El proceso de investigación, tercera parte
5.1 Las estrategias como modos de pensar el hacer
Hablar de estrategias metodológicas es ofrecer modos de pensar el hacer, antes que determinar protocolos rígidos o indicar recetas determinadas. El hacer, cuando nos encontramos en la etapa de diseño de una investigación, tiene que ver con un proceso de toma de decisiones que prevemos llevar a cabo para abordar empíricamente un problema investigable. Dicho proceso implica, ni más ni menos, que proponer un modo coherente de articular la perspectiva teórica y los objetivos que nos hubiéremos planteado con métodos y técnicas de generación de información y posterior análisis de datos. Esto es importante porque significa que estamos frente un conjunto de elecciones acerca de cómo articularemos teoría y empiria; o cuál es la perspectiva teórica y metodológica que se hará carne en las instancias de aplicación de instrumentos como un cuestionario, una ficha de observación, un guión de entrevista, etc.
Lo anterior quiere decir, por un lado, que los elementos del proceso de investigación que acostumbramos a ver cómo construcciones abstractas previas a la instancia empírica posterior -de “campo”-, en verdad, no sólo nunca van a desconectarse sino que van a estar en permanente diálogo. Por otro lado, nos permite visualizar la estrategia metodológica como un modo de pensar acerca de ¿con qué información y cómo vamos a construir los datos? lo cual es responder a la pregunta ¿sobre qué se basarán nuestros análisis e interpretaciones? En definitiva, sobre qué tipo de datos se basarán nuestros futuros hallazgos. Por último, también es importante tener en cuenta que el diseño es un proceso creativo que ostenta algún grado de reflexión sobre la factibilidad y los aspectos operativos de nuestra propuesta teórico- metodológica (elementos que suelen explicitarse en los Proyectos de Investigación o en los Planes de Trabajo); ya que muchas veces tenemos restricciones de orden práctico, como falta de dinero y de tiempo vital para encarar determinadas empresas; aunque la justificación - relevancia social, valor teórico, utilidad- de las mismas fuera incuestionable.
Estrategia
El arte de proyectar (y dirigir) una serie de acciones hacia determinados objetivos en condiciones específicas Un modo de pensar el proceso de toma de decisiones que prevemos llevar a cabo para abordar empíricamente un problema investigable
Cuantitativa -> métodos
para asignar y/o manipular números mediante los cuales explicar la relación entre variables
Cualitativa-> métodos para
interpretar la dimensión intersubjetiva de los fenómenos Triangulación metodológica -> hibridación de estrategias. Uso de métodos cuantitativos y cualitativos
Investigamos en el marco de modos legitimados de producir conocimiento y como actores sociales es que elegimos “desde donde pararnos” para comenzar a desentrañar el problema que hemos delimitado: perspectivas teóricas, métodos, técnicas y formas de organizar el trabajo de campo. Cabe reconocer que tomamos decisiones metodológicas con diversos grados de autonomía / heteronomía porque todos estamos atravesados por relaciones de poder tanto dentro de las instituciones a las que pertenecemos como dentro de la comunidad científica en general y la sociedad en que vivimos. Esto significa que, en suma, la estrategia es el arte de proyectar y dirigir una serie de acciones hacia determinados objetivos en condiciones específicas.
En Ciencias Sociales la distinción entre estrategias metodológicas está fuertemente relacionada a las diferencias producidas entre los enfoques estándar y no estándar de la ciencia moderna a lo largo de su historia (Ver Marradi, Archenti y Piovani, 2007:17-28). Actualmente, pese a las controversias, en metodología las tres denominaciones más difundidas son cuantitativa, cualitativa y triangulación.
En primer lugar, la investigación cuantitativa "es una estrategia de investigación que conceptualmente delimita propiedades de sus sujetos de estudio con el fin de asignarles números a las magnitudes, grados o tipos en que estos
las poseen y que utiliza procedimientos estadísticos para resumir, manipular y asociar dichos números" (Asún en Canales Cerón, 2006:36). En segundo lugar, la estrategia cualitativa permite obtener un tipo de información que “describe el orden de significación, la perspectiva y la visión del investigado”, utilizando discursos orales, escritos, imágenes y conductas observables para entender de manera holística las características que explican el fenómeno investigado (Canales Cerón, 2006:18). En tercer lugar, “triangular” en investigación supone la posibilidad de cruzar datos, teorías, métodos y/o la participación de profesionales de distintas disciplinas (Janesick, 1998) en el estudio y/o la intervención que se desarrolla. Particularmente sobre la triangulación metodológica, Cea D’Anconna distingue la triangulación intra-método de la triangulación entre
métodos. La primera se da cuando el investigador
escoge un única estrategia de investigación, pero aplica distintas técnicas de generación de la información y de análisis de los datos con “el fin de comprobar la validez y la fiabilidad de la información que primeramente se
ha obtenido” (Cea D’Ancona; 1999:51); mientras que la segunda consiste en combinar métodos de investigación en la medición de una misma unidad de análisis. Los métodos se complementan y el cruce permite la validación cruzada.
La elección por alguna de estas tres estrategias debe basarse en un “argumento técnico” (Bryman, 1998 en Marradi, Archenti y Piovani, 2007:30). Esto quiere decir que, para poder optar, hemos razonado que el problema es de una determinada índole con lo cual su abordaje requiere ó de métodos cuantitativos (análisis estadístico de fuentes secundarias, encuesta, método experimental), ó de métodos cualitativos (análisis del discurso, estudio de caso, método etnográfico, investigación acción participativa), o una combinación entre ellos.
Es interesante saber que los nombres de las estrategias que conocemos llevan consigo un enfrentamiento, que ocupó parte del siglo XX, en torno del par conceptual Cantidad/Cualidad (Ver Cohen y Piovani, 2008; Marradi, Archenti y Piovani, 2007). La pugna fue entre quienes abogaban por los métodos cuantitativos y los que, por el contrario, defendían los métodos cualitativos. El meollo de este “debate cuanti vs. cuali” estribaba, principalmente, en decir que uno y otro implicaban visiones paradigmáticas contrapuestas: la cuantificación de la realidad implicaba abogar por el positivismo; en oposición, se era anti-positivista si se rechazaban esos procedimientos y se aplicaban los métodos cualitativos. Hoy sabemos que esto no es lineal y que ha perdido sentido reparar sobre las tradiciones positivista e interpretativista de manera simplista y unívoca. Los investigadores pueden continuar produciendo conocimiento y enseñando a producirlo desde la matriz “canónica” del pensamiento científico –el positivismo- a pesar de que desde el punto de vista operativo apliquen técnicas inscritas dentro de una perspectiva interpretativista/constructivista. En definitiva, lo que rescatamos de este debate es la idea de que pensar críticamente los aspectos metodológicos de nuestra investigación va a estar íntimamente relacionado con nuestros supuestos filosóficos y de teoría social.
Ya que hemos logrado discernir entre diferentes estrategias -y las perspectivas y los métodos que comúnmente asociamos a ellas- examinaremos a continuación dos cuestiones centrales para el diseño de un estudio: a) los supuestos o respuestas tentativas a nuestro problema de investigación (punto 5.2) y b) las vías por las cuales se generará la información y se analizarán los datos (punto 5.3).