La “góndola inteligente” fue una de las primeras áreas que las cadenas de retail intentaron conquistar a través de RFID. Para asegurar el éxito de esta aplicación se requiere contem- plar las siguientes consideraciones.
Elección de la frecuencia correcta
Actualmente, HF (en 13.56 MHz), provee un mejor rendimiento en una aplicación de gón- dolas inteligentes donde es importante conocer la ubicación de los ítems sin obtener infor- mación cruzada de múltiples estantes. No obstante, HF no puede cubrir el mismo rango que UHF (915 MHz). HF opera mejor en rangos cortos y cercanos, (aproximadamente de 2 a 10cm desde la antena) y UHF se desempeña mejor en rangos distantes, (entre 1 y 10 metros desde la antena). HF es la opción apropiada para la mayoría de los lectores de estante por- que lee efectivamente a un corto rango y está menos afectada por metales y líquidos.
Configuración de un lector de góndola
Leer etiquetas en un portal o una cinta transportadora implica observar cada segundo para evitar perder el paso de un objeto. Para un lector de góndola, la velocidad no es una cuestión crítica. Más precisamente, es el cambio de estado (un producto que estaba pre- sente recientemente ahora no se encuentra mas) el factor clave de este tipo de aplicación. No es necesario conocer el estado del estante cien veces por minuto (con la creación innecesaria de la información que ello conlleva).
Los lectores de góndola se instalan para detectar cambios de estado ó sondear estados en intervalos relativamente largos de tiempo. Algunos lectores, como el Symbol XR-400, pueden sondear continuamente pero reportar solo cuando una etiqueta entra o sale del campo de lectura. Por ejemplo, si se desea saber qué clientes tomaron y observaron cada uno de los DVD’s de un determinado estante, se deberá escanear constantemente ese estante en particular.
Una etiqueta HF trabaja mejor cuando el campo magnético es perpendicular a la etique- ta. Si el campo magnético es paralelo a la etiqueta, no existe asociación entre la etiqueta y la antena y por lo tanto, no hay comunicación. Por este motivo es muy importante orien- tar las etiquetas en ángulos correctos en relación a la radiación de la antena.
Estableciendo zonas de interrogación RFID
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Las etiquetas HF están basadas en la transmisión de ondas en el campo cercano y tienen antenas diseñadas a tal efecto. Un voltaje inducido potencia la etiqueta y le permite comu- nicarse. En HF, donde la comunicación se da en el campo cercano, la teoría de volumen es lo que dicta el diseño del sistema, y el foco está en la energía almacenada por unidad de volumen alrededor de la etiqueta. Inversamente, en UHF, donde la comunicación se basa en el campo alejado, la teoría de radiación de la antena conduce al diseño del sistema, y se enfoca en el fluido del poder electromagnético por área fluyendo en la etiqueta.
“Selección de productos amigables”
El ejemplo popular de identificación de “latas de gaseosa” con RFID merece un análisis mas detallado. UHF es la frecuencia RFID definida como estándar para las operaciones de la cadena de abastecimiento en la actualidad. Una lata de gaseosa es fabricada de metal, (el cual es opaco para la radiofrecuencia) y contiene líquidos (que son absorbentes) en el rango de frecuencia UHF de operación. Esta combinación hace muy difícil (si no imposi- ble) etiquetar una la lata de gaseosa para que pueda ser leída apropiadamente en las dis- tintas etapas de su ciclo de vida (figura 11.6).
Un envase de aceite, por otro lado, es fabricado de plástico (que es translúcido para la radiofrecuencia) y contiene aceite (el cual también es RF traslucido en UHF). Por consi- guiente, un envase de aceite puede ser etiquetado eficientemente con buenos resultados de lectura (figura 11.7).
Ese envase puede ser seguido entonces a partir de la lectura de los datos contenidos en su etiqueta en los siguientes puntos en la cadena de abastecimiento:
■ En el dock de carga del fabricante, cuando es cargado en el camión que dejará la planta.
■ Cuando el envase llega al puerto de recepción del centro de distribución.
■ En el dock de carga del centro de distribución, cuando el envase es cargado en el camión.
■ Cuando el envase llega al minorista.
■ Cuando el cliente compra este envase en el punto de ventas del minorista.
FIGURA 11.6
El metal de las latas de gaseosa es opaco para las ondas de radiofrecuencia FIGURA 11.7 El plástico de las botellas de aceite y el aceite son transparentes a las ondas de radiofrecuencia
Estableciendo zonas de interrogación RFID
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Los datos de la etiqueta también pueden ser leídos en otros puntos en la cadena de abas- tecimiento. Por ejemplo, los datos de la etiqueta podrían ser leídos cuando se coloca este envase en una ubicación particular dentro del almacén en el centro de distribución o en un área de depósito particular dentro del minorista. De este modo, una lectura permite al personal localizar este envase dentro de sus instalaciones. Un lector de góndola en el minorista puede también detectar la presencia física de un ítem ubicado en el estante. La aplicación central utiliza esta información para determinar si el estante necesita ser rea- bastecido con nuevos envases de aceite. Un lector no puede tomar esta decisión por si mismo, sólo puede reportar su lista de etiquetas a la aplicación central. La aplicación busca un tipo de ítem específico (que debería estar en el estante) basado en la identifica- ción de su etiqueta. Si un tipo de ítem correspondiente no es encontrado (o si la lista de etiquetas esta vacía), la aplicación determinara que el estante necesita ser reabastecido.