CAPITULO I MARCO TEÓRICO
3. Salud materno infantil
3.5. Características y cuidados del recién nacido
3.5.1. Aspectos generales del recién nacido
3.5.1.1. La piel
En un recién nacido hidratado, a menudo la piel suele estar reseca pues debe acostumbrarse al aire seco en vez del líquido amniótico del útero. Al segundo o tercer día, la piel a menudo es escamosa, se notan grietas, es normal y frecuente la descamación, en especial alrededor de las muñecas y los tobillos.
Tanto la epidermis como la dermis son muy finas y la unión entre ambas es débil; en consecuencia una ligera fricción a través de la epidermis, como la retirada rápida de cinta adhesiva, puede separar las capas y provocar la formación de ampollas.
El pH de la superficie cutánea del recién nacido inmediatamente después del parto, es aproximadamente de 6.0, y disminuye hasta 4.5 hacia el cuarto día de vida. El uso de ciertas sustancias en la piel puede alterar el pH, volviéndola más alcalina, y disminuyendo así su capacidad protectora.
En el recién nacido puede aún conservar una vellosidad llamada lanugo en su espalda, hombros y brazos, es normal se perderá con el roce de la ropa y el baño. Algunos niños nacen con manchas rojizas en la nariz, párpados o nuca que desaparecen hasta los 6 meses.
Las glándulas sebáceas son muy activas al final de la vida fetal y al principio de la extrauterina, por los elevados niveles de andrógenos maternos. Son más abundantes en el cuero cabelludo, en la cara y en los genitales y producen un vérnix caseoso grasiento que recubre al lactante en el nacimiento, el mismo que tiene muchas funciones como: previene pérdida de agua, regulación de la temperatura y mantenimiento de la inmunidad innata, conserva la hidratación de la piel y en la formación del manto ácido, facilitando la caída del pH que se produce después del nacimiento. No debe removerse totalmente por el organismo, se retira 24 horas después del nacimiento.
El taponamiento de las glándulas sebáceas causa milium facial, que aparecen pequeños puntos blancos en la barbilla, nariz y frente, desaparecen en pocas semanas. Debe enseñársele a la madre no exprimir estos puntos similares a las espinillas porque podría causar infección, estos desaparecen de forma espontánea en el transcurso de unas semanas, que pueden ser de 4 a 12. (Rosa, 2013) (Pública, 2012)
3.5.1.2 Cabeza.
La observación general del contorno de la cabeza es importante, y que suele deformarse en casi todos los partos vaginales. En la presentación de vértice, la cabeza, por lo general se aplasta en la frente, muestra el vértice elevado, una parte final de los huesos parietales y la parte posterior del cráneo. El contorno normal, más ovalada, se evidencia al primer o segundo día después del nacimiento. El cambio de forma se produce porque los huesos craneales no están fusionados, lo que permite que sus bordes se superpongan para acomodarse al tamaño del canal del parto esta acomodación no tiene lugar en los lactantes nacidos por cesárea. El cierra por completo a los 18 meses de vida.
En la cabeza del recién nacido puede tener una o varias protuberancias provocadas por el traumatismo del parto, conocido como caput, se trata de una zona circular del cuero cabelludo hinchada y amoratada que generalmente se encuentra en la parte posterior de la cabeza, que suele desaparecer en unos pocos días.
Un encéfalo hematoma es una masa de sangre que se ha filtrado bajo la membrana protectora que recubre uno de los huesos del cráneo. Generalmente esta provocado por la presión que ejerce la cabeza del bebe contra los huesos pelvianos de la madre al atravesar el canal del parto. El edema se limita a un lado de la cabeza del bebe y a diferencia del caput, puede tardar una o dos semanas en desaparecer. La rotura de las células sanguíneas del encéfalo-hematoma puede determinar que él bebe presente una ictericia más pronunciada durante la primera semana de vida. Es importante recordar que el caput y el cefalohematoma se producen cuando ha tenido lugar a un traumatismo que ha afectado al exterior del cráneo, por lo que ninguno de ellos indica que se haya lesionado el cerebro del recién nacido. (Cardozo, 2008) (Caraballo, 2013)
3.5.1.3 Los ojos.
Los recién nacidos tienden a mantener los ojos firmemente cerrados es mejor empezar el examen ocular observando los párpados por si hay edema por presión ejercida en la cara del bebé durante el parto, lo cual normalmente ocurre durante los 2 primeros días después del parto. También, la ruptura de algunos capilares de los ojos puede generar manchas rojas en el blanco (esclera) de los mismos. Se debe observar la simetría de los ojos.
Se debe examinar la córnea para detectar la presencia de cualquier falta de transparencia. El reflejo corneal normalmente está presente en el nacimiento. Las pupilas por lo general, responderán a la luz contrayéndose; no tienen por qué estar alineadas. Es normal observar un nistagmo de seguimiento o un estrabismo.
Hay bebés que nacen con los ojos oscuros y luego con el tiempo se vuelven claros. De la misma manera, durante el período de lactancia, los ojos del bebé podrían ser grises o azules oscuros y luego con el tiempo pasar a un definitivo color castaño. (Caraballo 2013).
3.5.1.4 Los oídos.
Debe examinarse su posición, estructura y funcionamiento. La parte superior de la aurícula debe quedar en un plano horizontal con el canto externo del ojo. Los recién nacidos no oyen bien porque tienen un gel que lo impide, pero la audición va en aumento, sobre todo para los sonidos bruscos y agudos. La capacidad auditiva se valora provocando un ruido brusco y alto cerca de la cabeza del recién nacido y observando si aparece el reflejo de alarma o de parpadeo. (Cabrera, 2012)
3.5.1.5 La nariz
La nariz del recién nacido es relativamente plana, como resultado de la compresión durante el parto. Debido a que el niño respira por la nariz y no por la boca, la obstrucción por moco o una atresia causan diversos grados de dificultad para respirar.
3.65.1.6 El cuello.
El recién nacido tiene un cuello corto, con pliegues de piel. Debido a que su tono muscular no está bien desarrollado, no puede sostener el peso de su cabeza; por tanto, se cuelga cuando se levanta al niño de la posición supina a sentada.
3.5.1.7. El tórax.
Generalmente el tórax es redondo, simétrico y ligeramente más pequeño que la cabeza. Es común la protrusión de la parte baja del esternón denominado los apéndices xifoides. El tórax se mide alrededor de los pezones y su circunferencia es en promedio de 30.5 cm a 33 cm.
Sirve como base para medir la expansión respiratoria y también como indicador de la circunferencia de la cabeza que debe ser aproximadamente 2.5cm. menor que esta. Su respiración es de más frecuencia y es entre 40 y 60 inspiraciones por minuto. La inspiración y espiración tienen igual duración.
Los recién nacidos también tienen períodos durante los cuales dejan de respirar de 5 a 10 segundos y luego vuelven a respirar por sí mismos. Esto se conoce como respiración periódica, lo que tiende más a ocurrir durante el sueño y se considera completamente normal.
Al nacer, la circulación cambia, ya que la sangre no llega por la placenta. El primer llanto tras nacer supone que tienen que despegar una gran cantidad de alveolos que están pegados unos a otros, revestidos por un surfactante que permite que se despeguen.
La posición y la distancia entre los pezones y el tamaño del tejido mamario son importantes. El niño a término tiene una masa mamaria de 5 mm o más y la distancia entre los pezones es de unos 8cm. La ingurgitación mamaria es común tanto en niñas como en niños y es provocada por las hormonas recibidas de la madre antes del nacimiento. (Cabrera, 2012).
3.5.1.8 El cordon umbilical.
El cordón umbilical conecta al recién nacido y a la madre durante el embarazo. El cordón se corta después del parto. El muñón del cordón luego se seca y se cae, en general en el plazo de cinco a 15 días. La infección del muñón del cordón umbilical (onfalitis), ocasionada por bacterias de la piel, es una causa significativa de enfermedad y muerte en los recién nacidos en países en vías de desarrollo.
Algunas veces, en lugar de secarse por completo, el cordón formará tejido cicatricial rosado, llamado un granuloma. Este drena un líquido amarillento y claro. Esto generalmente desaparece alrededor de una semana. Si el muñón del bebé permanece después de cuatro semanas, puede haber un problema con la anatomía o el sistema inmunitario del bebé.
De entre los antisépticos que han sido utilizados, actualmente se desaconseja el uso de mercurocromo (por riesgo de eczema, intoxicación en uso en grandes cantidades e interacción medicamentosa con riesgos indeseables en combinación con yodo), así como tampoco se debe utilizar la povidona yodada (riesgo de alteración de la función tiroidea por alta absorción a través de la piel). Se sigue utilizando y recomendando el uso de alcohol (uso muy extendido por su accesibilidad y bajo costo) y la clorhexidina (se muestra como el antiséptico más adecuado según la AEP, Asociación Española de Pediatría).