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9. Un recorrido por las tres olas del feminismo

9.4. La obra El Segundo Sexo de Simone de Beauvoir

Samanta de las Heras (2009) argumenta que las luchas tanto del feminismo ilustrado como del feminismo sufragista posibilitaron después de la Primera Guerra Mundial el derecho al voto de las mujeres en la mayoría de países de Europa occidental y también en Estados Unidos; lo que tuvo como consecuencia que en el periodo de entreguerras el feminismo decayera y solo con la publicación en 1949 de El segundo sexo por parte de la filósofa francesa y considerada feminista Simone de Beauvoir se preparase el camino para el desarrollo del feminismo de tercera ola.

La filosofa española Teresa López (2005) establece que la época en que se publicó El segundo sexo, fue una etapa de transición en la historia del feminismo, ya que el sufragismo de segunda ola se había extinguido y los movimientos feministas de tercera ola aún no habían surgido; de manera que el desarrollo de estos futuros movimientos tiene como base la teoría propuesta en El segundo sexo en la medida en que dicho ensayo incidió en las mentes de mujeres cultas de la segunda mitad del siglo XX, donde ellas comenzaron a analizar su situación como grupo oprimido, “a luchar individualmente por su dignidad en las relaciones personales, a organizarse colectivamente cuando era el momento y a educar a sus hijas para el ejercicio de su trascendencia” (López T. , 2005, pág. 29).

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Simone de Beauvoir por medio de una investigación interdisciplinar se preguntaba ¿Qué significaba ser mujer? A lo cual responde que no se nace mujer sino que se deviene mujer o en otros términos:

“Que la mujer es construida socialmente más que biológicamente y que la construcción de la sociedad y de los seres humanos es masculina y excluye a la mujer. De este modo la mujer es el Otro, lo in-esencial, frente al hombre, el Mismo o lo esencial” (De Las Heras, 2009, pág. 56).

Como ya se dijo la historiografía feminista, considera que esta etapa de transición encarnada en la obra de El segundo sexo sirvió de base teórica para los feminismos

contemporáneos, entre ellos el nuevo feminismo; a pesar de que en décadas posteriores a la publicación de este libro surgieron autoras feministas que criticaban los postulados de Simone de Beauvoir, está claro que su obra es una de las más importantes de la teoría feminista

contemporánea que ha permeado a todos los feminismos contemporáneos.

9.5. El feminismo contemporáneo (tercera ola)

De Las Heras (2009) explica que desde la década del sesenta del siglo XX surge esta nueva ola “que plantea nuevos temas de debate, nuevos valores sociales y una nueva forma de autopercepción de las mujeres” (De Las Heras, 2009, pág. 56); en esta década se dio una intensa agitación política en donde surgieron nuevos movimientos sociales que criticaban las contradicciones del sistema universalista, por ende sus características de lucha se basaban en la contracultura, por lo cual no eran de carácter reformistas sino forjadores de nuevas formas de vida.

En esa década se trataban dos grandes temas en la reflexión teórica del feminismo, por un lado, los problemas de las mujeres en el ámbito privado y por otro las causas de la opresión a la mujer en donde se establece el concepto de patriarcado como eje transversal de dicho

problema. “Hasta los años 80 aproximadamente este gran impulso del Feminismo se canaliza en tres perspectivas que marcan distintas visiones sobre la situación de las mujeres: el

feminismo liberal, el feminismo socialista y el feminismo radical” (De Las Heras, 2009, pág. 56).

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Para las últimas décadas del siglo XX se pueden identificar otras perspectivas feministas como el feminismo cultural, el feminismo de la diferenciade base psicológica o el feminismo postmodernista, de ahí que la teoría feminista haya elaborado una división para el periodo de tercera ola, por un lado está presente el feminismo de la igualdad y por otro el feminismo de la diferencia (De Las Heras, 2009).

“Mientras que el primero pretende extender las categorías de análisis y definición masculinas a las mujeres, afirmando que mujeres y hombres poseen el mismo estatus, el segundo reclama la quiebra del entramado político-social, científico, ontológico y epistemológico del sistema patriarcal, porque ese entramado supone la dominación de la perspectiva masculina sobre la Femenina” (De Las Heras, 2009, pág. 57).

9.5.1. Feminismo de la igualdad

Este feminismo incluye al feminismo liberal o nuevo feminismo, también al feminismo socialista o feminismo marxista “que se identifican por su esfuerzo por ampliar el marco público de los derechos a las mujeres, convencidos de que puede entenderse que existe un sexo indiferenciado y universal” (De Las Heras, 2009, pág. 57).

El feminismo liberal o nuevo feminismo parte de los postulados del feminismo ilustrado y lucha por la igualdad, libertad y autonomía moral de las mujeres; como se dijo anteriormente su máxima representante es la estadounidense Betty Friedan que con su obra más importante titulada La mística de la feminidad publicada en 1963 argumentaba que el contexto de la vida de las mujeres estadounidenses estaba limitado a ser esposas y madres lo cual no permite una realización personal total (De Las Heras, 2009). En 1981 Betty Friedan escribió la obra titulada La segunda fase en la que:

“Profundiza en los nuevos problemas de las mujeres que, a pesar de que ya pueden acceder a puestos de trabajo público, no han logrado aún una verdadera igualdad. Así, su análisis se centra en “la doble jornada y la imagen de mujer que le corresponde: la superwoman” y defiende una revolución en la esfera doméstica y un cambio radical en todas las instituciones públicas” (De Las Heras, 2009, pág. 58).

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En cuanto al feminismo socialista o feminismo marxista, De Las Heras (2009) argumenta que se centra en la opresión de las mujeres y cómo esta va de la mano con el sistema patriarcal y capitalista; la socióloga y feminista francesa Christine Delphy en 1970 publicó la obra titulada El enemigo principal donde criticaba a las investigaciones marxistas sobre la opresión de las mujeres ya que son ignoradas o tratadas en términos idealistas, investigaciones que no explicaban la causa de sobreexplotación de la mujer en el capitalismo, no hacían un análisis de la familia y no reconocían el trabajo doméstico como verdadero trabajo.

Delphy “afirma que hay que tener en cuenta tanto la explotación patriarcal como la sexual para entender la relación entre patriarcado y capitalismo y la subordinación femenina” (De Las Heras, 2009, pág. 60); esto da lugar a la aparición de las mujeres como clase social y el trabajo doméstico como trabajo productivo.

A los feminismos de la igualdad se le han hecho varias críticas, como por ejemplo, el hecho de tener una estrategia que defiende la igualdad de las mujeres “al intentar integrarlas en aquellas estructuras socio-políticas que han sido creadas por los varones conforme a sus propias características y necesidades, lo que se promueve es una masculinización de la mujer” (De Las Heras, 2009, pág. 61); sin embargo debe considerarse que el nuevo feminismo tuvo conquistas solidas en cuanto a desarrollos constitucionales, legislativos y jurisprudenciales que

posibilitaron cierta igualdad y el feminismo socialista ha aportado categorías como la doble explotación o el salario de ama de casa que actualmente continúan presentes en el debate feminista.

9.5.2. Feminismo de la diferencia

El feminismo de la diferencia tiene en cuenta lo siguiente:

“La causa de la desigualdad real entre mujeres y hombres es la caracterización patriarcal de la mujer y los esfuerzos feministas por igualar a mujeres y hombres y, por otro, que las mujeres ni quieren ni pueden insertarse como iguales en un mundo

proyectado por los hombres” (De Las Heras, 2009, pág. 62).

El feminismo de la diferencia incluye el feminismo radical, el feminismo cultural, el feminismo de la diferencia de base psicológica y el feminismo postmoderno; de las Heras

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(2009) explica que el feminismo radical surge en la década de 1960, sus dos obras fundamentales fueron publicadas en 1970 tituladas Política sexual de Kate Millety La dialéctica de la sexualidad de Sulamith Firestone(ambas autoras son feministas

estadounidenses). En estas obras se introdujeron categorías como patriarcado, género y casta sexual; el feminismo radical tiene como característica una relación estrecha entre la teoría y la praxis, por eso muchas de sus militantes tienen una participación activa.

Este feminismo logró construir una teoría que analiza las relaciones de poder que se dan en la familia y en la sexualidad, por medio del slogan “lo personal es político”, ya que las

feministas radicales concebían a las esferas privadas de la vida como centros de dominación patriarcal en donde los varones reciben beneficios económicos, sexuales y psicológicos; denunciaban la dominación sexual presente en toda la sociedad y cómo las mujeres son oprimidas por el hecho de ser mujeres (De Las Heras, 2009).

El feminismo radical se caracteriza por la organización de grupos de autoconciencia que se desarrollan a partir de la experiencia personal de las mujeres y el activismo de estas en grupos radicales, “y en ese ámbito práctico destaca otra característica común de las feministas radicales: la defensa del igualitarismo y el rechazo de la jerarquía entre las propias mujeres” (De Las Heras, 2009, pág. 64).

El feminismo radical evolucionó al feminismo cultural, hacia mediados de la década de 1970 se considera que la liberación femenina se relaciona con el desarrollo de una

contracultura femenina y por ende se exalta lo femenino y se denigra lo masculino; el análisis del feminismo cultural se centra en concebir a las mujeres como un grupo con una identidad cultural con unos roles y unas actitudes típicamente femeninas (De Las Heras, 2009).

El feminismo también hace un análisis desde un enfoque psicológico en donde se concibe que el sistema social como determinante de rol de las personas en función de su sexo hace que por ejemplo “el papel de la madre como reproductora y educadora refuerce y garantice la continuidad de la estructura patriarcal” (De Las Heras, 2009, págs. 65-66).

El feminismo postmoderno puede entenderse en el contexto de la liberación del

conocimiento de las ataduras impuestas por la Ilustración; si se entiende el postmodernismo como la muerte del hombre, de la historia y la metafísica, desde una perspectiva feminista la muerte del hombre puede entenderse como la desmitificación del sujeto universal masculino como sujeto de la razón, la muerte de la historia como el fin de la historia contada desde el punto de vista masculino y la muerte de la metafísica como el fracaso de la razón trascendental que ha desconocido las relaciones de género y las diferencias entre personas (De Las Heras, 2009).

62 9.6. El feminismo en la actualidad

El Feminismo de los últimos años ha vivido grandes transformaciones que hacen sentir su fuerza y vitalidad de décadas pasadas, “junto a los grupos feministas de base, el feminismo institucionalha ido tomando fuerza progresivamente y en las universidades han ido surgiendo centros de investigaciones feministas, dando así al feminismo un estatus académico” (De Las Heras, 2009, pág. 72).

Sin embargo De las Heras (2009) tiene presente una crítica actual al Feminismo, que radica en el cuestionamiento de su heterogeneidad de pensamiento, lo que no posibilitaría un

movimiento organizado; sin embargo dicha diversificación de los movimientos feministas actúa de acuerdo a unos objetivos comunes como son el análisis de la situación de la mujer en la sociedad, las relaciones de dominación del sexo masculino sobre el femenino y la concepción del sistema patriarcal basado en diferencias de género como un proceso histórico y social y no como un hecho natural.

Desde otra perspectiva, la feminista argentina Susana Gamba (2008) considera que los feminismos del siglo XXI sufren las consecuencias de la heterogeneidad delmovimiento

feminista, por lo cual hoy se produce una crisis y grandes discusiones en su seno; paralelamente la falta de paradigmas en la sociedad después del fin de la guerra fría significó un significativa desmovilización de las mujeres sobre todo en el hemisferio norte.

Para el caso de América Latina, se puede considerar que más allá de las diferentes corrientes existe un feminismo más institucionalizado en donde las mujeres participan en ONG’s o partidos políticos, también existe un feminismo más autónomo y radicalizado, “el primero es heredero del feminismo de la igualdad de la década anterior y cree necesario la negociación política. El segundo sostiene las banderas del feminismo radical y cuestionan severamente la institucionalización del movimiento” (Gamba, 2008, págs. 6-7).

Gamba (2008) también argumenta que en América Latina existen grupos feministas o movimientos feministas de carácter popular, con características de militancia en donde se recogen demandas y se intentan nuevos liderazgos; para esta autora los principales riesgos del Feminismo de hoy son: el desdibujamiento de la sociedad civil en donde la ausencia de canales de diálogo no permiten que el feminismo se ubique como sujeto de interlocución valido; la coaptación de las teóricas feministas por parte de los gobiernos y organismos internacionales;

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la fragmentación de miradas feministas, sus luchas internas y desarticulación de propuestas; y las posturas demasiado radicalizadas e inviables que se alejan de los movimientos populares.

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SIMONE DEBEAUVOIR Y SU CONTRIBUCIÓN TEÓRICA AL ANÁLISIS

DEL CONFLICTO ENTRE VIDA FAMILIAR Y VIDA LABORALQUE

VIVE LA MUJER DENTRO DE LA FAMILIA NUCLEAR

10.Importancia de El segundo sexo en el feminismo contemporáneo

Teresa López Pardina es graduada en filosofía por la Universidad Complutense de Madrid en 1992 y ha publicado varios artículos académicos relacionados con la obra de la filósofa existencialista Simone de Beauvoir y su repercusión en el feminismo contemporáneo de tercera ola; actualmente trabaja en el Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad

Complutense de Madrid, esta autora realizó el prólogo de la edición española de 2005 de El segundo Sexo, esto con el fin de conmemorar el cincuentenario de la publicación de dicho libro en 1949.

Un prólogo de gran importancia porque ayuda a comprender la teoría de Simone de Beauvoir, López (2005) sugiere que El segundo sexo está vigente hoy en día, ya que las teóricas feministas hacen exegesis de este ensayo que se ha convertido en un clásico, esta obra además de nutrir al feminismo de la segunda mitad del siglo XX es considerado el ensayo feminista más importante del siglo, “todo lo que se ha escrito después en el campo de la teoría feminista ha tenido que contar con esta obra, bien para continuarla en sus planteamientos y seguir desarrollándolos, bien para criticarlos oponiéndose a ellos” (López T. , 2005, pág. 7).

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