otras instituciones similares. Para los científicos del mundo en desarrollo la esca- sez de esos contactos es frecuentemente un obstáculo para su creatividad y su pro- ductividad. La cooperación es especialmente importante para el nivel regional, ayudando a que los países puedan adquirir una masa crítica en temas científicos. Las redes internacionales, por su parte, proveen de oportunidades para el fomento de la innovación científica apropiada para las necesidades de los países en de- sarrollo (Banco Mundial, 2000b). Por eso la relevancia de que la región iberoame- ricana plantee como una de sus metas de desarrollo educativo la ampliación del espacio del conocimiento y el fortalecimiento de la investigación científica (véase la meta general novena en el capítulo 4), promoviendo la generación de redes y movilidad de estudiantes e investigadores, así como el fomento de la investigación científica y la innovación.
Por otro lado, la vinculación de los centros de estudios superiores con el sistema de enseñanza escolar es también un factor importante para el avance de los países. Por medio del apoyo de las universidades a la enseñanza primaria y secundaria, la participación entre los distintos actores de la comunidad educativa se consolida con- tribuyendo al fortalecimiento de los lazos y cooperación entre los distintos niveles educativos. La universidad es fuente de contenidos y de estrategias pedagógicas irremplazables en la cadena educativa. Más aún cuando la educación escolar pre- tende incorporar crecientemente un pensamiento científico, respecto del cual las universidades pueden proporcionar un aporte decisivo.
EL ESPACIO IBEROAMERICANO DEL CONOCIMIENTO
El mundo se ha conectado de otra manera y el desarrollo de los países depende cada vez más de la posibilidad de integrarse a estos cambios y de hacer la diferen- cia a partir del conocimiento y la investigación. El desarrollo de las naciones de- pende, más que nunca, de la calidad de la formación universitaria y del conoci- miento que se pueda generar y acumular en ellas.
No es extraño por ello que las XV y XVI cumbres iberoamericanas de jefes de Estado y de Gobierno acordaran un programa para impulsar el Espacio Iberoamericano del Conocimiento. Avanzar en la consolidación de un espacio compartido de educación superior y de investigación científica significa promover una herramienta privile- giada para impulsar procesos concretos de integración en la región y entre los paí- ses, para favorecer la generación y distribución del conocimiento relevante, así como para garantizar la formación de profesionales con una visión y una pertenencia ibe- roamericana.
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Para avanzar en la consolidación del Espacio Iberoamericano del Conocimiento, la Conferencia Iberoamericana de Educación, reunida en Sonsonate (El Salvador) en mayo de 2008, aprobó la creación del Centro de Altos Estudios Universitarios (CAEU) de la OEI. Su objetivo general consiste, precisamente, en contribuir a la construcción de dicho espacio, tendiendo a fortalecer y mejorar la calidad de los procesos de modernización de la educación, la ciencia y la cultura, a través de la constitución y el impulso de redes de formación e investigación interinstitucionales. El desarrollo del Espacio Iberoamericano del Conocimiento es la meta que se han marcado los países de la región para reforzar la creación de redes universitarias de posgrado, la movilidad de estudiantes e investigadores y la colaboración de in- vestigadores iberoamericanos que trabajan fuera de la región (véase la meta es- pecífica 22 en el capítulo 4). Sus ejes principales se encuentran en el incremento del número de investigadores en cada uno de los países y en su movilidad, así como en el aumento sostenido de la inversión en investigación y desarrollo. Su objetivo es el desarrollo de un espacio interactivo y de colaboración en los ámbi- tos de la educación superior y la investigación, como vectores del conocimiento cien- tífico y tecnológico, que debe estar articulado con la innovación y con el desarrollo. Así, pues, la educación superior y la investigación científica, por un lado, y el de- sarrollo tecnológico y la innovación, por otro, se consideran sus pilares principales. La primera gran tarea que es preciso llevar adelante consiste en apoyar a los equi- pos de investigación iberoamericanos e incrementar los recursos públicos y priva- dos para investigación, desarrollo e innovación. Difícilmente podrán los idiomas español y portugués alcanzar un estatus respetado en el campo de la ciencia si no existe un apoyo sostenido a la investigación científica.
Junto con este esfuerzo necesario de los poderes públicos y del conjunto de la so- ciedad, es preciso también impulsar nuevas iniciativas que favorezcan la investi- gación científica, la creación de redes de investigadores y su movilidad. Entre todas ellas, la OEI potenciará de forma prioritaria las siguientes:
•El funcionamiento del Observatorio de la Ciencia, la Tecnología y la So- ciedad en Iberoamérica.
•El apoyo a los jóvenes para el estudio de la ciencia y de la tecnología.
•La realización de estudios acerca de la percepción social de la ciencia y de las capacidades de los países iberoamericanos en campos de ciencia bá- sica, en disciplinas emergentes y en áreas de fuerte impacto.
•El desarrollo del programa «Becas Pablo Neruda» para la movildad de do- centes y de estudiantes universitarios.
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LA EDUCACIÓN QUE QUEREMOS P
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•El establecimiento de mecanismos de coordinación estable entre las or- ganizaciones e instituciones que colaboran en el desarrollo de la movilidad universitaria.
•El fomento y la constitución de redes interuniversitarias de excelencia que ofrezcan cursos conjuntos semipresenciales de posgrado y desarrollen pro- yectos cooperativos de investigación, desarrollo e innovación.
•La oferta de cursos dirigidos a funcionarios públicos de las distintas ad- ministraciones en las áreas de ciencia, tecnología e innovación, a través de las Escuelas Especializadas del Centro de Altos Estudios Universitarios. Un elemento fundamental para dinamizar el Espacio Iberoamericano del Conoci- miento consiste en promover y apoyar las redes de investigación y de formación, lo que incluye el soporte a la movilidad de investigadores y estudiantes. La for- mación de recursos humanos en el terreno de la ciencia, la investigación y la in- novación debe convertirse en objetivo no solo nacional, sino iberoamericano.