• No se han encontrado resultados

LA TEORÍA DE LA HERENCIA PARA GIL CASARES

III. HERENCIA Y CONTAGIO DE LA TUBERCULOSIS

3.2. LA TEORÍA DE LA HERENCIA PARA GIL CASARES

El primer escrito al que hemos tenido acceso de D. Miguel que hace referencia a la génesis de la tuberculosis se titula Tratamiento higiénico de la tuberculosis. Se trata de un ejercicio universitario con el que obtuvo el premio extraordinario en la asignatura de Clínica Médica II, tema que le tocó en suerte, como era menester y que data de 1893. Este trabajo es un fiel testigo de los conocimientos recibidos en su época de estudiante (se licenció ese mismo curso, a los 22 años). En él se muestra seguidor de una clara doctrina contagionista, del concepto del germen y terreno:

“El granuloma infeccioso llamado tubérculo y formado por el bacilo de Koch no se desarrolla espontaneo en cualquier organismo; exige un terreno apropiado, y el candidato seguro a él es como antes dije, el débil que tiene sus resistencias orgánicas aminoradas.”119

En los últimos años del s XIX, pese a los estudios de Villemin que demostraron la inoculabilidad de la enfermedad y que hizo públicos en 1865 en la Academia de Medicina de París, y el mismo aislamiento del bacilo en la década de los ochenta por Koch, existe una corriente que marcha en contra de la masa contagionista, que no acepta como única teoría la transmisión del germen para explicar los fenómenos epidemiológicos observados. Aparecen así los estudios de Naegeli o Baumgarten que proponen una teoría de transmisión germinativa de la enfermedad, en la que el óvulo sería infectado por el bacilo en el momento de la fecundación por el espermatozoide.

Hasta la segunda década de los años 20 siguen presentándose tesis para obtener el grado de doctor en las que se discute el modo de transmisión de la enfermedad. Por

119 Gil Casares, M. (1893). Tratamiento higiénico de la tuberculosis. Ejercicio de oposición al premio

III.HERENCIA Y CONTAGIO DE LA TUBERCULOSIS 

poner algún ejemplo: La herencia de la tuberculosis (1898, Jaime Mur Sancho)120; Herencia tuberculosa y profilaxis de la tuberculosis hereditaria (1907, Jerónimo Sal Lence)121 o Heredo-tuberculosis y su profilaxis (1909) de José Pérez Ardá.

“¿Pero puede el padre transmitir la semilla de la tuberculosis al hijo, siendo el semen el vehículo? Baumgarten dice ha encontrado un bacilo de Koch en un óvulo luego de haber inyectado semen tuberculoso en la vagina de una coneja, Laudoury y H. Martin han obtenido la transmisión de la tuberculosis a los hijos de una coneja que había sido fecundad con semen tuberculoso; pero a pesar de todo es cosa que se resiste, el creer que el germen pueda ir con el semen a infectar directamente al óvulo.

De hecho nadie ha visto el bacilo en el interior del espermatozoide que es el elemento fecundante. por otra parte sabido es lo difícil que le resulta al bacilo de Koch penetrar en el interior de una célula y que no se ha visto dentro de un núcleo pues aun en las células gigantes del nódulo tuberculoso en cuyo interior suelen encontrarse los bacilos, siempre se ve a estos alejados del núcleo contra el que al parecer no pueden luchar mas que por medio de sus productos de secreción y teniendo en cuenta que el espermatozoide es un núcleo celular, duro y movible, se comprenderá cuan difícil podrá el bacilo penetrar en su interior.(…)

Es hecho de observación hasta vulgar si se quiere que muchos tuberculosos provienen de padres tuberculosos también y este hecho que como cierto en la conciencia de todos está grabado no ha sido desmentido por la observación clínica ni por la experimentación. En efecto Charieu en 1873 ha encontrado tubérculos en los ganglios mesentéricos, el epiplón, pulmones y especialmente en el hígado y bazo de un feto de siete meses y medio que nació de una madre tísica. Berti ha encontrado cavernas en los órganos respiratorios de una niña de nueve días, Sabouraud en 1891 ha encontrado bacilos de Koch en

120 Jaime Mur Sancho defendió su tesis para obtener el grado de doctor el 19 de abril 1898, siendo

presidente del tribunal Benito Hernando, vocales Ildefonso Rodríguez y Fernández, Andrés del Busto, Arturo de Redondo Carranceja y Federico Olóriz.

121 Jerónimo Sal Lence (Castroverde, Lugo 1884-1960). Licenciado en Medicina en 1904. Fue

académico de 1949 a 1960. En 1933 obtiene la plaza como médico oculista en el Sanatorio Marítimo de Oza de la Coruña (Gaceta de Madrid, Núm. 133 Pág. 1126 de 19 de mayo de 1933). Defendió el grado de doctor en 1907 con una tesis titulada Herencia tuberculosa y profilaxis de la tuberculosis hereditaria. Autor de otras obras como Astigmatismo (1884); Canalización del ahorro gallego (1884); Refracción ocular (1884). Monumentos compostelanos (1945); Médicos gallegos en la política y en las bellas letras (1958). Fue uno de los principales promotores de la radiodifusión en Galicia (la primera emisora data de 1933) para lograr objetivos políticos y sociales.

lesiones tuberculosas de niños recién nacidos y Chaveau ha encontrado tubérculos en los fetos de animales muertos.

(…)Jamás se ha comprobado la existencia de bacilos en el aparato genital sano de tuberculosos del pulmón, deduciendo de aquí que en la mayor parte de los casos, los gérmenes tuberculosos pueden ser transmitidos al óvulo por el esperma de un tísico. Aubeau ha encontrado bacilos en el esperma de sujetos sin el menor rastro de tuberculosis genital y afirma que el esperma no solo es el vehículo del bacilo si no que es un buen medio de cultivo para el bacilo de Koch, el cual viene a infectar el óvulo al mismo tiempo que lo fecunda.

(…) Todo lo dicho viene a demostrar que la herencia del bacilo tuberculoso ya proceda del padre ya de la madre cosa más frecuente, y si esto no fuera bastante tenemos los datos suministrados por Laudourg y Queirat que permiten afirmar que la tuberculosis de las primeras edades no puede ser debida más que a la herencia del bacilo, tuberculosis que contra lo que antes se creía produce una mortalidad del 18%.

Conclusiones:

1- Aunque hay hechos innegables de transmisión directa del bacilo de Koch de la madre al feto, esta transmisión rara vez tiene lugar porque raras veces se dan las condiciones que la determinan.

2- La transmisión directa del germen tuberculoso del padre al hijo en el momento de la fecundación del hijo es imposible, solo previa lesión de la madre puede infectarse el feto.

3- La doctrina de la transmisión directa del germen tuberculoso no explica todos los casos de tuberculosis.

4- Lo que en la tuberculosis se hereda es el trastorno nutritivo que los elementos celulares de los padres heredaron de sus antepasados.

5- La doctrina de la herencia del terreno se completa con la del contagio y explica perfectamente los hechos.

6- La tuberculosis como tal tuberculosis no es una enfermedad hereditaria.122

122 Mur Sancho, J. (1898). La herencia de la tuberculosis. Tesis para obtener el grado de doctor.

III.HERENCIA Y CONTAGIO DE LA TUBERCULOSIS 

En 1904, con motivo del 60 cumpleaños de Robert Koch, D. Miguel afirmaba:

“Koch descubrió el bacilo de la tuberculosis. Hasta entonces si bien la doctrina del contagio de la tisis era ya admitida por algunos, creían los más en la doctrina de la herencia.”123

El concepto de la trasmisión de la enfermedad fue evolucionando lentamente en la obra de Gil Casares. En su obra El caso clínico de la dama de las camelias (discurso leído en el Ateneo León XIII124 el día 11 de Abril de 1908) una de las primeras obras en las que analiza el caso de la transmisión de la enfermedad, se recoge todavía una clara tendencia contagionista:

“María Duplesis (la “Margarita” de Dumas) tendría de 18 a 20 años en el año de gracia de 1845. Era hija de una tísica. Mi madre murió del pecho, decía; es la única herencia que me ha dejado. En los tiempos en los que Dumas escribió su novela, dominaba aún más que hoy día la creencia de que la tisis se hereda. Todavía no descubriera Villemin el hecho trascendental de que la tuberculosis puede inocularse lejos estaban también los tiempo nuestros en que había de averiguarse que el mal se contagia, que el contagio es un microbio y que la herencia tuberculosa, aunque de hecho existe, es cosa rara por demás. Para los médicos de entonces era la tisis un mal constitucional, incurable como el cáncer y siempre peor en la descendencia: Phthisis hereditaria ómnium pessima.” 125

123 Gil Casares, M. (1904). Roberto Koch. El Correo de Galicia. 13 de enero. Pág. 1.

124 El Ateneo León XIII fue un centro de cultura y propaganda católica fundado en Santiago de

Compostela en 1895 que tenía como objetivo “la organización de círculos católicos y escuelas populares, la difusión de la enseñanza católica y la realización de todos aquellos actos de reconocida importancia en la esfera científica, religiosa y social” entre cuyos fundadores se encontraban personas de la cultura como Alfredo Brañas. VVAA. Reglamento del Ateneo León XIII. Aprobado en la Junta General de 20 de Octubre de 1895 y reformado en Noviembre de 1896. Santiago: Imprenta de José M. Paredes.

125 Gil Casares, M. El caso clínico de la dama de las camelias. Discurso leído en el Ateneo León XIII

el día 11 de Abril de 1908. El Eco de Santiago; 1908. Reimpreso por los alumnos del autor, El Eco de Santiago; 1918.

Pero desde 1908 hasta 1918, año en el que los alumnos de D. Miguel reeditan El caso clínico de la Dama de las Camelias, el concepto de la herencia evoluciona para el autor, de forma que en la reedición de la misma, existe tras el párrafo antes transcrito una nota al pie sin firma:

“En la fecha de la reimpresión de esta historia, a los diez años de escrita, su autor, algo desengañado y escéptico, rectifica un tanto sus ideas y tiende a opinar como los antiguos médicos, que se fijaban más en la herencia que en el contagio…”

En 1910 escribe, a la muerte de Koch, un artículo en El Eco de Santiago en el que elogia la figura del eminente bacteriólogo, al que como explica conoció personalmente, encontrándose por última vez en Berlín en 1908. 126

“Determinó cuales son las condiciones cardinales para admitir sin dudas posibles que un germen sea el culpable de una determinada enfermedad; la existencia constante del microbio en todos los casos del mal; la obtención de un cultivo puro sin mezcla alguna con partes de organismo enfermo, y la reproducción experimental del proceso en hombres o animales inoculando el germen cultivado. Koch estableció las bases científicas, que hasta entonces eran empíricas y a menudo desacertadas, de la desinfección. Así pues, con Pasteur y con Lister, se reparte la gloria de las bienhechoras doctrina del método antiséptico. Koch descubrió el germen productor de la tuberculosis (la más terrible de las plagas que sufren los humanos), del cólera asiático y del carbunco (…)

Bien conocidas son las teorías de Koch sobre la transmisión por vía respiratoria, por vía aerógena, del mal tuberculoso; sus discusiones con Behring, que supone que la tuberculosis se adquiere desde el intestino, por vía enterógena; sus aseveraciones de que la tuberculosis de los bovinos es poco peligrosa para la especie humana sus esfuerzos inmensos en busca del remedio específico y seguro contra la tisis, remedio que creyó encontrar en sus tuberculinas.”127

126 No hemos encontrado publicaciones ni indicios de que Gil Casares tratase la tuberculosis con la

tuberculina de Koch, como se explica con más detalle en el capítulo de tratamientos. (N. de la A.)

III.HERENCIA Y CONTAGIO DE LA TUBERCULOSIS 

Es en 1912 cuando presenta una comunicación al II Congreso Español Internacional de la Tuberculosis en San Sebastián titulado La herencia y el contagio de la tuberculosis pulmonar y de la lepra en Galicia128 cuando expone por primera vez de forma abierta sus dudas acerca de la teoría del contagio de la enfermedad vigente, defendiendo la importancia de la herencia de la misma.129 Pese a ser buen conocedor de los estudios de Villemin y Koch, y reconociendo que sus teorías pueden hacerlo parecer retrógrado, ya que casi todos los médicos son hoy contagionistas en cuestiones de tuberculosis, Gil Casares afirma que pese a todos los estudios realizados no se ha descubierto todo lo que es preciso saber, por cerca que nos sintamos de la verdad.

128 Gil Casares, M. (1912). La herencia y el contagio de la tuberculosis pulmonar y de la lepra en

Galicia. Comunicación presentada el Congreso de San Sebastián. Santiago: El Eco de Santiago.

129 Esa misma comunicación fue presentada por Gil Casares a las sesiones científicas de la Liga

Actas del Congreso Español Internacional de la tuberculosis de San Sebastián. 1912. Biblioteca de la autora.

Se trata de un estudio observacional sobre las supuestas formas de contagio en 665 pacientes afectos de tuberculosis pulmonar y 31 leprosos tratados por él, procedentes de su consulta privada y del Hospital Universitario de Santiago. Estaba formada, por lo tanto, por personas de diferentes niveles económicos y de todo el ámbito geográfico gallego. Para Gil Casares, su estudio estadístico, aunque no voluminoso, sí aportaba una gran heterogeneidad en cuanto al origen social y geográfico de los pacientes.130

130 La importancia de la herencia en la tisiología gallega y su relación con los estudios de Gil Casares

ha sido analizada por otros autores. Vid. Pereira Poza, A. La paciencia al sol. Historia social de la tuberculosis en Galicia. (1900-1950). Ediciós do Castro. A Coruña. 1999. Pág. 23.

III.HERENCIA Y CONTAGIO DE LA TUBERCULOSIS 

Es de destacar que, pese a lo controvertido de su discurso, fue laureado con Diploma de Honor en dicho congreso donde fueron expuestas muchas otras ponencias centradas en el concepto de contagio y en medidas profilácticas basándose en la misma.

Comienza su labor divulgativa realizando un examen de conciencia y proceder a sus compañeros de profesión sobre las medidas profilácticas tomadas en la práctica diaria con el paciente tísico:

“Al cuidar á vuestros tuberculosos del pecho ¿sentís temor de contraer la enfermedad? Si no lo experimentáis, y de ello estoy cierto, ¿es por el valor sereno que infunde el cumplimiento del deber y el hábito del peligro, comparable al del militar aguerrido que no se arredra por las balas, ó es también por la instintiva y no reconocida convicción personal de que la enfermedad tuberculosa se adquiere muy difícilmente por contagio? Porque es singular, que nosotros, los médicos, apóstoles de la profilaxia de la tuberculosis, predicadores incansables de la necesidad de luchar contra su germen productor, esparcido ubicuo en el medio que nos rodea y acaso huésped inofensivo de nosotros mismos, no solemos temerle.”131

Explica que en los años que llevaba trabajando con tísicos en la sala del hospital universitario, no había descrito un solo caso de contagio, ni entre los médicos, estudiantes de medicina, Hermanas de la Caridad o enfermos debilitados de camas contiguas pese a las condiciones higiénicas allí existentes y lo prolongada y estrecha convivencia entre enfermos.

En ese mismo año, en un artículo sobre el diagnóstico temprano de la tuberculosis defiende su teoría de la herencia de la siguiente manera:

131 Gil Casares, M. (1912). La herencia y el contagio de la tuberculosis pulmonar y de la lepra en

“No niego el contagio, no puedo negar lo evidente. Pero lo que afirmo es que tiene lugar muchas menos veces de lo que se supone, y, además, aún no sabemos á la hora actual cómo se realiza, si por inhalación de los esputos desecados ó de las partículas de saliva que despiden los enfermos (infección por gotitas), ó si por ingestión desde el tubo digestivo, como tampoco sabemos á ciencia cierta cuál es el papel que desempeñan en la infección del hombre los bacilos tuberculosos de otras especias animales.” 132

Ese mismo año, en una conferencia dada en el Instituto Rubio, volvería sobre el mismo tema, añadiendo:

“El temor (al contagio) sólo se tiene al empezar el ejercicio profesional; más tarde, al correr de los meses y de los años, todos sentimos la convicción profunda de que el mal tuberculoso no se contagia con la facilidad de otros males infecciosos. Creo que ésta será también vuestra opinión.”133

Don Miguel no es ajeno de que su teoría va en contra de la corriente fundamental, lo cual manifiesta:

“De igual suerte que en la lepra, domina todavía en las familias gallegas la idea tradicional, y á mi parecer muy exacta, de que la tuberculosis es un proceso hereditario. Pero en los tiempos que corremos ¿Se puede discutir todavía el manoseado asunto de la herencia de la tuberculosis? ¿No existe acuerdo casi unánime de que la tuberculosis es enfermedad evitable si se evita la infección extrauterina, si se practican las oportunas medidas profilácticas?”134

De mis observaciones en la región gallega he obtenido la convicción de que allí, en mi país, son tres los principales factores que influyen en la aparición de la tuberculosis pulmonar. Uno es la herencia, trátese de la del bacilo, trátese de la del terreno en términos generales, ó simplemente de estados alérgicos hereditarios. Para mí, la herencia de la tuberculosis es tan innegable como la de la

132

Gil Casares, M. (Diciembre, 1912). Sobre el diagnóstico temprano de la tuberculosis pulmonar.

Revista Ibero-Americana de Ciencias Médicas. Pág. 363-369

133 Gil Casares, M. Op. Cit.

134 Gil Casares, M. (1912). La herencia y el contagio de la tuberculosis pulmonar y de la lepra en

III.HERENCIA Y CONTAGIO DE LA TUBERCULOSIS 

lepra: herencia de padres á hijos, ó enfermedad familiar manifestada en los hijos de matrimonios sanos en apariencia y en líneas colaterales de uno de los cónyuges. Es posible que en estos casos existan bacilosis hereditarias, y, sea como quiera, la geneogénesis de la tuberculosis se encuentra, por lo menos, en el 28 ó 30 por 100 de los enfermos.”135

No sólo a nivel nacional recibe Gil Casares desaprobación por su defensa de la enfermedad tuberculosa como hereditaria. Emilio Fraga Lago, recoge en un artículo publicado, en 1916, en la revista Medicina Social, sus impresiones sobre una conferencia titulada: El problema de la tuberculosis en Galicia, que nuestro catedrático pronunció en ese mismo año en la Reunión Recreativa e Instructiva de Artesanos en A Coruña.136

“Entre las más salientes de sus afirmaciones, destácase la de que el orador no cree en la eficacia plenamente demostrable del contagio tuberculoso por vías respiratorias. Comprueba este aserto describiendo de mano maestra cuatro vigorosos trazos de palabra, la sala, donde muchos médicos y estudiantes han pasado y pasan su vida, asistiendo a tuberculoos en el Hospital Clínico, para deducir que ningún caso se registra de tuberculosis adquirida por este medio entre ellos, a pesar de las infames condiciones higiénicas de tal sala, donde el único ventanal que tiene para que penetre el sol se halla interceptado con la pseudo cortina transparente, que veda al astro-rey difundir su bienhechor influjo. (Siento el latigazo y miro con disimulo al ex-vicepresidente de la Diputación Provincial, para ver qué impresión le causa esta descripción, pero no averiguo nada. Consulto la cara de mis compañeros y todos inclinan la frente, consternados por lo exacto de la descripción y piensan en los lejanos años de su