C. Países desarrollados: estudios sobre las altas rentas
2. Las consecuencias del ajuste de los altos ingresos
en la desigualdad global
Si bien los individuos que concentran los ingresos superiores constituyen una parte reducida del total, comprenden una porción significativa de los ingresos y, por ende, su inclusión determina una parte importante de los cambios en la desigualdad.
El indicador más utilizado en las comparaciones es el índice de Gini, que mide el área que se encuentra por debajo de la curva de Lorenz, es decir, entre el gráfico de esta y la línea de perfecta desigualdad. Dicho de otro modo, el índice de Gini compara las áreas por encima y por debajo de la curva. Los valores extremos para este índice son 1 para perfecta desigualdad y 0 para perfecta igualdad.
El índice de Gini depende, sin embargo, del orden de los individuos en la distribución y cambia de acuerdo con la diferencia de rango entre ellos, al tiempo que establece que una transferencia de una persona rica a otra pobre de la distribución tiene mucho mayor efecto en la caída del indicador si esta se realiza entre individuos más próximos a la media de la distribución que si estos estuviesen más alejados de dicha media y, por ende, más próximos a los extremos. Entonces, la medición convencional efectuada a través del índice de Gini debe corregirse para captar estos tramos de la distribución, dado que este índice, por construcción, otorga mayor peso relativo a las transferencias realizadas en la parte central de la distribución. A esto se suma el hecho, ya mencionado, de que en las encuestas de hogares se suele subestimar considerablemente la proporción de ingresos más altos.
Atkinson (2007b) desarrolló una fórmula mediante la cual se corrige el índice de Gini convencional para tomar en cuenta la proporción de los individuos con ingresos más altos, a los que considera
numéricamente infinitesimales. Si el parámetro S se define como la
participación en el ingreso de los individuos con más altos ingresos (por
ejemplo, el 1% superior) y G* como el Gini del resto de la población (por
ejemplo, el 99% inferior), se puede demostrar que el Gini total “real” o
corregido es igual a G*(1- S) + S.
Mediante la aplicación de la fórmula de Atkinson (2007b) y el uso de datos de la Argentina y los Estados Unidos, Alvaredo (2010a) demuestra que el aumento del coeficiente de Gini en ambos países en las últimas décadas puede atribuirse, en gran medida, al incremento de la participación en el ingreso de los individuos de rentas más altas, lo que
refleja la importancia de considerar la participación de los ingresos más altos en una medición adecuada del coeficiente de Gini.
A nivel empírico, por tanto, los coeficientes de Gini calculados con datos de las encuestas de hogares, que tienden a ignorar sistemáticamente los ingresos superiores, no presentan una verdadera visión de la evolución
de la desigualdad en los países. El coeficiente de Gini corregido sería
varios puntos superior, como en el caso del ajuste por subdeclaración, al coeficiente estándar sin la corrección cuando la concentración del ingreso en los niveles más altos es elevada. De acuerdo con Atkinson, Piketty y Saez (2011), un incremento del 14% en la participación del 1% más rico, como ocurrió en los Estados Unidos entre 1976 y 2006, generó un incremento en el Gini del 8,4%, superior al 7,2% de la medición oficial.
En el cuadro II.5 puede advertirse la comparación de la evolución de los índices de Gini, tanto para el caso de las encuestas de hogares como de la encuesta “corregida”, tomando en cuenta para la mencionada corrección la participación en el ingreso del 1% más rico, con información proveniente de declaraciones juradas de impuestos. En los Estados Unidos, el índice de Gini pasa de 39,8 a 40,5, sin incluir las rentas del capital, y a 41,1, incluidos los ingresos del capital en 1997. En 2006, de acuerdo con la encuesta de hogares, el índice de Gini había crecido a 47, mientras que, si se corrige por inclusión del 1% más rico, el índice aumenta a 49,3 sin incluir las ganancias de capital y a 51,9 incluyéndolas.
Cuadro II.5
Estados Unidos: evolución del índice de Gini y comparación con encuestas de hogares
1976 2006
Datos de la encuesta CPSa 39,8 47,0
Datos de la encuesta CPS (99% inferior) 35,5 38,6
Datos de la encuesta CPS (corrigiendo el 1% más rico con datos que excluyen
las ganancias de capital) 40,5 49,3
Datos de la encuesta CPS (corrigiendo el 1% más rico con datos que incluyen
las ganancias de capital) 41,1 51,9
Fuente: A.B. Atkinson, T. Piketty y E. Saez, “Top incomes in the long run of history”, Journal of Economic Literature, vol. 49, Nº 1, 2011.
a CPS = Current Population Survey.
Por añadidura, es evidente que los individuos pertenecientes a los tramos de ingresos elevados no solo tienen relevancia dentro de cada país, sino que inciden en la desigualdad del ingreso global. De acuerdo con estimaciones de Bourguignon y Morrisson (2002), el valor del índice de Gini mundial se incrementó de 0,61 en 1910 a 0,64 en 1950 y a 0,657 en 2002. Para definir cómo inciden los súperricos en este panorama, debe buscarse
una medida que permita distinguir a los individuos caracterizados de esta manera a lo largo del tiempo en distintos países.
Atkinson, Piketty y Saez (2011) dan cuenta de un fenómeno similar en los Estados Unidos. En 1976, neto de los impuestos federales, el percentil de ingresos más altos recibía el 5,8% del total del ingreso antes de impuestos y soportaba el 24% del total de impuestos a nivel federal. En 2007, ese tramo de ingresos concentraba el 17,3% del total del ingreso antes de impuestos y aproximadamente el 74% del total de impuestos, lo que da cuenta de un significativo incremento en la capacidad contributiva de este tramo de ingresos.