Capítulo 2 Estereotipos en las relaciones interculturales: aspectos teóricos y metodológicos
2.1 Las relaciones interculturales como relaciones de pertenencia compartida
La sociedad se refleja de manera específica en cada sujeto a partir de las especificidades de los diversos grupos a los que de manera simultánea o escalonada pertenece y en los que transcurre de manera concreta e inmediata su vida
El grupo puede ser contemplado como un marco de referencia para explicar la complejidad de los fenómenos psicosociales que se desarrollan a partir de las relaciones interpersonales que tienen lugar y utilizado para las transformaciones personales, grupales y el cambio social en general. “La realidad de las relaciones sociales siempre está dada como realidad de las relaciones entre los grupos sociales” (Andreeva, 1984, p.152).
El grupo es un mediador entre la sociedad y el individuo; espacio donde se entrelazan lo social general y lo individual social, lo histórico social y lo histórico individual con la propia historicidad del grupo. Lo grupal aparece como inherente a todo aprendizaje de vida donde se articula una doble representación: social e individual. Según Andreeva (1984) en las funciones sociales el hombre se forma y se hace miembro de múltiples grupos sociales en la interacción con los demás grupos.
De aquí que la relación individuo - grupo - sociedad se concreta en el hecho de que cada individuo recibe la cultura a través de su realidad más inmediata y, a la vez, ofrece su desempeño social, mediante el cual devuelve su reflejo particular de los sistemas sociales en que está inmerso, al tiempo que actúa sobre su hacer cotidiano y perspectivo. Desde esta mirada el individuo no es visto sólo como una persona con sus características particulares, más o menos compartidas por otras personas; el individuo es visto ante todo como miembro de un grupo.
El grupo humano es definido, por Martín-Baró (1999), como aquella estructura de vínculos y relaciones entre personas que canaliza en cada circunstancia sus necesidades individuales y/o los intereses colectivos. Diferentes parámetros han sido propuestos para definir al grupo, en función de la pluralidad teórica en su abordaje.
28
Algunos autores cuyas propuestas siguen esta línea son Homans (1950) que resalta la comunicación cara a cara entre los miembros; Lewin (1979), el cual incluye una definición basada en la interdependencia de los miembros; Pichón-Riviére (1980) que destaca la unidad de personas por constantes de tiempo y espacio que se proponen en forma implícita o explícita una tarea que constituye su finalidad, interactuando a través de complejos mecanismos de asunción y adjudicación de roles; Andreeva (1984) que realza la toma de conciencia por parte de sus miembros de su pertenencia al grupo. Agrega González-Rey (1997) que los individuos mantienen entre sí un conjunto más o menos amplio y diferenciado de relaciones sociales y retoma la idea del espacio- temporal determinado.
El grupo según Turner (1987) “es el producto de las relaciones y procesos interpersonales, de modo más preciso, lo mismo que las relaciones relativamente estables de cooperación interpersonal, atracción e influencia entre las personas” (p.54). Añade que un grupo psicológico se convierte en una realidad social en la medida en que un cierto número de individuos comparten y, en circunstancias relevantes, actúan desde la misma identificación social.
La existencia de una actividad que se realiza de forma conjunta
Andreeva (1984) define al grupo como sujeto de determinado tipo de actividad a través de la cual se incluye en todo el sistema de relaciones sociales. La actividad, según Fuentes (2001) se instituye como eje en torno al cual se desarrollan los procesos dinámicos en los grupos pequeños. En la realización de una actividad por parte de los miembros de un determinado grupo se canalizan necesidades individuales y colectivas (Martín-Baró, 1999; Fuentes 2001).
Martín-Baró (1999) enfatiza que, incluso aquellos grupos que se forman como respuesta a las necesidades de los individuos, constituyen la materialización diversificada de intereses sociales, así como los grupos que responden a intereses colectivos también materializan y canalizan intereses personales. Según Fuentes (2001) este parámetro se instituye como motivo de pertenencia al grupo en los primeros momentos y de permanencia en el mismo a lo largo de su existencia.
29
La emergencia de procesos dinámicos.
Andreeva (1984) refiere que la dinámica grupal comprende el conjunto de procesos dinámicos que tienen lugar en el grupo con cierta unidad de tiempo garantizando la existencia y el movimiento hacia estadios superiores de desarrollo del grupo. Los procesos dinámicos que tienen lugar simultáneamente en el grupo van señalando la evolución del mismo de una etapa a otra; los más referidos en la literatura son la cohesión y la influencia grupal.
Un proceso de diferenciación entre los miembros recurriendo a alguna categorización compartida endogrupo-exogrupo.
La identidad, como refiere Martín-Baró (1999), permite diferenciar una totalidad de otras totalidades. La identidad del grupo condiciona y trasciende la identidad de cada uno de sus miembros. Es un proceso que se da de forma diferenciada con otros grupos y permite distinguir dos categorías: endogrupo y exogrupo. Según Tajfel (1984) y Turner (1987) en la medida en que sus miembros se identifican con el endogrupo, a partir de las constantes comparaciones con el exogrupo, lo van preservando y conformando así su identidad social, la cual es el producto de una asignación individual que tiene lugar a través de los procesos de interacción personal (Martín-Baró, 2000).
Tajfel (1984) retoma la idea de percibirse a sí mismos como miembros de la misma categoría social haciendo énfasis en tres componentes que debe presentar el grupo: el componente cognitivo, visto en el sentido del reconocimiento de la pertenencia grupal por parte del individuo; el componente evaluativo en el sentido de que la noción de grupo y de pertenencia a él puede tener una connotación valorativa positiva o negativa; y emocional en el sentido de que los aspectos cognitivos y valorativos pueden estar acompañados de emociones que logran algún grado de consenso social acerca de la evaluación de su grupo y de su pertenencia a él.
Sobre la base del enfoque psicosocial e histórico cultural que se precisa, se concibe al grupo como un espacio psicológico de construcción de la subjetividad individual y social, como estructura de vínculos y relaciones interpersonales que le imprimen un carácter de miembro a las personas que integran esos vínculos, en el que se realiza una actividad conjunta.
Los parámetros empleados en la definición del grupo humano se expresan en la variedad de tipologías que se han expuesto en su estudio. Las clasificaciones
30
tradicionales distinguen entre grupos pequeños y grandes, primarios y secundarios, formales e informales, de pertenencia y referencia, reales y nominales, autónomos y dependientes, temporales y permanentes, naturales y artificiales.
La pertinencia de tipologías en la clasificación de los grupos y de los parámetros empleados para su definición radica en su ajuste flexible y coherente a las situaciones específicas a las que se pretende aplicar. Los grupos humanos existen tanto en un sentido fáctico, como hechos sociales, y en el sentido que les otorga el campo disciplinar que los abstrae, visibiliza y teoriza (Fernández 1989).
En un sentido fáctico, el grupo etnocultural existe como grupo social en cuya existencia se producen y reproducen reguladores del comportamiento social en forma de costumbres, hábitos y tradiciones. Es condición de existencia del mismo la presencia de una cultura de origen común, una práctica histórico-social lo suficientemente específica y estable y la constitución de una identidad social derivada de ellos. A partir de la pertenencia compartida de los sujetos a grupos etnoculturales diversos que entran en interacción se establecen relaciones interculturales en el marco de las relaciones sociales.
Desde el enfoque psicosocial que los abstrae, visibiliza y teoriza, el grupo etnocultural es considerado un grupo nominal. Esta clasificación comprende, siguiendo a Fuentes (1992), la existencia de una pertenencia común asignada y asumida a partir de un proceso de diferenciación entre endogrupo-exogrupo sustentado en alguna categorización compartida. La formación de un grupo etnocultural es una construcción social-simbólica-histórica variable y artificial que debe construirse dialécticamente en un proceso de identificación y diferenciación entre sí mismo y otros grupos (Muñoz, 1995).
2.2 Los estereotipos como forma de subjetividad social desde un enfoque