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El Lechero: el nuevo lugar común entre campesinos, turistas y leche

CAPÍTULO II. LAS VEREDAS: LA TIERRA Y SUS USOS

3.1. Los camiones, los caminos y las nuevas cargas

3.1.2. El Lechero: el nuevo lugar común entre campesinos, turistas y leche

Existe un camión que al igual que los otros, es de estacas y con una carpa de protección para la lluvia, dentro de él hay unas pocas bancas para que algunas personas se sienten y hablen. Como lo dije anteriormente, estos camiones están diseñados específicamente para la labor que cumplen, en el caso del lechero inicialmente era recoger la leche de las fincas de las veredas una a una, para llenar unos 3 o 4 barriles de unos 200lt cada uno. En ese bus también hay encargos para las fincas de las inmediaciones de la altura, allí van campesinos y el trabajador del camión quien es también la persona encargada de llevar las

14 camino de recebo del Alto de las cruces vía Chita, Andrés Sandoval (2015)

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cuentas de los litros que se recogen y las cuentas pendientes entre campesinos y la empresa que recoge la leche.

Sin embargo, este camión conocido como “el lechero” se ha convertido también en el medio de transporte de los turistas hacia la Sierra y traerlos de vuelta al municipio; esto se debe a que es un transporte que, por un lado, comparado con los expresos que suben y bajan turistas sale más barato, cobra entre 7000 y 10000 pesos por persona, mientras que el expreso puede valer hasta 90000. Por otro lado, es un transporte que sale a las seis de la mañana, rutinariamente a las seis de la mañana, por los compromisos que debe cumplir con los campesinos que dejan la leche en el camino y la empresa a la que debe entregarse, ello hace que sea un transporte fiable para los turistas y trabajadores de la actividad turística.

Este camión recorre las vías de las veredas, allí los campesinos de las fincas dejan el producido del ordeño y la persona encargada en el camión recoge y envasa la leche para las empresas lecheras de El Cocuy y Güican, Los Andes y las más importante Cocunubo de Güican. Estas dos empresas compran la leche de cada una de las fincas a 500 pesos el litro producido, para procesar y pasteurizar en las empresas locales para después comercializar productos lácteos. El precio por litro de leche ha ido subiendo después de que hace diez años estuviera por debajo de los 300 pesos, pero con ayuda de los campesinos y trabajadores de las dos empresas hicieron que subiera el precio por litro y así mejorar la rentabilidad para los campesinos.

“ahí donde usted ve el precio de la leche tan bajo, imagínese que antes era peor, la gente ya no quería sacar más leche, se desgastaba mucho para tener una ganancia muy baja, y eso que para que no se bajara más el

15El Lechero, fotografía tomada de instagram, propiedad de @tyfany, 4 septiembre 2015

precio nos tocaba dejar de sacarla para no botarla tampoco”- decía Jairo

Mora mientras ordeñábamos las vacas –“ese negocio parecía no nos

convenía, nos paramos y dijimos que no, pensaron que esa empresa se iba a acabar y que incluso había que vender el bus, pero negociamos y empezaron a subir el precio del litro, no se perdió ese trabajito y en el camión empezaron a colgarse turistas junto a la leche” (conversación

recogida en una mañana de ordeño el día 11 de abril de 2015)

La conexión con la leche y el turismo permite que el camión que pasaba por cada una de las fincas, tomara un lugar importante en la comercialización para que de subida a las veredas trajera encargos y de bajada se llevara los productos, encargos y la leche. El recorrido interveredal e intermunicipal del lechero tiene un punto de conexión entre El Cocuy y Güican, que es la Sierra Nevada, donde todos los días pasa al frente del desvío, para entrar al parque. Cuando este bus lleva turistas o lo llaman para hacer encargos en la entrada del parque toma ese desvío para dejarlos ahí o en la casa de los Herrera, allí recoge los encargos y los 7000 o 10000 pesos que cobre por cada uno, se queda unos minutos esperando a que otros turistas que se hayan quedado dentro del parque o en la casa de los Herrera lleguen para volver al pueblo, pero se debe ser puntual, estar en el puesto de control del parque o en la casa de los Herrera, porque ese camión no espera, tiene un horario que cumplir y cuando llega al desvío del parque sólo ha completado la mitad del recorrido.

El recorrido del lechero fue cambiando poco a poco su ruta, incluyó procesualmente el camino al puesto de control por la cantidad de turistas que se subían a diario. Los días en que más sube turistas son los jueves, viernes y sábado; los días que más bajan son los domingos y lunes, generalmente los fines de semana son los días en que más turistas pasan por el Lechero, sin embargo, me dice Rogelio, el encargado de llevar las cuentas de la leche y los pasajeros, que cuando es la temporada de turista es a diario. Ese recorrido del lechero, que recogía turistas y campesinos desde el casco urbano, también recoge campesinos y campesinas que viven en las veredas y madrugan a trabajar en las cabañas, las

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casas que reciben turistas o quienes están dispuestos a madrugarle al trabajo de guianza o carga de maletas. Esa reunión de turistas, campesinos trabajadores y guías fue convirtiendo al Lechero poco a poco en uno de los medios más usados para ir al nevado por turistas y pobladores.

Los caminos, las rutas y las vías que van marcando puntos de encuentro entre el turismo y la vida campesina van de la mano, que haya camiones donde turistas y labores campesinas se encuentren y puedan sobrevivir ambas cosas habla de las nuevas relaciones que pueden encontrarse en una vida que camina entre el trabajo agrícola y el trabajo turístico, habla de las tensiones que hay entre unas rentabilidades más bajas que otras en relación al campo y la sierra. De, por ejemplo, la mejora de vías que hay de las rutas hacia la Sierra y no hacia otras veredas, pero también de la cantidad de campesinos que van a trabajar en labores alrededor del turismo, que generalmente se reparten trabajos en las casas y cabañas y las guías de turismo y acompañamiento de los turistas por la Sierra.

Lo que entrañan los camiones no sólo es el tránsito entre una forma de trabajo y otra, es también la tensión que hay entre el aumento de la vida alrededor del turismo y el deterioro de las actividades agrícolas que aún se niegan a desaparecer.

“usted no imagina la cantidad de personas que están dejando de trabajar en el campo, vaya a las veredas y dese cuenta que no hay gente trabajando, si no están abajo en el pueblo viviendo y trabajando en turismo es porque están aquí arriba de cuidanderos de la Sierra y de los turistas, como se gana más, la gente deja de trabajar la tierra” – dice Marco, un habitante de la vereda de Cañaveral- “usted ve los campos solos, con muy pocos cultivos, y aquí vea, mucho turista y todo este poco de guías van pa’ arriba” (conversación en el Lechero con Marco el 12 de diciembre de 2015)

El recorrido de los camiones entre varias veredas y una cantidad de conexiones que van entre loma y loma, e incluso entre la montaña Mahoma y los cerros de la Sierra, me permitió introducirme poco a poco en la vida veredal que se entraña en

el verde de sus pastos, lo negro de sus tierras y lo cristalino de sus aguas. En los usos y sentidos que se le dan a la tierra y las nuevas rentas que deja la tierra que se volvió parque turístico.