Dentro del proceso de la búsqueda de la libertad por parte de Rousseau, la Voluntad General tiene un papel fundamental, en segundo capítulo se ha esbozado su papel dentro del pacto social, ahora es pertinente profundizar sobre su papel en la búsqueda de una libertad moral.
Para alcanzar la Voluntad General se exige que los hombres necesariamente hagan parte de ella, pues es desde allí donde las normas y leyes se dan para todos los ciudadanos que han hecho un pacto social. Lo anterior no supone entonces que todo lo que se diga dentro de los espacios de búsqueda de la Voluntad deban ser acogidos por parte del legislador o el soberano, para Rousseau no es necesaria una unanimidad en las deliberaciones, pero si obliga a
74 que se tengan en cuenta todos los puntos de vista; si esto no sucede puede caerse en los primeros pasos para llegar a una sociedad totalitarista en donde el único que toma las decisiones del Estado es el Soberano. En este aspecto es necesario entonces retomar cual debe ser el papel del legislador dentro de la comunidad:
un gran legislador debe proporcionar el contenido de la voluntad general pues él sabe lo que es mejor para todos; así nos hacemos libres, y como en últimas es la voluntad general la que está guiando los destinos de la comunidad, entonces no hay razón para exigir ningún tipo de garantías frente al poder soberano, pues éste siempre actúa a favor nuestro (Figueroa García-Herreros , 2009, pág. 23)
Para Rousseau debe ser el legislador quien tenga el poder de dar las leyes, pero a este poder infinito que se podría pensar que tiene el legislador y que puede abrir la puerta al totalitarismo debe estar limitado en cierta medida por el pueblo, es decir antes de actuar o de tomar alguna decisión que modifique el pacto hecho por los hombres debe saberse que ellos deben ser escuchados dentro de este proceso de elección.
A demás, valdría la pena pensar en qué tipo de legislador se tiene dentro del Estado. Es claro que para el ginebrino esta persona debe ser un sujeto con unas cualidades extraordinarias, más aún, debe ser un hombre virtuoso que ame su libertad, y pueda cuidar de la libertad de los ciudadanos. Por tal razón, debe ser un sujeto que siga su razón y no las inclinaciones de su instinto.
No tener como legislador a un hombre virtuoso abrirá la puerta a totalitarismos como los que expresa Isaiah Berlin o Charles Taylor. Estos dos críticos del pensamiento de Rousseau encuentran que si el legislador tiene todo el poder por parte del pueblo pueden tiranizar e imponer reglas a los ciudadanos en nombre de la Voluntad general, que en últimas para los tiranos será su propia Voluntad.
Para estos contradictores del pensamiento de Rousseau se crea una incoherencia, ya que se le da un valor absoluto a la libertad de los hombres pero también las normas y leyes dadas por el legislador también tienen dicho poder absoluto (Figueroa García-Herreros , 2009).
75 A su vez, debe ser en este punto en donde se debe fortalecer las interpretaciones de la Voluntad General, pues Rousseau lo que intenta es que las reglas justas estén de acuerdo con lo que dicta la razón en los hombres, es decir buscar que las normas y leyes que se dan por parte del legislador no estén en contra de la razón de los hombres, la cual debe ser siempre recta y que tienda siempre al bien común.
Aunque, debe también existir un punto necesario que plantea Berlin en Dos Conceptos de libertad dentro del proceso de libertad que no tiene en cuenta el ginebrino y que es importante, a saber: dejar también el espacio para la equivocación en el cumplimiento de normas (Figueroa García-Herreros , 2009). Esto debe acogerse dentro del proceso de libertad, pues se debe ser consciente de que no siempre el hombre acoge lo que le dicta la razón.
Ahora bien, Rousseau plantea que esta concordancia entre las leyes que se dictan y la razón del hombre, debido a que comprenden un punto central dentro de la antropología humana, reconociendo que es desde allí donde podemos encontrar una auto-realización de la humanidad, pero cuando esta concordancia no se da es cuando encontramos que el hombre está deseando más de lo que necesita y por tanto, no sigue más su razón y se deja guiar sobre sus inclinaciones. Sobre este punto surge una cita de Berlin necesaria que retoma Figueroa García-Herreros de la siguiente manera:
la solución de Rousseau es que, a fin de cuentas, la libertad simplemente consiste en que los hombres deseen ciertas cosas y que no se les impida conseguirlas. Entonces, ¿qué desean? Lo que yo necesariamente deseo es aquello que es bueno para mí: lo único que satisfará mi naturaleza. Desde luego, si yo no sé lo que es bueno para mí, entonces cuando consigo lo que deseo, sufro, porque resulta que no es lo que en realidad había yo deseado. Por consiguiente, sólo sin libres aquellos que no sólo desean ciertas cosas sino que también conocen lo que, en realidad, es lo único que les satisfará” (Figueroa García- Herreros , 2009, pág. 26)
Es este punto uno de las partes más importantes dentro del pensamiento de Rousseau, pues se postula no solo la concordancia entre las leyes que se dictan y lo que dicta razón, esto a su vez muestra una tensión entre lo que desea y la posibilidad de alcanzarlo, siempre y cuando estos deseos no afecten la vida en comunidad.
76 En conclusión, podría afirmarse que la Voluntad General tiene un punto central dentro del pensamiento de Rousseau, reconociendo que ella exige un tipo de hombre que sepa aceptar su condición de desear y poder alcanzar lo que desea, gracias a los medios provee la sociedad en la que vive; en este sentido, también debe pensarse no solo al ciudadano, sino también al legislador, pero para alcanzar el tipo de personas que se necesitan dentro del estado civil, que puedan encontrar se concordancia con la Voluntad general, se necesita de un proceso que para el ginebrino solo se puede dar desde la educación.