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langdal, f y von Sydow, g (2009): “The 2009 Swedish EU Presidency: the Setting, Priorities and

1 ¿SIGUEN SIENDO ÚTILES LAS PRESIDENCIAS SEMESTRALES DE LA UNIÓN EUROPEA?

4 langdal, f y von Sydow, g (2009): “The 2009 Swedish EU Presidency: the Setting, Priorities and

todo dependiendo del peso político del país que la ejerza– seguirá asumiendo ese papel en el nivel ministerial e incluso, a través del Consejo de Asuntos Generales, determinará en gran medida los consensos del Consejo Europeo. Lo cierto es que la función de intermediación depende de dos factores fundamentales. Por un lado, que la Presidencia se mantenga en una posición neutral e imparcial que se identifique con el interés europeo, lo que le permitirá adquirir la legitimidad necesaria para ser aceptado como un interlocutor fiable por las partes encontradas, ya sean, Estados miembros u otras instituciones europeas. Por otro lado, es fundamental el conocimiento que se tenga sobre los temas a negociar y las posiciones de cada uno de los actores que participan en el proceso negociador.

Hay también un tercer factor, subjetivo e individual, muy difícil de medir, y que sin embargo, tiene un impacto fundamental en la capacidad mediadora de la Presidencia de turno: la personalidad, el carácter, la dedicación o la experiencia de los ministros y primeros ministros del gobierno nacional que la ejerce. En este sentido, y a modo de ilustración, pueden mencionarse dos interesantes casos que ejemplifican estas circunstancias. En primer lugar, atendamos al papel desempeñado por Italia durante su última Presidencia, en el segundo semestre de 2003. Entonces, y teniendo el primer ministro Silvio Berlusconi la responsabilidad de gestionar los trabajos de la Conferencia Intergubernamental que negociaba el frustrado Tratado Constitucional, tuvo una desconcertante actuación con inesperados cambios de planes o con ausencias personales durante gran parte de los encuentros informales entre líderes en el Consejo Europeo de diciembre, de forma que no se pudieron forjar consensos. La cumbre finalmente concluyó en fracaso.

En contraste, puede mencionarse la Presidencia alemana del primer semestre de 2007 liderada por la canciller Angela Merkel, quien se encontraba ante la difícil coyuntura del fracaso en la ratificación de la Constitución Europea y el encargo de que durante su Presidencia presentara una propuesta para salir del bloqueo institucional en el que se encontraba Europa. Merkel asumió como una prioridad central de su semestre el futuro de la reforma institucional, considerando que el “periodo de reflexión” ya había llegado a su fin y que se debían adoptar decisiones, un “road map” con objetivos y compromisos concretos. Para cumplir esta meta, la Presidencia alemana planteó una estrategia de actuación: consultas bilaterales con cada miembro del Consejo Europeo, negociaciones en el Consejo de primavera y negociaciones en el encuentro de Berlín con ocasión del 50 aniversario de los Tratados de Roma. El resultado final de todo el proceso fue una hoja de ruta sustantiva y un mandato detallado para la Conferencia Intergubernamental,

que permitía mantener las novedades esenciales del Tratado Constitucional y, por tanto, su contenido sustancial. Es más, en la Conferencia Intergubernamental que ya bajo Presidencia portuguesa llevó en diciembre de 2007 a acordar el texto final del Tratado de Lisboa, Merkel siguió ejerciendo su liderazgo pues Alemania formaba junto a Eslovenia y Portugal el que fuera primero de los Tríos presidenciales.5

Finalmente, y terminando el repaso de las cuatro grandes funciones de la Presidencia de turno, la cuarta sería la de representación, con una doble dimensión: exterior y ante el resto de las instituciones. En la dimensión exterior, el impacto de Lisboa es especialmente relevante porque el presidente del Consejo Europeo asume el máximo rango en la representación exterior de la Unión en asuntos PESC y además se despoja a la Presidencia rotatoria de la dirección del Consejo de Relaciones Exteriores. Se trata de una pérdida muy relevante por el gran relieve político y el alto protagonismo mediático que conllevaba el representar a la Unión Europea frente al mundo. De todos modos, se mantendrá algún papel exterior y así, puede mencionarse cierto coprotagonismo a desempeñar en las cumbres internacionales que se celebren en el país que ejerce la Presidencia, el liderazgo en las cuestiones de ampliación que son competencia del Consejo de Asuntos Generales, y la creciente proyección externa de algunos consejos sectoriales; especialmente ECOFIN o Justicia e Interior. También en la dimensión interna de la representación se mantiene cierta relevancia de la Presidencia de turno ya que es el jefe de gobierno del país que la ejerce quien sigue compareciendo por dos veces ante el Parlamento Europeo para presentar las prioridades de su Presidencia y los resultados alcanzados durante el semestre.6

A la vista del repaso anterior, puede concluirse que la Presidencia rotatoria, a pesar de los cambios introducidos por el Tratado de Lisboa y aunque aún es pronto para analizar cómo se desplegará en la práctica la nueva arquitectura institucional, seguirá desempeñando funciones muy relevantes. Y no sólo en el ámbito propiamente europeo que es el que se ha examinado hasta aquí en estas páginas, sino también en el nivel más doméstico. La Presidencia seguirá funcionando a nivel interno como un medio de europeización7 de 5 Si se desea un análisis más pormenorizado de estos dos ejemplos, véase en primer lugar a:

ludlow, P. (2004): “The European Council and IgC of decembre, 2003” Briefing Note, nº 2.8, enero, 2004. y, a continuación: lUdloW, P. (2007) “March 2007: A tale of two councils. Angela Merkel’s master classes”. Briefing Note, nº 5.1/2, abril, 2007, “from Angela Merkel to josé Socrates. The Portuguese Presidency takes over”. Briefing Note, vol 5. nº 5.