2. Localización teórica y conceptual
2.2 La secuencia didáctica como herramienta de aprendizajes
La secuencia didáctica resulta una herramienta útil en los procesos educativos, al integrar ordenada y secuencialmente actividades relacionadas entre sí, que posibilitan a los estudiantes desarrollar su aprendizajede forma articulada y coherente con base en los objetivos proyectados. Por esta razón, en la búsqueda de caminos para incidir en la construcción de conocimientos que permitan a los estudiantes saber ser, saber hacer y “saber vivir -juntos- en un medio de vida compartido” (Orellana, 2005), se implementa la secuencia didáctica como vía de intervención
educativa, ésta bajo las orientaciones técnicas ofrecidas por el Ministerio de Educación Nacional que propone como lineamientos pedagógicos generales la enseñanza por competencias, la enseñanza por indagación y el desarrollo de competencias comunicativas.
En ámbito educativo, competencia se define como un “saber hacer en situaciones concretas que requiere la aplicación creativa, flexible y responsable de conocimientos, habilidades y actitudes” (MEN, 2006), es decir que para llegar al plano de las acciones son indispensables el conocimiento específico -saber - y el saber ser. Esta concepción fundamenta en cierta medida los Estándares Básicos de Competencias en cada área del conocimiento, competencias que para el caso del proyecto de educación ambiental que concierne, son evidentes en la secuencia didáctica, articuladas desde las ciencias sociales y ciencias naturales y ajustadas a los requeridos de la intervención educativa.
En este punto cobra importancia la selección de ejes temáticos pertinentes, pues a partir de estos se formulan las competencias generales y específicas -objetivos de aprendizaje- que guían las acciones de docentes y estudiantes hacia metas de aprendizaje, tanto conceptuales como de desarrollo de habilidades científicas. Estas competencias están presentes en la secuencia didáctica en general y en cada sesión de trabajo en particular y su formulación determina las evidencias del aprendizaje.
Otro de los lineamientos pedagógicos es la enseñanza por indagación, enfoque didáctico que de acuerdo con Bybee et al, 2005 “se inscribe en la línea constructivista del aprendizaje activo y posiciona a los estudiantes, bajo la guía del docente, como activos generadores de conocimiento escolar” (Como se cita en Furman, 2012, p.18), desde esta perspectiva, el docente está llamado a ofrecer a los estudiantes oportunidades continuas para que se involucren en su
proceso de aprendizaje, a partir del abordaje de situaciones del contexto y así llegar a la comprensión de otros niveles territoriales de mayor complejidad.
Furman (2012) sostiene que la enseñanza por indagación propone a los estudiantes oportunidades de investigar variados aspectos del mundo bajo la guía del docente, en otras palabras propicia experiencias científicas -ciencia escolar- en las que pueden participar formulando preguntas, buscando respuestas, proponiendo explicaciones para lo observado, confrontando puntos de vista, analizando datos e información, para aprender cómo funciona el mundo, todo ello con las alegrías, frustraciones y desafíos que implica. En este tipo de enseñanza la pregunta es fundamental, pues es la que estimula a los estudiantes a buscar respuestas que se traducirán luego en aprendizajes, aprendizajes construidos de manera individual y colectiva como resultado del proceso implícito de la perturbación y equilibrio de las estructuras cognitivas. A propósito de la pregunta, Martens (1999) se refiere a las “preguntas productivas” diferenciado varias categorías, como las preguntas de atención, de medición, de comparación, de acción, preguntas que proponen problemas y razonamiento (Como se cita en Furman, 2012), algunas de estas orientan el desarrollo de la secuencia didáctica y tal como lo propone el autor son útiles porque llevan a pensar a los estudiantes más allá de lo que saben, a mirar más de cerca, a buscar información o a deducir y no a la repetición de información que finalmente no da cuenta de que los estudiantes han comprendido.
En cuanto a las competencias comunicativas hay que decir que se constituyen en un pre- requisito de la construcción social del conocimiento, estas integran conocimientos, habilidades, actitudes y hábitos que si bien pueden ser desarrollas en espacios como el hogar, es en la escuela donde la experiencia puede llegar a ser más enriquecedora porque aquí se concentran
Así, en los espacios escolares los docentes tienen la importante tarea de brindar oportunidades para la indagación, la argumentación, la lectura crítica de situaciones o contextos, la confrontación de ideas, el debate, el consenso, la presentación de resultados entre otras competencias comunicativas, las cuales de acuerdo con Furman deben hacerse explícitas de manera oral y escrita, porque estas habilidades permiten que los estudiantes organicen y consoliden sus procesos de pensamiento, principalmente la escritura, la cual se constituye en una herramienta poderosa para reflexionar, reorganizar y sistematizar el conocimiento.
Como la interacción social es la vía más importante para la construcción de saberes, de ahí radica la importancia de desarrollar adecuadamente competencias comunicativas en los espacios escolares. Un ejemplo de ello está en la siguiente afirmación “escuchar las ideas de otros y sus modos de explicar sus razonamientos les da a los alumnos la oportunidad de profundizar sus propias ideas, y las conversaciones entre pares o los diálogos con el docente ayudan a construir comprensiones más acabadas de las ideas” (Furman, 2012, p.29), de modo concreto, gracias a las competencias comunicativas se gestan los coaprendizajes.
En el marco de la secuencias didáctica, el desarrollo de competencias comunicativas está implícito en los objetivos de aprendizaje y de manera particular en cada una de las actividades propuestas para las sesiones de trabajo, así las competencias comunicativas son inherentes a la construcción del conocimiento específico. En tal sentido, la intervención educativa además de incluir competencias relacionadas con saberes específicos también desarrolla competencias comunicativas como: describir, formular preguntas, explicar, confrontar resultados o hallazgos, resolver problemas, argumentar, comunicar lo aprendido.
Sin duda, cada uno de los lineamientos pedagógicos abordados enriquecen la propuesta de educación ambiental, mostrando que la práctica educativa debe estar guiada por objetivos de
aprendizaje claros y pertinentes y estrategias de enseñanza planeadas pero flexibles a los requerimientos de los estudiantes, donde el abordaje de las realidades del contexto lleva a la indagación como motor que dinamiza el aprendizaje y desata en todo momento procesos comunicativos que deben ser afianzados porque de ellos dependen los procesos de enseñanza y aprendizaje en sus diferentes dimensiones. Así en la secuencia didáctica competencias, indagación y comunicación convergen y fungen estratégicamente como propiciadoras de coaprendizajes.