3. El discernimiento como vivencia sacramental: una pedagogía de vida.
3.1. El discernimiento: necesidad y opción de la vida cristiana.
3.1.3. La oración como apertura al discernimiento
La oración es una experiencia fundamental dentro de la praxis del discernimiento cristiano. Ella no simplemente presupone el contacto con la divinidad, como rasgo típico de toda religión, sino que ésta nace del Espíritu como una relación profunda con el Padre de Jesús. Así la oración cristiana nos coloca como Jesús ante la total incondicionalidad de Dios, es decir, en actitud de discernimiento. El mismo Pablo ha mostrado que la oración es una experiencia del Espíritu que clama y gime en nuestro interior Abbá, buscando la voluntad del Padre (Rm 8, 15. 26).
La originalidad de la oración cristiana se fundamenta en la experiencia de fe de Jesús. Jesús es el hombre orante por excelencia. Su oración recoge una profunda experiencia de sentido dado que a través de ella reconoce cómo Dios ha revelado las cosas a los sencillos (Mt 11, 25; Lc 10, 21) y cómo la decisión de ser fiel a la voluntad del Padre implica asumir sus consecuencias hasta el final (Mt 26, 29; Mc 14, 36; Lc 22, 42). En este sentido “podemos comprender la oración de Jesús como búsqueda de la voluntad de un Dios siempre mayor, cuyo ser mayor se muestra precisamente en la exigencia y capacitación para una acción histórica cuyo núcleo es amor”159.
El Padre se revela a través de la oración de Jesús como el horizonte de su persona y de su actividad. El Abbá con el que Jesús se dirige al Padre muestra ante todo la relación confiada y estrecha con Él. Allí en la oración, Jesús descubre quién es Dios para él y cuál es su voluntad sobre la misión del Reino:
159
SOBRINO, John. La oración de Jesús y del cristiano. En:
http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol18/71/071_sobrino.pdf (consultado el 12 de Mayo de 2013. 9:30 a.m.)
84
La oración de Jesús es la expresión de este "más" que va surgiendo en su propia historia. Ese "más" va apareciendo en la búsqueda de la voluntad de Dios, en la alegría de que llegue el Reino, en la aceptación fiel hasta el final de la voluntad de Dios y en la confianza incondicional hacia el Padre. Orar para Jesús es expresarse en totalidad. Esa expresión vive de la historia concreta, no es, por lo tanto, meramente intencional. Esta oración presupone que, aun cuando él mismo va haciendo el sentido de su propia historia, ese sentido no puede ser pleno sin la referencia a Alguien, que vaya totalizando lo que en la historia sólo aparece como parcial160.
A la luz de la experiencia de la oración de Jesús y como seguidores suyos descubrimos el valor incondicional de la oración como relación clave que nos lleva a una verdadera experiencia de discernimiento. La fe cristiana nace donde hay seguimiento de Jesús y el seguimiento surge donde hay encuentro con su persona. Ahora bien, la oración se presenta así como una manera concreta del encuentro y diálogo personal con Jesús, como experiencia del Espíritu. A través de la oración la fe se purifica y explicita, se suscita la esperanza y se potencia la caridad161.
En el seguimiento de Jesús es necesario orar para discernir. La apertura en la oración se explicita en la actitud de fe y de escucha a la Palabra para hacer aquello que Dios suscita en el corazón del hombre y que apunta en su estructura general hacia la experiencia del amor. La oración del cristiano se hace real y profunda si supera todo tipo de narcicismo y de autoafirmación del yo egoísta, si deja de lado la oración como instrumentalización espiritual devocional y desencarnada de la realidad, y si se cimenta sobre la estructura orante por excelencia del Padrenuestro. En este sentido, la oración ofrece una condición de
160
SOBRINO, John. La oración de Jesús y del cristiano.
161
Cfr. LIBANIO, Joao B. Orar para discernir. En:
http://www.google.com.co/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&ved=0CCgQFjAA&url=http%3A %2F%2Fwww.vocacionreligiosa.org%2Fdiscernimiento%2Farticulos%2Forar.doc&ei=VuK7UcWLB4ua9QSr24 CYCQ&usg=AFQjCNFr_r9To7QxOqQaDR-k3QJkGCjcCQ&bvm=bv.47883778,d.eWU (Consultado el 12 de Mayo de 2013. 10:20 a.m.)
85
posibilidad de un discernimiento clarividente por cuanto integra en sí el doble movimiento de la relación profunda con Dios y el compromiso con su causa:
En la oración es donde llega a su meta el discernimiento, y únicamente un hombre espiritual es capaz de hacer un discernimiento espiritual, porque únicamente él puede, con la luz del Espíritu, ver el sentido que Dios quiere que le demos a nuestra propia vida, a la luz del misterio de Cristo, en contraste, a veces total, con prejuicios, apreciaciones y motivos puramente humanos y egoístas162.
Buscar la voluntad de Dios en el fondo es buscar a Dios mismo, es vivir la experiencia de la relación personal que acrecienta la dimensión afectiva y efectiva del seguimiento. La experiencia de la oración, expresada en sus diversas modalidades, tanto a nivel personal y comunitario, expresan en el fondo una relación personal con Dios como experiencia que da sentido e integra la existencia como camino, como escucha y acción en función del Reino. Mística y compromiso están atravesados en el discernimiento por la experiencia de la oración.