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La Religión y la Astronomía de los Sumerios

In document Historia Sumeria,Hebrea (página 74-82)

Para los sumerios, que observaban el cielo y conocían los ciclos de los eclipses lunares, sus dioses estaban allá arriba. Diferenciaban

aquellos menores, los “igigi” o “vigilantes”, de los que se movían de forma distinta por la eclíptica (planetas). Así, la diosa Inanna, del amor y la guerra (Ishtar para los acadios), era Venus. Por su parte la Luna era Nannar, hijo de Enlil, y así sucesivamente con otros astros que habían comprendido eran “especiales”.

Habían dividido el firmamento en tres caminos. El inferior que llegaba hasta el suelo era dominio de Enki, de ahí que fuese el señor de la tierra. Como desde algunos lugares no se veía más que mar, los

acadios lo llamaron Ea (“El que tiene su casa en el agua”). Los dioses sumerios, acadios y babilonios eran los mismos, a excepción del supremo de éstos últimos que era de nueva creación, se llamaba Marduk y era hijo de Ea/Enki. El camino central, por su parte, era el dominio de An. El superior, de Enlil, de ahí que fuese considerado el señor del aire o quizá más concretamente “de las alturas”.

MARDUK

Los babilonios, en un extraordinario compendio astronómino denominado “Mul.Apin” (“Estrella Arado”), asignaron estrellas y constelaciones a los distintos caminos. La estrella arado, cuya

identificación no está del todo clara, ascendía en el mes de Ninsanu (del 15 de Marzo al 15 de Abril) en el equinoccio de primavera, señalizando el inicio del arado y la siembra. Era como Sirio para los egipcios.

Es de interés recalcar que tanto los Sumerios, como los Egipcios, los Mayas y otras culturas similares, hablaban de los Dioses del Cielo, y tenían un complejo sistema de estudio de la astronomía y un

Según se entiende, los Sumerios descubrieron la relación de nuestro Sol con las Pléyades. Las Pleyades son un sistema de soles o

estrellas que giran alrededor de una estrella central

llamada Alción (Alcyon o Alcyone). El sol también forma parte de este conjunto, a nuestra galaxia entera (La Vía Láctea) le toma 25.900 años completar una órbita alrededor de Alcion. Como se ve, los planetas giran al rededor de nuestro Sol, y nuestra galaxia gira al rededor de una galaxia mayor; todo parece ser un conjunto entero de galaxias. Es sorprendente que los Sumerios hayan podido saber esto, pero no es descabellado ya que los Mayas también hablaron en su momento de las Pléyades y la órbita que hace la Vía Láctea al rededor de Alción. ¿Coincidencia? Lo dudo.

El cúmulo de las Pléyades o “las Siete Hermanas”, se ha tomado como referencia en muchas culturas del pasado. Su nombre corresponde en la mitología griega a las siete hijas de Atlas y Pleione, colocadas por Zeus entre las estrellas. También en la Biblia aparece alguna

referencia a la Pléyades (Job 38:31). Los antiguos aztecas de Méjico y América Central basaban su calendario en las Pléyades.

Pero aquí no acaba la cosa, otra de las constelaciones muy nombradas por civilizaciones antiguas como la Maya y la Egipcia es Orión.

Se cree que los sumerios eran gente temerosa de sus dioses y con un profundo sentido de la amistad. Compartían fraternalmente sus

desgracias y creían que los dioses habían creado al hombre para que les sirvieran diligentemente. Su concepto del mundo era bastante

agorero; la humanidad estaba predestinada a sufrir porque los dioses así lo habían decretado.

Por otro lado, el símbolo de Nannar, dios lunar, era una luna en

creciente, símbolo del Islam que comparte también personajes con el judaísmo y por ende el catolicismo.

En 1880 el investigador alemán Julius Wellhausen publicó

Prolegomena to the History of Israel. En él recogía evidencias de que Moisés no pudo escribir esos textos capitales (Pentateuco, los cinco primeros libros de la biblia judía). Wellhausen defendía incluso la hipótesis de que estos relatos que hablan de los Elohim o Seres Brillantes equivalentes a los Annunakis (de quienes hablaremos más alante), procedían de fuentes más antiguas, más tarde identificadas como Sumerias. Posterior a Wellhausen, los avances en la crítica textual han convencido a muchos expertos e historiadores de que estos textos, en la forma en que nosotros los conocemos actualmente, fueron tomados y adaptados de varias fuentes, ya sabemos que la fuente es Sumeria.

Para aclarar el término Elohim, es una palabra hebrea usada por judíos y eclesiásticos, es la forma en que se denominaba a “Dios”, pero Elohim sería su plural, es decir: dioses. En la biblia original, la hebrea, no se habla de un (1) dios sino de dioses….los Elohim. Fue tiempo después que se comenzó a usar en singular “Dios” cuando se “unificó” la religión monoteísta, es decir la que adora a un solo Dios. El zodíaco también fue un invento de los sumerios. Originalmente

disponía de 17 o 18 signos, cuestión aún poco clara, pero que contenían absolutamente todos los signos que hoy usamos.

Posteriormente serían los babilonios, y no los griegos, los que les darían forma final reduciendo su número a 12.

Todo esto nos aclara expresamente cómo ha influido la cultura

Sumeria en el hombre actual, puesto que nuestras creencias religiosas nacieron de la misma semilla, aunque actualmente están diseminadas y distorsionadas.

Podemos seguir evidenciando otras similitudes, que incluso ya han sido mencionadas en párrafos anteriores:

•Existía una trinidad de dioses mayores (Enlil, Enki, Ea ).

•También existían dioses y diosas patronos o protectores de una determinada ciudad

•Nammu creó el cielo y la tierra (que se la dio a Ki y a An), Su

hijo Enlil creó la atmósfera, el viento, la tormenta y separó el día de la noche. Enlil y Ki crearon los animales, y las plantas. Los hombres fueron creados por Enki y Ki para servir a los dioses.

•Ki creó con la costilla de Enki una diosa, Nin-ti, que significa mujer de la costilla. (La Eva bíblica)

•Enki creó un lugar donde el hombre podía vivir sin miedo a los

animales (serpientes, hienas, escorpiones o leones) un lugar sin terror, pero Enki descubrió un comportamiento inadecuado en los humanos y los expulsó. Es el paraíso bíblico…el jardín de Edén.

La biblia nos dice que el Edén (palabra de origén acadio, un pueblo de estirpe semita que significa “lugar puro y natural”) era un huerto o

jardín que habría existido, indicando su existencia en una región que se hallaría en el Cercano Oriente. Se dice que de él salía un río que se dividía en cuatro, a saber: río Pisón (o Wadi Baton), rodeando la tierra de Habila; río Gihón (o Karun), rodeando la tierra de Etiopía; río

Hidekel (río Tígris), al oriente de Asiria y el río Éufrates. Para más detalles de Edén, invito a leer el artículo Adán, Eva, el Paraíso y el Edén

Los sumerios, así como los mayas o los egipcios, eran grandes

observadores del cielo. La regularidad del movimiento estelar era algo que todos registraban con respeto divino y estudiaban con curiosidad. Sin embargo, la formulación de teorías astronómicas sería algo propio de la ciencia moderna, a pesar de algunas excepciones. En general, la observación de los astros adquiría matices religiosos, o a veces sus anotaciones servían para la temporalización de la vida cotidiana. Por eso no es de extrañar que los pueblos antiguos registraran muy bien los movimientos de objetos celestes como Júpiter o la Luna, pero que no desarrollaran la idea de que existían planetas rotando

les hablaba de una Tierra quieta, por cuyo cielo desfilaban estrellas de origen desconocido. Sin embargo, grabados en piedra que han sido encontrados nos dicen de una forma sorprendente que los sumerios conocían muy bien la rotación de planetas a través de sus órbitas al rededor del Sol.

¿Sería posible que los sumerios hayan desarrollado la teoría

heliocéntrica y conocido todos los planetas de nuestro sistema solar? La respuesta es no. Más allá de las limitaciones epistemológicas, las observaciones astronómicas sumerias registraban a los planetas que sólo podemos observar con nuestro ojo, lente incapaz de captar las señales de Neptuno, Urano, y Plutón. Si no podían, entonces ¿cómo obtuvieron éste conocimiento? o ¿desarrollaron los sumerios una tecnología avanzada de la que nosotros en la actualidad no sepamos? Las costumbres y la mitología sumeria influyeron en grado sumo en las culturas adyacentes, algo lógico si tenemos en cuenta que tanto

sumerios como acadios y babilonios, así como los asirios, eran herederos en un mismo legado y todas fueron potencias

predominantes en la zona. El Enuma Elish babilonio/asirio, el poema de la creación, es el espejo donde se miró el Génesis bíblico. Tanto es así que encontramos plagios evidentes a lo largo del Génesis.

Recordemos que el Génesis es el relato bíblico de la creación, al compararlo con el relato sumerio de la creación encontraremos gran cantidad de similitudes.

Enuma Elish es un poema babilónico que narra el origen del mundo. Enuma Elish significa en acadio “cuando en lo alto“, y son las dos

primeras palabras del poema. Está recogido en unas tablillas halladas en las ruinas de la biblioteca de Asurbanipal.

El Enuma Elish, hoy sabemos que es un compendio de leyendas más antiguas y de origen sumerio, como correspondería a toda buena creencia babilonia que se precie. En siete tablillas de arcilla está escrita, y en siete días se narra la creación en el Antiguo Testamento. Se narra la construcción de Babilum (“Pórtico de los dioses”,

Babilonia), y su zigurat dedicado a Marduk, aunque originariamente lo era a Enlil; en la Biblia se nos habla de la “Torre de Babel”. Los

ejemplos son innumerables. El caos, el abismo sobre las aguas o “Tehom”, se llama Ti-amat en el Enuma Elish, y era el monstruo que representaba el desorden.

La práctica totalidad de las historias y personajes bíblicos, además, están basados en historias de origen sumerio. Así, los diez primeros patriarcas bíblicos son los mismos que los reyes prediluvianos

sumerios. Entre los diez reyes antediluvianos encontramos a Alulim, que fue “el que esparció la semilla” (Adán), a su hijo Alalgar (Set), y a otros como el pastor Dumuzid que fue asesinado (Abel), a

Enmenduranna (que conocía los secretos de los cielos, Enoch), Enmengalanna (que sabía cómo conseguir la intercesión de los

dioses, como Enós y sus oraciones), al mencionado Ziusudra (Noé) y al padre de éste Ubar-Tutu (Lámek). En Súmer fueron los dioses los que decidieron la destrucción del hombre a causa de su maldad, como en el Génesis, pero sólo uno de ellos (Enki) se apiadó de la

humanidad y encomendó a un hombre construir un barco y llenarlo de animales.

In document Historia Sumeria,Hebrea (página 74-82)