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La vida en una buena iglesia incluye compartir

In document Gálatas-Tesalonicenses-alumno (página 91-93)

participar en la vida de una buena iglesia. Cuando la vida es difícil y usted y su familia están acosados por desafíos, una buena iglesia comparte las dificultades con usted proveyendo cuidado, respaldo, oración y ánimo durante tiempos difíciles. Compartir las cargas que otros llevan puede probar ser una de las formas más gratificantes en las que un cristiano puede participar. Saber que uno ha estado ahí por alguien en un lugar difícil en la jornada de una persona es profundamente satisfactorio, sin mencionar que honra a Jesús al cuidar por otra parte del cuerpo de Cristo. La belleza de este tipo de compañerismo brilla más cuando nos amamos los unos a los otros de la misma manera como Cristo nos ama.

Este tipo de compañerismo fue una meta que Pablo tenía para sus otras congregaciones amadas, además de la iglesia gálata. Por ejemplo, 1 Corintios 12 describe la relación entre ejercer nuestros propios dones espirituales y compartir en el cuerpo de Cristo. Específicamente, él

La vida en una buena iglesia incluye

compartir

• Compartir cargas. La parte más dulce del compañerismo es cuidar los unos de los otros en tiempos de tristeza y de gozo. • Llevar su carga a la misma vez que la comparte. Todas las res- ponsabilidades de la iglesia son para ser compartidas entre todos, no solamente entre algunos pocos.

• Compartir los recursos. Las congregaciones tienen la respon- sabilidad de proveer seguridad económica para su pastor y ministros.

• Compartir la cosecha. Las iglesias son llamadas a sembrar y cosechar, con un ojo en la cosecha a largo plazo de la eternidad.

• Compartir el evangelio. Pablo se glorió en la cruz de Cristo como una manera de compartir el evangelio. ¡Las iglesias de hoy deben hacer lo mismo!

escribió: “De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan” (1 Corintios 12:26).

Considere las muchas maneras como esto sucede en su propia congre- gación. ¿Cómo responde la familia de su iglesia cuando alguien muere? ¿Qué acostumbran hacer para cuidar por la familia en duelo? O, con- sidere las maneras cómo la congregación celebra las ocasiones de gozo como bodas, nacimientos y bautismos. No solamente estos rituales de cuidado proveen un marco de significado, también demuestran cuidado, ministerio y devoción verdaderos a la iglesia. Compartir las cargas es una porción principal de la vida en una buena iglesia.

Compartiendo los recursos (6:6)

Algunos pueden argumentar que este es un pasaje favorito para que un pastor lea como material devocional al comité de personal de su iglesia justo antes de su evaluación anual y el nuevo presupuesto. No es apro- piado, sin embargo, usar este versículo para recordar a los miembros de la congregación de la necesidad de compensar a los ministros de la iglesia adecuadamente. Es posible, además, que Pablo estaba usando este versículo para respaldar su argumento acerca de la ofrenda que estaba recolectando para los cristianos en la iglesia de Jerusalén, y, debido a que los apóstoles estaban basados allí, Pablo estaba usando esto como una oportunidad para abogar por la ofrenda.

Hay muchas maneras cómo las congregaciones pueden cumplir con la obligación de proveer compensación o respaldo para los ministros. Una manera es proveer la compensación apropiada para los pastores y los ministros actualmente empleados por su iglesia. Muchos clérigos han invertido mucho tiempo y dinero en su educación, pero ganarán mucho menos dinero que otros profesionales con educación similar. Las igle- sias locales honran el llamado y la ordenación de todos los ministros al esforzarse por pagar a los ministros así como cada iglesia puede, en vez de enfocar en conseguir el mejor precio para un ministro.

Otra manera de honrar esta obligación es respaldar la educación teológica. Las iglesias necesitan ministros entrenados teológicamente, capaces de dirigir las congregaciones. Muy pocas personas son capaces de dedicar tiempo y dinero para adquirir entrenamiento teológico sin

ayuda. La iglesia local contribuye a causas principales del reino de Dios respaldando el trabajo de instituciones que preparan a las personas para el ministerio vocacional.

Una tercera manera cómo una congregación puede responder a esta obligación bíblica es sirviendo como campo de entrenamiento para can- didatos al ministerio. Algunas iglesias-grandes y pequeñas-tienen el llamado especial de servir como lugares donde clérigos novatos pueden ganar experiencia práctica en el ministerio. Iglesias grandes pueden pre- supuestar para ofrecer internados que dan experiencias valiosas para ministros en entrenamiento.

La iglesia del futuro siempre necesitará ministros. Su iglesia puede plantar buenas semillas que producirán una buena cosecha para con- gregaciones futuras. ¡Usted puede respaldar el entrenamiento para un ministro que bautizará a sus nietos!

Compartiendo la cosecha (6:7–10)

La vida en una buena iglesia significa que la congregación buscará opor- tunidades para sembrar buenas semillas que lleven a cosechar “vida eterna” (Gálatas 6:8). Persistencia al sembrar es la clave del mensaje aquí. Pablo escribió en el versículo 9: “No nos cansemos”. Más adelante en el mismo versículo él escribió acerca de no desmayar. Pablo imploró a los cristianos gálatas a no cansarse de “hacer el bien” solamente porque no hay resultados a corto plazo. Él sugirió usando la metáfora de sembrar/ cosechar que la “cosecha” vendría a su debido tiempo.

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