1. Planteamiento de la propuesta
2.2 Bases Teóricas
2.2.6 Las competencias científicas
El término de competencia presenta una larga historia, la cual se resume en el siguiente gráfico:
Tabla 2. El concepto de competencia a través de la historia. (Tobón, 2010)
Sociedades Antiguas
Siglo XVI Década del 1960 Décadas de 1970 y 1980 Década del 1990 Década del 2000 Aparece la concepción que las personas deben actuar en la realidad con dominio de las cosas La competencia es la capacidad para realizar una actividad o dar solución a un problema en un curso o materia El término se usa en estudios desde el campo del lenguaje El concepto se empieza a aplicar en las áreas de la educación y la gestión humana El término se empieza a aplicar en torno al currículum, didáctica y evaluación en los diferentes niveles educativos Se aplica el concepto a las políticas educativas en distintas naciones.
En el estudio del concepto competencia se ha encontrado que éste debe ser abordado de una forma transdisciplinaria, ya que los conocimientos de las diferentes disciplinas no se presentan de una manera aislada, por el contrario, guardan estrechas relaciones que se ven integradas en el actuar diario del ser humano que posibilitan la formación integral. (Tobón, 2010).
De acuerdo con Collings, Mulder & Weigel (2008, p 18) competencia es la capacidad que poseen los individuos “para llevar a cabo y usar el conocimiento, las habilidades y las actitudes (…) desde la perspectiva del aprendizaje a lo largo de toda la vida”. Es decir que hace referencia a la posibilidad que tienen las personas de demostrar sus habilidades en el abordaje de las diferentes situaciones cotidianas de una forma idónea y coherente con las características del contexto en el cual se desenvuelve.
Desde la postura de Tobón (2005) la competencia tiene en cuenta 3 criterios importantes para su desarrollo óptimo, los cuales son: saber ser, saber conocer y saber hacer; el primero hace referencia a la construcción afectiva y motivacional de las personas en la configuración de la identidad además al manejo de emociones en la realización de una actividad o solución de una situación concreta, el segundo hace alusión a la selección pertinente de la información que permite la construcción de conocimientos, es decir el procesamiento y el uso que se le da a la misma por medio de la aplicación de estrategias de aprendizaje y el último se relaciona con el desempeño en la realidad de forma sistemática y reflexiva por medio de la ejecución de una tarea en un contexto particular.
Ahora bien, se enfoca el interés en el desarrollo de las competencias científicas las cuales son las que permiten al individuo tener un acercamiento con el conocimiento propio de la ciencia, bien sea desde la producción del saber, actividad que les compete a los científicos o desde el desarrollo de comprensiones y análisis en torno a los saberes de la ciencia que todos los ciudadanos deben adquirir independientemente de las actividades que desempeñan. De manera que para ser competente en el mundo actual se requiere de la aprehensión de la ciencia para poder desarrollar las capacidades necesarias en la
interpretación de todo aquello que sucede en el entorno y la participación en las decisiones sociales (Hernández, 2005)
A través de la historia la enseñanza de las ciencias ha sido enfocada en el desarrollo de competencias científicas desde diferentes perspectivas, mostrando a su vez distintas imágenes (Hernández, 2005), a saber:
Ciencias como conjuntos de enunciados sistemáticos y metodológicamente validados sobre la naturaleza y la sociedad: Se enfatiza en los contenidos científicos, aunque abarca un modelo de educación tradicionalista es de destacar la importancia que se le da a la capacidad de hacer empleo adecuado del lenguaje de la ciencia argumentando los fenómenos y acontecimientos, y resolviendo diferentes problemas que han sido previamente planteados por comunidades científicas.
Ciencia como estrategia ideal general de producción de conocimientos: Supone la adopción del modelo experimental como el parámetro universal y unificado en la ciencia (método científico), se exploraron las competencias que se refieren a la capacidad de cuestionarse sobre los diferentes eventos que suceden en el mundo intentando dar solución a los mismos, también se relaciona con el reconocimiento de los fenómenos que pueden ser explicados a través del estudio de teorías, nociones y conceptos. Además de analizar datos obtenidos en torno a éstos y hacer inferencias, planteando posibles conclusiones.
Ciencias como prácticas distintas de comunidades académicas: Con el paso del tiempo se identificaron las diferencias entre las ciencias sociales y las ciencias naturales, reconociendo el valor que posee cada una en el desarrollo de la humanidad, además se identificó que éstas difieren en sus metodologías, intereses y formas de
acercarse a la comprensión de los fenómenos. Con respecto a este apartado es importante mencionar que las competencias sociales deben ser tenidas en cuenta para el desarrollo y manejo de las competencias científicas ya que en la actualidad el aprendizaje de las ciencias debe ser un proceso humanizante. De modo que algunos de las competencias que subyacen a esta relación son:
a. Capacidad para dar conocer claramente las propias ideas y respetar las de los demás. b. Capacidad para identificar las teorías o modelos que más se aplican en un caso específico y argumentarlas generando acuerdos racionales.
c. Disposición continúa a la crítica reflexiva en torno a los temas abordados.
d. Sensibilidad para establecer relaciones de apoyo mutuo, cooperación y alto rendimiento con los otros en la adquisición de nuevos conocimientos.
e. Capacidad para identificar diferentes eventos naturales, comprenderlos y explicarlos.
Ciencias como prácticas sociales determinantes de la vida colectiva: Se refiere a la influencia que tiene la cultura y los factores que la determinan, como: las creencias, costumbres, tradiciones, lenguaje, valores y normas en la interpretación de la naturaleza del conocimiento científicos (Elkana, 1977-1983 citado por Hernández, 2005). Desde esta perspectiva las ciencias deben ser reconocidas en la escuela como prácticas sociales donde se profundicen los ideales de la comunicación, la convivencia, el amor desinteresado por la verdad, el cuidado de la naturaleza y respeto de los demás. En este sentido algunas de las competencias científicas que se destacan en este enfoque son: Capacidad de intercambiar de una forma flexible
diferentes saberes donde el conocimiento académico se relaciona con el saber práctico y con la propia vida cotidiana; capacidad para establecer redes entre las ciencias, la tecnología y la sociedad; capacidad para aplicar en el ámbito social los diferentes conocimientos de la ciencia a partir del reconocimiento de las condiciones del entorno profundizados desde el diálogo constructivo y el trabajo en equipo.
Siguiendo la postura de Osorio (2014, p. 5), las competencias científicas tienen que ver con una “manifestación de la racionalidad humana, entendida como proceso mental que parte de principios y leyes científicas y no de simples supuestos”, es decir que las competencias científicas permiten que el estudiante realice procesos metacognitivos que le permiten el estudio de la ciencia de una forma significativa, superando conjeturas o representaciones mentales superficiales.
Hernández (2005. p.21) define de forma general las competencias científicas como “el conjunto de saberes, capacidades y disposiciones que hacen posible actuar e interactuar de manera significativa en situaciones en las cuales se requiere producir, apropiar o aplicar comprensiva y responsablemente los conocimientos científicos”. Por consiguiente, las competencias científicas tienen que ver tanto con la apropiación como con la aplicación de conceptos a casos particulares que requieren un análisis desde un enfoque propio de la competencia.
De acuerdo con Quintanilla (2005) las competencias científicas son aquellas que dependen de 3 parámetros, los cuales son: el lenguaje, la experiencia y el pensamiento, es decir se relacionan con la comprensión de la realidad y parten de la construcción humana. Por lo
tanto, la actividad científica en la escuela debe orientarse desde la transformación dinámica y constante del mundo donde se piense en mejorar la calidad de vida de las personas. Muchas veces se cree que el desarrollo de competencias se reduce a la posibilidad que se les da a los estudiantes de interpretar un concepto desde el enfoque sugerido por el docente de una manera reproductiva, sin tener en cuenta que la realidad es mutable, evoluciona y cambia constantemente, lo cual conduce a un error en el desarrollo de las competencias científicas.