Características del discurso argumentativo
1. Lean el siguiente texto argumentativo para resolver las consignas que se plantean a continuación.
3. Una característica de la argumentación en este tipo de discurso es la presentación de ésta como una operación del pensamiento, una cuestión exclusivamente de lógica.
Sí, él pudo, pero la mayoría de nosotros no
Por Jonh R. Mac Arthur Mucha gente que no es de Estados Unidos cree que Barack Obama representa el sueño americano de que cualquiera que tenga talento puede llegar a ser presidente (o rico, o culto, o famoso), pero la realidad no está a la altura de dicho ideal. Sin unos padres motivados, el acceso privilegiado a universidades de elite y el patrocinio político por parte de uno de los dos partidos principales (y el dinero para la campaña que esto conlleva), ese objetivo está fuera del alcance de casi todos los estadounidenses.
Para suscribirse al mito de la igualdad de oportunidades Obama/Estados Unidos, primero hay que aceptar la idea de que Obama no viene de la nada. Pero para cualquiera que conozca la política estadounidense, especialmente la que se practica en Chicago, semejante idea resulta absurda.
Sin embargo, el color de piel de Obama y su poco común herencia africana musulmana son vistos por muchos como prueba de que un plebeyo –incluso alguien que pertenece a
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una minoría desfavorecida– tiene tantas posibilidades de lograrlo en Estados Unidos como alguien perteneciente a, digamos, las dinastías Bush, Rockefeller o Kennedy.
Ciertamente, llamarse Bush ayuda a impulsar una carrera en la política estadounidense. Pero en Chicago es más importante relacionarse con la máquina política fundada hace casi seis décadas por Richard J. Daley y actualmente dirigida por su hijo, el alcalde Richard M. Daley, y por un Ayuntamiento en el que 49 de sus 50 miembros son demócratas.
Chicago fue el campo de entrenamiento político de Obama, y es justo suponer que se trasladó allí después de la universidad con una carrera política en mente. Hay diferentes opiniones sobre hasta qué punto la máquina de Chicago ha utilizado a Obama y hasta qué punto Obama ha utilizado a la máquina.
Una cosa es cierta: los disidentes no son bienvenidos en el Ayuntamiento de Chicago, y Obama, que nunca ha sido de los que buscan problemas, no podría haber llegado donde está hoy en día sin someterse a un aparato político que controla Chicago, domina Illinois y ejerce un inmenso poder sobre el partido demócrata a escala nacional. En la tierra de Lincoln, “quién te envía” todavía cuenta más que “cuáles son tus planes para enfrentarte a la recesión y al terrorismo”.
Pero aún así, dirán ustedes, Obama logró llegar a la Casa Blanca por la fuerza de su extraordinaria retórica e inteligencia.
En realidad, las estadísticas muestran que viniendo “de la nada”, la movilidad social en Estados Unidos es bastante limitada. Y cada vez más, la distancia entre clases en Estados Unidos se ve reforzada por una aristocracia educativa de la que Obama es el principal beneficiario. Una educación de calidad y el dinero van de la mano en Estados Unidos, y aquellos que poseen ambos suelen vivir en barrios donde hay mejores escuelas públicas o pueden permitirse enviar a sus hijos a colegios privados y religiosos.
La modestia de Obama no deja traslucir la riqueza educativa de sus padres. El doctorado en Filosofía de su madre blanca tuvo mucho que ver con su asistencia a la universidad privada más elitista de Hawai. Si Obama hubiese ido al Instituto Harper del sur de Chicago en lugar de al Punahou de Honolulú –por no mencionar las universidades de Harvard y Columbia– no habría llegado a ser presidente. Y usted tampoco.
The New York Times, “Inteligencia”, 7 de marzo de 2009
a. Identifiquen la cuestión que plantea este texto.
b. Señalen en este artículo los rasgos característicos de la argumentación señalados más arriba.
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La estructura del texto argumentativo
La argumentación es una operación que se sostiene sobre enunciados asegurados –los argumentos– para llegar a un enunciado menos asegurado –la conclusión–. La articulación de argumentos y conclusión en una red compleja de enunciados da cuenta de la racionalidad del discurso argumentativo.
Consideremos el discurso siguiente que propone la construcción de un muro en uno de los límites entre San Isidro y San Fernando como medida para luchar contra la inseguridad. Algunas de las declaraciones del intendente Gustavo Posse fueron:
1- “Se necesita un cerco que proteja a los vecinos que deben convivir con la pobreza y después, para salir o entrar, tienen que pagar peaje.”
2- “No tenemos otra intención más que cuidar a nuestra gente y debemos cumplir con nuestro deber que es estar al lado del vecino.”
3- “Cada municipio tiene distintas maneras de encarar la crisis de la falta de seguridad del Gran Buenos Aires.”
El esquema argumentativo revela la forma lógica de un discurso racional: un enunciador avanza una proposición que es puesta en duda por el interlocutor –de lo contrario no sería necesaria la argumentación–. La puesta en duda de la afirmación inicial plantea un problema argumentativo que, en el caso que estamos examinando, es posible formular de la siguiente manera:
¿Es necesario construir un muro que separe a los vecinos de San Isidro del distrito pobre de San Fernando?
Para convencer al interlocutor de la necesidad de construir el muro, el enunciador debe ponerla en relación con un conjunto de datos que la apoyan y que funcionan como premisas en el razonamiento argumentativo.
En esta relación con los datos, la aserción adquiere el estatuto de conclusión:
Premisa: Conclusión:
Los vecinos de San Isidro Es necesario un muro que
los necesitan protección de la pobreza. separe del distrito pobre.
Figura 1
Las premisas se presentan como creencias compartidas, supuestos aceptados generalmente o hechos en apariencia incuestionables. La operación argumentativa permite transferir estos saberes o creencias, que se presentan como aceptadas, a la conclusión. Ahora
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bien, la pertinencia de estos datos y la relación entre premisa y conclusión puede ser cuestionada por el interlocutor a través de preguntas comunes como las siguientes:
¿Y entonces?
¿Qué tiene que ver la construcción de un muro con la protección de los vecinos? No podemos responder estas preguntas con nuevos datos porque los cuestionamientos se presentarían nuevamente. Entonces, el pasaje de las premisas a la conclusión se legitima a través de una ley de pasaje, una regla o principio general que autoriza la inferencia. En tanto y en cuanto las premisas son sostenidas por la ley de pasaje, adquieren el estatuto de argumentos que sostienen la conclusión. En otras palabras, la ley de pasaje aporta a la premisa el sentido argumentativo que no tenía antes.
Premisa: Conclusión:
Los vecinos de San Isidro Es necesario un muro que los
necesitan protección de la pobreza. separe del distrito pobre.
Ley de pasaje:
La seguridad se consigue mediante el aislamiento de los sectores peligrosos.
Figura 2
La ley de pasaje expresa una verdad general que puede ser atribuida a un enunciador colectivo (el sentido común): “Se sabe que la seguridad se consigue aislando a los sectores peligrosos”. La argumentación se apoya en estos principios convencionales, que gozan de un consenso generalizado en la comunidad. Estas premisas o bases de acuerdo de la argumentación, que la antigua retórica denominaba topoi o lugares comunes¸ suelen estar implícitas en el discurso.
El esquema argumentativo prevé también un espacio para la refutación de la conclusión. Este componente, llamado “restricción”, pone en cuestión la propia ley de pasaje puesto que plantea una objeción al alcance del principio sobre el que se asienta. La restricción, a su vez, es contrarrestada mediante otro enunciado que sostiene y respalda la ley de pasaje. Este componente funciona como la garantía última sobre la que reposa la operación argumentativa (ver Figura 3).
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Premisa: Conclusión:
Los vecinos de San Isidro Es necesario un muro que
necesitan protección de la pobreza. separe del distrito pobre.
Ley de pasaje:
La seguridad se consigue mediante el aislamiento de los sectores peligrosos.
Restricción:
Existen otras medidas para
revertir la inseguridad.
Garantía:
El 67% de los argentinos encuestados afirmó haber instalado en su propiedad rejas, puertas blindadas y alarmas. (Encuesta 2008, Poliarquía Consultores)
Figura 3
ACTIVIDADES
1. Retomen la segunda y la tercera afirmación de Posse transcriptas en la página x y