Existen tres razones fundam entales que pueden m otivar el diseño m ultim étodo de una investigación social, razones que dan lugar a los tres subtipos de estrategias de inte
gración, tal y com o se indica en la figura 2.1: com plem en- tación, combinación y triangulación.
Existe complementación cuando, en el m arco de un m is
mo estudio, se obtienen dos im ágenes, una p rocedente de m étodos de orientación cualitativa y o tra de m étodos de orientación cuantitativa. Así, o b ten iend o esta doble y d i ferenciada visión de los hechos com pletam os n u estro co nocim iento sobre los m ism os. El pro d u cto final de este tipo de diseños m ultim étodo es n o rm alm en te un inform e con dos partes bien diferenciadas, cad a u n a de las cuales expo ne los resultados alcanzados p o r la aplicación del resp ecti vo método. Dado que dos perspectivas diferentes ilum inan diferentes dim ensiones de la realidad, no existe o no se p re tende solapam iento alguno. E n la com plem entació n el g ra do de integración m etodológica es m ínim o, y su legitim idad se soporta sobre la creencia de que cad a orientación es ca paz de revelar diferentes e in teresan tes zonas de la realidad social, así com o que es necesario c o n ta r con esta doble vi sión para un m ejor entendim iento del fenóm eno. Una for ma m ás elem ental de com plem entació n se lleva a cabo cuando com param os dos estudios, u no cu antitativo y otro cualitativo, que versan sobre la m ism a m ateria, pero o b ser vada desde una perspectiva distinta.
MétodoA MétodoB
c) Triangulación
a) Complementación
b) Combinación
Fig. 2.1. Estrategias básicas de integración.
E n la e strateg ia de convergencia, o de tria ng u la ció n, el m otivo es bien diferente. No se tra ta de co m p letar n u estra visión de la realid ad con dos m iradas, sino de u tiliz a r a m bas orientacio nes p a ra el reconocim iento de un m ism o e idéntico aspecto de la realid ad social. E n esta estrategia, p o r tanto, se p reten de un so lapam iento o convergencia de los resultados. Los m étodos son im plem en tad o s de form a independiente, pero se enfocan hacia u n a m ism a p arcela de la realidad, p arcela que quiere ser observada o m edida con dos in stru m e n to s diferentes. E n la triangulación, p o r tanto, el grado de integración au m en ta, y la legitim idad de la es trategia está condicion ada p o r la posibilidad de que dos m etodologías diferentes, com o la cu an titativ a y cualitativa, pu ed an captar, en parte o totalm ente, u n m ism o hecho. E sta estratreg ia de búsqueda de resu ltad os convergentes puede ten er dos usos posibles. Uno refiere p rob lem as de m edición, y pretende validar u n a m ed id a u tilizan do dos diferentes in stru m en to s que, en relación a este objetivo, p resen tan características peculiares. E n caso de que am bo s in stru m en to s conduzcan a idéntica m edida, se supone, in crem en tarem o s nuestra confianza en los resultados. El se gundo uso se refiere a la co n tra sta c ió n de hipótesis. Si un a m ism a hipótesis puede ser c o n tra sta d a con m etodologías independientes, por ejem plo, cu an titativ a y cu alitativ am en te, tam bién podrem os a u m e n ta r n u estra confianza en su veracidad. La legitim idad de esta estrateg ia depende de si creem os que am bas m etodologías realm ente pueden c a p ta r idéntico aspecto de la realidad, esto es, si el solap am iento
es posible. En la m edida que pensem os que con d ucen a vi siones inconm ensurables de la realidad, entonces e sta ría mos en el caso de la com plem entación.
La estrategia de la combinación no se basa en la ind e
pendencia de m étodos y resultados, com o en la com ple m entación, ni en la independencia de m étodos pero en la convergencia de resultados, com o en la estrategia de la con vergencia. En este caso se trata de integ rar su b sid ia ria mente un m étodo, sea el cualitativo o el cuantitativo, en el otro m étodo, con el objeto de fortalecer la validez de este último com pensando sus propias debilidades m ediante la incorporación de inform aciones que p roceden de la ap lica ción del otro m étodo, a teno r de sus fortalezas m etodológi cas. Por tanto, en la estrategia de com binación se busca, no la convergencia de resultados, que finalm ente pro cederán de un solo m étodo, sino una adecu ada com b in ación m eto dológica. Así se opera cuando em pleam os, por ejem plo, los grupos de discusión p ara m ejorar la confección de un cues tionario, o cuando em pleam os una encuesta p a ra gen erali zar los resultados obtenidos por un proceso investigador basado en grupos de discusión. Este terc er tipo de in teg ra ción presenta, com o es obvio, diferentes p rob lem as de legi tim idad científica.
Aunque en la segunda parte del libro se reto m an y a m plían en el m arco de la p ráctica investigadora estas tres es trategias, era necesario citarlas aq u í porque su p a rticu la r legitim idad científica, com o es obvio, está diferen tem en te condicionada. Por tanto, pese a que en el resto del c a p ítu lo se considere la legitim idad científica de la integ ración en sentido general, es im po rtante que el lector valore cada a r gum ento con referencia a cada subtipo de integración.
La legitim idad de la integración de m étodos depende de la respuesta a dos diferentes pero in terrelacio n ad as cues tiones (Cook y R eichardt, 1982). En p rim e r lugar, depende de la intensidad del vínculo que se establezca en tre p a ra digmas o m etateorías y técnicas de investigación. Esto es, de un lado se puede so stener que, d ad a la selección de un paradigm a, se está obligado a u sar unas d e te rm in a d as téc nicas de observación, con una d e term in ad a o rien tación m e todológica, y viceversa. De otro, puede pen sarse que el nexo entre paradigm a y técnica de investigación no es rígido, y que por tanto la selección de uno no co m p rom ete n ecesa
riam en te la selección de las o tras ni de sus co rresp o n d ien tes o rien tacio nes m etodológicas. P or ejem plo, para quienes defienden u n a necesaria vinculación, un com prom iso con el in teraccio nism o sim bólico o con m etateo rías fenom eno- lógicas, obligaría a u tilizar exclusivam ente técnicas de o rien tació n cualitativa. A la inversa, el uso de u n a técnica de o rien tació n cualitativa, com o p uede ser la observación, d e te rm in a ría la im posibilidad de ap licar p aradig m as p o siti vistas. Siguiendo la m etáfora de la pirám ide, deno m in am os a este tipo de vínculo entre la cúspide y la base coherencia
vertical del m étodo. En consecuencia, los m étodos c u a lita
tivos de investigación, po r ejem plo, sólo p o d rían u tilizar epistem ologías, técnicas de observación y técnicas de a n á lisis de o rien tació n cualitativa.
E n segundo lugar, la legitim idad de la integración de orien tacio n es m etodológicas está d ete rm in a d a p o r el grado en que se considere necesario m a n te n e r la coherencia hori
zontal de la p irám ide. Es decir, dep en d e de si se m an tien e
u n a concepción analítica o sin tética de cad a uno de los tres niveles verticales, esto es, de los p arad ig m as, de los m éto dos y de las técnicas. Si los rasgos definitorios de u n p a ra digm a se con sid eran indisolubles, y no pu ed en ser tom ados unos in d ep en dien tem ente de o tro s sin riesgo de d e sn a tu ra lizar el paradig m a, entonces la legitim idad de la integración h a b rá de po nerse en duda. Por o tra parte, si desde u n a con cepción an alítica se sostiene que el conglom erado de rasgos que c a ra c te riz a n a u na m etateo ría, a u n m étodo o a u n a técnica de investigación pueden descom ponerse, y a p lic ar se en m ay o r o m en o r grado in d ep en d ien tem en te a cada in vestigación concreta, entonces tan to las posibilidades de integración com o su legitim idad se increm entan .
El deb ate de la integración se p resen ta entre dos p o stu ras o p u estas (B izm an, 1984), la epistemológica, que defien de lo que hem os d en om inado co h eren cia vertical y h o ri zontal, y la técnica, en la que se relajan am bo s criterios de coherencia. M etafóricam ente expresada, la p o stu ra ep iste m ológica sostiene que cada p irám id e de investigación so cial h a de utilizarse com o u n a m ole ú n ica e indivisible, m ientras que los defensores de la p o stu ra técnica creen que se pueden c o n stru ir nuevos diseños de investigación to m an do com o m aterial, con m ayores o m enores grados de libertad, bloques o partes de a m b as pirám ides. Frente a es
tos dos extrem os, aquí se sostiene la tesis de que, en sen ti do estricto, las posibilidades de integración sólo p ueden ser resueltas en el plano m etodológico, evitando así tan to el riesgo de un discursivo fundam entalism o paradigm ático, como el de u n p ragm ático relativism o técnico. M etafórica m ente expresada, la defensa metodológica de la integración acepta la posibilidad de c o n stru ir diseños u tilizan do ele m entos de am bas pirám ides, pero siem p re y cu and o la n u e va construcción sea en sí m ism a coherente, es decir, dis ponga de u n a e stru c tu ra propia que otorgue al edificio su ficiente estab ilid ad y funcionalidad. Al objeto de ir perfi lando la perspectiva m etodológica de la integración, y de hacerla com prensible a todo investigador social, en el resto del capítulo se p resen tan los arg u m en tos básicos que p u e den encontrarse en la literatu ra. E n p rim e r lu g ar se p re sentan los au to res que sostienen posiciones epistem ológi cas. P osteriorm ente se avanza h a sta p re se n ta r a aquellos m ás próxim os a posiciones p u ram e n te técnicas.
É ntre los diversos au to res que m an tien en u n a posición epistem ológica m en cio n arem o s en p rim e r lu g ar a E gon G. Guba, cuya posición es ab so lu tam en te clara. R efiriéndose a la posiblidad de integ ración p arad ig m ática, ind ica al inicio de su artículo que «tam bién in te n ta ré re fu ta r la afirm ació n de que el positivism o y el n a tu ra lism o p ued en a lc a n z ar un com prom iso en alguna especie de g ran síntesis p o stp o siti vista que reoriente las creencias b ásicas de am b os sistem as hacia la com patibilidad, llegando a la conclusión de que en este caso nos en co n tram o s an te u n a p roposición d isy u n ti va, en la que se debe ju r a r fidelidad a u n o u a o tro p a ra digma; el com prom iso no existe» (G uba, 1985: 80). Pese a que en alguna ocasión señala que am b as orientaciones, cualitativa o cuan titativ a, pueden ser u sad as en cad a uno de los paradigm as, lo cierto es que los rasgos que aplica a los cuatro p aradig m as que el a u to r con sid era básicos, a sa ber, positivism o, postpositivism o, teoría crítica y constructi
vism o, y sobre todo al p rim ero y al últim o, al que él se
adhiere, co rresp o nden b a sta n te bien con las m etodologías cuantitativa y cualitativa. Dicho esto, d esarro lla u n a agud a crítica contra el positivism o, al m ism o tiem po que afirm a, junto a Y. Lincoln, que «las cuestiones de m étodo son se cundarias respecto de las cuestio nes paradigm áticas, las cuales definim os com o el sistem a básico de creencias o
concepción acerca del m undo que guía al investigador, no sólo en elecciones de m étodo, sino tam b ién en sus posicio nes ontológicas y epistem ológicas» (G uba y Lincoln, 1994: 105). E sta cita expresa con claridad el tono general de su argum entación.
Guba y Lincoln en tien den los p arad ig m as com o un sis tem a básico de creencias basad o en asu n cio n es ontológi cas, epistem ológicas y m etodológicas, lo que señala de por sí la fuerza del vínculo vertical a la que antes nos hem os referido. Un p arad ig m a debe responder, según los autores, a la cu estión ontológica de la form a y n atu ra le z a de la rea lidad, lo que d e te rm in a qué debe y pued e ser conocido. El positivism o, con su realism o ingenuo, cree que puede lle g ar a conocerse cóm o son realm ente las cosas y cóm o realm ente funcionan. El constructivism o, al co n trario , p a r te de un a creencia relativista de la realidad, así com o de u na creen cia constructiv ista de la verdad, co n sid erad a siem pre com o un a co n stru cción m ental, experim ental y so- /cialm ente su ste n tad a . E n segundo lugar, el p a rad ig m a debe resp o n d er a la p reg u n ta epistemológica, que refiere la n a tu raleza e n tre el sujeto cognoscente y lo que pueda ser co nocido. Aquí G uba advierte que una vez co n te stad a la p re gu n ta ontológica, no puede acep tarse c u a lq u ier respuesta epistem ológica. El positivism o tom a com o posición propia el dualism o y el objetivism o, es decir, asu m e que sujeto y objeto son en tid ad es independientes. El constructivism o, al con trario, ad o p ta una posición tran saccio n al y subjetivista, sujeto y objeto están interactivam ente vinculados, así que los descu b rim ien to s son literalm en te creados en el proceso de investigación. En tercer lugar debe resp o n d e r a la p re gunta metodológica, que refiere el m odo en que el investi gad o r se ocup a de d e scu b rir aquello que cad a cual crea que puede ser descubierto. Según G uba, la resp u esta que pue da ofrecerse a esta pregu n ta vendrá d e te rm in a d a por las respuestas ya d ad as a las dos an terio res p reg un tas. Así, el positivism o ad o p ta un a m etodología exp erim en tal y m ani- pulativa, con el uso de hipótesis sujetas a la verificación em pírica. El constructivism o, de o tra p arte, ad o p ta una m etodología h e rm en éu tica y dialéctica, b asan d o sus h a llazgos en la in te rp re ta c ió n consensual que d ialécticam en te alcanzan investigador e investigado (G uba y Lincoln, 1994).
Expuesta su concepción, parece claro que se concibe la vinculación vertical entre paradig m a y m éto do de un a for ma rígida, d ado que un as respuestas con d icio n an a las otras, teniendo en este sentido, com o se ha dicho, p reem i nencia el p aradigm a sobre el m étodo. «N osotros m an te n e mos que ningún investigador debe e m p re n d er u na investi gación sin h a b e r clarificado p recisam ente qué p aradigm a inform a y guía su m odo de a b o rd a r el problem a» (G uba y Lincoln, 1994: 116). G uba nos explica su posición m ed ia n te una interesante m etáfora tom ada de H ofstadter (Hofs- tadter, 1979), con la que este a u to r in ten ta explicar el teo rem a m atem ático de Godel, que afirm a que ningu na teoría puede ser al m ism o tiem po in tern am en te consistente, en el sentido que todos sus enunciad o s sean d em ostrables, y com pleta, en el sentido de que contenga todos los e n u n c ia dos verdaderos y dem ostrables. Sugiere p a ra ello que im a ginem os un árbol con m u ch as ram as apoyadas c o n tra un fondo que rep resen ta todo el con ocim iento posible. Si tre pam os a ese árbol, las ram as nos pueden c o n d u cir a m u chos escondrijos y grietas de ese fondo que es la realidad, pero siem pre h a b rá partes del fondo que no p o d rán ser al canzadas desde n in g una posición a la que accedem os po r sus ram as. A lcanzar esos otros lugares exigirá tre p a r a otros árboles. Pero al igual que los paradigm as, esos o tro s á rb o les tendrán sus raíces en otros axiom as, no n ecesariam ente consistentes con los axiom as del p rim e r árbol. «Trepar a un árbol p a rticu la r abre m uchas opciones al escalador, pero tam bién cierra otras. C uando elijam os s u b ir a u n árbol p a r ticular debem os p rim ero e sta r ta n seguros com o podam os de que sus ram a s alcan zarán el lu g ar al que deseem os lle gar» (Guba, 1985: 101). Aunque con esta m etáfo ra del á r bol podría legitim arse la integración de m étodos en su es trategia de co m plem entación, G uba señ ala al parad igm a natu ralista y constru ctiv ista com o el único árbol al que m e rece la pen a subirse, p o r lo que incluso esta estrategia es negada.
E ntre los m etodólogos españoles, Jesús Ib áñ ez tam bién m antiene u n a posición donde aspectos p arad ig m ático s y técnicos están ín tim am en te relacionados. Al igual que otros sociólogos que han co n trib u id o al nuevo recon o cim iento de las técnicas cualitativas, su obra tiende a m ag n ificar las d i ferencias en tre lo cualitativo y cuan titativ o , tendencia que
se explica no sólo p o r la necesidad de tra n sm itir c la ram e n te la alternativa, sino tam bién p o r su enfoque crítico de la orientación y de las técnicas cuantitativas, necesario p a ra co m pensar su hegem ónica legitim idad precedente. La gu e rra de p arad ig m as tiende a p rese n tar los m étodos com o ex- cluyentes (Ibáñez, 1979).
Pese a que el tono general de su o b ra corresp on de con el expresado en el p árrafo anterior, lo cual h a dejado u n a im p ro n ta clara en sus seguidores, lo cierto es que Jesús Ibá- ñez, au n o to rgan do m ayor validez científica a u n a perspec tiva m etodológica sobre otra, reconoce, com o verem os a continuación, la legitim idad de las tres siem pre que se orien ten al estudio de fenóm enos p ara los que son aptas. Tam poco desecha su integración, pero sólo en el m arco de las estrategias de com plem entación y de co m bin ación (Ibá- ñez, 1994: 68-69), y esto con enorm es d ud as acerca de la va lidez epistem ológica de los resultados que se o btengan m e diante algunos m étodos.
El p lan team ien to de Ibáñez se e stru c tu ra sobre el a n á li sis de tres perspectivas de investigación y la consid eración de tres niveles. Las perspectivas son: la distributiva, la es
tructural y la dialéctica. A cada un a le hace co rresp o n d er
u n a técnica de investigación: la encu esta estadística, el g ru po de discusión y el socioanálisis. Los niveles son el técni
co, el metodológico y el epistemológico. «A lo largo de los
años —nos dice— he diseñado un p arad ig m a com plejo p a ra la investigación social. El parad ig m a clásico (acorde con la vieja o p rim era cibernética) incluye sólo un nivel (el tecno lógico) y u n a perspectiva (la distributiva). El nuevo p a ra digm a (acorde con la nueva o segunda cibernética) incluye: en vertical, tres niveles (tecnológico, m etodológico y episte m ológico); en ho rizontal tres perspectivas (distributiva, es tru ctu ral y dialéctica)» (Ibáñez, 1990: 188).
Ibáñez reconoce explícitam ente el valor de cada técnica para el estudio de determ inado s fenóm enos sociales h o m ó logos a su natu raleza. «El voto tiene la m ism a form a (dis