AS MANOS SE ENCUENTRAN entre las posesiones más hermosas e importantes del ser humano. Cuando el hombre adoptó la pos- tura erecta, liberó sus manos del trabajo de caminar y comenzó a usarlas para tareas más elevadas. Pero fue el desarrollo del pulgar opo- nible el que realmente nos liberó. Con el desarrollo del pulgar oponi- ble nos fue dado el poder de manejar y manipular el mundo físico. Todo se nos posible: desde sujetar un pluma para escribir, a coger un mar- tillo, por no decir nada del invento dé estos dos instrumentos.
Hemos creado grandes edificios en todo el mundo, y todo ha sido he- cho con nuestras manos. Las manos están relacionadas con la creación. En la Capilla Sixtina, la obra maestra de Miguel Ángel, Dios extiende su mano a Adán, y con este gesto le concede una porción de divinidad al darle el poder de la creatividad.
Lo que imaginamos con la mente lo creamos con las manos. Por lo tan- to, las manos y el cerebro han sido complementarios desde hace muchísimo tiempo. El cerebro imagina el mundo; las manos hacen realidad esa visión. Un ataque de apoplejía suele afectar al uso de las manos. Esto quiere decir que cuando disminuye la capacidad cerebral, también disminuye la movilidad de nuestras manos. Esto mismo se observa en las personas que sufren de senilidad. Es costumbre en Japón que, en los centros de convalescencia y residencias de ancianos, las personas mayores practi- quen el origami, el arte de plegar el papel, para evitar los problemas de la senilidad y mantenerse alerta mentalmente.
Y a la inversa, los niños que usan mucho los dedos desarrollan el cerebro con más rapidez. Esto es particularmente cierto de los niños que estudian algún instrumento musical que exige destreza de los dedos, como el piano, por ejemplo. Esto favorece el desarrollo del cerebro y sistema nervioso. Normalmente usamos las manos para que nos ayuden a expresar los pensamientos y, muchas veces, para influir en los demás. Los políticos
• CÓMO LEER EL CUERPO saben esto muy bien. Cada vez que escuchábamos un discurso del presi- dente George o del vicepresidente Dan Quayle, podíamos obser- var el estudiado uso de las manos, para comunicar su liderazgo y dar se- guridad a las personas que lo estaban mirando. Las manos también compensan nuestra incapacidad para expresarlo todo con palabras. Los gestos de las manos son más animados cuando estamos frustrados (le- vantamos las manos al cielo para expresar desesperación, por ejemplo) o enfadados. Las manos también se usan para distraer la atención de lo que se dice, tal vez para que no notemos la vacuidad de las palabras o la importancia de su significado. Un gesto con la mano puede reforzar una afirmación; una persona golpea la mesa con la mano o se golpea la pal- ma con el puño cerrado de la otra. O el orador u oradora puede tran- quilizarnos o distraernos con gestos más alentadores para disminuir el peso o la energía de las palabras que dice.
Hemos de reconocer lo que trata de decirnos la persona con sus ma- nos cuando habla con nosotros. Las manos se usan de modo consciente e inconsciente, por lo tanto debemos estar atentos a ambos usos.
En diagnosis oriental vemos las manos de una manera muy diferente de, digamos, la manera como las ve un estudiante de anatomía. Todo en ellas posee un profundo significado personal: la palma, el metacarpo, el pulgar y los dedos. Revelan el ser interior de la persona de modo
a como lo revela su cara. Veámoslo con más detalle.
Para empezar, las manos son una estación terminal de los meridianos de acupuntura. Estos meridianos, seis en total, bajan por el brazo y en- tran en la mano y los dedos. La energía desciende por los brazos, pasa por las manos y dedos y sale del cuerpo. Los dedos, por lo tanto, son puntos de descarga, o salidas, para la energía procedente del cuerpo. Con mucha frecuencia, los desechos que no se pueden eliminar por las vías normales -los intestinos, la la respiración o la piel -, se cana- lizan por los dedos, donde crean diversos problemas, entre ellos llagas, uñas encarnadas, padrastros, infecciones y artritis.
Es bastante común la aparición de verrugas en los dedos. Según la medicina oriental, constituyen una descarga del exceso de proteínas y grasas de origen animal. Cuando aparece una verruga en un determina- do dedo, significa que esas proteínas y grasas se están descargando de la parte del cuerpo correspondiente.
Extienda uno de sus brazos de modo que la palma y el lado interior del brazo queden mirando hacia usted. Tres meridianos discurren por el lado interior del brazo y siguen hacia los dedos. Por el borde superior del in- terior del brazo pasa el meridiano del pulmón; continúa por el medio del músculo grande de la base del pulgar y entra en el pulgar (véase pág. Los problemas que aparecen en el pulgar, por lo tanto, podrían indicar problema en los pulmones.
Muchas veces se observa que el músculo grande de la base del pulgar co- mienza a volverse azul o rojo. Cuando está azulado, el pulmón de ese lado
LAS MANOS Y LOS BRAZOS
está inactivo. La sangre y el ki están atrapados en el pulmón y hay poco mo- vimiento. El dióxido de carbono se está acumulando en los alvéolos, que son los diminutos sacos donde la sangre con el oxígeno.
El color en el pulgar también indica frialdad, lo cual favorece aún más la acumulación de sangre y energía en ese meridiano y en el pulmón. Una persona que tenga el músculo del pulgar azul tal vez está deprimida, o muy triste y afligida por la pérdida de una amistad.
Los pulmones extraen el oxígeno del aire inspirado, lo envían a la san- gre y extraen de ésta el dióxido de carbono. Después, con la espiración, expulsan el dióxido de carbono al aire. Según la diagnosis oriental, los
CÓMO LEER EL CUERPO pulmones son los recipientes del ki. Vivimos en un mundo de energía que nos rodea por todas partes y que también está en nuestro interior. Respiramos esta energía en forma de aire y ki, y los hacemos accesibles a nuestra sangre y células.
Cuando hay problema en los pulmones, disminuye nuestra capacidad para inspirar oxígeno y ki. Por consiguiente, es más débil la fuerza vital, en la forma de ki y de oxígeno. Percibimos nuestro estado debilitado. Mientras tanto, los problemas parecen aumentar, y nos deprimimos al pensar en lo que puede ocurrir. Si estamos deprimidos, debemos forta- lecer nuestros pulmones y hacer más respiraciones profundas.
Cuando vea un pulgar de color recomiende a la persona que deje de tomar todo tipo de productos lácteos, alimentos grasos y, sobre todo, incluidas las frutas crudas y zumos de fruta. El y los azúca- res de los zumos dañan los pulmones, son una de las causas de neumonía. Pregúntele amablemente a la persona si toma drogas o fárma- cos. Si la persona consume drogas sólo por diversión, sugiérale que el pro- blema de los pulmones está relacionado con ese consumo e ínstela respe- tuosamente a que deje de consumir cualquier tipo de drogas. También deberá comer mucha verdura de hoja verde, raíz de jengibre rallado en las verduras, y integral hervido o en olla a presión. Estos alimentos con- tribuyen a restablecer la buena circulación y actividad en los pulmones. La persona deberá hacer más ejercicio físico activo, sobre todo ejerci- cios aeróbicos, como montar en bicicleta, correr, saltar abriendo brazos y piernas, y hacer caminatas enérgicas. Esto estimula la respiración profun- da y elimina el dióxido de carbono acumulado. Al mismo tiempo hace que la sangre circule más rápidamente por los pulmones, oxigenándolos a fondo y despejando la congestión. Poco a poco, la depresión emocio- nal desaparecerá y la persona se volverá a sentir más fuerte y vital.
Cuando el pulgar o el músculo está rojo, hay una concentración de lo que los sanadores orientales llaman energía del fuego en los pulmones. La causa es la emoción excesiva, demasiados condimentos y una ambi- ción que no es apropiada en las circunstancias actuales de la persona. Tenemos tendencia a desear que las cosas vayan más rápido de lo que van. Cuando vea rojez en el pulgar, pregúntele a la persona si ha tenido una alteración emocional reciente o si tiene mal genio. Pregúntele si ha tenido alguna frustración o sí se ha más estresada de lo normal. Recomiéndele la misma dieta que para el color azul del pulgar, pero también ínstela a que evite todas las especias, alimentos picantes, pimien- tos y licor. La persona que tiene ardientes los pulmones deberá caminar y pasear más. Deberá relajar la tensión y la ansiedad pasando más tiempo en la naturaleza. Son necesarias más actividades relajadoras, como la ora- ción, la meditación en silencio y escuchar música apacible de compositores clásicos. Las personas con energía de fuego en los pulmones deben apren- der a desvincularse más de su vida y a apreciar la belleza que las rodea y la de su interior. Deberán tratar de no identificarse tanto con sus ambiciones.
LAS MANOS Y LOS BRAZOS • A veces hay una rojez o hinchazón a lo largo de la cutícula o de los bor-
des derecho e izquierdo de la uña. Eso indica una descarga del pulmón causada por un exceso de alimentos yin o por drogas. Una persona que tenga esa rojez o hinchazón deberá seguir las mismas recomendaciones dadas en los párrafos anteriores y evitar el azúcar y los fármacos.
Los padrastros son síntomas de extremos en la comida y en los esta- dos emocionales, como demasiada pasión, frustración o rabia. Una per- sona que tiene un padrastro deberá tratar de equilibrar su dieta y su vida emocional siguiendo las recomendaciones dadas aquí.
De vez en cuando se ven protuberancias o erupciones en la piel del pul- gar. Si estas erupciones son blancas, están causadas por la eliminación de productos lácteos y grasas animales del pulmón que corresponde a ese lado del cuerpo. Si las erupciones son rojas, están causadas por exceso de zumo de fruta, especias y, posiblemente, algún tipo de droga. Finalmente, para llevar más energía a los pulmones conviene frotarse el músculo grande de la base del pulgar y también darse en el propio pulgar. En el centro del músculo del pulgar está el punto de fuego del me- ridiano del pulmón. Si se siente deprimido, estimúlese profundamente ese punto. Eso llevará más ki a los pulmones y favorecerá la circulación sanguínea. Si tiene algo de rojez en el músculo, dé un suave masaje a ese punto y visualice cómo se dispersa y sale del cuerpo el exceso de energía. Cójase el pulgar con la otra mano y hágalo rotar en el sentido de las ma- necillas del reloj durante unos minutos. Después haga rotar el otro.
Por el medio del lado interior del brazo pasa el meridiano del constrictor del corazón (véase pág. 106), que controla la circulación de la energía y la sangre, y baja por el centro de la mano hasta la punta del dedo medio. En el lado interior del brazo, a unos cinco centímetros más arriba de las arrugas de la muñeca, hay un punto excelente para estimular la cir- culación. Presione profundamente ese punto y sentirá una especie de sensación eléctrica. También es posible que sienta un cierto dolor. Haga ese masaje en ambos brazos.
La etimología de las palabras siempre revela algún sentido psicológico sutil. A veces usamos las palabras y sus asociaciones sin saber conscien- temente sus significados más Lo mismo puede decirse del cono- cimiento más profundo e inconsciente de nuestro cuerpo. El dedo medio siempre se ha asociado con la sexualidad; curiosamente, este dedo es el receptor de la energía sexual que fluye por el meridiano del constrictor del corazón y baja por el centro del brazo hasta el dedo medio.
Para fortalecer la energía ki de los órganos sexuales y mejorar la cir- culación, haga rotar el dedo medio durante varios minutos, en ambos sentidos. Estire suavemente el dedo, dándole un rápido tirón y soltán- dolo. Esto va a liberar la energía estancada en el meridiano y contribui- rá a aumentar la circulación y la energía sexual.
CÓMO LEER EL CUERPO Por el borde inferior del lado interior del brazo pasa el meridiano del corazón, que llega hasta el dedo meñique, fluye por la parte interior de éste, y al llegar a la yema dobla hacia arriba para terminar bajo la uña (véase pág. Cuando hay rojez en la cutícula o en los bordes de la uña del dedo meñique, quiere decir que el cuerpo está descargando ex- ceso de energía de la zona del corazón. Mírese las yemas de los dedos, sobre todo del meñique. Si las yemas están rojas significa que el cuerpo está intentando eliminar exceso de energía de los dedos. Si la yema del dedo meñique está roja, el corazón está excesivamente estimulado. Esto suele producirse por el consumo excesivo de estimulantes, sobre todo de cafeína y alimentos condimentados.
Es posible que una persona enferma del corazón se queje de rigidez o adormecimiento del dedo meñique, lo cual indica peligro de infarto o em- bolia. Hay un punto importante del meridiano del corazón en la yema del dedo meñique. Presione profundamente ese punto para estimular el meridiano del corazón, sobre todo si hay algún tipo de trastorno car- diaco, como por ejemplo angina de pecho o aterosclerosis. Al dar masaje a ese punto en ambas manos, se estimula el corazón con ki. (Esta mani- pulación puede servir para establecer una salud mejor, pero no es susti- tuto de una dieta más sana ni de un sensato estilo de vida. )
Ahora gire el brazo de modo que quede mirando el dorso. En el dor- so del brazo hay otros tres meridianos: los del intestino grueso, el triple calentador y el intestino delgado.
El meridiano del intestino grueso (véase pág. 100) nace en el dedo índi- ce, sube por el brazo, pasa por el codo y parte superior del hombro, sigue hasta el costado de la boca y llega hasta un punto donde se encuentra la ventanilla de la nariz con la cara. En la mano, pasa por el dorso, por enci- ma del músculo que sobresale cuando se juntan los dedos pulgar e índice. En general, a los puntos de acupuntura se los llama Hay un importante tsubo directamente en el centro de ese músculo grande si- tuado entre los dedos pulgar e índice, en el dorso de la mano. Este punto se llama Go Ko Ku. Presione ese punto hundiendo la yema del pulgar en el músculo y dando un masaje hasta encontrar el «lugar caliente», es decir, donde hay la mayor sensibilidad. Cuando haya localizado el pun- to va a sentir una especie de sensación eléctrica y, según cuál sea la salud de su intestino, tal vez un grado de dolor. Un dolor agudo significa que hay energía atrapada en el intestino grueso; puede haber estancamiento y estreñimiento. Sin embargo, las personas que sufren de diarrea tam- bién pueden sentir bastante dolor al presionar ese punto. Presione pro- fundamente el punto con un movimiento circular en sentido de las ma- necillas del reloj. Esto va a tonificar el meridiano y el intestino grueso, restableciendo la armonía.
A veces este punto podrá mostrar mucha sensibilidad en una mano mientras que en la otra no se siente ningún dolor. Eso significa que el lado doloroso tiene mucho ki estancado, en tanto que el lado insensible
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el punto situado entre los dedos pulgar e índice. Una sensación de dureza y tensión puede indicar problemas intestinales.
carece de energía. Dé masaje a ambos lados para llevar equilibrio al me- ridiano del intestino grueso.
El masaje de este punto es también bueno para provocar movimientos de vientre. El Go Ko Ku es casi milagroso para estimular el intestino grue- so y así eliminar desechos. Go Ko Ku también produce cierto equilibrio a todo el organismo. Siempre que se sienta mal o débil, siéntese en un lugar tranquilo y presiónese el punto Go Ko Ku: eso le producirá un cierto gra- do de estabilidad a todo el organismo. Yo también me presiono ese pun- to cuando me están realizando un trabajo dental, para sentir menos dolor. Es muy importante dar siempre el masaje en los puntos de ambos lados del cuerpo. Lo que intentamos es crear equilibrio, por lo que esti- mulamos o relajamos ambos lados del cuerpo equitativamente.
Por el medio del dorso del pasa el meridiano del triple calentador (véase p. 106). Como dije en el capítulo controla la energía de las tres par- tes principales del tórax: la parte superior, que corresponde al corazón y los pulmones; la parte media, que corresponde al estómago, bazo y páncreas, y la parte inferior, que corresponde a los intestinos y órganos sexuales. El meridiano del triple calentador fluye por el dorso de la mano y en- tra en el dedo Está asociado con el corazón y con la unidad con- junta de mente y espíritu; yo creo que por ese motivos llevamos en ese dedo el anillo de matrimonio.
Ocasionalmente se ven personas mayores que sacuden la cabeza ha- cia arriba y hacia abajo cuando hablan. Puede haber varias causas de ese movimiento; entre otras, la enfermedad de Parkinson. Otra causa po- dría ser un desequilibrio en el meridiano del triple calentador; los tres centros de energía no están coordinados. Uno de ellos, tal vez el centro del corazón, está estimulado en exceso: hay demasiada energía allí. Uno o los dos restantes, generalmente los intestinos, están más débiles. El ex- ceso de energía en el corazón es causa de excesiva estimulación del sis- tema nervioso, lo cual es a su vez causa de ese movimiento de la cabeza. Los remedios recomendados son ejercicio, Ohashiatsu y un cambio a una dieta más equilibrada que mejore el estado de los intestinos y dis- minuya la energía que rodea al corazón.
• CÓMO LEER EL CUERPO Para equilibrar las energías del triple calentador, estimule el dedo anular como expliqué anteriormente, en ambos sentidos, y estirándolo con un suave tirón y para soltarlo después.
Finalmente, hay dos meridianos localizados en el dedo meñique: el del corazón, explicado anteriormente, y el del intestino delgado.
El meridiano del intestino delgado nace en la uña del dedo meñique, sube por el dorso del brazo, llega al omóplato, y desde allí sube por la espalda y cuello hasta un punto al lado de la cara situado delante del conducto auditivo (véase pág. 104). Las erupciones de la piel allí po- drían indicar congestión y estancamiento en el meridiano del intestino delgado.
De vez en cuando, la almohadilla o músculo del borde de la mano bajo el dedo meñique está excesivamente roja. Eso significa que hay es- tancamiento de sangre en los meridianos del intestino delgado y del co- razón. Probablemente la persona tiene dificultad para nutrirse adecua- damente en la vida. Por lo que toca a la digestión, ese color rojo significa que la asimilación de los elementos nutritivos está obstaculizada. Ob-