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LA MAQUINARIA QUE HACE Y DESHACE EL CANCER

In document Cancer Apuesta Por La Vida Libro (página 78-80)

¿Increíble, verdad?, y usted sin enterarse. Una maquinaria que sirve tanto para provocar cáncer como para acabar con él. Y, sin embargo, convive usted con esta maquinaria las veinticuatro horas del día.

Le estoy hablando de su psiquis. Esa "maquinaria" que piensa y siente. Eso que funciona a todas horas sin que sepa usted bien ni el cómo ni el por qué.

Ya desde muy atrás en el tiempo el ser humano viene intentando conocer su propia alma. iquis y alma son sinónimos. Parece ser que para nuestros antepasados griegos esta cuestión del "conocerse" era considerada una tarea especialmente importante. Tal vez por eso grabaron en el frontispicio del Templo de Delfos la archifamosa inscripción que decía: "Conócete a ti mismo y conocerás al universo y a los dioses".

No voy a rellenar este libro con asuntos que no le sirvan para nada. Pero créame si le digo que este capítulo es uno de los más importantes. No trato de escabullirme por la tangente para afirmar ahora que el cáncer es una pura ilusión o una creación de la mente. Entiéndame, por favor...

Un tumor canceroso es una realidad tangible. Lo mismo que una úlcera de estómago. Sin embargo no es difícil reconocer que muchas úlceras gástricas son provocadas por el estrés y las preocupaciones. Tampoco es difícil comprobar que un sujeto hipnotizado al que se le hace creer que se ha quemado es capaz de desarrollar los signos y síntomas de una auténtica quemadura.

Con el primer ejemplo observamos cómo una serie de emociones y pensamientos de carácter agobiante, mantenidos durante algún tiempo, son capaces de instaurar una lesión en la mucosa gástrica. En el segundo ejemplo comprobamos cómo una lesión puede provocarse aún sin intervenir una causa física.

Sabemos que nuestras emociones y pensamientos negativos pueden enfermarnos... ¿y en el caso del cáncer? ¿Existirán emociones, estados de ánimo o ciertos caracteres psíquicos que faciliten o puedan provocar el desarrollo de un tumor canceroso? Porque si fuera así valdría la pena investigarlo.

Vamos a seguir pensando en cosas curiosas. Ustad sabe ya que una humilde verruga es realmente un tumor benigno. Sólo se diferencia de un cáncer en que normalmente detiene su crecimiento al alcanzar cierto tamaño y en que no compromete la vida del que la tiene. Pero no deja de ser un crecimiento celular anormal.

Ignoro si conoce métodos populares para eliminar las verrugas. Tampoco se si ha podido comprobar su eficacia. Personalmente conozco muchos porque me ha interesado estudiarlos. A mi no me cabe duda de que funcionan en un porcentaje de casos bastante elevado. Algunos son muy graciosos y extraños como aquel que sugiere hacer tres nudos en una cuerda de cáñamo y enterrarla entre un montón de estiércol. Se asegura que según se pudre la cuerdecita las verrugas se van cayendo. Hay verdaderos rituales mágicos más simples o más complicados pero para la mayoría de ellos siempre se encuentra uno personas que lo han hecho, con toda su fe (y a veces sin ella, según sus propios relatos) y les han dado resultado.

Tal vez me esté exponiendo ahora a la burla y al escarnio del lector. Pero le ruego un poquito de piedad. Sólo trato de compartir con usted algunas observaciones.

Durante muchos años se ha despreciado el poder de la mente humana sobre el cuerpo o el inmenso tesoro que contiene esta vilipendiada cualidad denominada "sugestión". Como siempre ha sido muy mal visto todo esto en el terreno de la medicina pues pocas veces se le ha concedido el valor que creo se merece.

En todo caso, para no irnos por otros berenjenales: ¿pueden existir factores psicológicos implicados en la génesis del cáncer?

Veamos lo que han observado algunos investigadores:

Las ideas del "gran hereje del siglo XX", el Dr. Hammer (véase Apéndice III), no son tan nuevas en realidad. Galeno ya observaba, hace muchos siglos, que las mujeres melancólicas parecían desarrollar cánceres con más frecuencia que las optimistas. Y una larga ristra de autores (e incluso algunos enfermos de cáncer) han estado en disposición de asegurar que casi siempre hay, como denominador común, antes del comienzo de la enfermedad, una grave perturbación psíquica en sus vidas. Tales perturbaciones tienen el carácter de pérdidas afectivas, fuerte estrés, preocupaciones acerca de asuntos que para la persona son muy importantes y parecen no tener solución. Lo matizaré un poco más.

Voy a resumirle, amable lector, mis propias observaciones. Estas son las principales características psicológicas comunes al mayor porcentaje de enfermos con cáncer, independientemente del tipo de tumor desarrollado:

- Tendencia depresiva, en muchísimos casos enmascarada tras una fachada de buen humor. - Angustia. La sensación de no encontrarle sentido a la vida unida a una colección de miedos diversos, a veces inexplicables, enormemente arraigados. Desolación y desesperación son dos palabras que también nos ayudan a describir el mundo interior de una personalidad-tipo

cancerosa. Y, subrayemos, que otra vez aparece la característica básica del disimulo psicológico. Pocas veces los demás son conscientes del estado interior de estas personas. - Una biografía en la que destaca una situación en la que se ha vivido un trauma psíquico importante.

La influencia del estado psíquico sobre el sistema inmune está ampliamente demostrada. Una fuerte tensión emocional, mantenida durante algún tiempo, con sensación de fracaso, impotencia o irreversibilidad no aceptada; una depresión crónica que además se trata de ocultar tras una máscara sonriente o tras una personalidad enérgica pueden deprimir suficientemente nuestras defensas como para permitir que se desarrolle un cáncer.

Por tanto, puede resultar perfectamente válida la idea de que el cáncer es el resultado final de un grave conflicto emocional.

Tengo una larga lista de experiencias e investigaciones muy interesantes acerca de este tema. Pero he prometido componer este libro de la manera más sencilla y comprensible de que fuera capaz.

Esta cuestión de la psiquis que permite el desarrollo de un cáncer no está en modo alguno reñida con la existencia de otros múltiples factores cancerígenos. Parece evidente pensar que un organismo en buenas condiciones resistirá o compensará mejor cualquier influencia psíquica negativa... y viceversa.

El lado positivo que tiene todo esto es el siguiente: si la psiquis puede determinar el desarrollo de un cáncer, TAMBIÉN PODRÍA DETENERLO O ELIMINARLO.

¿Está usted dispuesto/a a hacer algo al respecto? Si su respuesta es afirmativa siga leyendo, por favor. Si ha contestado no también puede seguir leyendo pues, al fin y al cabo, el libro es suyo.

In document Cancer Apuesta Por La Vida Libro (página 78-80)