Hasta aquí hemos reconstruido las condiciones históricas en las cuales surgió la violencia política en Colombia. Bajos dos claves analíticas hemos realizado dicho intento: la primera, ubicando el surgimiento de las FARC-EP de forma previa al ciclo de organizaciones insurgentes que se constituyeron en América Latina una vez triunfa la Revolución Cubana en 1959, indicando la longevidad de la violencia en Colombia y sus transformaciones desde las guerras civiles del siglo XIX, pasando posteriormente a la
27 Existen diversos documentos en los cuales se hace dicha referencia. Puede apreciarse una versión resumida del planteamiento en: Reyes, Raúl, “Carta a presidentes. Por la segunda independencia solidaridad latinoamericana”, Resistencia, Bloque Oriental, Julio de 2007, p, 16, 17.
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violencia bipartidista, la autodefensa campesina y, finalmente, la guerrilla móvil. En segunda instancia, indicando que la constitución de formas organizadas de violencia fue el producto de la experiencia política de actores, quienes mediante la constitución de un marco ideológico, adoptaron la modalidad de la autodefensa campesina y decidieron articular las vías legales e ilegales de acción en un periodo no insurreccional.
Como vemos, este marco analítico no supone la existencia de variables independientes y dependientes y, por el contrario, apuesta por un modelo procesual de explicación del surgimiento de la violencia política en Colombia. Visto así, la violencia política es el producto de la conjunción de factores que articulan la estructura y la agencia. La estructura está presente en las limitaciones de una democracia que, en el caso colombiano, tuvo en las guerras civiles del siglo XIX una de las dificultades para constituir un Estado sólido y con instituciones suficientemente integradoras de todos los actores políticos. Para entonces, las lealtades políticas no se definieron frente al régimen democrático o no, sino ante los partidos liberal o conservador.
Estas identidades partidarias se mantuvieron como constante durante las guerras civiles del siglo XIX y parte importante del siglo XX. Su erosión fue producida por el surgimiento de nuevos conflictos sociales, ya no alrededor de estas lealtades partidarias, sino alrededor de la lucha por la tierra, tanto por su posesión como por la posibilidad de extender la frontera agrícola e incorporar a la ciudadanía política al campesinado una vez se extendieron los conflictos generados durante la década del veinte del pasado siglo. Las limitaciones del régimen democrático en Colombia se mantuvieron, ante las restricciones aplicadas a la reforma agraria y ante la existencia de una violencia sectaria entre los dos partidos tradicionales.
En Colombia, así, la democracia limitada se expresó en un Estado débil y con instituciones no integradoras. El modelo de exclusión que resultó como producto de esta dinámica histórica, fue a través de la excluir a liberales o conservadores cuando alguno de éstos dos tomaba las riendas del poder. La violencia bipartidista del siglo XX tuvo origen en este modelo de exclusión y la confrontación bélica fue de tal magnitud, ante la inexistencia de formas institucionalizadas de mediación y representación que canalizaran los conflictos, particularmente en el campo.
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Las limitaciones del régimen democrático se profundizaron ante el cambio del modelo de exclusión que se realizó con la llegada del Frente Nacional. De la exclusión mutua entre liberales y conservadores, pasamos a una exclusión de éstos hacia las terceras fuerzas y el personal político ajeno al bipartidismo. El plebiscito de diciembre de 1957 legitimó la exclusión política institucionalizada mediante la división paritaria del poder.
La agencia, por su parte, aparece en la acción directa que los actores realizan bajo estas cambiantes formas de violencia política inscritas dentro de las condiciones estructurales de la democracia limitada que la generaron. Ante los conflictos agrarios iniciados durante la década del veinte del siglo pasado, y ante la existencia de una violencia sectaria entre los dos partidos tradicionales, fue surgiendo bajo el influjo inicial del socialismo y el agrarismo revolucionario una resistencia campesina armada que se articuló con la colonización campesina que buscaba ampliar la frontera agrícola.
A estas formas originarias de violencia política se le denominó autodefensa campesina. Modalidad que adoptó el PCC ante la violencia bipartidista, y como forma de protección a sus organizaciones en zonas campesinas. La construcción ideológica
que para ello realizó fue designada como “combinación de todas las formas de lucha”.
La preservación de esta modalidad de organización armada y su transformación en guerrilla móvil se produjo gracias a la consolidación de una estructura organizada y jerarquizada de mando, algo que no lograron las organizaciones armadas ligadas al bipartidismo y que explica, parcialmente, porque lograron mantenerse, pese a los intentos de desmovilización que se produjeron bajo la dictadura militar de Gustavo Rojas Pinilla y ante la reducción de la intensidad de la violencia cuando se constituyo el Frente Nacional.
La agencia se expresó, de igual forma, ante la decisión de transformar la tesis de
la “combinación de todas las formas de lucha”, y virar del “crecimiento vegetativo” en
la cual la guerrilla móvil era una retaguardia estratégica del PCC, a una guerrilla ofensiva y cuya intención de derrocar por la vía violenta el orden político existente se hizo más clara.
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Por último, el longevo camino recorrido por la violencia política en Colombia y sus cambiantes formas, nos enfrenta a una discusión alrededor de nuestro eje problemático general: las condiciones en las cuales surge el régimen autoritario competitivo. Tal como se reconstruyó en el capítulo teórico, un régimen autoritario surge ante el declive del autoritarismo pleno, ante un descenso autoritario que se transforma en un régimen electoral débil, o ante el deterioro del régimen democrático (Levitsky y Way, 2011: 16).
Visto así, el caso colombiano representaría una opción alternativa posible que permite el surgimiento del régimen autoritario competitivo. En Colombia, la histórica debilidad en la construcción del Estado y la baja capacidad institucional para integrar actores políticos y ampliar la ciudadanía política, redundó en una democracia limitada la cual se vio imposibilitada para consolidarse una vez surgió en su seno la violencia política y el propio régimen cerró la participación de actores ajenos al bipartidismo. El autoritarismo competitivo, entonces, sería el producto no del deterioro del régimen democrático, sino de la baja consolidación de un régimen político que no logra constituirse en una democracia plena.
70 CAPÍTULO 3
CONDICIONES HISTÓRICAS PARA EL SURGIMIENTO DE
ORGANIZACIONES INSURGENTES EN PERÚ: EL CASO DEL PARTIDO COMUNISTA DEL PERÚ - SENDERO LUMINOSO, PCP-SL
A continuación, se hará una revisión de las condiciones que permitieron el surgimiento de la violencia política en el Perú bajo una perspectiva histórica. El ejercicio, por tanto, articulará las condiciones estructurales bajo las cuales surgió dicha violencia, así como el papel de los actores en la configuración de la misma. Ese será el objetivo que sigue a continuación. En correspondencia con el anterior capítulo, el surgimiento del Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso, PCP-SL, es comparado a través de ubicar su nacimiento por fuera del ciclo guerrillero de inspiración cubana, además de indicar el papel específico que cumplió la elaboración ideológica en el momento de emprender la lucha armada.
El enfoque adoptado insiste en las condiciones históricas –temporales y procesuales- bajo las cuales surgió la violencia política, y no en la lógica de variables independientes y dependientes. Por ello, el nacimiento del PCP-SL es ubicado en el largo proceso de inestabilidad del sistema político peruano y su incapacidad para fijar reglas compartidas por el conjunto de actores, la frustración que produjo las reformas del régimen militar (1968-1980), así como las condiciones específicas del departamento de Ayacucho y sus transformaciones políticas y sociales una vez se produjo la reapertura de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, UNSCH. En ese contexto, un conjunto de actores bajo el peso del liderazgo de Abimael Guzmán, elaboró una matriz ideológica con cierto nivel de eficacia para responder a las demandas de una población rural migrante y, así, emprender la lucha armada.