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La oralidad en el contexto familiar y escolar

2. Referentes teóricos de la investigación

2.2. Oralidad

2.2.3. La oralidad en el contexto familiar y escolar

A continuación se describen aspectos importantes de la oralidad, comenzando por las habilidades lingüísticas de los niños de 5 a 7 años, la importancia de la enseñanza y el aprendizaje de la oralidad y esta misma en el entorno familiar y escolar.

En primera instancia, es necesario comprender las habilidades lingüísticas que tienen los niños de 5 a 7 años, permitiendo la organización de juegos de roles entre pares, anticipar las acciones, discutir las reglas de los juegos, narrar historias haciendo uso de un lenguaje informal, pronunciar todos los fonemas correctamente, tener un vocabulario más extenso y hacer uso de conectores fonéticos para dar coherencia a sus discursos; aunque también se pueden observar problemas como la comprensión de algunas palabras sin referente, interpretar metáforas, analogías y poseer dificultades con la cohesión y la concordancia en sus discursos orales (Guibourg, 2001).

Por su parte, Monserrat Bigas (2001) se refiere a la escuela como un espacio óptimo para la enseñanza y el aprendizaje en donde se enseña la lectura y la escritura, pero se soslaya la oralidad como objeto de enseñanza, esta consideración es tenida en cuenta en los Lineamientos para Educación Inicial y en los currículos escolares los cuales han venido abarcando esta temática. El Ministerio de Educación Nacional (1994) y la Secretaría de Educación de Bogotá (2006) han reconocido varios aspectos fundamentales, entre estos se encuentran la importancia que se le ha asignado dentro de los cero a cinco años de explotar el potencial lingüístico que traen los niños de sus hogares, ya que a esta edad se promueven los aprendizajes más significativos; el aprendizaje y la aplicación de los diferentes géneros orales en el contexto escolar, que si son enseñados y aprendidos oralmente ayudarán a mejorar la escritura; y por último, el lenguaje como instrumento de conocimiento y pensamiento en el infante.

En la oralidad en el entorno familiar, Bigas (2001) indica cómo el desarrollo oral de cada niño no es igual en la misma edad, puesto que existen diferencias individuales de acuerdo con las situaciones vividas por cada uno, el afecto, la atención o desatención

que brindan los padres a sus hijos y la dinámica familiar variable a la que cada infante se ve expuesto. Por este motivo se sugiere que para desarrollar una competencia comunicativa óptima es necesario brindar una interacción familiar, cultural y social adecuada y enriquecida.

Para abarcar la oralidad en el contexto escolar, se comenzará aclarando que investigadores como Barrio (2001) han demostrado el poco interés existente hacia estudios de la oralidad en el aula, sin embargo, ya se han dado orientaciones de tipo disciplinar como la sociología y la sociolingüística, en las que se hace énfasis en los contextos sociales y culturales; las orientaciones lingüísticas en las cuales se analiza el discurso y la pragmática del lenguaje y estudios con una meta educativa en la que se analizan situaciones en el aula y se realiza una intervención pedagógica.

De aceptarse los planteamientos dados por Barrio (2001), la escuela debería tener en cuenta no solo el enfoque disciplinar, sino, también, incluir en los currículos escolares las particularidades surgidas desde cada contexto y así, organizar y consolidar en los programas de lenguaje la comunicación oral como eje fundamental de enseñanza y aprendizaje. Por su parte, Reyzabal (1993) sugiere tener en cuenta cuatro características, el entorno, la institución, el grupo y los alumnos; en este último aspecto, la autora nos habla sobre las clases de estudiantes que se pueden encontrar en los discursos, por ejemplo: estudiantes “divagadores, generalizadores, inhibidos, discutidores, monologadores, interruptores, agresivos y distraídos” (Reyzabal, 1993, p.141). Vale aclarar que estas características pueden aportar o afectar el trabajo de la oralidad en el aula.

De otra parte, el mayor énfasis que realiza la escuela está centrado en la enseñanza y el aprendizaje de la escritura, la cual exige formas gramaticales más complejas, el aprendizaje de un vocabulario más extenso, pensar en el lector o el receptor, escribir sobre temáticas alejadas de la cotidianidad, entre otras, todos estos elementos se sugiere sean explorados como primera medida a través de los discursos orales para luego pasar a los escritos; para llevarlo a cabo, diferentes investigadoras sugieren

distintas estrategias que desarrollen la actividad oral, para el caso, se enunciaran dos de ellas.

Por su parte Vilá (2004), tiene en cuenta tres actividades. La primera es gestionar la interacción social mediante hábitos cotidianos, el día a día, el diálogo constante, aclarar instrucciones y establecer normas, con el fin de lograr en los estudiantes registros lingüísticos acordes a su contexto; la segunda, es el dialogo para la construcción de conocimientos académicos, en este punto, Vilá sugiere construir situaciones conversacionales que ayuden a detectar los conocimientos previos de los estudiantes, sus expectativas y generar participación y reflexión; en tercer lugar, se sugiere una actividad donde los niños expongan y argumenten pensamientos y opiniones a través del conocimiento e intervención de los géneros orales formales.

Para Bigas (2001) la escuela puede desarrollar el lenguaje a través de tres funciones básicas a saber: una comunicativa, otra representativa y otra lúdica, en la que los niños pueden usar el lenguaje para expresar sentimientos, narrar historias inventadas o reales, comunicar ideas, preguntar, describir, opinar, argumentar, planificar acciones y hacer uso creativo del lenguaje lo cual puede ser trabajado dentro del mismo contexto con las actividades rutinarias y de hábitos, en los juegos libres, organizados y de roles, los cuentos, etc. así, los niños podrán aprender reglas gramaticales del lenguaje.

Todo lo expuesto suscita de la oralidad un trabajo consciente y sistematizado de los géneros narrativos orales, entre los que se encuentran el dialogo, la narración la argumentación y la explicación, para efectos de esta investigación, se hace énfasis en el relato o narración oral, siendo este el objeto principal del estudio, debido a que ayuda a la organización de las ideas de secuencialidad y de los procesos mentales para generar nuevos conocimientos de tipo lingüístico en el niño.