4.1 La Investigación
4.1.4 La investigación como construcción de conocimiento
Esta representación sin lugar a dudas, constituye la más relevante con el quehacer del investigador, pues se encuentra estrechamente ligada con la estructura epistemológica, metodológica y teórica de su pensamiento. Al observar las respuestas que dan los profesores investigadores sobre lo que es investigar, se encuentra una gama de conceptos afines con la literatura existente, que van desde posturas de corte positivista, hasta enfoque de tipo critico-hermenéutico. No es sorprendente deducir el lenguaje mediante el cual se aproximan conceptualmente los profesores a la investigación, si se tiene en cuenta que dichas aproximaciones se definen a partir de tres opciones: el qué, el para qué y el cómo de la investigación.
El qué, es una respuesta hacia qué es la investigación, y en este sentido se puede decir que imprime una relación entre los profesores investigadores y las subjetividades con el conocimiento, a partir de una concepción epistemológica. La investigación es:
Es indagar […] buscar vestigios […] Es observar, interpretar, comprender la realidad para transformarla […] Es indagar, descubrir, preguntar […] Es una constante búsqueda, curiosidad e interés […] Es buscar, es estar abierta al cambio, es admitir que todo cambia […] Es socavar, buscar, encontrar lo que necesito saber, solucionar algo. (Ver Anexo E. Representaciones Sociales y Discursos de los profesores investigadores sobre Sentido de las Prácticas Investigativas en Educación).
Los anteriores planteamientos aparentemente sencillos dan sentido al oficio del investigador. Los conceptos emergentes de los discursos de los profesores
investigadores, evidencian una postura sobre las concepciones del discurso existente sobre la ciencia, particularmente del pensamiento occidental.
Esta versión de la concepción de la investigación, debe estar ligada también a un rompimiento con el conocimiento espontáneo que generan las prácticas e interacciones cotidianas de la realidad social. La versión de indagar y construir conocimiento, se encuentra ligada ampliamente al círculo científico. Por lo tanto, investigar puede ser también de construir el conocimiento común o mítico22 para adentrarse en lo que Habermas (1999), define como ‘pretensiones de verdad’, donde el criterio de verdad no es un concepto acabado, sino en completa revisión.
Interpretar la representación que los profesores investigadores tienen de la investigación a partir de la concepción epistemológica, mediada por su respuesta, no es tarea fácil. Pues están en juego, tanto las tendencias teórico-conceptuales, sus prácticas y relaciones con el contexto de realidad del objeto de conocimiento, como las interacciones sociales, institucionales, entidades de poder y sus propias experiencias de vida.
En este orden de ideas Zemelman, proporciona argumentos significativos que ayudan a comprender el papel del profesor investigador y particularmente el de las ciencias sociales en el contexto de América Latina:
Tiene significado plantearse la transformación del pensamiento categorial en una antropología: la propia del sujeto capaz de incorporar su momento
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histórico. El devenir antropológico desde el pensar epistémico consiste en recuperar al sujeto en sus posibilidades de historización, a partir de su modo de colocarse ante el mundo. (1998:154).
Los investigadores se vuelven a sí mismos, cuando hacen referencia a la investigación como una actitud mental del individuo:
Es curiosidad e interés […] estar abierto al cambio […] estar dispuesto a aprender y a buscar […] “tener prospectiva […] crear y recrear […] el conocimiento lo transforma a uno y lo constituye como sujeto contemporal […] actitud crítica frente a las cosas. (Ver Anexo E. Representaciones Sociales y Discursos de los profesores investigadores sobre Sentido de las Prácticas Investigativas en Educación).
Cada apreciación contempla una mirada desde su propio yo, para identificarse con el quehacer riguroso de la construcción científica. No implica ‘ocuparse de sí mismo’, sino ocuparse desde sí para la investigación: “todo un conjunto de prácticas totalmente específicas que transformen el modo de ser del sujeto, que lo cualifiquen transfigurándolo” (Foucault, 1994:22).
Frente a esta posición autoreflexiva de los profesores investigadores, manifiestan que:
La investigación es una acción creadora del sujeto que le permite construir sentidos de vida un proceso de comprensión existencial […] de ensanchamiento del horizonte […] El sujeto es un proceso de conservación que va haciendo rupturas de él mismo y en colectivo con los otros […] es un concepto de desbordamiento, es decir, cómo el sujeto al ensanchar su horizonte, se desborda existencialmente y puede comprender y contener aquello que le es imposible de contener, y cuando se encuentra en ese estado dice me estoy comprendiendo. […] Yo creo que la inclinación que uno tiene por la investigación se convierte en un
proyecto de vida para uno, en todo sentido […] Ha influido en mi formación como persona, como intelectual como académica, pero sobre todo ha influido frente a la visión que uno tiene del mundo exterior […] los que hemos tenido la posibilidad de incursionar en este medio, bueno o malo, tiene que darnos un panorama diferente del mundo que nos rodea, del mundo natural y social en el que nos estamos moviendo […] yo creo que nos transforma y nos da otros elementos de vida, y otras formas de relaciones con las otras personas […] Yo creo que el horizonte más importante en juego, que en este momento tenemos como desafío como personas es poder llegar […] a conocernos a nosotros mismos, porque no hay conocimiento de nada ni del universo, ni de la ciencia, ni de lo cotidiano, ni del sentido común, que no pase por el auto conocimiento, entonces pienso que la primera tarea de un ser humano que piense y aspire a conocer es conocerse. […] La investigación da muchos elementos críticos […] conocer y saber qué está pasando en el mundo social que nos rodea nos implica también, un gran compromiso con la sociedad, con los estudiantes, con la universidad y eso tiene que transformarle a uno la vida definitivamente. (Ver Anexo E. Representaciones Sociales y Discursos de los profesores investigadores sobre Sentido de las Prácticas Investigativas en Educación).
Los profesores investigadores, plantean la investigación como una opción de vida, es decir, que la dedicación a esa actividad les ha propiciado no sólo la definición o redefinición de su proyecto personal de vida, sino que también los ha hecho más obsesivos compulsivos, y hasta neuróticos, ya que la vida empieza a girar en torno a los temas y proyectos que están adelantando, hasta llegar a plantear que la vida misma es una investigación.
Los profesores investigadores son explícitos al señalar la investigación como núcleo afectivo, cuando refieren que ésta les refuerza su autoestima e incrementa su
reconocimiento social, y cuando le permite generar vínculos con nuevas personas y de maneras más cooperativas. Sin embargo, también cabe anotar que para dos profesores investigadores, la investigación sirve como instrumento para ascenso en el escalafón, ampliar las oportunidades de ingreso laboral en las universidades y aumentar los ingresos económicos personales.
Desde el sentido personal que el investigador le asigna a la investigación y que, en una relación dialéctica, este logra conferirle un significado transformador a su acción. Así, no sólo se preocupa porque los resultados de su investigación contribuyan a ampliar conocimientos, sino que se interesa por las vivencias personales que surgen en los procesos y por las posibilidades de uso o impacto que se alcanzan en el desarrollo de los proyectos.
En cuanto a las dinámicas personales y grupales, se considera que las prácticas investigativas son un pretexto para el encuentro humano, por lo que deben contribuir al desarrollo personal de todos los implicados en ellas, tanto de manera directa (compañeros de grupo investigativo, población objeto de estudio) como de manera indirecta (familia, compañeros de trabajo, amigos, estudiantes o pacientes). En tal sentido, se concibe que las transformaciones personales (a nivel de mentalidades y formas de interacción con los otros y con el mundo), tienen el potencial para re-crear el mundo.
reflexionar sobre sus propias experiencias, sistematizar saberes autónomos, autodeterminarse y ganar confianza en su capacidad para intervenir constructivamente la realidad. Les propicia una nueva cosmovisión del mundo, por ejemplo, a través de la vinculación a redes con las que comparten intereses y conocimientos o el establecimiento de programas de cooperación interinstitucional. Por tanto, se percibe que la investigación es una forma de fortalecer el desarrollo humano y el tejido social.
De otro lado, la capacidad crítica y creativa para ver el mundo, genera conciencia frente a las crisis que enfrenta el planeta; esto hace que vean en la investigación una forma de asumir una postura de resistencia frente a las tendencias continuistas y de control para mantener el orden establecido. Por ello, consideran que la investigación implica un gran compromiso con la transformación de la realidad, no sólo desde una postura altruista, sino también con una mirada sistémica y rigurosa que permita sembrar una esperanza para que las generaciones futuras tengan mejores opciones.
El para qué, se refiere al carácter utilitarista del conocimiento. Se supone que el investigador elige y calcula medios y fines para obtener una utilidad. En este caso las ciencias se encuentran atravesadas por un interés práctico, como lo plantean textualmente los profesores investigadores, la investigación para:
Comprender la realidad para transformarla […] fortalecimiento de diferentes disciplinas […] construir conocimientos de nosotros mismos para resolver nuestros problemas y los de las comunidades […] proceso de construcción de conocimientos para mejorar la vida […] Compromiso con la sociedad. (Ver Anexo E. Representaciones Sociales y Discursos de los profesores investigadores sobre Sentido de las Prácticas Investigativas en Educación).
Lo que muestran los profesores investigadores desde el carácter pragmático de la investigación, es otorgarle al conocimiento científico una visión transformadora de la realidad. Es una búsqueda permanente hacia la comprensión de las necesidades y problemas en función de la transformación social. Esto implica una acción teleológica23, es decir que “cuando describimos un comportamiento como acción teleológica suponemos que el agente hace determinadas presuposiciones ontológicas, que cuenta con un mundo objetivo, en que puede conocer algo y en que puede intervenir para realizar sus propósitos” (Habermas, 1999:165). En últimas, es el conocimiento no por el conocimiento mismo, sino un conocimiento que generosamente involucre acciones concretas para mejorar la calidad de vida de los pueblos.
En este sentido, es importante recordar a Fals Borda & Rodríguez Brandao, desde la perspectiva de la Investigación Acción Participativa señalan que:
el concepto de compromiso, dentro de las ciencias sociales, viene a demostrar que la ciencia no es un fetiche con articulación propia y autónoma del conocimiento, sino que es un producto cultural, que está sujeto a las actitudes, a las creencias, a las supersticiones inclusive, de los científicos, es decir de aquellos que hacen ciencia [...] el concepto de ‘telos’ (propósito) implica un compromiso para una transformación, un compromiso en ese contexto de transformar una sociedad inadmisible. (1986:5).
Este es el carácter crítico social que los profesores investigadores en educación, le han otorgado a la investigación como tal. En Colombia, esta es una alternativa que ha tomado rumbo significativo desde los años sesenta, precedido por Orlando Fals Borda y
23 Teleológico (del griego τέλος, fin, y –logía, discurso) estudio de los fines o propósitos de algún
en la década de los setenta, por la teoría critica de los pensadores de la Escuela de Frankfurt.
Las consideraciones hechas, acerca de la concepción que se tiene de la investigación, a partir del para qué, demuestra sin lugar a dudas, la re-significación que los profesores investigadores tienen sobre su papel y compromiso social en Colombia y América Latina. Basta con reconsiderar textualmente el discurso que proveen desde sus ámbitos institucionales y su coherencia con los nuevos discursos del sujeto y las subjetividades, (Habermas (1999), Fals Borda (1986) & Zemelman (1998). La investigación, afirman los profesores investigadores:
es una práctica importante para actuar en las comunidades […] se relaciona con la solución de problemas del mismo ser humano […] transformar realidades, prácticas […] aporta conocimientos a los grupos. […]- Relaciones sistemáticas de tipo vivencial […] Es sistemática en la medida en que se sirve a otros […] Búsqueda fundamentada a través de un método […] Tiene que ver con el proceso científico-método científico […] Posibilidad de gestar iniciativas […] da mejores condiciones de vida […] Es constancia, rigor, trabajo de colectivo […]Es una práctica permanente, que se realiza al interior de un grupo […] Algo desmitificado, se requiere rigurosidad, es importante la dedicación y el tiempo […] Desarrollar sistemáticamente la respuesta a unas preguntas pero en investigación científica (Ver Anexo E. Representaciones Sociales y Discursos de los profesores investigadores sobre Sentido de las Prácticas Investigativas en Educación).
Sin embargo, este tipo de representación sobre la investigación es propia de una comunidad científica que se ve abocada a resolver los problemas y necesidades, frente a la emergencia social que padece la sociedad colombiana. Es decir, que la idea actual del conocimiento científico es resolver problemas prácticos más que adentrarse en las
cuestiones teóricas. Esta situación nos coloca en desventaja frente a aquellas comunidades científicas que se ocupan de una producción de conocimiento para el desarrollo de la tecnología, para el desarrollo de la producción económica, y con ello un posicionamiento en el poder hegemónico del mundo, dado que, las condiciones de vida de su población han superado la emergencia.
En el caso colombiano sería pertinente preguntarse si la investigación, ¿va de la mano con el discurso que han planteado los investigadores?, o, ¿responde en realidad el ejercicio investigativo a la transformación?, he ahí el dilema. No basta el discurso propiamente, pues para que la investigación cumpla el papel social que los profesores investigadores le han otorgado, es necesario que se den otras condiciones: formación permanente, recursos suficientes y voluntad política.
Se podría decir entonces, que la formación se encuentra aún en condiciones precarias, pues el profesor investigador, es un género de reciente data en el país. En lo expuesto por los sabios en el libro Misión, Ciencia, Educación y Desarrollo el cual hace más de veinte años establecieron un balance, desolador por cierto, de lo que estaba ocurriendo en Colombia en materia de ciencia y tecnología, y entre otras muchas cosas afirmaron que:
En el mundo académico, un científico es una persona con varios años de experiencia como pensador entrenado y creativo, con contribuciones efectivas al conocimiento demostradas a través de publicaciones de reconocida calidad, dirección y de trabajos de tesis, número de artículos referenciados y generalmente tiene título de doctor. (1997:72-73)
En contraposición, Zemelman, al referirse al pensar teórico y pensar epistémico, afirma que:
La realidad que enfrentamos, la realidad socio histórica, tiene múltiples significados. No es una realidad clara, inequívoca, con una significación cristalina y a la cual se le pueda abordar sencillamente construyendo teorías o conceptos. No es así por diversas razones, las cuales forman parte del debate que hoy día se da en el ámbito académico sobre el problema que afecta a las ciencias sociales, y que yo resumiría en un concepto: el desajuste, el desfase que existe entre muchos teóricos y la realidad. (2005:63).
En este orden de ideas, no bastan las buenas intenciones para que la investigación y sus resultados en el conocimiento científico sean elaborados o tengan verdadero impacto en la transformación de la realidad social, se requieren muchos más determinantes, particularmente desde la práctica, la política y la economía que la hagan realidad. Un largo camino, aún, por recorrer.
Los profesores investigadores dan sentido a la investigación, como es pertinente desde el método. Siguiendo con Zemelman, quien indica que:
Plantearnos la cuestión de las dimensiones del sujeto que lo vinculan más claramente con la discusión sobre el método, que es su capacidad de apropiación de lo real como externalidad reduciendo el acto de conocer a las funciones cognitivas propias del entendimiento analítico. Parecería una insensatez pensar que se puede conocer con la emocionalidad, o con la simple intuición, o por medio de prefiguraciones imaginativas; no obstante, colocados ante la complejidad de la realidad, se plantea tener que recuperar al sujeto pensante desde el conjunto de su facultades. (2005:81).
Desde esta perspectiva, los profesores investigadores definen la investigación desde la concepción metodológica de la siguiente manera:
[…] yo pienso (que la investigación) es un proceso orientado a la producción de conocimiento, proceso que utiliza unas técnicas de acuerdo al enfoque investigativo que se utiliza […] es básicamente un proceso apoyado en una metodología para producir conocimiento. […] investigación es desarrollar sistemáticamente la respuesta a unas preguntas. […] desde las ciencias sociales, eso tiene unas características, pretendemos con unos estándares reconocidos, con unos métodos, con unos instrumentos contestar de manera creíble, de manera rigurosa a una serie de preguntas que nos hacemos sobre la realidad […] Investigar es construir objetos de conocimiento, no es descubrir nada, sino es a través de unas categorías, unas maneras, unas formas teóricas construir objetos de conocimiento, delimitarlos armarlos y poder dar cuenta de ellos y tener un enfoque, o sea una manera de mirar esos objetos. […] tiene que ver con el proceso científico pues es como en este caso en el de las universidades tienen que ver con el método científico que es el de generar toda una metodología, pero también me parece que la investigación tiene que ver con la realidad y en eso la academia desde mi punto de vista se ha quedado en su burbuja y le falta la relación entre los grupos mismos y con los otros grupos y con otras instituciones. (Ver Anexo E. Representaciones Sociales y Discursos de los profesores investigadores sobre Sentido de las Prácticas Investigativas en Educación).
Dos aspectos emergen de la concepción que los profesores investigadores tienen de la investigación en el cómo. Por un lado, lo que Zemelman plantea alrededor de las dimensiones del sujeto que lo vincula al método para conocer, pero a la vez el sujeto involucra, quiera o no, un dispositivo de subjetividad impreso en sus facultades como ser pensante, y otra, el esfuerzo que plantean los investigadores para ocultar sus emotividad para hacer de la construcción del conocimiento un episodio particularmente
objetivo. El cómo de la investigación implica una renuncia a la intuición y las prefiguraciones imaginativas, para complementar con un lenguaje adyacente a las ciencias. En ese sentido, la investigación se concibe como la búsqueda de respuestas, mediada por un método: “Investigar es encontrar la respuesta […] es observar […] responder preguntas […] interpretar, observar y comprender […] develar soluciones […] resolver problemas”. (Ver Anexo E. Representaciones Sociales y Discursos de los profesores investigadores sobre Sentido de las Prácticas Investigativas en Educación).
Cada uno de estos discursos, están imbuidos de contenidos simbólicos y significados capaces de hacer comprender de donde parte la investigación científica, hasta dónde puede llegar y cómo debe realizarse el proceso. Parte de la pregunta, la observación y comprensión son el método para hallar una respuesta, quizá en el lenguaje habermasiano, encontrar pretensiones de verdad.
Esta misma preocupación sobre el método que en las ciencias sociales ha estado indeterminado desde sus orígenes, y que por largo tiempo en nuestro medio, la academia ha privilegiado la postura positivista, ha dejado huellas impredecibles en la construcción de un conocimiento, que si bien pudo ser riguroso, no aportó de manera particular a la transformación de los problemas y necesidades sociales. En este sentido, los investigadores en educación actuales, han optado por definir estrategias metodológicas de corte crítico-hermenéutico, es decir, fundamentada en un conocimiento aplicado a la transformación. Sin embargo, es un proceso en construcción, donde sólo la historia puede ejercer una evaluación crítica de sus resultados.
No obstante, la preocupación radica en el cómo se puede abordar esa realidad