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LA TELEVISIÓN Y LAS REPRESENTACIONES SOCIALES

CAPITULO 3. LA INFLUENCIA SOCIAL DE LOS MASS MEDIA

3.4. LA TELEVISIÓN Y LAS REPRESENTACIONES SOCIALES

La historia de los medios de comunicación social, se nos presenta generalmente como llena de influencias perversas o negativas, estas perspectivas aportan conclusiones carentes de base o sesgadas por que no tienen en cuentan la dimensión del espectador, lector e incluso no tienen en cuenta la situación del contexto social de donde se parte. En otras palabras, nos ofrecen una visión reduccionista de la realidad, normalmente con la intención de legitimar una visión elitista y monopolista de los intereses de grupos de poder (Bourdieu, 1997).

El planteamiento del proceso de comunicación audiovisual, no puede ser interpretado bajo los preceptos clásicos de la investigación informacional, basada en la lingüística de Saussure como si de un sistema lectoescrito se tratara. En comunicación audiovisual el proceso es dialógico, es una representación más que una información significada, como un símbolo del mecanismo mediador para con el sujeto.

Encontramos en la psique dialógica de Vygostski (1979) la forma de construcción de una estructura del habla como representación de la conciencia activa del habla, que nos transmite su visión del mundo, su intención, su perspectiva, su horizonte conceptual. El significado se construye pues en la interacción, en la comunicación. La estructura del habla es social, no individual. Toda comprensión auténtica es esencialmente dialógica. Ejemplos históricos los encontramos en el teatro clásico griego e incluso en los análisis de Goffman donde la interpretación de los roles y ropajes sociales de cada interlocutor son vitales. En este sentido, la televisión se convierte en un aliado virtual, no sólo como medio, sino como oferente del contenido de la comunicación cotidiana (Kepplinger y Martín, 1986).

La televisión desempeña un papel crucial en la formación de las opiniones, no directamente, sino como productor de temas y elementos para la discusión. Proporciona materiales y es por tanto, se configura como un miembro de la conversación a la vez que mediador en la misma.

La televisión puede construir de modo dialógico las representaciones sociales, y lo hace a partir de un sistema de análisis de contenidos fundamentado en un modelo intercomunicativo que Del Río (1996) ha denominado triangulación visual, es decir, que aprendemos en primer lugar con el diálogo, y en segundo lugar con la convergencia social de la mirada, aplicando así como los seres humanos organizamos nuestra comunicación sobre un objeto intermedio entre ambos comunicantes, existiendo diferentes tipos y niveles de mediación.

Tabla 3. Niveles de influencia de la televisión: explicación y funciones.

NIVEL UNIDAD MEDIO / ENTORNO EFECTOS

1 Organismo Umwelt Funciones naturales

2 Sujeto individual Escenarios personales Comunicación interpersonal (con uno mismo)

Funciones superiores apropiadas e interiorizadas Identidad personal

3 Grupos de conciencia Escenarios sociales “propios” Comunicación interpersonal e intragrupal Funciones superiores distribuidas en el grupo Identidades microsociales 4 Comunidades Sociedad Nación Cultura Esfera pública Humanidad Escenarios públicos

Comunicación intergrupal e intrasocial

Funciones superiores distribuidas en la cultura Identidades macrosociales Fuente. Del Rio (1996: 295).

La explicación de este mecanismo de triangulación nos la da Doise (1986), como un modelo básico que se daría tanto; a nivel intrapersonal o con uno mismo; a nivel de microgrupo; a nivel macrogrupo (medio televisivo) y a nivel de comunidad cultural, de identidad social como representación del “nosotros” colectivo.

Este último nivel, señalado por Doise, es el que nos interesa ya que es el que habitualmente estudian las teorías sobre los efectos de la comunicación de masas, centrados en el espectro de los niveles de identidad individual y colectiva. Objeto de interés en nuestra tesis, centrándonos en las representaciones sociales del trabajo social.

“Los media, en cuanto mediaciones complejas insertas en los escenarios culturales de la vida real de los sujetos y de los grupos, constituyen pasillos de comunicación no pertenecientes a una condición puramente virtual o

simbólica, sino física y ecológicamente inserta en los distintos niveles del sujeto que permitan triangular los referentes y conectar, a la vez física y simbólicamente esos niveles”. (Del Rio, 1996: 300).

En nuestra opinión, los medios permiten construir una imagen de la realidad, del mundo humano, de nosotros mismos, de los grupos sociales en los que participamos (construyendo las identidades sociales o comunitarias) o interactuamos o incluso nos enfrentamos. Su papel es esencial para construir sujetos individuales y sociales, no sólo de la comunicación, sino de la vida misma.

El problema de los efectos de los medios de comunicación social, está pendiente en la investigación empírica, su estudio necesita de modelos integrales o sistémicos, que no olviden ni mensajes, ni interlocutores, ni contenidos. Las teorías son muy diversas como ya hemos visto, desde el positivismo hasta la hermenéutica, pero por el interés subyacente en nuestra tesis nos centramos en las teorías sociales, concretamente en la de las representaciones sociales.

En nuestra investigación la televisión nos interesa como paradigma actual en los medios, no sólo por sus efectos, sino por su influencia, que debemos decir también, en la mayoría de ocasiones se ofrecen unos resultados de investigación negativos. Pensamos que son análisis deterministas que intentan explicar la dinámica social prescindiendo de los sujetos sustentadores (grupos o colectivos) de las información.

En nuestra opinión la influencia social de los medios, se limita por el contexto social y por el conocimiento del sentido común o también podríamos decir, por las representaciones sociales dominantes de los grupos sociales capaces de ejercer influencia. En esta línea, la televisión ejerce una influencia preponderante respecto de los demás medios de comunicación social, que en numerosas ocasiones han extendido el modelo televisivo como más eficaz.

Bourdieu (1997) nos muestra un pensamiento sobre la televisión que gira en torno a un inexistente dominio sobre los otros medios, sino lo contrario, en

numerosas ocasiones sus características de interacción entre grupos, no la hacen influyente sino influenciable por la red social.

En nuestra investigación, compartimos la perspectiva que apunta Mestre (2002) sobre la ubicación de nuestro estudio, en el campo de la influencia acumulativa y cultural, donde el interés se desplaza del proceso de transmisión hacia el proceso de significación, donde los medios inciden en el proceso de construcción social, al estructurar a largo plazo una imagen de la realidad, produciendo cambios de creencias y opiniones.

La televisión se ha convertido en interlocutor virtual ante el cual desarrollamos posturas, actitudes y percepciones al igual que ante cualquier otro medio, pero con la condición de permitir una desconexión mental al espectador. Como ejemplo presentamos los resultados de Fritz (1987) en un estudio realizado en Alemania, la televisión puede actuar como coartada en la conversación, para evitar contestar, e incluso darse por enterado, con lo que los efectos son imprevisibles, se toman los conceptos mezclados entre argumentos emocionales y lógicos, uno junto a otro por orden de aparición para lograr por acumulación la claridad.

La actual tendencia en todo el mundo a favor de las series puede ser interpretada como una búsqueda de globalidad y de estructuración. En este sentido lo interesante de una serie de televisión es comprobar el carácter estructural de la misma y el mundo simbólico que representa. Del Río (1996) comprobó en una investigación sobre una serie de TVE que la serie ofrece una organización jerárquica y narrativa de los problemas sociales (temática que en el cine apenas tiene presencia). Podemos considerar estos valores de las series como logros positivos y objetivos explícitos de la cultura dominante en la sociedades occidentales.

Las investigaciones actuales, en que se miden las representaciones sociales de los emisores, los medios y los receptores han encontrado una confluencia muy

favorable de efectos sistemáticos y efectos profundos, con lo cual obtenemos una información clara del producto.

Tabla 4. Flujos y efectos de la comunicación.

Fuente. Del Rio (1996: 388).

En resumen, la televisión como medio por excelencia que entra en todos los hogares, la ve todo el mundo, llega a todos los públicos, y proporcionan prestigio a través de sus imágenes, es el medio ideal para la comunicación de la imagen y en ese sentido de la identidad que sustenta esas imágenes, de aquí la importancia del medio para la influencia social, que es real y muy importante.

En nuestra opinión, la influencia se fundamenta en el interés de mantener la persistente reproducción de algunas de las representaciones sociales existentes en la realidad frente a otras diferentes, producto de la construcción social de la realidad de grupos sociales dominantes.

Tomemos como ejemplo, en relación con el objeto de nuestra investigación, estudios anteriores sobre las imágenes que representan socialmente algunos estereotipos existentes en el Sistema Público de Servicios Sociales sobre los trabajadores sociales, mostrados por García y Ramírez (2001), que junto con el material televisivo de formato serie de producción propia, con unos guiones construidos sobre la base de representar socialmente a los sistemas de bienestar

Sujetos Recepción Efectos Diseño

Emisor Metas condicionales Modelos y técnicas __________ Creencias y capacidades Medios Sistemas Simbólicos Metasistemas Contenidos Contexto Efectos conseguidos − Identidad − Funciones cognitivas − Funciones directivas − Sistemas de actividad Efectos intentados Alternativas Nuevos mensajes y productos comunicativos in st itu ci on es , s uj et os s oc ia le s, p ro fe si on al es y ci en tíf ic os

Receptor-es (niveles de identidad)

M en sa je re ci bi do

social y a la profesión de trabajador social constituyen el análisis del caso de “Raquel busca su sitio”, objeto de estudio en nuestra investigación.

Imagen 8. Los estereotipos en servicios sociales.

Fuente. García y Ramírez (2001: 144 y 145)

Las imágenes tienen la ventaja de dejar márgenes a la interpretación de su significado, que en la palabra no es posible, ya que se ve obligada al anclaje de una cuestión determinada por la imagen. Esta ventaja también la tiene la televisión respecto del resto de medios y de ahí la relevancia de la elección del soporte en nuestra investigación.

Antecedentes sobre las imágenes de los trabajadores sociales existen, en especial una campaña de la que también fuimos participes, en la medida que fue financiada por todos los trabajadores sociales colegiados de Valencia, y la hicimos nuestra en los actos de presentación. Las representaciones sociales del “floti” son positivas todas ellas, utiliza el humor y la humanización de un objeto inanimado como reclamo, y utiliza los refuerzos de la emotividad y del texto para subrayar la labor profesional. Es evidente la preferencia de las imágenes que se trasfieren hacia la defensa de la identidad colectiva de los trabajadores sociales, aunque la campaña estaba concebida como imagen corporativa e institucional. En otro momento, habrá que evaluar las representaciones sociales del “floti”, pero consideramos que debe ser objeto de otra tesis doctoral.

Imagen 9. Sobre “Floti”.

Fuente. García y Ramírez (2001:180).

Habitualmente la televisión nos ofrece espectáculos de humanismo, proporciones de ilusión, oportunidades de ser bondadosos y altruistas, a través de esos productos que se denominan “tele-caridad” (García y Ramírez, 2001), y que nos permiten lavar nuestras conciencias. Productos televisivos que en otro sentido nos proporcionan las dosis necesarias de morbosidad para seguir adictos al televisor, la “tele-desgracia” pone en evidencia el espectáculo diario de la discriminación: por gordos, por flacos, por homosexuales, etc.. En estos espectáculos televisivos se aprovecha la desgracia ajena como reclamo para los buenos sentimientos, sin obligarnos a ir más allá del simple sentirse afectado o cuanto más identificado con un colectivo.

Imagen 10. De los trabajadores sociales. (Fuente. EPS, 58).

Las utopías de los trabajadores sociales “Raquel busca su sitio”, con este titulo aparecía el pie de foto de esta imagen en El País Semanal n° 58, y en ella se representan la realidad y la ficción de lo que es un/ a trabajador/ a social. Por un lado, el actor de la serie Javier Albalá (trabajador social de ficción) y por otro lado, Julia García (trabajadora social en la realidad) quien en esos momentos representaba a los colectivos profesionales como Presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social.

La satisfacción de Julia García con la imagen que ofrece “Raquel busca su sitio” de su profesión se manifiesta en sus palabras:

“..enseña lo importante que es para nosotros situarse en el lugar de la persona que está frente a ti, escucharla y recolocar lo que está diciendo para que ella misma pueda encontrar una salida. La serie retoma los ideales y utopías de nuestro trabajo”. (EPS, 2000).

Estas y otras condiciones son las que intentamos resaltar en nuestra investigación sobre un caso, el de la serie televisiva “Raquel busca su sitio” de TVE-1.

SEGUNDA PARTE:

EL PROCESO DE

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