EL LIBREPENSAMIENTO COMO SISTEMA DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL.
4.1 La lucha por la consolidación del librepensamiento.
La revista Rumbos Nuevos reaccionó ante tres acontecimientos internacionales con repercusiones nacionales: El triunfo del movimiento fascista en Italia representado por Benito Mussolini en 1921, el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera en 1923 y la aparición en México de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa en 1925. Asimismo, los corresponsales de la revista dieron cobertura a las acciones del gobierno estadounidense en relación a la política diplomática establecida con México y el resto de los países latinoamericanos. Rumbos Nuevos editada en México D.F. tomó una posición “neutral” o ajena a la política, según sus colaboradores. Sin embargo, en la práctica demostraron lo contrario, pues la aspiración de sus integrantes giró en torno al patriotismo liberal, la consolidación de la “democracia” y el iberoamericanismo que el gobierno de Calles representaba en cuanto al pensamiento revolucionario.
La situación internacional y nacional alertó al grupo de intelectuales en relación al visible avance de regímenes dictatoriales y del incremento armamentista en Europa. En México, la presencia de grupos religiosos y prácticas públicas católicas alertó primero a la FAM y después a Rumbos Nuevos. La publicación mensual, tendría como base a miembros importantes de la referida organización anticlerical. Entre ellos al general Manuel Navarro Angulo y Gaudencio Barragán el primer administrador de la revista. Más adelante, dado el carácter cientificista de la publicación, se uniría el profesor Augusto Prister. Los tres colaboraban con la FAM. La llegada de Calles al poder ilusionó a Belén de Sárraga quien vislumbró el principio de la transformación democrática en México. Su emoción ideológica le permitía imaginarse un mundo distinto en los otros países de América. La revista adquirió así una actitud de divulgación de los ideales de la revolución y proyectó la imagen de un presidente Plutarco Elías Calles democrático en contraposición a los dictadores de Italia y España, así como del colonialismo de Inglaterra.
Pero de la misma forma adquirió una actitud de lucha contra la Iglesia Católica. La cual representaba “el último obstáculo” y por lo tanto sería la última batalla que los “liberales” librarían para alcanzar la consolidación democrática. De acuerdo con las ideas del grupo de Rumbos Nuevos, el clericalismo era el último residuo tradicional, dogmático, dictatorial. Cabe recordar que en dichos intelectuales, en especial, el caso de Belén de Sárraga promovía la idea de la existencia del “complot” clerical. El cual consistía en una supuesta alianza de la Iglesia Católica con los gobiernos dictatoriales, derrocar a los gobiernos democráticos para expandir sus dominios y así poder conquistar de nueva cuenta los territorios anteriormente colonizados:
Desde la independencia, que abrió ancho campo a las ansias renovadoras del país, todas las actividades del clero se han dirigido a defender a los núcleos conservadores apoyando a las dictaduras, alentando los anhelos imperialistas y ayudando, con el influjo que sobre las masas ignorantes le da su ministerio, a mantener toda clase de explotaciones en el orden económico con detrimento del progreso nacional y la paz pública. No ha habido complot reaccionario en que no hayan estado envueltos sacerdotes120.
En la memoria revolucionaria de Rumbos Nuevos, habían quedado grabados los eventos públicos del Cerro del Cubilete y el Congreso Eucarístico de 1924, organizados por el clero católico. En ambos sucesos la participación de sacerdotes extranjeros propició el enojo y la exigencia de aplicar las leyes contra los extranjeros perniciosos o indeseables. Había molestado a Rumbos Nuevos la alianza entre Caballeros de Colón, Damas Católicas y la presencia de René Capistrán Garza quienes en alianza conformaron la Liga Nacional de Defensa de la Libertad Religiosa (LNDLR) en ese año de 1925.
Las acciones de la organización católica en México y el Vaticano se convirtieron en un desafío para la recién aparecida revista cultural y en el blanco de todas sus críticas, al grado de pronunciarse en defensa de la Constitución mexicana y “librar la última batalla contra el enemigo tradicional” la Iglesia Católica.
El equipo de trabajo de Rumbos Nuevos estaba entregado por completo a la defensa de los derechos considerados democráticos y pacíficos. Se pronunciaba a favor de las “conquistas revolucionarias” por la vía de la opinión adversa al clero y en pro del orden legal o en “pro del ejercicio de los nobles ideales democráticos que afirman y
120 Señalamos aquí que Rumbos Nuevos fue localizada en dos tomos y fotografiada en su totalidad de la
Hemeroteca Nacional de México. A continuación presentamos descriptivamente el tipo de cita que hemos empleado para referirnos a los escritos publicados en la revista sujeto de estudio: nombre del artículo, autor, nombre de la publicación, tomo, número, páginas, mes y año. Las citas sucesivas quedarán estructuradas de la siguiente manera: “Lo han querido”, sin nombre del autor, Rumbos Nuevos (RN), tomo 1, núm. 1 p. 3-4, enero de 1925.
consolidan la paz”. Así en el primer número entre peticiones y exigencias solicitaron la obediencia a los preceptos constitucionales y, “en nombre de ellos vigilancia estricta para impedir manifestaciones del culto externo, cierre de conventos y la expulsión de todo sacerdote extranjero que ejerza actos que le están absolutamente prohibidos”121
. En nombre de la Carta Magna reclamaron justicia y estricto cumplimiento de la ley.
Rumbos Nuevos orientó sus acciones de acuerdo con un sistema teórico-práctico en boga desde finales del siglo XIX en círculos liberales radicales: el librepensamiento. Las exigencias, fundamentación histórica, visión social y anticlerical expuesta desde la revista provenían de este sistema de ideas. Pronto el librepensamiento se convertiría en la perspectiva de orden democrático del grupo liberal concentrado en la revista y en la FAM.