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HAZ LAS COSAS BIEN ENTRE TÚ Y TU HIJO CON AMS

LAZOS DE UNIÓN Y LÍMITES

Las primeras dos etapas de la vida, que cubren el periodo del nacimiento a los tres años, crean una plantilla para todas las relaciones futuras. La Etapa Una, desde la concepción hasta alrededor de uno o un año y medio, es la etapa del vínculo. La figura más importante de esta etapa de nuestras vidas es nuestra madre. Existe una conexión simbiótica entre madre e hijo. El niño es completamente dependiente de la madre para todas las funciones vitales. Por supuesto, los padres están cada vez más implicados en el cuidado del niño actualmente. Sin embargo, es el vínculo madre-hijo el que establece el vínculo seguro en esta etapa inicial. Si el niño experimenta vínculo seguro en la Etapa Una, se sentirá unido, seguro, amado, comprendido y cuidado –“Puedo compartir mis sentimientos, pensamientos y deseos personales. Sé que la gente estará allí para satisfacer mis necesidades.” Cuando las necesidades del niño no son satisfechas, por cualquier razón, como ha observado el destacado investigador John Bowlby, los niños pasan de la protesta (llorar para llamar la atención) a la desesperación (cuando viene a darle de comer, cambiarle o cogerle), a la desvinculación (No puedo confiar en nadie para satisfacer mis necesidades, por lo que me callaré o tendré buena conducta o actuaré). Esto preparará el terreno para futuros asuntos de vínculo.

En la Etapa Dos, el niño necesita aprender acerca de los límites. Del año y medio a los tres años de edad, el niño comienza a gatear, caminar y luego a hablar. ¡Los terribles dos! El niño necesita aprender límites apropiados, al mismo tiempo que ser afirmado para retirarse y descubrir su propia identidad. Llamamos a esta etapa momento de separación, individuación y diferenciación. Ahora el niño se da cuenta de que está separado del padre y la madre. “Yo no soy tú.” Esta es la principal razón por la que la palabra clave durante esta fase de desarrollo es “no.” “No” significa “Soy diferente de ti. Quiero descubrir las cosas por mí mismo.” Se está estableciendo como distintivamente entidades diferentes del padre y la madre.

Si el niño es estimulado para retirarse y explorar, y de forma simultánea aprende a recibir los límites sanos y apropiados para que no se haga daño, entonces se sentirá afirmado y capaz de ceder a los deseos de sus padres. “No pongas las manos en el fuego.” “Siempre no puedes conseguir lo que quieres cuando lo quieres.” Desde esta etapa, el niño se sentirá poderoso, valiente, competente y virtuoso. En el caso de los muchos hombres con AMS, ellos fueron “buenos chicos”, más amables y dóciles. No les dieron a sus madres ningún problema. Pero eso no es sano, ya que los chicos son más agresivos por naturaleza y crean problemas. Ten cuidado con el buen chico, ya que con frecuencia siente tus sentimientos y está intentando agradarte más que ser quién es y descubrir su propia

un cuidador de sus padres.24 Algunas chicas pueden ser más agresivas, escandalosas y fuertes. Si son

afirmadas por su padre y su madre, su heterosexualidad innata florecerá. Si es criticada o rechazada, esto puede dañar su sentido de identidad de género.

Es muy importante que el padre se implique en la segunda etapa de la vida de su hijo. La chica continuará identificándose con el género de su madre. (“Las dos somos chicas. Soy como tú. Tú eres como yo.”) Sin embargo, el chico descubre pronto que es diferente de su madre. (“Tú eres diferente a mí. Yo soy diferente a ti.” Entonces debe ser introducido en el mundo masculino por su padre o una figura paterna. Ahora él ve: “Soy como tú, papá. Somos similares.” Si el padre no está disponible, ya sea física o emocionalmente, el hijo perderá esta etapa importante de identificación de género. Esta identificación de género perdida en esta etapa del desarrollo pone la base para la futura AMS en los chicos.

Las chicas necesitan vínculo seguro con sus madres durante esta etapa. Si la hija es más agresiva que la madre o su naturaleza es contraria a la de su madre, esto puede producir una barrera para el vínculo. Si la hija se retira, esto puede romper también el vínculo sano entre madre e hija. La madre necesita unirse al mundo de su hija, estableciendo así una alianza femenina sana. Una chica necesita ver a su madre como un rol seguro y sano modelo de feminidad. Entonces ella querrá crecer para ser como su madre.

Recuerda las valoraciones de Bonnie y Adrián, cómo desarrollaron la AMS. La buena noticia es que la transformación ha tenido lugar y continúa ocurriendo en ellos diariamente. Dios nos creó para sanar en cualquier edad y etapa de nuestra vida. El proceso de curación es realmente bastante simple. Es muy difícil para los adolescentes e incluso más duro para los adultos. Acceder a tus emociones

nucleares de ira, miedo, tristeza y gozo es el camino hacia la libertad. El sentimiento conduce a la curación. Estábamos heridos. Dolía. Enterramos las heridas. Desarrollamos defensas para proteger

nuestros corazones heridos. “No permitiré que me hagan más daño. Se los demostraré. Simularé ser lo que creo que quieren que sea. Funciona. Creen que me conocen pero no voy a mostrarles quien soy realmente. No permitiré que vuelvan a hacerme daño.” Puede que sonría en la profundidad de su interior hay una historia diferente.

Así fue con muchos de nosotros. La AMS se parece a otros tipos de heridas. Simplemente seguía siendo un misterio hasta hoy. Y ahora tú tienes una oportunidad maravillosa de recuperar a tu hijo. Él se excluyó hace mucho tiempo. Por eso es que muchos dirán: “Desde que era niño, tenía AMS.” Eso es porque la herida nuclear pudo haber sucedido en las etapas más tempranas del desarrollo del niño.

Llora con tu hijo. Una vez más, ese es el camino más rápido a casa. Cuando le muestres tus sentimientos, hay más probabilidad de que él muestre los suyos, porque los chicos con AMS son más sensibles. En el proceso de curación, eso juega a tu favor. Los chicos sensibles pueden entrar en contacto con sus sentimientos de forma más fácil que el resto de los chicos; sin embargo, como estos chicos no tienen vínculo seguro, los lazos de unión son necesarios antes de los límites. Céntrate en

establecer una alianza de intimidad y de compartir antes de poner demasiadas reglas y demasiados límites.

Lo específico de este proceso dependerá de la edad, carácter y madurez de tu hijo. Puede necesitar límites y disciplina firme si es rebelde y está fuera de control. No le permitas que tome ventaja de ti de ninguna forma. Eso no es amor y es una fórmula para el fracaso. Los padres siempre necesitan mantener su posición paternal y nunca abdicar ante el niño. Sin embargo, si él es más dócil y disciplinado, “el buen chico,” céntrate entonces en los lazos de unión. Necesitarás experimentar. No hay reglas matemáticas en las que encaje todo niño en cada situación. Depende mucho de la edad, temperamento, carácter y las circunstancias. La clave será la buena comunicación y las negociaciones. Sólo recuerda, el niño necesita primero lazos de amor y luego límites.

Cuando tu hijo esté llorando o expresando ira, no digas: “Shush.” Eso sólo hará que se cierre. Sólo escucha y estate con ella mientras llora y deja salir las heridas que han estado alojadas profundamente en su alma. Y no digas: “Está bien,” porque no está bien. Duele y ahora necesita salir. Con frecuencia decimos esas cosas a alguien mientras llora porque nos hace sentir muy incómodos. Generalmente, somos estimulados por el profundo dolor de alguien. Por tanto, siente tus propios sentimientos y piensa tus propias ideas sin interferir en su curación. Sigue diciendo las palabras mágicas: “Gracias ___ (nombre del chico). Dime más.”

Cuando tu hijo se enfade, eso está bien. Acepta su ira. Debajo de toda ira hay daño y dolor. Que sangre la herida. Si te asustas de la ira, será difícil para ti pero la ira es una emoción sana y natural dada por Dios. Las emociones primarias son el amor, la ira, el miedo y la tristeza. La ira se utiliza para proteger el corazón herido. Si simplemente escuchas y le das tiempo, él se moverá a través de la ira hacia el dolor. Únete a él, no te resistas. Escucha con tu corazón y no con la cabeza. No le ataques ni intentes corregir las malas interpretaciones de tu hijo. Recuerda, esto es sobre él, no sobre ti. No importa lo joven o mayor que sea tu hijo, siempre te considerará como papá o mamá y siempre necesitará tu amor. Dile: “Te quiero y casa será siempre un lugar seguro para ti.” Después de que alivie su dolor, estará abierto para recibir tu amor.