montó finalmente una organización bien estudiada por toda Euro¬pa con el objeto de ayudar en el proceso de traslado... La transmisión de bienes constituía otro problema, pero la gran casa bancaria, con su red de agencias, tenía na¬turalmente facilidades especiales para re¬solverlo... Los cerebros de toda esta minu¬ciosa organización, impresionante como una novela policial, eran Diego Mendes y su asombrosa cuñada, Beatriz. No hay nada similar en la historia judía, y quizá en ninguna otra historia, hasta nuestros días, en la época de Hitler. (144) No corresponde aquí estudiar los dife¬rentes centros del extraordinario poder financiero y comercial marrano, únicamente quiero brindar al lector una idea somera. Señalé ya que en Portugal, sobre todo en Lisboa, "los más vitales elementos del mun¬do comercial" eran criptojudios.
Falta agre¬gar que a la región de Italia que se hallaba fuera de la autoridad española, se dirigió un considerable número de cristianos nue¬vos llevándose su dinero. Allí "hacían bue¬nos negocios, pues como cristianos profe¬sos, sus actividades no podían ser limitadas... Buena parte del comercio de todos los estados papales pasaba por sus manos". (145) Los conversos gozaban de la protección papal, lo cual es llamativo, teniendo en cuenta que "no todos esperaban, sin embargo, haberse ido del país para declararse Judíos. Muchos proclamaban de inmediato su adhesión a la fe ancestral, y se incorporaban a la comunidad judía del lugar en que se habían establecido". (146) El punto predilecto de los marranos era la ciu¬dad de Ancona, entonces bajo la jurisdic¬ción de la Santa Sede.
En 1547 el Papa Paulo III les hizo entrega de un salvocon¬ducto "que les garantizaba que, en caso de algún juicio por apostasía, estarían some¬tidos exclusivamente a la jurisdicción papal. Las autoridades locales prometiéronles, al mismo tiempo, que no serían molestados durante un período de cinco años por lo menos, y que toda persona a quien se pro¬pusieran someter a proceso estaría en li¬bertad para irse". Además, "se estableció una sinagoga en la cual el servicio divino era conducido según el rito portugués tra¬dicional". (147) La situación se modificó, em¬pero, cuando el cardenal Carafa fue elegido Pontífice: el 30 de abril de 1556 Paulo !V dejó sin efecto el salvoconducto, disponien¬do que se procesara a!os judaizantes.
131- Roth, Historia, etc., pp. 170-171.
132- Ibid., p. 174.
133- Ibid., p. 173.
134- Archivo General de la Nación, Argentina, Copias de documentos del Archivo General de Indias, Sala 9, Indice topográfico 16 2 3, Legajo 39.
135 Roth., ob. cit., p. 178.
136- Ibid., p. 174.
137- Roth, Doña Gracia Mandos, p. 34.
138- Ibid., P. 34.
139- ibid., pp. 34-35.
140- ;bid., pp. 35 y 44.
141- Roth, Historia, etc., p. 174.
142- Roth, Doña Gracia Mendes, p. 50.
143- Ibid., pp. 50-51.
144- Ibid., pp. 39-41.
145- Roth, Historia, etc., pp. 150-151.
146- ibid., pp. 150-151.
147- Ibid., p. 151.
7. LOS BANQUEROS Y MERCADERES CONVERSOS EN ESPAÑA E INDIAS. SU GRAVITACION SOCIAL Y