A. MARCO CONTEXTUAL Y TEÓRICO DE REFERENCIA
3. EL DOCENTE DE MAESTRÍAS: necesidades y competencias
3.3. Las necesidades formativas del docente de maestría
Se hace necesario remitirnos a algunos de los conceptos que sobre análisis y detección de necesidades se han formulado y que han constituido experiencias positivas para algunos escenarios educativos que tanto en Europa como en América han optado por dar un giro en su círculo cotidiano de desarrollo educativo y ante los cambios globales tienen claro que en el sistema educativo el factor determinante es la satisfacción de las necesidades educativas de los educandos para construir una mejor sociedad, entendiendo que esta premisa solo es viable cuando los actores del proceso educativo se interrelacionan y, sobre todo, cuando se observa con especial atención, al que los estudios han determinado como el actor educativo de mayor importancia: el docente. Por esta razón, la base de este análisis estará determinada por las necesidades de formación para los docentes de programas de maestría. Con lo cual se optará por la definición de un perfil competencial para los docentes de programas de maestría en la universidad colombiana.
3.3.1. Acerca del concepto
Como señala Navío (2006), se han presentado múltiples definiciones al concepto de necesidades. Así, Witkin y Altschuld (1995) proponen que una necesidad “generalmente se considera que es una discrepancia o una brecha entre ‘lo que es’, o el estado actual de cosas para un grupo, y una situación de interés, ‘aquello que debería ser’, o el estado deseado.
Atendiendo a Navío (1999) el análisis y/o detección de necesidades es un proceso sistemático de recogida de información, en el cual todo está previsto, incluso la posibilidad de atender lo no previsto. Ante la información sintetizada y contrastada se emite un juicio de valor y a continuación se toman decisiones sobre que necesidades existen en un escenario determinado o para una persona o colectivo. Una vez identificadas las necesidades se priorizan para elaborar un plan/programa de formación e incluso una acción concreta de formación. De igual manera, las decisiones por tomar pueden corresponder a una reorganización laboral,
reestructurar un sector de producción, reasignar funciones o tareas, incluso, cambios en sistemas y herramientas de trabajo.
Desde la polivalencia, la necesidad es equivalente a conceptos tan diversos como problema, interés, demanda, motivación, etc. Lo que supone atender a la perspectiva de participación a través de la cual las personas formulan abiertamente sus necesidades con el objetivo de que, mediante la sinergia, se pueda decidir la pertinencia en un contexto de relativa amplitud.
Continuando con Navío (2006), y para precisar los conceptos de necesidades y evaluación de necesidades, cuando de lo que tratamos es de las necesidades de formación, adoptaremos para el presente estudio por un decálogo de precisiones conceptuales para el tema que nos ocupa así:
las necesidades de formación tienen un determinado concepto de formación. Si la concepción de necesidad es derivada del enfoque relacional, basaremos la formación en carencias o déficit. Por el contrario, si nuestra concepción es polivalente, la formación se basará en demandas, en motivaciones, problemas etc.
Hay necesidades de formación cuando la falta de determinados conocimientos, habilidades o aptitudes impide la buena ejecución de una tarea, función o responsabilidad.
En otras ocasiones, la carencia se encuentra en aspectos tales como la motivación. El no estar a gusto en un determinado contexto, aunque se tenga motivación, puede ser motivo para no realizar la tarea o función con eficacia. También, el mal desempeño ya es un indicador para detectar necesidades
cuando estas se manifiestan como problemas.
Algunas decisiones pueden generar procesos de formación. Así, una innovación puede generar un proceso de cambio que requiere procesos de formación.
Para que la acción de formación sea eficaz, las necesidades de formación deben considerar diferentes elementos por tener en cuenta y que requieren
valoración adecuada así: habilidades, conocimientos, actitudes y aptitudes sociales de carácter personal, etc.
La evaluación de necesidades de formación implica a toda la organización, aunque en ocasiones son los directivos quienes intentan reducir distancia entre lo que es y lo que debería ser, entendiendo que asumir nuevas y mayores responsabilidades en nuestro caso por parte de los formadores, implica el compromiso de toda la organización en el proceso.
Es preciso que el proceso sea sistémico y no sujeto a la improvisación. Para percibir necesidades más allá de lo evidente, se requiere la sistematicidad y planificación.
La evaluación de necesidades es un proceso continuo, pero es preciso en el desarrollo de la formación tener presente las necesidades detectadas; por ende, formular nuevas necesidades o reinterpretarlas para darles sentido de acuerdo con la persona y su realidad de trabajo.
Es necesario identificar procesos de evaluación reactivos (que intentan solucionar un problema manifiesto) de procesos de evaluación proactivos (que intentan la mejora antes de que los problemas se manifiesten).
3.3.2. Objeto y sujeto a evaluar
Tal como lo expresa Navío (2006), el proceso de evaluación de necesidades conduce a delimitar lo que se debe evaluar y de quien se va a recolectar información; es decir, el objeto y sujeto a evaluar.
El objeto de evaluación: entendiendo que existen tipologías de necesidad
(objeto), y que por ello el análisis de la necesidad puede entenderse desde diferentes perspectivas y contextos, a continuación, se presenta una tabla con las posturas de diferentes autores sobre el tema.
Tabla 3.1. Tipologías de necesidades
Tipologías de
necesidad Navío (2007) Ferrández (1995) Tejedor (1990) Bradshaw (1994) Berger et al (1995)
Formativas Nuevo conocimiento No formativas Nuevas condiciones
laborales
Individuales Demandas personales
Sociales Fuente necesidad: de la
sociedad
Normativas Necesidades sistema del
Expresadas Asociadas a las normativas
Percibidas Apreciaciones subjetivas
Comparativas Resultados comparación de
Reales El individuo o la sociedad sienten y
pueden describir Sentidas
El individuo o la sociedad sienten perno no pueden describir, por falta de parámetros. Potenciales
El individuo o la sociedad ni sienten ni pueden describir Fuente: adaptación propia a partir de la producción de Navío (2007)
El sujeto de evaluación: nos referimos a las personas para los que el proceso de
análisis y detección de necesidades se plantea; es decir, son aquellos que están en el centro del análisis.
“…En definitiva se constata que las necesidades las tienen personas, de manera individual y colectiva, que las necesidades las manifiestan de manera directa las personas afectadas u otras que, indirectamente, las señalan. Así mismo la fuente de necesidad puede estar en los recursos que en un determinado entorno social u organizativo se utilizan.” (Navío 2007, p. 91)
3.3.3. Modelo de análisis
El presente estudio está de acuerdo con el modelo específico de detección de necesidades descrito por Navío (2007), así como con los cinco aspectos fundamentales planteados por Gairín et al (1999).
En el centro del modelo se encuentra el formador, entendiendo que el análisis está enfocado en él.
En el trabajo del formador inciden varias exigencias de carácter técnico y que se relacionan con lo que hace o debe hacer y con la formación que demanda y la que se le oferta.
En el desempeño del formador existen una serie de exigencias de carácter político que corresponde con una doble función en contexto. De una parte, la universidad con su política formativa e institucional condiciona lo técnico, siendo esta fuente de necesidades y, por otra parte, los requerimientos del entorno educativo, los cuales condicionan el quehacer del formador, su formación y por ende sus necesidades.
El análisis deberá detectar los déficits existentes entre cada una de las variables presentadas y que afecta los procesos formativos.
Las variables de análisis se interrelacionan entre sí a partir de la contrastación de la información obtenida con instrumentos de naturaleza y contenidos diversos. Para lo cual se utilizarán cuestionarios, entrevistas, análisis de documentos, sesiones de debates, etc, que se aplicarán a varias fuentes de información como: personas, documentos.
Se conocen importantes investigaciones en aspectos relacionados con análisis y evaluación de necesidades en el campo educativo, las cuales procuran la excelencia en el desempeño de los estudiantes. Los resultados han demostrado que el formador cobra la mayor relevancia en este aspecto, razón por la cual tener conciencia de las carencias en el desarrollo profesional de los docentes es para una institución el insumo necesario para formular políticas orientadas al mejoramiento continuo en este aspecto. Por lo tanto, construir educación de calidad implica la formulación de planes de acción para la formación de los formadores que permitan
fortalecer y desarrollar unas mejores prácticas docentes que se evidencien en perfiles competenciales que atiendan las necesidades demandadas socialmente.