1. LA RECONQUISTA ESPAÑOLA
1.2 La invasión al interior de la Nueva Granada
Sobre el particular, la historia escrita relata que Pablo Morillo organizó la entrada al interior de la Nueva Granada con cuatro columnas que fueron cercando el territorio: La principal por Santander y Boyacá, al nororiente, al mando del coronel Miguel de La Torre, para invadir las regiones de Ocaña, Girón y el Socorro por el páramo de Cachirí y reunirse con las tropas de Sebastián Calzada, que procedentes de Venezuela, habían ocupado Pamplona el 20 de diciembre de 1815. Este avance de Calzada allanó el camino a La torre, que halló de esta forma despejada la vía hacia Santafé (Credencial Historia, 244).
A comienzos de 1816, Calzada avanza hacia el interior con el fin de llegar a Santafé, derrota a los patriotas comandados por Custodio García Rovira y Francisco de Paula Santander en el páramo de Cachirí, con lo cual obliga el retiro del diezmado ejército republicano hacia el Socorro, el que más tarde, en mayo de 1816 emprendería la retirada hacia los Llanos orientales, mientras Calzada quedaba ocupando las provincias de Girón y Pamplona (Gómez, 1978, p. 282).
Las represalias tomadas por los vencedores españoles en este momento de la reconquista, trazan para la mujer del nororiente colombiano la historia de su sacrificio por la libertad, en donde uno de los hechos fue la muerte de Inés Peñaranda, que si bien es cierto pertenecía a una familia de patriotas, fue escogida al azar por el Coronel Sebastián Calzada, quien ordenó que fuera pasada por las
armas el 15 de marzo de 1816. Más tarde, De La Torre y Calzada se unen en Villa de Leiva llegando luego a la capital el 6 de mayo de 1816. Allí se inició por orden de Morillo el régimen del terror en Santafé.
La segunda por el Chocó, al occidente, al mando del teniente coronel Julián Bayer, que ingresó por el río Atrato y el 25 de mayo de 1816 alcanzó a los patriotas sobrevivientes del sitio de Cartagena que estaban huyendo, los cuales fueron fusilados en Bojayá. Tomado el territorio, Bayer puso preso al gobernador, Miguel Buch, a quien finalmente fusiló.
La tercera por Antioquia y el Cauca, comandada por el capitán Francisco Warleta, que penetró los territorios del Cauca para luego adueñarse de la provincia de Antioquia. Por el sur avanzaba Sámano para atacar a Popayán, por el norte avanzaba Warleta y las tropas contra Santafé al mando de Carlos Tolrá. Los patriotas decidieron atacar para impedir que las tropas españolas se unieran, pero fueron derrotados en la batalla de La Cuchilla del Tambo, después de la cual sufrieron otra derrota en La Plata a manos de las tropas de Tolrá (Henao y Arrubla, 1920, p. 338).
A su paso por territorio del Cauca los abusos cometidos por Warleta “[…] no se
quedaron en la represión sobre los hombres, sino también en la que realizó sobre indefensas mujeres, que debieron pagar el hecho de formar parte de familias patriotas […]” (Valencia, 2001, p. 36), siendo sometidas a abusos de toda clase,
caminos, forma común de castigo para los hombres partidarios de la independencia.
“[…] De estas víctimas fue doña Dorotea Castro, de Palmira, que en compañía de
su esclava había prestado buenos auxilios al Sargento Mayor republicano Pedro Murgueítio para recoger hombres, armas y caballería […]” (Monsalve, 1926, p. 183).
“[…] como lo fue también […] la señora doña Mercedes Martínez del Caso de
Scarpetta, a quien Warleta aprisionó en Cali, exigiéndole que denunciara el paradero de su esposo el señor don Manuel Scarpetta y Roo”. (Monsalve, 1926,
p.183). Fue condenada a la vergüenza pública, resistiendo los insultos e injurias de la soldadesca, hasta ser confinada en un calabozo, y bajo la amenaza de ser azotada si persistía en la negativa de denunciar a su esposo vinculado a la causa patriota.
Y, la cuarta, por el Río Magdalena (centro), comandada por el coronel Donato Santacruz que llegó hasta Honda donde hizo prisionero a Antonio Villavicencio, quien fue degradado por haber pertenecido al ejército del rey y posteriormente fusilado en Santafé. A su paso por Mariquita, dejó impreso el sello de su brutalidad que cobró la vida de “Carlota Armero, […] de 17 años […] requerida en amores por
un oficial pariente del oficial Santacruz a quien desairó cuando le replicó altiva que ella jamás se casaría con tiranos […]”; Santacruz, […] sin fórmula de juicio la fusiló
el 27 de mayo de 1816 (Díaz, 1968, p. 361 y s.s.). Las causas de su ajusticiamiento
están relacionadas también con el espíritu patriota de ella y de toda su familia. (Anexo N° 2).
Con las derrotas de la Cuchilla del Tambo y de La Plata, se puso fin a la Primera República, y fue un hecho la reconquista española. A excepción de Casanare, todas las demás provincias habían quedado sometidas a los realistas. (Anexo N° 3).
Retiradas a Casanare y hacia Popayán con infinidad de emigrantes de ambos sexos las dos facciones del ejército patriota que en Cundinamarca hubieran podido presentar alguna resistencia a los realistas; vencidos los combatientes de Antioquia y el Chocó, y tomada Honda por los que remontaron el Magdalena, claro está que la capital quedaba a merced del vencedor […] (Monsalve, 1926, pp. 130-131).
De esta suerte, la población santafereña, creyendo de buena fe en la palabra empeñada por los agentes del Rey Fernando, prepara un recibimiento para Morillo y sus generales en consonancia con la clemencia anunciada, y con el arrepentimiento sincero de muchos de los comprometidos con la independencia, reconociendo así, no sólo al gobierno realista sino jurando apoyo y fidelidad a la Corona, todo lo cual no serviría para frenar la criminal represión que se vino sobre la capital y sus alrededores.