Objetivos específicos
SECTOR LA MUCUY – P N SIERRA NEVADA Área de estudio ■
1. La Vegetación y su Distribución Altitudinal
La selva nublada de La Mucuy cuenta con un alto número de especies vasculares terrestres, 208 taxa, lo cual representa una alta riqueza y gran variabilidad florística a lo largo del gradiente altitudinal evaluado (2250-3065 m).
Se presentan procesos ambientales y evolutivos que han generado esta alta diversidad, lo cual también se observa entre diferentes selvas nubladas andinas, como lo indican los siguientes estudios:
• Schneider et al. (2003) determinaron 256 especies de plantas vasculares (excluyendo
las epífitas), en el inventario florístico realizado en un gradiente altitudinal desde 2300 a 3300 m (1000 m de largo) en las selvas nubladas de San Javier del Valle (Mérida). Este valor es un poco superior al encontrado en La Mucuy (208 especies) probablemente debido al mayor intervalo altitudinal de medición utilizado por ellos. Las familias predominantes fueron Melastomataceae, Asteraceae, Piperaceae, Lauraceae, Rubiaceae, Solanaceae y Ericaceae.
• Cuello (2001) estudio un intervalo altitudinal entre los 1830 y 2580 m, en las selvas de Guaramacal (Trujillo), donde encontró 215 especies en el estrato superior (dap ≥ 2,5 cm), donde las familias con mayor número de especies fueron Lauraceae, Rubiaceae, Melastomataceae, Myrtaceae, Euphorbiaceae y Asteraceae, ubicadas en dos grandes grupos o zonas de vegetación.
• En la cara norte del Pico Bolívar (Mérida), Kelly et al. (1994) encontraron 106 especies vasculares en un gradiente desde los 2550 hasta los 2650 msnm, y las familias mejor representadas fueron las Lauraceae, Melastomataceae y Rubiaceae.
• Gentry (1995) estudió un conjunto de selvas nubladas de diferentes países andinos y evaluó el componente florístico a diferentes elevaciones. Las familias encontradas por este autor, son las mismas halladas en La Mucuy, es decir, entre los 2250 y 2500 msnm dominan las familias Lauraceae, Rubiaceae, Melastomataceae, Euphorbiaceae, Myrsinaceae, Piperaceae y Araceae, entre los 2500 y 2900 msnm Lauraceae, Melastomataceae, Rubiaceae, Myrsinaceae, Solanaceae, Araceae y Clusiaceae, y entre los 2900 y 3100 msnm Melastomataceae, Ericaceae y Asteraceae. El desarrollo de esta flora andina no es producto del azar, sino que está relacionada con su compleja topografía y una historia biogeográfica de constantes migraciones, como respuesta a los cambios continuos del clima entre el Plioceno-Pleistoceno (Hooghiemstra y Cleef, 1995; van der Hammen y Hooghiemstra, 2001). Esto ha generado una gran similaridad entre las familias botánicas encontradas, a pesar de que algunas características varían entre las diferentes selvas: altitud, humedad de las vertientes, factores geográficos y la falta de exploraciones botánicas con criterios similares.
La selva nublada de La Mucuy, debido a su ubicación geográfica, a sus condiciones ambientales y a las perturbaciones del pasado, presenta algunas familias muy abundantes en individuos de la misma especie, entre las que destacan las Rubiaceae, Poaceae y Piperaceae, con más de la mitad de la abundancia total repartida entre: Psychotria
aubletiana, P. amita, Chusquea spencei y Piper auduncum.
Al analizar la distribución altitudinal de las familias botánicas, se determinó que muchas de ellas se ubican, solamente, en algunos sectores del gradiente altitudinal. Desde la parte más baja hasta la intermedia del gradiente se encuentran con mayor cantidad de especies las Lauraceae, Melastomataceae, Rubiaceae, Euphorbiaceae, Myrtaceae, Myrsinaceae y Piperaceae; no obstante, algunos investigadores han encontrado estas familias a elevaciones menores (Gentry, 1995; Estrada, 2003), ya que tienen un rango de distribución más amplio que el evaluado en este estudio. En cambio, las del extremo superior como: Ericaceae, Asteraceae, Polygalaceae, Symplocaceae, Podocarpaceae y Poaceae tienen su mejor desarrollo hacia las elevaciones superiores (Ståhl, 1995; Márquez, 2002; Schneider
et al., 2003).
Las selvas nubladas de las partes altas de las cordilleras americanas, son consideradas altamente endémicas a nivel florístico (Lewis, 1971; Stadtmüller, 1987; Gentry, 1992; Meier, 2004). En las selvas del Parque Nacional El Avila (Venezuela) existen entre 25 y 30 especies de plantas endémicas (Meier, 2004), en la Serranía de Périja (Colombia- Venezuela) se hallaron 18 especies endémicas para la selva andina (Rivera Díaz y Fernández-Alonso, 2003). Lewis (1971) reporta que las selvas nubladas de Panamá, son ricas en endemismo de helechos y epífitas. En cuanto a las especies de La Mucuy, solamente se pudieron encontrar 3 especies como endémicas para la zona andina, que representan 1,4 % del total de las plantas vasculares estudiadas, sin embargo, este bajo valor probablemente se debe a las dificultades para hallar su identificación botánica completa (a nivel del taxon especie), lo cual creó limitantes para determinar el grado de endemismo del área estudiada.
Al analizar la distribución altitudinal de las especies, se encontró que Viburnum tinoides,
Miconia theaezeans, Tetrorchidium rubrivenium, Sapium stylare, Psychotria meridensis, Inga oerstediana, Anthurium sp., Danaea moritziana se ubican en el extremo inferior, con
límites o amplitudes altitudinales pequeñas, las cuales han sido reportadas a menores altitudes (Kelly et al., 1994; Cuello, 2002; Estrada, 2003).
Chamaedorea pinnatifrons es una de las pocas especies de palma reportada para la selva
nublada de la Cordillera merideña y la única palma que se encontró en este estudio. Se ubica en el extremo inferior del gradiente con un rango de distribución muy pequeño (2250-2350 msnm). Ataroff y Schwarzkoff (1994) señalan que esta especie crece en sotobosques no perturbados, entre los 2000 y 2500 msnm.
De las especies halladas en el extremo altitudinal superior, se hallaron Symplocos
suaveolens, Myrcianthes sp., Myrcianthes karsteniana, Oreopanax chrysoleucum, Chusquea spencei, Podocarpus oleifolius y Geranium sp., las cuales responden a un patrón
más altas de la selva nublada (Lamprecht, 1954; Kelly et al., 1994; Ståhl, 1995; Clark, 1995; Briceño y Morillo, 2002; Schneider et al., 2003), con óptimos térmicos que se ubican por debajo de los 10 ºC, lo cual llevaría a preguntarse si estas especies podrían adaptarse a condiciones ambientales diferentes, pues muchas de estas especies que han sido encontradas en los extremos altitudinales de la selva, podrían ser afectadas al ocurrir un calentamiento global, ya que la selva probablemente avanzaría a elevaciones mayores, tal como ocurrió en diferentes períodos durante el Pleistoceno, y algunas de las especies desaparecerían al no adaptarse a un aumento de temperatura, que pudiera producirse en un futuro escenario de cambio climático. Por lo tanto, se sugiere evaluar estos patrones de distribución de las especies y su relación con algunos factores ambientales como: humedad del aire, condensación de la niebla, temperatura y características fisiográficas.
Entre las especies con distribuciones más amplias están: Hyeronima moritziana, Miconia sp., Weinmannia lechleriana, Hedyosmum glabratum, Mascagnia sp., Rhynchospora
schiedeana y Elaphoglossum sp., las cuales van de bajas a altas elevaciones con grandes
posibilidades de adaptación a futuros desplazamientos de la selva nublada, ante un eventual aumento de la temperatura global del planeta.
En las diferentes selvas tropicales, las formas biológicas más estudiadas han sido la de las especies leñosas, pues representan fisonómicamente a estos ecosistemas, por la altura de sus árboles y la gran cantidad de biomasa. Los árboles predominan en el estrato superior y tienen gran cantidad de individuos en todas las parcelas del estrato inferior a lo largo del gradiente. En este estrato los árboles tienden a disminuir en los extremos del gradiente altitudinal, pero para el conjunto de la vegetación de la selva se nota una disminución regular al aumentar la altitud.
En La Mucuy los árboles son las formas biológicas que se presentan con mayor cantidad de especies, y a pesar de tener una gran cantidad de individuos en el área, no es la forma más abundante para el conjunto de la selva. Sin embargo, hay una gran abundancia de otras formas biológicas, lo cual se puede constatar por los valores muy altos de individuos de sufrútices, hierbas y cañas encontrados en el estrato inferior. También, los arbustos son muy abundantes y están bien representados en los dos estratos estructurales.
La disminución de la densidad de los árboles al incrementarse la altitud está asociada con una alta cantidad de hierbas y trepadoras, lo cual se acentúa en las partes más altas del gradiente altitudinal, donde las temperaturas son menores (9-10 ºC) y el desarrollo de los árboles se ve afectado por las condiciones ambientales, dejando el espacio para el establecimiento de otras formas biológicas.
Otro aspecto importante, es la presencia de picos de densidad de algunas formas biológicas en sectores intermedios del gradiente, como los árboles, los arbustos, las hemiepifitas y las trepadoras, Esto ha sido observado por Gentry (1988) en las selvas de la región del Chocó y por Cuello (2002) en las selvas de Guaramacal, lo que refuerza la idea de la existencia de condiciones ambientales o perturbaciones que están generando un mayor desarrollo de algunas formas biológicas.