Las funciones que cabe atribuir a las Organizaciones no Gubernamentales de De- sarrollo son diversas y van desde la realización de las funciones específicas para las que cada una de ellas se ha constituido hasta la concienciación de la opinión pública o la presión ejercida sobre las instituciones gubernamentales en la toma de decisio- nes que afecten a este campo de la cooperación y el desarrollo. La opinión pública española es bastante concluyente en este aspecto y considera que las tareas más im- portantes que tienen que desempeñar las ONGD son aquellas que constituyen su ob- jetivo primordial: la realización de proyectos de desarrollo en los países que los nece- sitan. Es lo que sostiene el 43% de los entrevistados. Muy lejos de esta proporción, el 21% de los españoles cree que la tarea más importante que deben llevar a cabo estas ONGD es la presión sobre las autoridades políticas de los países desarrollados para que tomen medidas para acabar con la pobreza y el 17% considera que es la realiza- ción de campañas de educación y concienciación ciudadana en los países desarro- llados.
Como ya se ponía de manifiesto en el informe correspondiente al Barómetro 2006, y al comentar unos resultados muy similares a éstos, estas funciones de presión políti- ca y concienciación ciudadana no son contradictorias entre sí, sino que más bien se presentan como complementarias y en ocasiones resulta incluso difícil deslindar
6. LAS ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES
dónde acaba una y dónde empieza otra. Esta imagen de las ONGD y de las funciones que les competen no sólo ha permanecido invariable desde encuestas anteriores sino que tampoco se ve influida por rasgos sociodemográficos o características acti- tudinales de los ciudadanos: no hay diferencias significativas en las opiniones que se expresan según el sexo, la edad, el nivel educativo, la ideología política o el voto.
La financiación de las ONGD y las condiciones de su eficacia
Ante la cuestión de a quién corresponde la financiación de las Organizaciones no Gu- bernamentales de Desarrollo caben dos posturas contrarias: la que sostiene que co- rresponde al Estado contribuir a la financiación de este tipo de organizaciones para sostener la labor que realizan y la que considera que deberían autofinanciarse, con- tando para sus actividades únicamente con los recursos aportados por sus afiliados y simpatizantes.
En el caso de España, una mayoría de la opinión pública se inclina claramente por la contribución del Estado a la financiación de estas organizaciones. Así, tres de cada cinco entrevistados (el 60%) están de acuerdo en que «para llevar a cabo sus proyec- tos de desarrollo las ONGD deben recibir dinero del Estado»; por el contrario, uno de cada cuatro (el 27%) cree que estas organizaciones deberían autofinanciarse y contar únicamente con los recursos que son capaces de generar por sí mismas.
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Resulta de interés señalar el cambio que se ha producido en este último año en las opiniones que expresan los españoles sobre esta cuestión. Sin que llegue a repre- sentar un vuelco radical en las actitudes de los ciudadanos, hay que señalar que, mientras entre 2005 y 2006 no se registraba variación alguna, en esta ocasión se ad- vierte una disminución de cinco puntos en el porcentaje de quienes se muestran par- tidarios de que el Estado participe en la financiación de las ONGD, que ha pasado del 65% al 60%; en el lado contrario, la proporción de quienes piensan que deberían sos- tenerse únicamente por sus propios recursos ha pasado del 21% al 27%.
Por otra parte, mientras que en barómetros anteriores se señalaba que estas opinio- nes y actitudes de los ciudadanos no se correspondían a pautas y perfiles actitudina- Las Organizaciones no Gubernamentales de Desarrollo (ONGD) y la ayuda al desarrollo
les definidos, ya que no guardaban relación apreciable con las posiciones ideológi- cas y, por consiguiente, no cabía hablar de posturas más «liberales» o «estatistas» en relación con este asunto, ahora parece apuntarse una leve asociación, de modo que los ciudadanos que se ubican en posiciones ideológicas de derecha y votan al PP tienden a mostrarse algo más partidarios de la autofinanciación de las ONGD que los españoles de izquierdas y que son votantes del PSOE o de IU-ICV, que se manifiestan más claramente a favor de la financiación de sus actividades con cargo a los fondos públicos.
Cuando se trata de evaluar la eficacia de las Organizaciones no Gubernamentales de Desarrollo tiende a valorarse en mayor medida la existencia de una buena dosis de profesionalismo en el trabajo desarrollado frente a una imagen de las ONGD basada Barómetro 2007
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en el voluntariado y que puede llevar asociado cierto riesgo de amateurismo. La apuesta por la profesionalización del trabajo de las ONGD es compartida por el 48% de los entrevistados, que sostienen que la forma de ser eficaces depende de la dispo- sición de personal muy profesionalizado, mientras que el 23% cree que su eficacia depende más de la existencia de un gran número de voluntarios. Al comparar los da- tos de 2007 con los de barómetros anteriores se advierte la tendencia cada vez más generalizada a creer que la profesionalización es un requisito indispensable para que resulten eficaces las tareas desempeñadas por las ONGD. De esta manera, los que creen que la forma de desarrollar el trabajo con eficacia es la profesionalización de estas organizaciones ha pasado del 37% en 2005 al 48% actual.
Por otro lado, esta idea de que es más importante la profesionalización de su perso- nal que el número de voluntarios de los que disponen es compartida sobre todo por los entrevistados que disfrutan de un nivel de instrucción más elevado, especialmen- te por los que tienen estudios medios o universitarios superiores.