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En un mundo interconectado como el de hoy, donde los acontecimientos en cualquier lugar pueden afectar territorios lejanos, la comunicación y la información internacional juegan un rol esencial. Los medios de comunicación, y especialmente los medios impresos, por lograr mayor influencia sobre el nivel cognitivo de la sociedad3, tienen el deber de aumentar el conocimiento acerca de la realidad internacional y acercar, de manera comprensible, la complejidad del mundo a la sociedad a la que pertenecen.

En su edición diaria, el periódico colombiano El Tiempo incluye la unidad “Internacional”. En ella, noticias de lugares lejanos del mundo, y de otros no tan lejanos, son narradas con lenguaje familiar y de forma atractiva para los lectores; no obstante, muchas son las falencias de esta sección, la mayoría basadas en el desconocimiento de la importancia de ofrecer una información internacional de calidad en un país azotado por violaciones a los derechos humanos, pero conectado a un sin número de actores internacionales de cuyas relaciones políticas, sociales, culturales y comerciales podría depender el futuro de la nación.

El valor de la noticia

Es tarea del periodista de internacional saber ver lo que no es nuevo, lo que conecta con lo anterior, ver dónde encajan las cosas, de dónde vienen y a dónde van. Porque todas las noticias son, en el fondo, la misma noticia. (Bastenier,

2008, p.5)

Seleccionar el conjunto de noticias internacionales que merecen un espacio en la sección del diario no es tarea fácil. En el taller de Mejor Hablemos de Información Internacional, organizado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, presidida por Gabriel García Márquez, y llevado a cabo en agosto de 2008 en Caracas, el subdirector internacional de El País, Miguel Ángel Bastenier, manifestó que lo internacional, así no tenga el elemento de proximidad geográfica, tiene un valor per se; sin embargo, hay que enfocarlo al país para que se escribe: “cualquier cosa que nos permita meter a nuestro país en una información internacional hay que aprovecharla” (p.12).

No obstante, en cuanto a los criterios de “noticiabilidad” internacional, el diario El Tiempo presenta su principal carencia: “los dos criterios principales son la cercanía geográfica y los intereses de Colombia en esos países. Por eso, es habitual encontrar a Chávez, Correa, Lula, Evo y Obama, y especialmente a su secretario de comercio, que es quien empuja o no el TLC” (Soto, entrevista personal, 2 de Abril, 2009).

Lo anterior deja ver que El Tiempo olvida que “la proximidad de una noticia no es un valor absoluto que depende del lugar geográfico donde ella se produjo; la proximidad es un valor relativo mediante el cual el periodista perfectamente puede

aproximar una noticia externa y hacer próximo a Clinton” (Arriagada & Palacios, 1997, p.43).

En el diario colombiano este tipo se aproximaciones se evidencian en el cubrimiento que se ha hecho acerca de la situación mexicana con respecto al narcotráfico. Según Soto (entrevista personal, 2 de Abril, 2009), esta circunstancia extranjera tiene relevancia pues “es un espejo de lo que sucedió aquí hace unos años, con la diferencia de que ellos cuentan con una economía mucho más grande y que no solo tienen dos carteles, sino seis organizaciones en guerra; y las cifras de muertos son escalofriantes”.

Esa labor de relacionar dos situaciones lejanas geográficamente pero esencialmente parecidas es lo que se busca; sin embargo, más importante que la comparación de una experiencia colombiana con una situación actual internacional, es comparar una experiencia internacional con la actualidad colombiana, labor que sin lugar a dudas daría luces a la ciudadanía sobre el alcance de la coyuntura nacional.

Otros temas a los que se presta una menor atención son los procesos de paz adelantados en partes del mundo como Irlanda, España e Israel, así como a las noticias sobre derechos humanos, justicia internacional y refugiados.

El Reto de la Sección Internacional

“El desafío del periodista es aproximar, hacer próximo, no sólo reportear lo próximo. (…) Convencer a la gente de que lo que pasa en la lejana isla de Hong Kong es relevante para su vida”. Con esas palabras los profesores de la Escuela de Periodismo de

la Universidad Católica de Chile, Eduardo Arriagada y Rosario Palacios (1997, p.35) resumieron el reto de cualquier sección internacional.

Según ellos, el problema de los diarios está en hacer creer que lo único que importa es lo local, dejando de lado eventos que suceden más allá de la ciudad pero que tienen enormes consecuencias para sus lectores. Esta actitud convence a las personas de que el mundo no interesa y, por lo tanto, lo hace menos necesario para su público.

El colombo-español Miguel Ángel Bastenier (2001, agosto) señaló que en 25 años sólo sobrevivirán dos tipos de periódicos: los diarios perspectivistas, aquellos que osan explicarle el mundo al mundo a sus conciudadanos; y los diarios de proximidad, aquellos que cuentan lo que ocurre a 50 kilómetros a la redonda.

Según Bastenier (2007):

En Colombia no hay ni remotamente nada que sea perspectivista. Colombia es un país gravemente desinformado sobre lo que ocurre fuera de Colombia. Que hay razones de peso, sí: el conflicto interno, la crisis social extendida, pero en Colombia no hay información sobre lo que pasa en el mundo. Absolutamente casi ninguna. Hay información algo mala sobre Washington, poco menos sobre Madrid y Londres y pare de contar (…) Le faltan muchas otras cosas claro, pero que se siga mirando a sí misma el ombligo es algo perplejo. (Caso Colombia,

Parra 1-3)

Su percepción se asimila, incluso, a la del editor internacional del diario colombiano El Tiempo, Eduard Soto (entrevista personal, 2 de Abril, 2009), quien al preguntársele por las diferencias entre las secciones internacionales del diario El País de España con el colombiano afirmó:

Cuando se acabó el franquismo [los españoles] querían salir del cascarón y ver el mundo, entonces se proyectaron hacia afuera. El caso colombiano es muy diferente: aquí sólo nos miramos el ombligo. No nos podemos parecer a ellos porque ellos no tienen un conflicto interno como el nuestro, y si lo tuvieran no estaría mirando hacia afuera.

Pero el asunto no es restarle importancia a un tema local en favor de uno internacional. El reto es aprovechar los alcances de la interdependencia y mostrarle a Colombia, y a cualquier región del mundo, que las noticias internacionales, por lejanas que parezcan, tienen una incidencia en su entorno próximo.

El caso del diario local californiano Orange County Register es un ejemplo de lo que una buena sección internacional puede hacer por sus lectores y su empresa (Arriagada & Palacios, 1997). Tras analizar cómo llegar a los lectores y ser considerado un diario serio, Orange County Regional, que circula en una zona suburbana de la ciudad de Los Angeles y compite con Los Angeles Times, un diario de cubrimiento nacional y proyección internacional, creó Global Village, “una sección caracterizada por combinar profundidad con fácil acceso, semanalmente realizar un escáner de lo que ocurre en el mundo en vez de limitarse a una sola gran noticia y tratar de traer a la casa del lector lo que ocurre en el mundo, mostrando cómo lo internacional tiene relación con la vida diaria de la gente de Orange County” (p. 43).

Iniciativas como ésta deben ser adoptadas en los diarios colombianos, pues, en palabras de Miguel Ángel Bastenier (2007), “si Colombia quiere pertenecer al concierto de naciones debe tener un conocimiento del mundo que no tiene hoy, tiene que tener

periodistas especializados en lo internacional que no tiene hoy. Esto es una gravísima omisión en la era de la globalización” (Caso Colombia, Parra. 5).

El equipo de redacción

Una sección de internacional ideal debe contar con el equivalente a tres páginas limpias de un diario tamaño estándar (tener cuatro sería magnífico), y con 12 corresponsales y 15 redactores de mesa para llenarlas de información. (…)

Existe la posibilidad de utilizar una segunda fórmula para crear una sección de internacional de mínimos, pero de calidad. En ese caso, la sección contaría con una extensión de dos páginas limpias tamaño estándar; seis corresponsales (…) y entre seis y siete periodistas en la redacción. (Bastenier,

2008, p.8)

La redacción internacional del diario El Tiempo es pequeña. Está compuesta por cuatro periodistas y un practicante, durante el día; y un periodista que hace turno en la noche. Son, excepto uno, profesionales del periodismo con más de 15 años de experiencia y especializaciones en relaciones internacionales y ciencias políticas. La excepción corresponde a una politóloga especializada en periodismo internacional y siete años de experiencia en el medio (Soto, entrevista personal, 2 de Abril, 2009).

Además, la sección cuenta con un grupo de corresponsales fijos y otros free lance:

Los fijos son empleados exclusivos de El Tiempo. Son tres y están ubicados en Washington, Caracas y Madrid, esta última por ser la puerta a Europa y por la

facilidad del idioma. A los free lance se les paga por nota publicada y trabajan para varios medios. (Soto, entrevista personal, 2 de Abril, 2009).

Según su editor, todos los integrantes del equipo hablan inglés o francés, o los dos. Uno de ellos maneja un poco de árabe.

En cuanto al tamaño, el equipo la redacción internacional de El País dobla al diario colombiano. Allí trabajan una decena de redactores y más de una decena de corresponsales fijos, además de varios stringers que cobran a la pieza (Rusiñol, comunicación personal, 29 de Abril, 2009). Sus corresponsales fijos están ubicados en Bruselas, Washington, Buenos Aires, México, Jerusalén. La Habana, Lisboa, Londres, Moscú, París, Roma, Pekín, Teherán, Nueva York e Islamabad, Pakistán. Y a ellos se suman los enviados especiales a ciudades como Bogotá, Caracas y Jartum, entre otras.

A la cabeza de la redacción internacional de El Tiempo se encuentra Eduard Soto, quien es el encargado de seleccionar y revisar los contenidos que se publicarán en la sección. Soto es periodista de la Universidad de La Sabana de Bogotá, con una especialización en Lovaina, Bélgica, en Relaciones Internacionales y Política comparada. Además, como becario de la Fundación Carolina, trabajó en El País de Madrid durante seis meses que coincidieron con los inicios de la guerra de Irak en el 2003.

Los corresponsales

Para muchos diarios, los corresponsales son el cuerpo de sus equipos de redacción. Según Bastenier (2007), la cantidad de ellos no es importante, lo fundamental

es que se tengan delegaciones en áreas imprescindibles como Moscú, Bruselas, Washington, en el mundo Árabe, y Jerusalén, entre otros.

El corresponsal no es un periodista cualquiera, debe comprender el contexto de la situación, tener algún tipo de especialización y conocer la historia y la cultura de la región que visita, pues su labor “no es leer todos los días el periódico para contar los muertos de la noche anterior” (Bastenier, 2007, Los corresponsales, Parra 3), sino acercar las noticias extranjeras al resto del mundo.

Pero tener corresponsales fijos alrededor del mundo es costoso para un medio regional, o nacional, que carece de grandes presupuesto para invertir en la sección. Para estos casos, Bastenier (2001, noviembre) recomienda acudir a expertos de universidad o estudiosos de temas particulares, que podrían explicar y hacer mas compresibles varios aspectos puntuales del sistema internacional.

El flujo de la información

Para seleccionar los temas que harán parte de la sección internacional, además de los propuestos por los corresponsales fijos y free lance, El Tiempo cuenta el servicio de agencias de noticias y con todos los portales informativos de Internet que, en varias ocasiones, ofrecen temas relevantes para la comunidad colombiana.

Aparte de los servicios de AFP, AP y EFE, El Tiempo hace parte del Grupo Diarios de América (GDA), a través del cual 11 diarios latinoamericanos, ubicados en países diferentes, comparten a diario toda su información.

“Solo utilizamos las agencias para las noticias no muy grandes o importantes. Nuestra idea es hacer reportería propia sobre ciertos temas (…), esa es la instrucción”,

manifestó el editor colombiano al explicar cómo llegan las noticias a ser publicadas. También aclaró que en ocasiones lo que se hace es “un compilado entre los tres reportes que llegan, o en otras veces se selecciona el mejor” (entrevista personal, 2 de Abril, 2009).

Al respecto del mismo tema, Bastenier (2008) afirmó: “el uso de informaciones de otros medios desmejora los contenidos propios. Es estafar al lector hasta cierto punto, es hacerle creer que tienes una información que no tienes en realidad. (…) Las agencias de noticia sirven como una cartografía. Hay que leerlas, pero no publicarlas” (p.8).

Por el contrario, hay que aprovechar el enorme campo de posibilidades que se tiene para tratar una noticia internacional. En esta sección, el periodista puede escribir diferente, buscar conexiones de las que aún no se ha hablado y narrar la historia de manera atractiva e interesante para el lector. Todo esto le dará la oportunidad de tener agenda propia y ofrecer un material se va a encontrar en este periódico y en ningún otro lugar (Bastenier, 2008).

Pero en El Tiempo la iniciativa propia se limita a los temas relevantes (derechos humanos, justicia y refugiados, según Soto), es entonces cuando los periodistas se ponen en la tarea de conseguir información, contactar fuentes en la zona de la noticia que les puedan facilitar el testimonio de una víctima y entrevistar un experto que les pueda hablar sobre el tema. Sin embargo esto, para el caso de las noticias de Sudán, esto “se hace si acaso una vez al año” (Soto, entrevista personal, 2 de Abril, 2009).

Para el cubrimiento de noticias internacionales, el diario colombiano utiliza el

de New York Times, Turner Catledge, cuyo objetivo es superar la simple reportería y escribir un artículo sobre el análisis los hechos noticiosos (El boomeran (g), 2005).

Hacer periodismo de calidad debería ser el reto de cualquier sección internacional que ose acercar el mundo a unos ciudadanos caracterizados por el fenómeno bautizado como ‘ombligocentrismo’. La calidad no es sólo una cuestión del producto final, en ella juega un papel indispensable el proceso de selección de la noticia y la búsqueda de su relevancia, pues en ocasiones las noticias más ajenas a nuestro público son las que le serían de mayor conveniencia.

Es el caso del Sudán, que por lo descrito en este capítulo, encuentra poca relevancia en un diario como El Tiempo que considera el conflicto como lejano y de poco o ningún interés para la comunidad. Diferente es la visión el diario español El País, que a pesar de no estar directamente relacionado con la crisis, encuentra en ésta un conjunto de elementos como justicia, derechos humanos y cooperación internacional que la hacen “noticiable”.

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