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GRUPO ÉTNICO

3.2 Música Tradicional

3.3.1 La Coreografía en la Danza Tradicional de la Provincia de Pichincha En la danza tradicional la coreografía es un aspecto un poco más complejo de lo que se estima

3.3.1.1 Las Coreografías Tradicionales Más Importantes de Pichincha.

3.3.1.1.1 San Pedro.

3.3.1.1.1.2 Explicación.

En la primera imagen se observa que durante el recorrido hacia la plaza siempre las mujeres (warmis) irán a la cabeza, y los aruchicos detrás de ellas, pues es una manera de representar la fuerza de los hombres, quienes protegen al género femenino; mientras van avanzando por las calles del pueblo las mujeres van girando de lado a lado produciendo que su pollera adquiera movimiento propio lo cual genera un espectáculo multicolor lleno de feminidad, mientras que los varones van zapateando (en símbolo de respeto a la tierra que está bajo sus pies) al ritmo de la música, con su pecho erguido y usando zamarro, lo cual representa su varonilidad y energía ; durante este transcurso el diabluma que representa al cabecilla va bailando por todas partes, a veces al frente del grupo, a veces detrás, pero nunca está en un solo lado, pues es el cabecilla, quien anima a los bailarines y músicos con sus movimientos alegres y golpeando al suelo con el fuete. Además existen una o dos personas (hombre o mujer), encargadas de servir el licor a los integrantes del grupo, ellos llevan botellas de puntas, las mismas que van repartiendo poco a poco a los bailarines y músicos a medida que se va avanzando, lo hacen para “calentar el cuerpo” como supieron explicar los bailarines (Observación personal, Fiestas de San Pedro en Cayambe, Junio 2013).

En la segunda y tercera imagen se observa la escena de cuando el grupo llega a la plaza, entonces se lleva a cabo la tradicional “Toma de la Plaza”, que en realidad es un poco diferente a la original, pues antiguamente para poder tomar la plaza existían grandes peleas entre grupos, mientras que en la actualidad gana la plaza el grupo que más grita y baila; ya en la plaza, mujeres y varones realizan círculos a medida que van bailando y cantando las coplas, los desintegran para avanzar, y los vuelven a formar periódicamente (Observación personal, Fiestas de San Pedro en Cayambe, Junio 2013).

Como se observa en la imagen, generalmente los círculos se forman con las mujeres al centro (quienes mientras bailan mueven sus polleras) y los varones afuera (quienes avanzan zapateando y entonando los instrumentos), pero también existen casos en que la estructura se invierte; son círculos compactos, donde va un individuo tras otro, y en el caso de que uno de ellos decida cambiar de dirección, todos deben seguirlo, siempre al son de la música “san pedrina” (Observación personal, Fiestas de San Pedro en Cayambe, Junio 2013).

3.3.1.1.2 Yumbos.

3.3.1.1.2.1 Esquema.

3.3.1.1.2.2 Explicación.

Como se observa en la imagen de la izquierda, una vez que los personajes han llegado a la plaza (yumbos, yumbas, monos), se realiza el “albazo” como ellos denominan a la toma de la plaza antes del alba, y empiezan su baile formando dos filas, una frente a otra, donde al son del pingullo y la caja, los yumbos bailan con ese paso saltadito que los caracteriza, mientras van silbando (representan los movimientos y sonidos de un ave

de la Amazonía llamado yumbo) (Observación personal, Yumbada de Cotocollao, Junio 2013).

Luego de algún tiempo de baile en filas, la estructura se separa, y tanto monos como yumbos se dispersan por toda la plaza, sin perder el paso (Observación personal, Yumbada de Cotocollao, Junio 2013).

Finalmente se lleva a cabo la conocida “matanza del yumbo” (imagen de la derecha), cuando uno de los yumbos (que ha sido previamente designado), se acerca a otro y súbitamente dramatiza un asesinato (representando la muerte de las malas energías), el presunto muerto cae al suelo y es cubierto de inmediato por los monos con una sábana de color blanco, mientras se acerca el bailarín que hará las veces de shamán, él a su vez realiza una especie de rito con el que lograra revivir al muerto (representando el nacimiento de nuevas y buenas energías) (Observación personal, Yumbada de Cotocollao, Junio 2013).

3.3.1.1.3 Rucos.

3.3.1.1.3.2 Explicación.

Es una coreografía que se lleva a cabo generalmente en las fiestas del Corpus Christi, en agradecimiento por las cosechas, existen grupos de Rucos que salen desde todos los barrios (sector Valle de los Chillos, Alangasí, La Merced, etc.) y llegan a la plaza central donde se va a realizar la celebración; en el transcurso del camino, la coreografía es improvisada, no existe una estructura determinada para los Rucos (hombres y mujeres disfrazados como se indicó anteriormente en actores de la danza), pero siempre van bailando dirigidos por el cabecilla, al ritmo del pingullo y la caja, haciendo sonar los cascabeles que llevan en sus canillas y provocando que su larga cabellera se mueva al mismo ritmo (Observación personal, Corpus Christi de Alangasí, Junio 2013).

Una vez que los rucos llegan a la plaza se distribuyen por todos lados con el mismo paso, guiados por el cabecilla (personaje explicado anteriormente), y en ese momento interviene la palla (explicado anteriormente); mientras la palla va recorriendo toda la plaza al ritmo de la melodía, 12 rucos toman posición formando un círculo alrededor de un palo en el cual se encuentran amarradas el mismo número de cintas multicolores (12 cintas cuyos colores representan la diversidad de productos agrícolas), cada ruco toma

una cinta y las extienden (representando al sol y a sus rayos), y al son de la música van tejiendo las cintas sobre el palo, pasando alternadamente por debajo y por encima (6 en dirección izquierda y los otros 6 en dirección derecha); cuando han terminado de tejer, realizan los mismos movimientos de forma invertida para destejer las cintas; mientras este proceso ocurre, el resto de rucos continúa bailando por toda la plaza formando círculos, incluso hay algunos que juegan el “Curiquingue”, un juego tradicional durante esta danza, donde dos rucos se enfrentan uno a otro con los brazos detrás, intentando beber un chilpe de chicha que se encuentra en el suelo, el primero que logre tomar toda la chicha del recipiente ganará, y el que toque el piso con las manos quedará descalificado (Observación personal, Corpus Christi de Alangasí, Junio 2013).

3.4 Directores

Al hablar de directores, se trata de definir a las personas encargadas de la producción de la danza en toda la extensión de la palabra, es decir quienes coordinan todos los elementos antes mencionados y los fusionan en un solo espectáculo, que proyecta un mensaje determinado.

Para poder comprender de mejor manera el papel de un director dentro de la danza tradicional, se va a tomar la misma conceptualización del ítem anterior, en la cual se divide la danza tradicional en: “danza tradicional ocasional” y “danza tradicional proyectada en esenarios”; pues en ambos casos la danza es dirigida, pero existen marcadas diferencias.

En la danza tradicional ocasional, siempre existe una persona que dirige al grupo de bailarines, sin embargo no se denomina “director”, sino más bien es llamado “cabecilla”; ser cabecilla significa tener un largo tiempo de experiencia en la danza, no

cualquiera puede tener este honor, y generalmente es un puesto que se obtiene por herencia. En muchas ocasiones para ser cabecilla de un grupo determinado se debe antes pasar por un ritual, u otras veces haber bailado disfrazado de personaje, y así se va ascendiendo hasta llegar a dirigir la danza, por eso casi todos los cabecillas que se logró conocer durante esta investigación, son bastante mayores en edad (C. Quinchiguango, comunicación personal, Tabacundo, Agosto 2013)

Los cabecillas tienen la función específica de organizar la danza que se va a llevar a cabo en la fiesta; en términos generales, ellos se preocupan de la vestimenta, de buscar a los bailarines y a los personajes que van a interpretar la danza, y de dar ánimos a su grupo para que no dejen de bailar. Las características de un cabecilla van a depender de la danza que se esté interpretando, por lo tanto algunos tendrán gritos o silbidos específicos, o estarán vestidos de una manera particular.

Un ejemplo claro de la función de un cabecilla de la danza tradicional ocasional, es el de la “Yumbada de Cotocollao“. Cabe mencionar que el puesto de cabecilla de este grupo ha sido transmitido de generación en generación, y la persona que es el cabecilla debe preparar minuciosamente junto con su esposa y sus hijos la danza tradicional; la fiesta se prepara con un año de antelación, el cabecilla y su familia confeccionan los trajes para los yumbos (generalmente de forma manual), y en la víspera de la fiesta, el cabecilla va de casa en casa vistiendo a los que han sido seleccionados como yumbos, y los dirige hasta la plaza junto con los personajes (monos), donde se da inicio a la danza, siendo ésta animada y dirigida por el cabecilla, quien sin duda alguna debe tener las suficientes energías y estado físico para asumir este importante papel (P. Morales, comunicación personal, Cotocollao, Agosto 2013).

Por otro lado, en la danza tradicional proyectada en escenarios, intervienen directores o también conocidos como coordinadores, sus funciones son bastante diferentes, puesto que una danza escénica es mucho más compleja no sólo por el hecho de estética, sino más bien por el mensaje que encierra, no es lo mismo observar una danza tradicional in situ, que observar una danza tradicional en un lugar diferente, porque si no es proyectada de la manera adecuada y guardando la originalidad de la tradición puede ser malinterpretada por los espectadores; por lo tanto los directores que se encargan de este tipo de danza deben cuidar todos los aspectos que intervienen en la ella, empezando por los ensayos, que es el tiempo en el cual se desarrolla la coreografía de la danza y se encuentra la simetría de pasos que concuerden con la melodía que es escogida previamente; cabe señalar que no cualquiera puede dirigir un grupo de danza tradicional de escenarios, porque esto implica tener un cúmulo de conocimientos culturales y artísticos. En la investigación realizada se tuvo la oportunidad de conversar personalmente con más de una docena de directores y coordinadores de los diferentes grupos de danza tradicional de la provincia de Pichincha, y así se llegó a la conclusión de que aproximadamente el 15% de ellos son personas que han estudiado danza ya sea fuera o dentro del país, y el 85% sobrante son personas que han adquirido todo el conocimiento sobre danza, únicamente de sus vivencias personales; sin embargo todos ellos tienen un conocimiento cultural realmente impresionante, realizan la danza que vieron y vivieron, aquella que practicaban sus padres y abuelos, conocen como eran los pasos y movimientos, los trajes y adornos, los gritos y gestos, conocen significados, historias, leyendas y costumbres, es parte de su mundo, y por eso dirigen la danza con la propiedad y el respeto necesarios.

Del 100% de los directores que se conoció en esta investigación, el 80% son menores de 30 años, lo cual evidencia que todavía existe un interés cultural por parte de